viernes, 30 de noviembre de 2012

Camarones con vegetales


Camarones con vegetales
  
Ingredientes
1 cda. de aceite vegetal
1 1/2 Ib. de camarones limpios {carabalí o rojos)
1 ají pimentón rojo cortado en tiras delgadas
1 rama de apio picada delgada
1 zanahoria pelada y picada delgada
3 cebollinas picadas en pedazos de 1 pulgada
2 cdas. de jengibre fresco picado
1 cubito de pollo disuelto en 1 1/2 tz. de agua o de consomé de pollo
1 cda. de maicena
2 cdas. de agua fría
Sal y pimienta al gusto
Tabasco o picante


Preparación
Sazonar los camarones. Calentar el aceite en una sartén grande y añadir los camarones cuando está bien caliente. Freír poco a poco de 4 a 6 minutos a fuego alto. Ir colocando los camarones en una fuente aparte.

Cuando tiene todos los camarones fritos, añada los vegetales y el jengibre a la sartén. Sazone a su gusto y cocine de 3 a 4 minutos a fuego alto revolviendo ocasionalmente. Añadir el consomé de pollo.

Mezclar la maicena con agua y verterla en los vegetales revolviendo hasta que quede todo incorporado.

Echar los camarones de vuelta a la sartén, revolver bien y cocinar por 1 a 2 minutos a fuego bajo.


jueves, 29 de noviembre de 2012

Los días de Génesis ¿son literales?

En este último tiempo, esta pregunta ha encendido el fuego de la controversia entre cristianos conservadores, pero no ha despertado gran interés entre los evolucionistas teístas (los que aceptan la evolución como el mecanismo usado por Dios en la creación) y entre los que no creen que Génesis sea la Palabra infalible de Dios. Fundamentalmente, el debate se ha dado entre los que apoyan el creacionismo de la tierra joven y los que apoyan el creacionismo de la tierra antigua (en contraposición a la ascendencia común del darwinismo). Ambas partes sostienen que los seres humanos no descienden de otras especies, y rechazan el ateísmo y la teoría de la macroevolución o neodarwinismo.

Si embargo, los dos campos creacionistas difieren en cómo interpretar los días de la creación que se presentan en Génesis. Si los días eran período de 24 horas consecutivas, y si la tierra fue creada el primer día, entonces, los cálculos que se basan en las genealogías bíblicas muestran que la tierra fue creada hace solo varios miles de años. Si los días tuvieron una duración indeterminada o no fueron consecutivos, entonces, la Biblia no revela cuando se creó la tierra. Lo interesante es que ambas corrientes coinciden en que las genealogías muestran que Adán y Eva fueron creados, de modo especial, hace solo algunos miles de años.

Veamos a continuación algunas razones que apoyan cada una de estas corrientes:

Los que apoyan el creacionismo de la tierra joven:
  1. Los días en Génesis 1 se enumeran en forma consecutiva y constan de "una tarde y una mañana".
  2. Éxodo 20:8-11 ordena tener una semana literal de seis días de trabajo y un día de reposo, basándose en la semana original de creación y descanso de Dios.
  3. Según Romanos 5:12, "...el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte...", pero el creacionismo de la tierra antigua contempla la muerte de los animales antes del pecado de Adán y Eva.

Los que apoyan el creacionismo de la tierra antigua:
  1. La palabra hebrea correspondiente a "día" (yom) se usa de diferentes maneras en el relato de la creación. Por ejemplo, Génesis 1:5 la utiliza sólo para las horas diurnas, no las nocturnas. Además, Génesis 2:4, en una traducción literal, habla de "el yom en que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos".
  2. El descanso de Dios en el séptimo "día" no tiene tarde ni mañana (Génesis 2:2-3), y Hebreos 4:3-11 habla de este mismo día de reposo como si continuara hasta el presente.
  3. Es imposible que Adán le haya puesto nombre a todas las aves y a todos los animales en 24 horas, según Génesis 2.
Ambas partes creen que tienen argumentos sólidos que favorecen su interpretación y refutan la otra. Además, históricamente, el debate referido a la interpretación bíblica casi siempre ha llevado a una comprensión más clara de la Palabra de Dios. Sin embargo, también es muy discutible si este asunto amerita el rencor y la división que, por lo general, lo acompañan. Algunos seguidores de la creación joven acusan a los de la creación antigua de diluir el contenido de la Biblia con la ciencia de la evolución. Seguidores de la creación antigua acusan a los de la creación joven de debilitar la credibilidad de la Biblia al generar un conflicto falso entre la ciencia y las Escrituras.

