viernes, 2 de noviembre de 2012

Los 3 niveles relacionales en nuestra alma



Al hablar del alma, me refiero a la personalidad. Y las características principales de la personalidad son la capacidad que tenemos de:
  • Pensar, a través de la MENTE.
  • Sentir, a través del CORAZÓN.
  • Decidir, a través de la VOLUNTAD.

Por lo tanto, mi persona viene determinada por la combinación de mis pensamientos, sentimientos y decisiones. Y precisamente, son estas características las que me permiten relacionarme con otras personas. Por esto, es importantísimo aprender, cultivar y desarrollar al más alto nivel posible la manera en que pensamos, sentimos o tomamos decisiones.

Quiero enseñarte tres niveles que te permitirán crecer y alcanzar éxito como persona en tus relaciones personales:

1. Opiniones.
Es el nivel más básico, más cambiante, más disperso, no concreta, ni requiere de profundizar; en fin, puede no ser determinante.

2. Creencias.
Es el nivel intermedio, es más profundo, más concreto, más determinante, menos cambiante, centrado más en valores (que pueden ser negociables).

3. Convicciones.
Es el nivel más avanzado, más sólido, no cambiante, centrado más en principios (que no son negociables).

Lo normal, o mejor dicho lo ideal, sería que todos pasáramos del nivel de las opiniones al nivel de las creencias, y del nivel de las creencias al nivel de las convicciones. Y para ser sincero, y sin querer ser pesimista sino realista, estadísticamente el porcentaje de personas que se mueven por convicciones es el menor. En el nivel de opiniones se encuentran el 40% de las personas, y el otro 60% en el nivel de creencias. A su vez, de este 60%, aproximadamente el 10% pasan al nivel de convicciones.

Para que puedas entender la importancia de esto, voy a mostrarte algunas ideas:

En la edad infantil se forman opiniones.
En la edad juvenil se forman creencias.
En la edad madura se forman convicciones.

Una pareja que deciden vivir juntos (opiniones).
Un matrimonio que termina en divorcio (creencias).
Un matrimonio “hasta que la muerte nos separe” (convicciones).

No le damos importancia a lo que comemos (opiniones).
Nos engordamos, por lo que comenzamos una dieta adelgazante (creencias).
Aunque más delgados, no sanos. Cambiamos el estilo de vida (convicciones).

Un incrédulo (opiniones).
Un creyente que abandona (creencias).
Un creyente que no abandona (convicciones).

Dado que hay opiniones, creencias y convicciones erróneas, bueno sería escoger buenas opiniones, para formar buenas creencias y desarrollar buenas convicciones.


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