sábado, 22 de septiembre de 2012

La oración inoportuna

"...¿Por qué clamas a mí? ..." (Ex. 14:15).

Puede venir un tiempo cuando esta pregunta tiene que ser respondida, y éste fue el caso de Moisés. Hay un tiempo cuando el clamor deberá dar lugar a la acción. Cuando ésta es escuchada y el mar Rojo se divide, sería vergonzosa desobediencia permanecer temblando y orando.


1.   A veces la respuesta será poco satisfactoria...
  • Porque yo estoy orando por costumbre. Algunos han practicado la hipocresía repitiendo formas de oración que aprendieron en su infancia. 
  • Porque es parte de mi religión. Muchos oran como un danzarín del África o un faquir de la India que se deja secar la mano; pero no saben nada de la realidad espiritual de la oración (Mat. 6:7). 
  • Porque me siento más satisfecho después de haber practicado tal costumbre. Si solamente oran para satisfacer su mente acostumbrada a ello, ¿no será una burla al Dios vivo que quiere escuchar la voz del alma y de la conciencia, y no aumentarán con ello su pecado? (Is. 1:12, 15; Ez. 20:31). 

2.   A veces la oración demostrará ignorancia...
  • Cuando impide el verdadero arrepentimiento. En vez de quitar el pecado y sentir pena por Él, algunas personas se quedan satisfechas con una oración de palabras. "Obedecer es mejor que los sacrificios" Y mejor que las oraciones. 
  • Cuando es un estorbo para poner la fe en Jesús. El Evangelio no dice: "Ora y serás salvo"; sino: "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo" (Mat. 7:21; Juan 6:47). 
  • Cuando suponemos que nos hace aceptos a Dios. Debemos venir a Él como pecadores y no elevar nuestras oraciones como una muestra de nuestra justicia y piedad (Luc. 18:11-12). 

3.   A veces la respuesta será totalmente correcta...
  • Porque debo orar. Estoy atribulado y debo orar o perecer. Los suspiros y clamores no son para ordenar a Dios, sino una irresistible expresión del corazón (Sal. 42:1; Rom. 8:26).
  • Porque yo sé que seré escuchado y, por tanto, siento un fuerte deseo de acudir a Dios en súplica. "Porque Él ha inclinado su oído a mí, por tanto le invocaré en todos mis días" (Sal. 116:2).
  • Porque yo me deleito en ello; trae reposo a mi mente y esperanza a mi corazón. Es un dulce medio de comunión con mi Dios. "Para mí el acercarme a Dios es el bien" (Sal. 73:28).
  • Porque debe haber quienes dependen de sus oraciones¿En qué estado se hallan los que viven sin oración? ¿Qué son aquellos que no pueden dar razón del por qué oran, sino que supersticiosamente repiten palabras que no salen del corazón?.



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