viernes, 5 de octubre de 2012

La ética en los negocios

Las Escrituras tienen mucho que decir sobre el campo de la economía, y la enseñanza no sólo se limita a las finanzas personales. A continuación aparece un resumen de los principios éticos para los negocios.

Primero, Dios llama a los hombres y a las mujeres a participar en los negocios. En Génesis 1 y 2, Dios incluye el trabajo como parte de su llamado a Adán y a Eva. La labor de ellos en el huerto era una faceta de la función de ejercer dominio sobre la creación. El trabajo tiene un valor intrínseco y es la forma en que los seres humanos cumplen el mandato permanente de sojuzgar la tierra. No se instituyó como resultado de la entrada del pecado del mundo, aunque éste ciertamente influyó para que el trabajo fuera más exigido y difícil. Dios bendijo el trabajo desde el principio. Por esa razón, los creyentes que se desempeñan en el mundo de los negocios hacen la obra de Dios del mismo modo que un pastor en la iglesia. La Biblia también insta a la iglesia a trabajar para mantenerse, tanto en forma personal como así también a su familia (2 Tesalonicenses 3:6-12; 1 Timoteo 5:8); para ocuparse de los pobres (Efesios 4:28); para sustentar la iglesia y sus emprendimientos (1 Corintios 16:1-3) y para impulsar el testimonio de nuestra fe.

Segundo, la Biblia enseña que la integridad es esencial para la actividad comercial; muestra claramente que los negocios se deben realizar con honestidad, y que no tienen que ser utilizados como un mecanismo para explotar a otras personas, en especial a las vulnerables. La ley mosaica contiene numerosos mandamientos en cuanto a la integridad comercial. Por ejemplo, Levíticos 19:35 ordena que los pesos y las medidas sean exactos, un aspecto sumamente importante en una sociedad agrícola. Además, Proverbios especifica que Dios exige integridad en los negocios (Proverbios 10:9; 11:1). Los profetas requerían que quienes participaran en actividades comerciales no usaran sus recursos para explotar a los pobres (Amós 2:6-7; 4:1; Miqueas 6:10-12). El mandato de hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios, se aplica a los negocios y establece que deben estar gobernados por los principios de la justicia, el amor y la humildad (Miqueas 6:8). Jesús continuó aplicando este énfasis en el NT: les instruyó a los cobradores de impuestos que solo recaudaran lo indicado (Lucas 3:12-13); instó a sus oyentes a ocuparse de los pobres (Mateo 25:31-46), y enseñó que, si los negocios se realizan con integridad, son un emprendimiento legítimo (Mateo 25:14-30). Asimismo, los apóstoles señalaron que el trabajo es necesario, que el ocio es pecado, y que la generosidad hacia los pobres no es solo una virtud, sino una obligación.

Tercero, la Biblia condena la codicia, pero aprueba que uno se contente con su situación. Hoy más que nunca, la codicia motiva la mayoría de las conductas poco éticas. La Escritura es clara en cuanto a que la codicia es un vicio que se debe abandonar cuando la persona coloca su fe en Cristo (1 Corintios 6:10; Colosenses 3:5). Por otro lado, el contentamiento es una virtud que se debe cultivar (1 Timoteo 6:6-8). Pablo expresó claramente que la raíz de todos los males es el amor al dinero, no la mera posesión de riqueza. En el mundo antiguo, era habitual que una persona se enriqueciera explotando a otros. El concepto de que alguien le pueda ir bien en el aspecto financiero y también beneficiar a la comunidad es algo relativamente novedoso, que surgió como resultado del capitalismo, un sistema que puede funcionar correctamente solo con un fundamento ético apropiado. 


jueves, 4 de octubre de 2012

Adán: El primer líder que fracasó




"Génesis 3:6-19"

Adán se convirtió en el primer líder espiritual en la historia de la humanidad cuando Dios le mandó que gobernara la tierra. Inicialmente, esto significaba cuidar el jardín del Edén y proveer guía para su familia. Adán debía ser un buen administrador de sus recursos y sus relaciones. Desafortunadamente, el fracasó en ambos aspectos.

Cuando Eva le trajo la fruta prohibida, Adán demostró una mala administración de la creación de Dios, cuando comió de la fruta. Adán también fracasó en administrar a su esposa pues se mantuvo pasivo en lugar de ser firme, resultando en que ambos decayeran moralmente. Cuando Dios lo confrontó con su pecado, él culpó a otros: "la mujer que tú me diste, ella me dio a comer y yo comí" (Génesis 3:12).

El liderazgo espiritual no es algo complejo, solamente se requiere de disposición para ser responsable. Tristemente, muchos líderes espirituales continúan duplicando el error de Adán al evadir su responsabilidad en sus hogares, sus comunidades, su empleo o su Iglesia. Ellos olvidan que aún cuando el fracaso de Adán se inició en su hogar, poco tiempo después eso había dañado todas sus relaciones, había echado a perder el bello lugar donde vivía y finalmente devastó el mundo entero y podemos ver que todo eso se originó en un rechazo sin carácter a la acción de dirigir.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Dispensaciones




El dispensacionalismo es la clave interpretativa que saca el cerrojo de las páginas de la escritura, abre la puerta para que entendamos las profecías, y orienta nuestra forma de pensar en cuanto al plan de acción divino para la historia humana.

