viernes, 14 de septiembre de 2012

Dios te ha llamado a dirigir

¡El liderazgo es para todos! ¿Por qué hago tal afirmación? Porque cada persona que acepta a Cristo es llamada por Dios para influenciar a otros. El liderazgo no es sólo para un grupo selecto, es para todos.

Hace varios años J. Oswald Sanders escribió en su libro, Liderazgo espiritual, la mejor definición del liderazgo que yo haya leído. Él simplemente dijo: "El liderazgo es influencia". Yo me he adherido a esta definición y la he enseñado a miles y miles de personas durante años. Si eres un seguidor de Cristo, entonces reconoces que Dios te llamó para que influenciaras a otros. Jesús lo dijo de la siguiente manera: "Ustedes son la sal de la tierra... Ustedes son la luz del mundo... que su luz brille delante de los hombres para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos" Mateo 5:13-16).

No importa si eres un ejecutivo o un ama de casa si eres cristiano, eres llamado a influenciar a otros. Es por eso que debes aprender a ser un mejor líder, ya seas un padre de familia, pastor de una iglesia, presidente de una compañía, o un líder en potencia para la siguiente generación.

El problema es que si eres como la mayoría de las personas, es probable que cuando te levantas en la mañana y te miras al espejo, no dices: "Bien, aquí veo a un gran líder". La mayoría de las personas en la actualidad no creen que pueden hacer un impacto positivo en el mundo en el que viven. Eso incluye hasta a la mayoría de los pastores.

La verdad es que existen pocos líderes innatos, pero todos tenemos el potencial. Yo creo que tú puedes convertirte en un mejor líder sin importar tu edad, género, estado civil, o profesión.

Quiero que te veas a ti mismo como un líder. Quiero que aprendas de los mejores líderes que hayan existido: los hombres y mujeres de la Biblia. No importa que tan fuerte o tan débil sea tu liderazgo, quiero que mejores y alcances tu máximo potencial de liderazgo para la gloria de Dios.

John C. Maxwell


jueves, 13 de septiembre de 2012

Cómo estudiar profecía bíblica

La profecía es el "mapa de carretera" que tiene Dios para mostrarnos hacia dónde va la historia. Las predicciones de la Biblia afirman cumplimientos literales y específicos que comprueban que tales profecías ciertamente vienen de Dios. La clave para interpretar la profecía bíblica es hacer una distinción entre qué es literal y qué es simbólico. Por lo tanto, la mejor manera de evitar confusión en el estudio de escrituras proféticas es seguir estas sencillas indicaciones:

1. Interpretar la profecía literalmente siempre que sea posible.
Dios quiso decir exactamente lo que dijo y dijo lo que quiso decir cuando inspiró a "los santos hombres de Dios quienes hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21) a escribir la Biblia. En consecuencia, por regla general podemos aceptar la Biblia literalmente. Dios hace obvias las ocasiones en que Él quiere que interpretemos algo simbólicamente. Una de las razones por las que el libro de Apocalipsis es difícil de entender para algunos es que tratan de espiritualizar los símbolos que aparecen en el libro. Sin embargo, como muchas de las profecías del Antiguo Testamento ya se han cumplido de forma literal, no debe ser difícil imaginar que los eventos proféticos futuros se cumplan literalmente en el momento apropiado. Por lo tanto, sólo cuando los símbolos o las figuras del lenguaje no tienen ningún sentido al interpretarlos literalmente, debe buscarse otra forma de interpretación que no sea literal.

2. Las profecias sobre Israel y sobre la Iglesia no deben confundirse.
Las promesas de Dios para Israel que se cumplirán en "los potreros días", en particular las que se refieren al castigo de Israel durante la tribulación, no tiene nada que ver con la Iglesia. La Biblia realiza promesas específicas a la Iglesia en el sentido de que será arrebatada al cielo antes de la tribulación (Juan 14:2-3; 1 Corintios 15:51-52; 1 Tesalonicenses 4:13-18).

3. Para los pasajes simbólicos, comparar Escritura con Escritura.
La Biblia no se contradice. aún cuando la escribieron muchos hombres inspirados divinamente en un período de 1.600 años, es sobrenaturalmente congruente en su terminología. Un ejemplo, la palabra "bestia" se usa 35 veces en Apocalipsis. Daniel explica que la palabra es símbolo de un rey o de un reino (Daniel 7). Al examinar los contextos en Apocalipsis y Daniel, usted descubrirá que "bestia" tiene el mismo significado en ambos libros.

Aunque algunos pasajes proféticos deben interpretarse simbólicamente, es importante recordar que los símbolos en la Biblia representan personas, cosas y eventos reales. Por ejemplo, los "siete candeleros" en Apocalipsis 1 representan Iglesias reales que en verdad existían cuando se pronunció la profecía.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Qué es la Apologética?

La apologética puede definirse en pocas palabras como la defensa de la fe cristiana. Apologética deriva del término griego "apologia", que se aplicaba originalmente a un discurso de defensa. En la antigua Atenas, se refería a la defensa que tenía lugar en el tribunal como parte de un procedimiento judicial. Después de la acusación, se le permitía al acusado refutar las acusaciones con una defensa (apología).

El griego apologia aparece 17 veces en el Nuevo Testamento, como sustantivo y como verbo, y en todos los casos puede traducirse "defensa" o "prueba".La idea de presentar una defensa razonada de la fe resulta evidente en Filipenses 1:7, 16, y especialmente en 1 Pedro 3:15.

