miércoles, 6 de noviembre de 2013

Epexégesis

Esta figura (del gr. «epí» = sobre + «ex» = de + «hégesis» = acto de guiar) consiste en la repetición llevada a cabo con objeto de explicar algo. Hay tres clases de epexégesis: 1) exergasia, cuando lo que se añade sirve para desarrollar lo que se ha dicho antes; 2) epimoné, cuando lo que se repite sirve para hacer más profunda la impresión causada por afirmaciones anteriores; y 3) hermeneia, cuando lo que se repite hace la función de interpretar lo que precede.
1) Ejemplos de exergasia:
Sal. 17:1. «Oye, oh Yahweh, una causa justa;
está atento a mi clamor.
Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.»
Sal. 18:1–2. «Te amo, Yahweh, fortaleza mía.
Yahweh, roca mía y castillo mío, y mi libertador;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.»
Sal. 35:1–3. Véase su estructura:
a1. «Pleitea, oh Yahweh, con los que contra mí contienden;
b1. Pelea contra los que me combaten.
a2. Embraza el escudo y la coraza (o: pavés) y levántate en mi ayuda.
b2. Blande la lanza, cierra contra mis perseguidores;
a3. di a mi alma: Yo soy tu salvación.
b3. Sean avergonzados, etc.» (vv. 4-8).
En a1, a2 y a3, tenemos oración por él mismo (defensiva); en b1, b2 y b3, oración contra sus enemigos (ofensiva). En ambos casos, hay un desarrollo progresivo.
Jon. 2:2 (Biblia Hebrea, v. 3). Véase en estructura alternante:
a. «Invoqué en mi angustia a Yahweh,
b. y él me oyó;
a. Desde el seno del Seol clamé,
b. y oíste mi voz.»
Véase ahora el v. siguiente (3; en la BH, 4), en introversión:
c. «Me echaste a lo profundo,
d. en medio de los mares,
d. Y me rodeó la corriente;
c. todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.»
Aquí, en a y a tenemos la aflicción de Jonás; en b y b, la atención que Dios le prestó; en c y c, la profundidad del mar en su conjunto; en d y d, el movimiento de las aguas en torno de Jonás.
Zac. 6:12–13. «… Así dice Yahweh de las huestes:
He aquí el varón cuyo nombre es el Retoño,
el cual retoñará de su lugar,
y edificará el templo de Yahweh.
Él edificará el templo de Yahweh,
y él llevará las insignias reales,
y se sentará y dominará en su trono,
y habrá un sacerdote junto a su solio;
y consejo de paz habrá entre ambos.»
La figura es realzada aquí por medio del polisíndeton.

2) Ejemplos de epimoné:
Zac. 1:3–6 es considerado bajo esta figura, ya que la repetición del verbo «volverse» tiene por objeto profundizar en el hecho de que todo lo que el pueblo está padeciendo se debe únicamente a su negación a escuchar las palabras de Yahweh.
Mt. 7:21–23. También esta porción tiene por objeto hacer más profunda la impresión de que para nada sirven los dones espirituales sin la obediencia cordial a la voluntad de Dios.
Mt. 12:31–32. Aquí, la verdad afirmada en el v. 31 es ampliada en el v. 32, para dejar bien claro lo tremendo del pecado contra el Espíritu Santo (v. 24), al atribuir a contubernio con con Satanás el poder ejercitado por el Señor en la expulsión de demonios (véase c. 28).
Mt. 15:18–20. Después de afirmar que «lo que sale de la boca, sale del corazón; y eso es lo que contamina al hombre», el Señor pasa a explicar qué cosas son las que salen del corazón y, por tanto, son las que realmente contaminan al hombre; «pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre».
Mr. 7:20–23. También aquí, el hecho solemne, afirmado en el v. 20, es puesto de relieve en los vv. siguientes, a fin de que se imprima con fuerza en la mente y en el corazón de los oyentes.
Jn. 21:15–17. La triple restauración de Pedro tiene por objeto asegurarle que su anterior triple negación no le separaba del ministerio pastoral y que, a pesar de haber caído, la oración de su gran Abogado había sido escuchada para que la fe de Pedro no fallara (v. Lc. 22:32).
Col. 2:14–15. En esta porción, el glorioso resultado de la muerte de Cristo es puesto de relieve mediante la enumeración detallada de sus triunfos.

3) Ejemplos de hermeneia:
Sal. 7, donde el v. 13 (BH, 14) es una explanación del v. 12 (BH, 13).
Sal. 77:19. Después de decir: «En el mar te abriste camino …», se da, como una interpretación, lo de: «Y tus pisadas no dejaron rastro.»
Is. 1:22–23. Aquí, después de las palabras: «Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua», se da la interpretación: «Tus príncipes, rebeldes y compañeros de ladrones …»
Is. 34:6. Lo que en la 1.a parte del v. se dice de la «espada» de dios, se explica en la 2.a parte del mismo versículo. Is. 44:3. También aquí, la segunda parte del versículo nos ofrece la interpretación de la primera parte.
Is. 51, donde el versículo 2 interpreta el sentido del versículo 1.
Os. 7:8–9. El v. 9 nos da la interpretación del v. 8.
Am. 3:8. Primeramente tenemos lo del «rugido del león»; después, la interpretación: «Si habla Adonay Yahweh, ¿quién no profetizará?»
Mt. 6:24; Lc. 16:13, donde la 2.a cláusula nos explica la 1a:
A. «Nadie puede servir a dos señores,
B. a. porque o aborrecerá al uno
b. y amará al otro,
B. b. o se adherirá al uno
a. y menospreciará al otro.
A. No podéis servir a Dios y a Mamón.»
Aquí, A interpreta lo de A, mostrando que los dos amos son Dios y Mamón; mientras que, en B y B, se da una doble razón en la forma de la figura epánodo (Véase en su lugar).
Jn. 7:39. Este versículo es añadido para interpretar lo dicho en el versículo 38.
2 Ti. 4:6. Lo de «yo ya estoy siendo derramado» (como una ofrenda de libación) es explicado en lo de «el tiempo de mi partida es inminente».
Además, todos los lugares en que el propio texto sagrado dice: «lo cual, siendo interpretado, es …» entran dentro de esta figura que llamamos hermeneia.

Existe una figura, llamada batología (que significa «repetición vana»—v. Mt. 6:7—, donde ocurre el verbo), la cual nunca ocurre en la Biblia con respecto a Dios, sino sólo en boca de incrédulos, como puede verse en 1 R. 18:26; Hch. 19:34, etc.


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