lunes, 29 de octubre de 2012

El cumplimiento de la Ley

"Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48).

Jesús se enfrentó a gran oposición durante su ministerio cuando no estuvo de acuerdo con la teología judía contemporánea (Mateo 15:1-3). Como era hipocresía, rechazó la presunta devoción de los fariseos. 

Muchos en su época decían: "¿Está Jesús diciendo una nueva verdad? ¿Está realmente hablando en nombre de Dios? Él no dice lo que dicen los fariseos. En realidad, dice lo opuesto de lo que se nos enseña".

Jesús dijo: "No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mateo 5:17). Jesús no condenó la Ley del Antiguo Testamento, sino que condenó la tradición que se había creado alrededor de ella. Los días religiosos habían pervertido tanto la Ley de Dios que Jesús declaró: "Os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos" (versículo 20).

¿De qué justicia depende usted? ¿De la suya o de la de Cristo?


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