Podemos diferenciar cuatro funciones de la apologética:

1. La primera función podemos llamarla prueba.
El objetivo es desarrollar una defensa positiva del cristianismo como sistema de creencia que debe ser aceptado. En sentido filosófico, esto significa extraer las implicaciones lógicas de la cosmovisión cristiana, de manera que puedan percibirse con claridad y contrastarse con otras cosmovisiones.

2. La segunda función es la defensa.
Significa clarificar la posición cristiana frente a interpretaciones y exposiciones equivocadas; responder a las objeciones, las críticas y las preguntas de quienes no son cristianos, y en general, despejar las dificultades intelectuales que según los incrédulos se interponen en su camino para aceptar la fe.

3. La tercera función es la refutación.
Alude a la tarea de dar respuestas a los argumentos que presentan los no cristianos como respaldo de sus convicciones.

4. La cuarta función es la persuasión.
Con este término, no nos referimos solamente a la tarea de convencer a las personas de que el cristianismo es verdad, sino también de persuadirlas para que apliquen esta verdad a su vida.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Un esclavo de Cristo

"Téngannos los hombres por servidores de Cristo" 1 Corintios 4:1

El apóstol Pablo era un "siervo" de Cristo. Era una función que escogió por amor, no por temor.

Había tal vez millones de esclavos en el Imperio Romano. En su mayor parte, no se les trataba como personas, sino como objetos. Si un amo quería matar a un esclavo, podía hacerlo sin temor al castigo. Aunque era un vocablo negativo para los romanos, la palabra esclavo significaba dignidad, honor y respeto para los hebreos, y los griegos lo consideraban un término de humildad. Como siervo de Cristo, por tanto, Pablo paradójicamente se considera exaltado y envilecido. Esa es la ambivalencia que afrontará todo representante de Jesucristo.

Cuando pienso en el honor que se me ha dado de predicar el evangelio de Jesucristo, me siento a veces abrumado. No hay más alto llamamiento en la vida que proclamar el evangelio desde el púlpito y poder enseñar la Palabra de Dios bajo el poder del Espíritu Santo. Pero hay también una paradoja que exige que un ministro de Cristo comprenda que no merece servir. Debe tener la debida perspectiva de ser un esclavo indigno que tiene el privilegio incomprensible de proclamar el evangelio.


domingo, 9 de septiembre de 2012

El perro y la liebre

Una liebre mordisqueaba plantas en un campo cuando notó a un cazador que nunca había visto patrullar el área, con su perro de caza.

"Ahora tendré que ser más astuta que dos predadores" pensó el animal, "y como ese perro es mucho más joven que yo, debe ser mucho más rápido también. Para contrarrestar la velocidad del perro, tendré que conocer al dedillo cada centímetro del terreno".

En cumplimiento de su propia iniciativa, la liebre salió a los campos a la hora de la cena, pues sabía que el cazador no estaría en las inmediaciones. estudió cada escondite, cada hoyo y cada recoveco por el cual podría escabullirse. Unos días más tarde, el perro avizoró a la liebre y se dio a la persecución. La liebre brincó por entre los arbustos y los matorrales y escapó con facilidad. Cansado y decepcionado, el perro volvió al lado del cazador. Un pastor de cabras que pasaba por el lugar y había visto toda la persecución, empezó a sermonear al perro. "Qué tremendo cazador resultaste ser! Deberías sentir vergüenza por dejar que una liebre mucho más pequeña y vieja te deje rezagado". "Hay algo que usted olvida", respondió el perro de caza, "yo corría motivado por mi cena, en cambio, la liebre corría por su vida".

Moraleja: La iniciativa es hija de la necesidad.


¿Cuáles son los atributos de Dios?

Cuando hablamos de los atributos de Dios, nos referimos a aquellas características que describen el ser de Dios. Él es Uno, Él es Santo, Él es Justo, Él es Omnisciente, Él es Omnipresente, Él es Omnipotente.

Esas son algunas de las diferentes palabras que usamos para describir la naturaleza y el carácter de Dios; son características que atribuimos al ser de Dios. Cuando describimos los atributos de alguien habitualmente hacemos una distinción entre la persona y sus atributos. Por ejemplo, usted puede decir que su madre es paciente, pero usted no diría que su madre es paciencia. También diría que su madre es más que una mera lista de rasgos. De la misma forma, Dios no es simplemente una lista de atributos, pero Dios es diferente a su madre por cuanto fue el ser de Dios lo que inicialmente definió los atributos. Al tener una mejor comprensión de Dios, podemos aprender más de lo que es la auténtica bondad, o la verdad, la belleza, la paciencia, la fuerza. En este sentido, Dios es sus atributos. No significa que Él sea un ser compuesto de tres kilos de omnisciencia, tres kilos de omnipresencia, tres kilos de omnipotencia, etc., y que mezclando todo tengamos un concepto de Dios. En lugar de eso, Dios en su esencia, en su mismo ser, es santo, y esa santidad es inmutable. Dios en su totalidad es inmutable y así mismo es enteramente santo. Estos atributos no pueden ser reunidos como un montículo de arena para darnos un retrato compuesto de Dios.

Al estudiar los atributos individuales de Dios, sin embargo, no lo estamos diseccionando. Simplemente estamos centrando nuestra atención por un momento en una sola dimensión o aspecto de su ser. Esto puede ser de mucha ayuda para nuestra comprensión de Dios porque la única forma en que podemos conocerlo es a través de sus atributos. Mientras más los entendemos, comprendemos mejor su persona y su carácter, lo cual nos alienta a adorarlo y a obedecerlo.