lunes, 18 de noviembre de 2013

Conducirse mediante principios bíblicos

¿Deberían los cristianos compartir sus recursos en la comunidad global de Cristo? ¡Absolutamente! La Biblia es muy clara en cuanto a cómo deben cuidarse unos a otros los cristianos. El apóstol Pablo animó a los gálatas a hacer el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe (6:10). Esto no era meramente un grato sentir. Pablo tardó casi diez años en organizar aquella gran colecta de fondos de las ciudades grecorromanas que evangelizó, para que ésta fuera enviada a Jerusalén. El hecho revela muchos principios importantes a tener en cuenta en el intercambio de recursos dentro del cuerpo de Cristo (Hch 21:17–19; 24:17; 2Co 8–9).

El apóstol Juan escribió: «Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.» (1Jn 3:17–18). Si una persona es capaz de ayudar y es consciente de la seria necesidad humana—particularmente dentro de la comunidad cristiana—pero se niega a actuar de manera alguna, sencillamente el amor de Dios no puede estar en ella. ¿Suena duro? Si estos pasajes no nos son suficientes para guiarnos, podemos encontrar muchos más en las Sagradas Escrituras.

Los cuadros que se muestran a continuación señalan veinte principios que pueden ayudarnos a pensar bíblicamente en el dar y el recibir dinero. Están organizados en dos listas: Diez leyes sobre el recibir y Diez leyes sobre el dar. Hay que admitir que estas listas distan de ser exhaustivas. Para un estudio exhaustivo recomendamos el libro Neither Poverty Nor Riches: A Biblical Theology of Material Possessions, de Craig L. Blomberg.

En estas listas notará una tensión entre la generosidad y la responsabilidad, entre lo que deberíamos hacer por los demás y lo que los demás deberían hacer por sí mismos. Esto se encuentra resumido en Gálatas 6. Por un lado, a los creyentes se los exhorta a ayudarse unos a otros a llevar sus cargas (v. 2). Por el otro, se dice que cada uno cargue con su propia responsabilidad (v. 5). No crea que esto es una contradicción. Más bien, esto crea intencionalmente una tensión entre el hacer por los demás y el hacer de los demás por sí mismos. Aquellos que comparten recursos en la obra del evangelio deben aprender a andar entre la necesidad de cuidar de los demás y la importancia de que los demás cuiden de sí mismos.
Diez leyes sobre el recibir
Principio general

Textos clave

1. Es mejor confiar en Dios que en el dinero.

Sal 34:9–10; 107:9; 111:5; 127:2; Mt 6:24; Heb 13:5

2. Es más bienaventurado dar que recibir.

Hch 20:34–35

3. Los cristianos tienen que trabajar para proveer para sí mismos y para sus familias, y para tener algo que compartir.

Ef 4:28;
1Ts 4:11–12;
1Ti 5:8

4. Los cristianos deben administrar sus recursos como mayordomos de lo que le pertenece a Dios.

Sal 24:1–2; Mt 25:14–30;
Lc 12:48; 14:28–30; 16:10–12; Hch 17:24–28;
Ro 14:12; 1Co 4:2;
2Co 5:9–10; 1P 4.10

5. Los obreros cristianos tienen derecho al sostén económico.

1Co 9:3–14;
1Ti 5:18

6. Los obreros cristianos deberían estar agradecidos por el sostén financiero pero no depender del mismo.

Hch 18:3; 20:33–35;
1Co 9:15–18; 2Co 11:7–10; 1Ts 2:7–9; 2Ts 3:6–9

7. Es importante no sólo mantener la integridad financiera ante Dios sino también que los demás perciban esto de nosotros.

Dt 25:13–15;
2Co 8:16–24

8. Los cristianos pueden estar contentos y agradecidos por la provisión de Dios.

Fil 4:10–19

9. Algunos cristianos pueden tener menos que otros, pero esto no les da derecho a ser ociosos y a depender únicamente de la «asistencia social» de los demás.

1Ts 5:14;
2Ts 3:6–15;
Tit 3:14

10. El obtener dinero por motivos indebidos puede conducir a todo tipo de problemas.

1Ti 6:9–10

Diez leyes sobre el dar
Principio general

Textos clave

1. El Señor honra al generoso y lo aparta de lo mísero.

Dt 15:10–11; Pr 19:17; 22:9; Is 58:7, 10–11

2. Los cristianos deberían cuidarse de dar con intenciones confusas.

Lc 14:12–14

3. Los cristianos deberían dar según lo que tienen, no según lo que no tienen.

2Co 8:12

4. El resto que algunos creyentes tienen debería usarse para compensar la escasez de otros.

2Co 8:13–15

5. Aquel que siembra generosamente también cosechará generosamente.

2Co 9:6–11

6. Los creyentes tienen que hacer el bien a todas las personas, especialmente a los creyentes.

Gá 6:10

7. Los cristianos tienen que tener la actitud de humildad abnegada y de amor hacia los demás que caracterizó a Jesús.

Fil 2:1–5

8. El dar inadecuadamente puede excusar a los demás de asumir sus responsabilidades.

1Ti 5:4, 8, 11–13, 16

9. Los cristianos deberían cuidarse de los favoritismos cuando dan.

Stg 2:1–10

10. El amor exige que un cristiano nunca niegue algo a un hermano necesitado cuando está en su poder ayudarle.

1Jn 3:16–20


Como puede observar, el dar y recibir dinero en el ministerio está lleno de peligros. Si ignora la tensión que existe entre la generosidad y la responsabilidad, surgirán problemas. Si permite que el control del Espíritu Santo sea reemplazado por el orgullo, el egoísmo, la ambición y la avaricia, habrá aún más problemas. La Escritura nos sugiere que si erramos, erremos del lado de la generosidad. Que se diga que somos demasiado afectuosos, no controladores; demasiado generosos, no tacaños; demasiado sacrificados, no interesados. Que las personas que nos rodean digan: «Miren cómo se aman unos a otros».



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