El fundamento de la teología dispensacional está conformado por tres principios complementarios. El primer principio declara que la Biblia siempre debe entenderse de acuerdo al significado evidente y literal de las palabras, incluyendo el uso de figuras del lenguaje donde lo indica el contexto. Un segundo principio radica en la premisa de que Dios tiene un plan para Israel como etnia y como nación, un plan distinto del plan para la Iglesia del Nuevo testamento. El tercer principio del dispensacionalismo es que la historia humana es la forma exterior y práctica de un plan eterno de Dios que culmina cuando Él es glorificado.

La palabra griega para dispensación, Oikonomos, significa administración, mayordomía. De manera que una dispensación es una administración distinguible e identificable en el desarrollo del designio de Dios para la historia humana (Efesios 3:2; Colosenses 1:25-26). Dios administra toda la historia humana como si fuera una gran familia, y mueve a los seres humanos a través de etapas secuenciales de su administración. Cada fase o dispensación está determinada por el grado de revelación que el Señor ha proporcionado hasta ese punto en la historia. Dicha revelación especifica las responsabilidades del hombre, las pruebas en cuanto a esas responsabilidades, y la provisión de gracia divina que provee una solución cuando algo falla.

Aunque cada dispensación tiene características distintivas e identificables, las verdades y los principios de la revelación divina y el plan redentor permanecen constantes. La salvación es por gracia, y sólo por fe en Cristo. Antes de la cruz, la fe anticipaba el cumplimiento de la promesa de salvación a través de la obra del mesías. A partir de la crucifixión de Jesucristo, la fe ponía los ojos en el pasado, en su expiación sustitutoria consumada en la cruz. A medida que la revelación divina avanza, se modifican otras características, como por ejemplo la práctica del sacrificio de animales.

A veces los dispensacionalistas difieren en cuanto al número exacto de dispensaciones que se han revelado en la escritura, pero por lo general mencionan las siguientes siete:
  1. Inocencia: desde Adán hasta la caída.
  2. Conciencia: desde la caída hasta el diluvio.
  3. Gobierno humano: desde el diluvio hasta Abraham.
  4. Promesa: desde Abraham hasta Moisés.
  5. La Ley: desde Moisés hasta la cruz.
  6. La Gracia o Era de la Iglesia: desde Pentecostés hasta el arrebatamiento.
  7. Reino milenial: los mil años literales del reinado de Jesucristo luego de su segunda venida.
La teología dispensacional nos permite entender correctamente los tiempos proféticos de Dios para con la humanidad. La era presente no centra su atención en Israel sino en la iglesia como pueblo de Dios. Sin embargo, para que la profecía de Daniel (Daniel 9:27) se cumpla literalmente de la misma manera en que se cumplieron las 69 semanas iniciales (Daniel 9:25-26), la Iglesia debe ser quitada de la tierra. Sólo entonces Dios comenzará a cumplir todo lo que le prometió a Israel en el Antiguo Testamento. A este traslado de la Iglesia se lo llama el arrebatamiento (1 Tesalonicenses 4:16-17), y muchos dispensacionalistas creen que precede a los últimos siete años de lo que Dios ha decretado para Israel -evento que se conoce como la tribulación. Estos siete años, que técnicamente son la finalización de la era de la ley, comienzan después del arrebatamiento de la Iglesia, y culminan con la segunda venida. De modo que la doctrina del arrebatamiento pre-tribulacional de la Iglesia se halla íntimamente identificada con la teología dispensacional.



martes, 2 de octubre de 2012

La apologética está dirigida también a los creyentes




Algunas personas creen, sin embargo, que la apologética no se descubre hasta después de haber hecho profesión de fe. Un gran número de cristianos no llegaron a la fe como consecuencia de haber investigado la autoridad de la Biblia ni las evidencias de la resurrección, ni como respuesta a los argumentos filosóficos a favor de la existencia de Dios. Simplemente creyeron en respuesta a la proclamación del Evangelio. Si bien estas personas tienen razones para creer, se trata de razones profundamente personales que no suelen tener mucho sentido para el creyente. Conocen la verdad, pero no están preparados para contar o expresar esa verdad de un modo comprensible para aquellos que tienen interrogantes respecto de la fe. Es perfectamente posible creer que algo es verdad sin tener una comprensión cabal de esa verdad ni la capacidad de expresarla de modo claro y eficaz.

Los cristianos que tienen fe pero no saben dar razón de que ella a menudo se muestran inseguros y solo se sienten cómodos en compañía de otros cristianos. Ante cualquier cuestionamiento sobre la fe, la moral o la verdad, rápidamente adoptan una postura defensiva debido a que carecen de información para argumentar racionalmente sobre el cristianismo. En el extremo más negativo, esto puede originar posturas fuertemente defensivas o una fe beligerante, exactamente lo opuesto de la Gran Comisión que Jesús dio en Mateo 28:19-20. Los cristianos no estamos llamados a apartarnos del mundo y vivir en aislamiento, más bien somos enviados a formar parte de la cultura, a ser sal y luz.