Afortunadamente, hay algo que no se discute entre los que creen en la Biblia: aún cuando la claridad con respecto a la interpretación correcta de los días de la creación no salte a la vista en este momento, se puede confiar en la Biblia en todos los sentidos. Los debates acerca de las interpretaciones bíblicas no se deben tomar como fracaso de la Sagrada Escritura.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

El Libro de la Vida

En el Antiguo Testamento se alude varias veces al libro de la vida. El salmista habla del "libro de los vivientes" (Salmo 69:28); así que percibimos que se trata de un libro que contiene los nombres de las almas de todos los hombres. También se lo llama el libro de Dios Padre (Éxodo 32:32-33), y registra a todos los que ha hecho Dios el creador. Por lo tanto, es el libro de los vivos, algo así como un moderno registro civil, solo que mucho más importante, pues el Salmo 139:16 da a entender que en este libro se ha escrito más que nuestros nombres.

Hay varias maneras en que un individuo puede hacer que su nombre sea eliminado del libro de la vida. Éxodo 32:33 dice: "Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro". Por lo tanto, el nombre de uno puede ser borrado del libro de la vida a causa del pecado.

Apocalipsis 3:5 promete: "El que me venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida". Un "vencedor" es aquí uno investido con las vestiduras blancas de Cristo por medio de su sacrificio expiatorio. Esto garantiza que el nombre de tal persona no será arrancado del libro de la vida.

Hay otra forma por la que una persona provoca que su nombre sea quitado de este libro. Apocalipsis 22:19 explica: "Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida". Esta severa advertencia está dirigida a los falsos maestros que procuren destruir la verdad profética de la Palabra de Dios. Los nombres de estos individuos hablan de ser borrados del libro de la vida en el momento de su muerte.

Cuando nacemos, nuestros nombres son escritos automáticamente en el libro de la vida, y permanecen ahí mientras vivimos. Al morir, si hemos pecado (y todos hemos pecado) y no hemos sido redimidos por el Cordero, y/o si nos hemos apartado de las palabras de su profecía nuestros nombres son eliminados del libro de la vida.

Apocalipsis 13:8 nos habla de un libro similar, "El libro de la vida del Cordero". El Cordero alude a Jesucristo, el "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). El libro de la vida del Cordero es el libro de Jesucristo en el que se inscriben los nombres de aquellos que reciben vida eterna (ver Daniel 12:1). Debido a que el nombre de una persona puede ser borrado del libro de la vida, estoy convencido de que el libro de la vida y el libro de la vida del Cordero son libros diferentes. El Salmo 69:28 dice: "Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos". El libro de la vida es un libro que contiene los nombres de todos los que han vivido. Si un individuo acepta a Cristo y recibe el perdón de sus pecados, el nombre de esta persona se registra indeleblemente en el libro de la vida del Cordero ("escrito entre los justos"), y se le garantiza la entrada en la Ciudad Santa (Apocalipsis 21:27). Si la persona nunca acude al Señor Jesucristo para salvación, su nombre no será escrito en el libro del Cordero y será borrado del libro de la vida (ver Apocalipsis 20:15).

martes, 27 de noviembre de 2012

Perdón de los pecados - Hebreos 9:11-28

Después de la caída comienza a desplegarse el plan de redención de Dios cuando Él establece el pacto de Abraham (ver Génesis 12:1-3). Los descendientes de Abraham se multiplicarían y de su semilla vendría el Mesías que sería la bendición de todos los pueblos de la tierra (ver Mateo 1:1). Luego Dios hizo un pacto con Israel a través de Moisés (ver Éxodo 19:3). Les dio los Diez Mandamientos y estableció un sistema de sacrificios por el cual podía hacerse reparación por los pecados. Pero un santuario era solamente una copia (ver Hebreos 9:24), y la sangre de los toros y las cabras (ver verso 23) no podían limpiar espiritualmente al pecador.

El sistema sacrificial preparó la escena para la venida de Jesús, que era el sacrificio perfecto para la expiación de los pecados de las personas de todos los tiempos: "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez y para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención" (Hebreos 9:12). "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo" (Hebreos 9:24).

"¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas, para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna" (Hebreos 9:14-15).

