jueves, 1 de noviembre de 2012

Vida en equilibrio

1. Equilibrando las Prioridades
Lo Profesional – Lo Personal

En cuanto a las prioridades, mantener el equilibrio entre el área laboral y otros aspectos del área personal, es una tarea difícil. Y sin embargo, necesitamos equilibrar las relaciones de negocios con otras relaciones básicas. En la búsqueda de este equilibrio necesitamos tomar algunos pasos específicos:
I. Procuremos ser disciplinados.
Si no nos movemos por una disciplina (lo pro-activo), seremos movidos por nuestros impulsos (lo re-activo). Un ejemplo claro de la falta de disciplina se pone de manifiesto cuando hacemos del hogar una oficina de trabajo o cuando no establecemos horarios para las tareas.
II. Identifiquemos y ordenemos nuestras prioridades.
Por más increíble que parezca, la gran mayoría de personas no sabe cuales son sus prioridades, ni como poner prioridades en su vida. Por eso, podemos tomar en cuenta a la hora de priorizar algunas áreas en nuestra vida tales como:
• Fe
• Salud
• Familia
• Amigos
• Finanzas
• Empleo
• Diversión
III. Reajustemos nuestro programa.
Permitamos que nuestras prioridades sean las que determinen nuestro programa. Además, tomemos en cuenta que algunas tareas:
• Son importantes y son urgentes.
• Son importantes pero no son urgentes.
• No son importantes pero son urgentes.
• No son importantes ni son urgentes.


2. Equilibrando las Actitudes

Lo Estructurado – Lo Espontáneo
Pensemos en la tensión que ha ocasionado la falta de equilibrio entre estas actitudes. Personas muy estructuradas que no dan lugar a la espontaneidad. Personas tan espontáneas que no admiten ningún tipo de estructura. Algunas maneras de llevar estas actitudes a un punto de equilibrio son:
I. Ajustemos las metas y flexibilicemos los planes.
Aunque parece incongruente vincular lo estructurado y lo espontáneo, cuando fijamos metas específicas podemos liberar tiempo para la espontaneidad. Por ejemplo, una meta simple de reunirme semanalmente con mi equipo está más enfocado cuando se expresa, “Me reuniré con mi equipo cada miércoles a las nueve de la mañana”. Esta meta específica permite ver donde descansa la oportunidad de flexibilidad.
II. Pensemos en términos de proceso, no sólo en el producto.
El éxito se ata en los pequeños momentos del día, los pequeños pensamientos, los pequeños hábitos. El éxito no es sólo el resultado final sino también el proceso para alcanzarlo.
III. Tratemos las interrupciones como huéspedes.
Uno de los mayores fracasos consiste en la incapacidad para manejar las interrupciones (imprevistos).


3. Equilibrando las Metas

Los Resultados – Las Relaciones
Algunos aspectos claves para lograr equilibrio en las metas son:
I. Hagamos un listado de nuestras metas.
La mayoría de las veces, nos fijamos metas pensando en resultados. Al hacer esta lista, debemos incluir metas pensado en relaciones. Por ejemplo, una meta pensando en resultados sería hacer un postgrado para ampliar mis oportunidades de trabajo; una meta pensando en relaciones sería una actividad con mis hijos que desarrolle un acercamiento emocional con ellos.
II. Amemos a las personas, utilicemos las cosas.
Por lo general, se nos hace más fácil por naturaleza amar las cosas y utilizar a las personas.


En conclusión, aunque no es nada fácil poder alcanzar el equilibrio en nuestras vidas, tanto en prioridades, como en actitudes, como en metas, sería beneficioso y muy provechoso comprometernos con ello.



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