domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Qué es la providencia de Dios?

La palabra Providencia está formada por un prefijo y una raíz. Significa "ver anticipadamente". Podríamos rebajar la providencia de Dios diciendo simplemente que Dios ve todo lo que sucede en este mundo antes de que ocurra; él es el gran observador celestial de la historia humana. Sin embargo, la doctrina de la Providencia abarca mucho más que sólo el considerar a Dios como un espectador divino.

Hay básicamente tres formas en las que podemos considerar la relación entre Dios y este mundo. La perspectiva deísta, según la cual Dios crea el mundo y le da cuerda como un reloj que tiene causas secundarias incorporadas, y por lo tanto el mundo funciona como una máquina. Dios sale de la escena y simplemente observa todo lo que ocurre en el mundo sin jamás intervenir ni entrometerse. Todo sucede conforme a las causas secundarias incorporadas en el universo. Dicha perspectiva tiene ciertas ventajas porque de esta manera nadie puede culpar a Dios cuando algo sale mal. Podemos decir que nosotros, como criaturas, ocasionamos las tragedias y catástrofes de este mundo y que Dios no es culpable porque sus manos están atadas.

Otro punto de vista, que es una reacción extrema frente al deísmo, afirma que no hay causas secundarias en este mundo. Todo lo que sucede es el resultado directo de la intervención inmediata de Dios; Dios hace que mi mano suba y hace que va. Si hay un accidente automovilístico en la esquina, Dios lo causó directamente. El libre albedrío es una ilusión, y no existen causas secundarias.Creemos que actuamos como personas responsables, pero no es así. Dios lo hace todo. Eso es lo que llamaríamos un monismo ético, según el cual Dios determina todo y en forma directa produce todo lo que sucede.

Yo creo que el punto de vista bíblico, que a mi juicio es el punto de vista cristiano clásico histórico, es un rechazo de estas dos posiciones. Creemos que Dios creó el universo y dio el poder de la causalidad secundaria a las cosas y a las personas que hay en él, de modo que en verdad podemos hacer cosas por nuestra propia voluntad, mediante nuestras decisiones, nuestra mente, determinación y actividades. Sin embargo, en cada punto específico de nuestras acciones y de las causas secundarias que están en operación, Dios sigue siendo soberano. A veces él obra a través de causas secundarias para que tenga lugar su voluntad, y otras veces obras sin que participen causas secundarias. A veces él se mete en la escena tal como lo hizo en el ardor de los milagros de Jesús en el Nuevo Testamento; otras veces hace uso de nuestras decisiones y actividades para llevar a cabo su voluntad soberana. La providencia de Dios significa que Dios es soberano sobre todo lo que sucede en este mundo.


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