viernes, 3 de enero de 2014

¿Por qué permanecemos solos?

A pesar de todo lo que sabemos sobre el potencial de los equipos, ¿por qué será que hay personas que insisten en hacer las cosas solas? Creo que las razones son varias:
1. El ego
Pocas personas están dispuestas a admitir que no lo pueden hacer todo, pero esa es la realidad de la vida. Los superhombres o las supermujeres no existen. Kerry Walls, uno de los miembros de mi equipo en el Grupo INJOY dice: «Hacer girar más platos sobre una varilla no aumenta su talento sino que aumenta su probabilidad de que se le caiga alguno». Por eso, la pregunta no es si usted puede o no hacer algo, sino cuánto tiempo le tomará darse cuenta que no puede.
Los equipos de trabajo surgen cuando usted empieza a pensar en «nosotros» en lugar de en «mí».

El filántropo Andrew Carnegie comentó: «Es un gran paso adelante en su desarrollo cuando usted acepta que otras personas pueden ayudarle a hacer un mejor trabajo del que podría hacer solo». Si quiere hacer algo realmente grande, entonces despójese de su ego y dispóngase a ser parte de un equipo.
2. Inseguridad
En mi trabajo con líderes he encontrado que una de las razones por la que muchos individuos no promueven el trabajo en equipo es porque se sienten amenazados por los demás. Es probable que el estadista florentino del siglo dieciséis, Nicolás Maquiavelo, haya llegado a la misma conclusión, lo que lo llevó a escribir: «El primer método para medir la inteligencia de un gobernante es observar las personas que le rodean».
Yo creo que es la inseguridad, más que un juicio deficiente o la falta de inteligencia, la que hace que los líderes con frecuencia se rodeen de gente débil. Como lo digo en Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, solo los líderes seguros otorgan poder a otros. Esta es la Ley del Otorgamiento de Poderes. Por otro lado, por lo general los líderes inseguros no forman equipos. Casi siempre, esto ocurre debido a dos razones: o necesitan mantener el control de todo lo que se ha puesto bajo su cuidado, o tienen miedo de ser reemplazados por alguien más capaz. En cualquiera de los dos casos, los líderes que no promueven el trabajo en equipo socavan su propio potencial y erosionan los mejores esfuerzos de las personas con las cuales trabajan. Deberían beneficiarse del consejo del Presidente Woodrow Wilson, quien dijo: «No solo deberíamos usar todos los cerebros que tenemos, sino que deberíamos pedir prestados todos los que podamos».
«No solo deberíamos usar todos los cerebros que tenemos, sino que deberíamos pedir prestados todos los que podamos».
—WOODROW WILSON

3. Ingenuidad
El asesor John Ghegan mantiene sobre su escritorio un letrero que dice: «Si tuviera que volverlo a hacer, pediría ayuda». Esa interesante observación representa el sentimiento del tercer tipo de persona que no establecen equipos. Ingenuamente subestiman lo difícil que es alcanzar grandes logros. Como resultado, tratan de caminar solos.
Algunas personas que estuvieron en este grupo al final cambiaron de idea. Esto ocurrió cuando descubrieron que sus sueños eran más grandes que sus capacidades y se dieron cuenta que solos no lograrían nada. Entonces cambiaron. Usaron como fórmula para alcanzar sus metas el establecer equipos. Pero algunos aprenden la verdad cuando es demasiado tarde, y como consecuencia nunca logran sus metas. Esto es un fracaso.
4. Temperamento
Finalmente, algunas personas no son lo suficientemente inquietas y simplemente no piensan en términos de crear y participar en equipos. Cuando enfrentan desafíos, nunca se les ocurre integrar a otros para lograr algo.
Como persona, para mí es difícil pensar en tales términos. Sea cual fuere el desafío que se me presenta, lo primero que pienso es a quién podría buscar para que haga equipo conmigo y me ayude. He actuado así desde que era un niño. Siempre he pensado: ¿Por qué andar solo cuando es posible invitar a otros para que vayan conmigo?
«Se sabe positivamente que se logran más y mejores resultados trabajando con otros que contra otros».
—dr. allan frommE

Entiendo que no todos actúan de esta manera. Pero es realmente irrelevante si usted tiene o no la inclinación natural a ser parte de un equipo. Si hace todo lo que hace solo y nunca participa con otras personas, está creando grandes barreras a su propio potencial. El doctor Allan Fromme lo expuso de esta manera: «Se sabe positivamente que se logran más y mejores resultados trabajando con otros que contra otros». ¡Qué afirmación! Son los equipos los que hacen cualquier cosa de valor duradero. Además, aun la persona más introvertida en el mundo puede aprender a disfrutar de los beneficios de ser parte de un equipo. Y esto es verdad incluso cuando lo que se quiere lograr no es algo excepcionalmente grande.
Hace algunos años, mi amigo Chuck Swindoll escribió algo en The Finishing Touch que resume la importancia de los equipos de trabajo. Dijo:
Nadie es un equipo completo … Nos necesitamos unos a otros. Usted necesita a alguien y alguien necesita de usted. No somos islas. Para hacer «que la vida funcione» tenemos que descansar y apoyar. Relacionarnos y responder. Dar y recibir. Confesar y perdonar. Alcanzar, abrazar y confiar … Como ninguno de nosotros es un todo, independiente y autosuficiente, capaz de todo, todopoderoso, dejemos de actuar como si lo fuéramos. La vida es demasiado sola para que juguemos ese papel tan tonto. El juego se ha terminado. Vamos a vincularnos.

