sábado, 10 de noviembre de 2012

Una noche tormentosa



Ya era muy tarde en una noche tormentosa y para protegerse de la lluvia una pareja de ancianos entró al bestíbulo de un pequeño hotel en Filadelfia, con la esperanaza de conseguir un cuarto para pasar la noche. Mas para su desilusión, el hotel estaba lleno.
-Hay tres convenciones en la ciudad- dijo el simpático recepcionista. -Me temo que todos los hoteles están llenos-.
La pareja se disponía a salir, pero el recepcionista continuó: -No puedo permitir que una pareja tan hermosa salga en medio de esta lluvia y a la una de la madrugada. ¿Estarían dispuestos a dormir en mi cuarto? No es exactamente una suite pero pasarán cómodos la noche-.
La pareja tuvo sus dudas pero el hombre insistió: -No se preocupen por mí, estaré bien- dijo, por lo que finalmente aceptaron la oferta.
Cuando salieron a la mañana siguiente,el anciano le dijo al recepcionista: -Usted es la clase de gerente que debería manejar el mejor hotel en los estados Unidos. Quizás algún día construiré uno para usted-.
El muchacho en la recepción simplemente sonrió y le dio las gracias.
Dos años después, el recepcionista recibió una carta de aquel anciano. En ella había un boleto ida y vuelta a la ciudad de Nueva York y una nota. Le recordaba al recepcionista la noche en que había ayudado a la pareja y lo invitaba a hacerles una visita. Aunque él casi había olvidado el incidente, decidió aceptar el ofrecimiento.
Se encontraron con el jóven en una estación de trenes en Nueva York y luego lo llevaron a la esquina de la Calle 35 con la Quinta Avenida.
-Ese- dijo el anciano, señalando un inmenso edificio nuevo -es un hotel que acabo de construir para que usted sea el gerente-.
-Usted debe estar bromeando- dijo el recepcionista.
-Le aseguro que no- dijo el anciano sonriendo.

El anciano era William Waldorf Astor. El enorme rascacielos era el Hotel Waldorf Astoria. Y el jóven era George C. Boldt, su primer gerente.

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