lunes, 30 de diciembre de 2013

El desarrollo del potencial (parte 2 de 4)

Desarrollar el potencial
La clave para desarrollar el potencial no está en el desarrollo de programas, sino en habilitar a la gente—los líderes y miembros del ministerio asociado. Ayudar a la gente a aprender y a generar cambios que afecten a su ministerio es la parte esencial—y la más difícil—de las alianzas para el desarrollo.
Es la parte esencial porque libera la energía y la creatividad de la gente. Es la más difícil porque la gente debe hacerse cargo de su propio desarrollo. El de afuera puede ayudar, pero es el obrero local quien debe realizar el trabajo. Esto requiere un estilo interactivo y negociador. El de afuera ya no puede indicar el modo de hacer las cosas, sino que puede solamente ayudar al obrero local a descubrirlo.
Ya sea que trabajemos con individuos o con organizaciones, desarrollar el potencial implica ser comprensivos con la gente en su propio aprendizaje y crecimiento. El propósito no es imponer cambios, sino facilitar el proceso y realzar las habilidades de la gente para que ésta implemente sus propias soluciones. Fomentar el florecimiento de las capacidades de autodesarrollo es fundamental para el desarrollo del potencial.
Como mínimo, las capacidades de autodesarrollo implican que uno sea capaz de:
Articular necesidades, definir problemas y visualizar metas;
Buscar nuevos comportamientos, capacidades y tecnologías, y
Ponerlos a prueba.
Permitirle a la gente realizar este proceso es la piedra fundamental de la construcción y el desarrollo del potencial. Hacer esto requiere que sirvamos de facilitadores, guías del proceso y suministradores de recursos. Requiere que apoyemos a las personas para que hagan las cosas por sí mismas.
A continuación encontramos seis cosas que usted debería tener en cuenta para desarrollar el potencial de manera exitosa:
1. Desde el principio, los líderes del ministerio asociado deben estar plenamente involucrados en un proceso de discusión, investigación y análisis de las necesidades percibidas.
2. Todo el proceso debe ser visto como una experiencia de aprendizaje para la identificación de problemas, propuesta de soluciones propias e implementación de las mismas.
3. Los facilitadores deben tener un gran respeto hacia las aptitudes de sus socios.
4. Cada una de las partes debe verse a sí misma como participante de un diálogo entre pares. Todos deben permanecer abiertos y dispuestos a aprender unos de otros.
5. Los facilitadores deben ser capaces de acercarse lo suficiente a sus socios para entender sus situaciones y sus puntos de vista.
6. El éxito se mide por la creciente capacidad del ministerio de impulsar el potencial creativo y los recursos inherentes.


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