El perdón de los pecados requería un sacrificio perfecto sin mancha ni arruga, para el cual no existía ningún animal que reuniera las condiciones, y tampoco ninguna persona era apta basada en su propia justicia, porque "si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia" (Isaías 64:6), Jesús fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados: "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2 Corintios 5:21).

Cristo ha muerto "una vez y para siempre" por nuestros pecados (ver Hebreos 9:12, 26; también Romanos 6:10). Nuestros pecados pasados, presentes y futuros han sido perdonados. No habrá otro sacrificio por nuestros pecados, y no es necesario. Es lógica defectuosa pensar: "Sé que Cristo ha muerto por los pecados que ya he cometido, pero ¿qué pasará con los pecados que cometa en el futuro?". Cuando Cristo murió una vez por todos nuestros pecados ¿cuántos de sus pecados eran futuros? ¡Todos! Tampoco es correcto pensar que nuestros pecados son perdonados porque los confesamos. Nuestros pecados son perdonados porque Cristo murió por ellos. Confesamos nuestros pecados para poder caminar en la luz como Él es luz (ver 1 Juan 1:5-9) y para vivir en conformidad con Dios. Saber que nuestros pecados están perdonados no es una licencia para continuar pecando; más bien, es un medio de la gracia por medio del cual podemos acercarnos a Dios. Nuestro pecado ya no nos separa más de Dios: "Así que hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (...) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura" (Hebreos 10:19, 22).

Pensamiento para el día: ¿Cómo afecta la vida de los cristianos saber la verdad de que han sido perdonados?


lunes, 26 de noviembre de 2012

Un Tesoro Escondido

"Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1:3).

No hay manera de comprender las riquezas que Dios ha provisto para quienes aman a su Hijo. Los tesoros que ha preparado son infinitos. Jesús dijo: "El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo" (Mateo 13:44). El apóstol Pablo cita al profeta Isaías cuando dice: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9).

La buena noticia es que, si amamos al Hijo de Dios, heredamos todas las riquezas del Padre. Si creemos en Cristo, tenemos un tesoro inimaginable.

domingo, 25 de noviembre de 2012

En el Antiguo Testamento...

En el Antiguo Testamento, Dios juzgó a Israel y a otras naciones por medio de sucesos catastróficos. ¿Ocurre esto todavía?

¿Sigue Dios siendo Dios? ¿Sigue Dios siendo el Señor de la historia? Esta es la diferencia: cuando Dios usó una catástrofe como arma de juicio en el Antiguo Testamento, sabemos que su juicio estaba detrás del suceso catastrófico porque tenemos la ventaja de la revelación escrita diciéndonos que esto fue la mano de Dios en la historia. Mientras transcurre nuestra vida, y vemos a las naciones sufrir catástrofes, a la gente ser azotada por la calamidad, no sabemos exactamente cuál es la relación entre estas catástrofes y el juicio de Dios.

Permítanme hacer un paralelo bíblico aquí. En el capítulo 9 del Evangelio de Juan, los fariseos plantearon la siguiente pregunta acerca de un ciego de nacimiento: ¿nació ciego este hombre por ser pecador, porque sus padres eran pecadores? La respuesta de Jesús fue: por ninguno de los dos. Nació ciego por una razón completamente distinta. No sucedió como una expresión directa del juicio divino. Ese texto y todo el libro de Job deberían detenernos, cuando se trata de individuos, de dar por sentado que la tragedia, catástrofe o calamidad en la vida de una persona es un acto directo del juicio divino. Ahora bien, pudiera serlo. En la sagrada Escritura tenemos numerosos casos en los cuales Dios trae calamidad sobre la casa de una persona que ha desobedecido a Dios de una manera descarada. La Biblia dice que, si somos culpables, Dios puede postergar el juicio hasta más adelante o podemos experimentar su juicio temporal en forma inmediata. Nunca sabemos con certeza si la calamidad que experimentamos como individuos es un acto directo de juicio o no. Lo que es cierto en el caso de los individuos no es también en el de las naciones.

Recuerdo haber oído hace algunos años a Billy Graham decir en un sermón: "Si Dios no trae juicio sobre Estados Unidos, tendrá que disculparse con Sodoma y Gomorra". Recuerden, Jesús advirtió a las ciudades que oyeron su mensaje, Corazín y Betsaida, que el día del juicio sería más tolerable para Sodoma y Gomorra de lo que sería para ellas. Aunque ya no tenemos una interpretación profética del razonamiento de Dios al traer juicio, sabemos que ninguna nación está exenta del juicio de Dios.