domingo, 2 de septiembre de 2012

El venado en el estanque

En un caluroso día de verano, un venado se acercó a un estanque del bosque. Al inclinarse a beber, se vio reflejado en el agua y no pudo sino sorprenderse de lo magnífica que era su cornamenta.

"Mis astas me hacen diferente a cualquier otro animal del bosque", pensó el venado. "Pocos animales están tan bellamente adornados. Cómo me gustaría que el resto de mí fuera como mi cornamenta. Estas piernas delgaduchas y las insignificantes pezuñas no hacen juego con esta belleza de astas que llevo en mi cabeza".

Mientras el venado seguía admirando su cornamenta, una flecha pasó silbando sobre su cabeza. Inmediatamente, el animal se alejó del estanque y encontró refugio en un denso matorral.

Una vez que se sintió seguro, el animal empezó a estirar el cuello para lograr una mejor estampa de sí mismo. Y tanto alargó el cuello que su cornamenta se enredó en las ramas de un árbol. Mientras más forcejeaba para librarse, más enredado se sentía. Al oír el ruido, el cazador se acercó clavándole una flecha.

Con su último suspiro, este dijo: "Odiaba mis piernas que me pusieron a salvo y amaba mis astas que fueron mi ruina".

Moraleja: Pocos aprecian las cosas que realmente son útiles para ellos.


1 comentario:

Gonzalo Filomeno dijo...

Eso es verdad! Muchas veces no valoramos las cosas que Dios nos da, y sin embargo, valoramos las cosas que menos valen.