La solución es que los creyentes se interesen por aprender sobre doctrina, historia de la fe, filosofía, lógica y otras disciplinas relacionadas con el cristianismo. Deben conocer los hechos, los argumentos y la teología y deben entender como relacionarlos de manera efectiva con la cultura. En síntesis: deben recurrir a la apologética cristiana.

Uno de los primeros cometidos de la apologética cristiana es informar. Muchas de las ideas o presupuestos más difundidos sobre el cristianismo pueden ser rebatidos con un mínimo de información. Esto se aplica incluso en el caso de personas con muy buen nivel de educación. C.S. Lewis siempre había creído que los evangelios eran una colección de mitos similares a los de Balder, Adonis o Baco. Sostuvo esa opinión hasta los 31 años de edad cuando leyó los evangelios por primera vez. Por ser un gran conocedor de los mitos y las leyendas de la literatura, Lewis supo reconocer que los textos de los evangelios no correspondían a ese género literario. Los evangelios eran sencillamente una crónica de hechos históricos relatados por testigos directos, y carecían de la elaboración artística de los mitos de la antigüedad.


lunes, 1 de octubre de 2012

La caja de la humanidad




"Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Colosenses 2:9). 

Si consideráramos este mundo como una dimensión de tiempo y espacio, entonces una caja cerrada pudiera representarlo, con Dios fuera de la caja. Es imposible que la humanidad escape de la caja porque, por definición, lo natural no puede entrar en lo sobrenatural. Lo que está confinado al tiempo y el espacio no puede escapar a la eternidad ni a lo infinito.

Como hay algo dentro del hombre que anhela saber lo que hay fuera de la caja, él inventa deidades, que es la forma en la que proliferan las religiones. Las distintas religiones se convierten en una extensión del deseo del hombre de escapar de su caja, pero el anhelo del hombre de trascender la caja no puede resolverse porque él está confinado a la caja por su propia naturaleza.

¿Hay una forma de escapar de esa caja? Sí, las buenas noticias son que hay una manera, y es por medio de Cristo. El cristianismo reconoce que usted no puede salir de su caja, pero proclama que Dios ha invadido la caja desde afuera. Jesucristo ha entrado en su mundo para mostrarle cómo puede morar con Dios para siempre. ¿No aceptará su invitación?


domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Qué es la providencia de Dios?

La palabra Providencia está formada por un prefijo y una raíz. Significa "ver anticipadamente". Podríamos rebajar la providencia de Dios diciendo simplemente que Dios ve todo lo que sucede en este mundo antes de que ocurra; él es el gran observador celestial de la historia humana. Sin embargo, la doctrina de la Providencia abarca mucho más que sólo el considerar a Dios como un espectador divino.

Hay básicamente tres formas en las que podemos considerar la relación entre Dios y este mundo. La perspectiva deísta, según la cual Dios crea el mundo y le da cuerda como un reloj que tiene causas secundarias incorporadas, y por lo tanto el mundo funciona como una máquina. Dios sale de la escena y simplemente observa todo lo que ocurre en el mundo sin jamás intervenir ni entrometerse. Todo sucede conforme a las causas secundarias incorporadas en el universo. Dicha perspectiva tiene ciertas ventajas porque de esta manera nadie puede culpar a Dios cuando algo sale mal. Podemos decir que nosotros, como criaturas, ocasionamos las tragedias y catástrofes de este mundo y que Dios no es culpable porque sus manos están atadas.

Otro punto de vista, que es una reacción extrema frente al deísmo, afirma que no hay causas secundarias en este mundo. Todo lo que sucede es el resultado directo de la intervención inmediata de Dios; Dios hace que mi mano suba y hace que va. Si hay un accidente automovilístico en la esquina, Dios lo causó directamente. El libre albedrío es una ilusión, y no existen causas secundarias.Creemos que actuamos como personas responsables, pero no es así. Dios lo hace todo. Eso es lo que llamaríamos un monismo ético, según el cual Dios determina todo y en forma directa produce todo lo que sucede.

Yo creo que el punto de vista bíblico, que a mi juicio es el punto de vista cristiano clásico histórico, es un rechazo de estas dos posiciones. Creemos que Dios creó el universo y dio el poder de la causalidad secundaria a las cosas y a las personas que hay en él, de modo que en verdad podemos hacer cosas por nuestra propia voluntad, mediante nuestras decisiones, nuestra mente, determinación y actividades. Sin embargo, en cada punto específico de nuestras acciones y de las causas secundarias que están en operación, Dios sigue siendo soberano. A veces él obra a través de causas secundarias para que tenga lugar su voluntad, y otras veces obras sin que participen causas secundarias. A veces él se mete en la escena tal como lo hizo en el ardor de los milagros de Jesús en el Nuevo Testamento; otras veces hace uso de nuestras decisiones y actividades para llevar a cabo su voluntad soberana. La providencia de Dios significa que Dios es soberano sobre todo lo que sucede en este mundo.


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