sábado, 17 de diciembre de 2016

Las consecuencias personales de la caída - Génesis 4

Lo que perdieron Adán y Eva en la caída fue la vida espiritual y su conocimiento de Dios, que era intrínseco a la relación. Ellos ahora estaban espiritualmente muertos. Sus almas no estaban más en unión con Dios, y tuvo un efecto inmediato sobre la capacidad que tenían de pensar, sentir y elegir. Al carecer de una relación íntima con Dios, no tenían una verdadera percepción de la realidad. Para ilustrarlo, ¿Cómo se esconde uno de un Dios omnipresente y omnisciente como Adán trató de hacer (Génesis 3:7-8)? La percepción distorsionada de la realidad de Adán y Eva es como la descripción que Pablo hace de la corrupción mental de aquellos que no conocen a Dios: "Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios" (Efesios 4:18). "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14).

Adán y Eva también estaban emocionalmente aturdidos y se volvieron temerosos y ansiosos. La primera emoción expresada por Adán fue el temor (Génesis 3:10). Hasta el día de hoy, los desórdenes de ansiedad ¡son el problema número uno en la salud mental en el mundo! Estaban llenos de culpa y vergüenza. Antes de la caída estaban desnudos y no tenían vergüenza. Ahora querían esconderse y cubrirse. Del mismo modo, si no conocemos el amor y perdón de Dios, con frecuencia vamos a enmascarar nuestro ser interior, por temor de que otros puedan descubrir qué realmente sucede en nuestro interior.

Los descendientes de Adán y Eva también estaban emocionalmente plagados de enojo y depresión. Caín y Abel trajeron sus ofrendas, pero Dios no estaba agradado con la de Caín. "Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será tu deseo, y tú te enseñorearás de él" (Génesis 4:5-7). En otras palabras, no te sientes bien por el buen comportamiento, si no que te comportas de una manera que te hace sentir bien.

Antes de la caída Adán y Eva tenían solamente una mala opción. Después estuvieron plagados de elecciones para cada momento de cada día, tal como todos nosotros las tenemos. Aparte de la presencia de Dios en nuestras vidas, el más grandioso poder que poseemos es el derecho y la responsabilidad de hacer elecciones. Podemos elegir orar o no. Podemos optar por creer o no.

Antes de la caída Adán y Eva tenían atributos personales que se transformaron en grandes necesidades. 

En primer lugar, tenían el sentido de pertenecer a Dios así como uno al otro. Eran aceptados, pero ahora luchaban con un sentido de rechazo. Desde que el pecado de Adán y Eva los separaron de Dios e introdujeron luchas en las relaciones humanas, hemos experimentado una profunda necesidad de pertenecer. Nunca podremos superar completamente el poder de la presión de nuestros semejantes y el temor del rechazo, hasta que la legítima necesidad de pertenecer sea satisfecha en Cristo.

Segundo, la inocencia de ellos, que fue reemplazada por culpa y vergüenza, precipitó una crisis de identidad y una búsqueda de significado. 

Tercero, la pérdida de su vida espiritual los dejó débiles e indefensos. Separados de Dios, no tenían elección, sino que debían buscar su identidad en el orden natural de este mundo caído, encontrar su propósito y significado en una vida independiente de Dios, y tratar de satisfacer sus necesidades con sus propias fuerzas y recursos.

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14).

Pensamiento para el día: ¿De qué manera Dios ha abierto nuestros ojos para ver y entender lo que antes no podíamos?


1 comentario:

Lourdes vanessa dijo...

este análisis me hace reflexionar en ciertas situaciones que enfrento en el momento de exponer algún tema de basamento bíblico con mi familia... ciertamente aun creen que su hija u hermana anda un poco desfasada en estos días, y todos los días los pongo en oración al señor, porque se que el obra del modo que muchos no entendemos pero que precisamente el por conocernos sabe hacer para que la persona logre despertar a la verdad que el desde su origen nos ha indicado... tal cual dijo Jesús a Nicodemo, el viento sopla de un lado a otro nadie sabe de donde viene ni a donde va, eso es uno de los grandes misterios que hace sublime la gracia del señor... Dios les bendiga