viernes, 9 de noviembre de 2012

La directriz de influencia



Piensa por un momento cómo opera la directriz de influencia:
1. El espíritu ejerce influencia sobre el alma.
2. El alma ejerce influencia sobre el cuerpo.

Respecto a lo segundo, científicamente se ha comprobado que más del 70% de las enfermedades son psicosomáticas; esto quiere decir, que se manifiesta en el soma [cuerpo] y se origina en la psiquis [alma]. Por ejemplo: Las explosiones de ira y el malhumor pueden provocar úlceras estomacales; la amargura y el resentimiento pueden provocar artritis o artrosis; el estrés excesivo puede provocar múltiples enfermedades que van desde un dolor de cabeza, la tensión muscular o hasta la formación de células cancerígenas; el temor, la preocupación y la inseguridad pueden provocar ataques de asma; y pare de contar. Es por esto, que la salud física, en gran parte, depende no sólo de una buena alimentación y ejercicio físico [aunque es bien importante], sino de una buena salud emocional y mental.

Bien, respecto al primer punto, podemos concluir que la salud emocional y mental, en gran parte, depende no sólo de buenos pensamientos, sentimientos y decisiones [aunque es bien importante], sino de adquirir pensamientos, sentimientos y decisiones de una fuente superior.

En el libro de Isaías 55:8-9, el profeta declara que los pensamientos de Dios son más elevados que los nuestros.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

En el libro de Jeremías 31:3, el profeta declara la clase de amor con que Dios nos ama.

Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.

En el libro de Mateo 5:43-47, el evangelista registró la manera en que Dios quiere que tomemos decisiones en la vida.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?”.

Es obvio que Dios piensa, siente y decide de una manera muy diferente a la nuestra. Ahora bien, hay un par de puntos claves que tenemos que desarrollar para alcanzar el éxito:

1. Aprender a alinear nuestra alma con Dios.
• Alineando mis pensamientos a los pensamientos de Dios.
• Alineando mis sentimientos a los sentimientos de Dios.
• Alineando mis decisiones a las decisiones de Dios.

2. Aprender a vivir integralmente y en forma equilibrada.
• Creciendo físicamente.
• Creciendo emocionalmente y mentalmente.
• Creciendo espiritualmente.

Para poder lograr esto, es necesario producir un cambio de paradigmas. Según la enciclopedia online Wikipedia, paradigma es un modelo o patrón en cualquier disciplina u otro contexto del conocimiento. El apóstol Pablo en su carta a los Romanos 12:2 se refiere a este cambio de paradigmas.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Quiero enfatizar “NO TE CONFORMES”, pues esto implica la realidad de un nuevo conocimiento; un conocimiento que hasta el momento nos ha estado oculto; una manera de pensar diferente, más amplia y creativa. Aspirar a esto, es un proceso denominado “TRANSFORMACIÓN”.

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