Para la persona que está tratando de hacerlo todo sola, el juego definitivamente ya ha terminado. Si usted quiere hacer algo realmente grande, vincúlese con otros. Uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas. Esa es la Ley de lo Trascendental.


jueves, 2 de enero de 2014

¿Debo o no cambiar de iglesia? (parte 2 de 2)

Fidelidad a la Palabra de Dios
En el mismo contexto, el escritor de Hebreos nos exhorta a ser leales a la doctrina bíblica:
«No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia» (13:9). Para poder ser fiel a lo que enseña la Biblia es necesario:
1. Dejar doctrinas extrañas (v.9). El sentido del griego de «no dejarse llevar por doctrinas extrañas» es suspender algo ya comenzado. Evidentemente la comunidad de la fe ya había sido infiltrada con enseñanzas extrañas, por lo cual el autor está llamando a los creyentes a regresar a la verdad. Las doctrinas extrañas son una plaga de todas las sectas.
2. En su lugar, afirmar la gracia (v.9). La gracia es Dios obrando en el corazón por medio del Espíritu Santo y conformando al creyente a la imagen de Cristo. Si uno se fortalece con la gracia no andará tras doctrinas erróneas.
Sin embargo, muchos me han preguntado por qué son tan atractivas las doctrinas extrañas. Una variedad de características las hacen llamativas, fascinantes y a la larga seductoras. Las doctrinas extrañas ofrecen cambios rápidos en la vida. En esta sociedad de comida instantánea, televisión en vivo, comunicación rápida, es entendible que la gente busque cambios instantáneos. En segundo lugar, las doctrinas no bíblicas ofrecen una vía corta a Dios. ¿Quién no desea tener una vida más cerca de Dios? En tercer lugar, siempre (de una manera explícita o bien implícita) las nuevas doctrinas cuestionan la verdad de que el corazón puede ser afirmado sólo con gracia. Como ya hemos visto, la gracia obra en el ser interior mientras las doctrinas extrabíblicas, como no vienen de Dios, se ven obligadas a obrar en el hombre exterior, es decir en algo más visible, y terminan apelando al ego del ser humano.
Cuándo cambiar de iglesia
Después de apreciar la importancia que el Nuevo Testamento asigna a la fidelidad hacia la iglesia local y a la doctrina bíblica, volvemos a la pregunta de cuándo resulta apropiado cambiarse de iglesia. No es fácil contestar la pregunta ni hacer una lista específica que se aplicable a cada persona. Sin embargo, intentaremos ofrecer pautas que con oración y la ayuda del Espíritu Santo, uno puede utilizar para luego tomar una decisión.
1) Es nuestra convicción que uno debe comenzar con lo que la iglesia enseña sobre la doctrina de la salvación. Sería provechoso repasar el capítulo 3, en forma específica lo referente a la prueba teológica. Si determinado grupo no enseña la doctrina de Cristo, entonces no constituye una iglesia verdadera y es hora de dejarlo. ¡Hay que abandonar la iglesia si ésta es apóstata!
La excepción es cuando Dios llama al individuo a quedarse para evangelizar. Sin embargo, es imperioso que lo vea como campo misionero y no como un lugar para «comunión». Para poder ministrar en un grupo así, es imprescindible mantener comunión con otro grupo, un grupo verdadero donde uno goce de comunión, reciba edificación —un lugar donde pueda «recargar las pilas». Tenemos amigos que recibieron a Cristo mientras asistían a una congregación que no enseña la doctrina de Cristo. Sin embargo, no han salido porque están seguros de que Dios los ha llamado a ministrar a los centenares que están allí atrapados. (Cabe mencionar que estuve presente en el bautismo de cinco personas que han podido sacar de dicho grupo.) Nuestros amigos están conscientes del peligro, por lo tanto mantienen comunión con una iglesia bíblica donde, durante los días de semana, se reúnen para orar, cantar y estudiar la Palabra de Dios.
2) En segundo lugar, recomendamos un cambio si la iglesia lo está obligando a pecar. En el caso del grupo documentado en capítulo 11, los miembros se vieron obligados a mentir y a vivir vidas falsas a fin de atraer a personas nuevas. En un caso más extremo, durante una etapa para ganar a nuevos miembros, la Familia de Dios empleaba con el sexo opuesto lo que llamaban «pesca con flirteo», un método que no descartaba las relaciones sexuales con aquel a quien se quería atraer al grupo.
3) En tercer lugar, es hora de cambiar de iglesia cuando para obedecer los dictámenes del grupo uno es obligado a desobedecer la Palabra de Dios. No nos referimos a interpretaciones de la Escritura que son de importancia secundaria, sino a cuando, por sujetarse a la iglesia, uno tiene que cerrar ojos a la clara enseñanza de la Biblia. Hemos visto que a veces las «profecías» son aceptadas por encima de la Biblia. En otros casos la palabra del líder es recibida por encima de la Palabra de Dios. Existen claras enseñanzas escriturales con relación a la familia, pero lamentablemente ciertos grupos exigen a sus feligreses no cumplir con las responsabilidades familiares para ser fiel a la iglesia. Si ése fuere el caso, sería hora de buscar otra iglesia.
4) Es hora de salir cuando el pecado es tolerado, cuando no se administra disciplina bíblica. No me refiero a los «pecados culturales» o a cosas dudosas cuando hay diferencias de opiniones sino a casos cuando el liderazgo tolera el pecado agudo en la congregación. Peor todavía es cuando se tolera el pecado en el liderazgo. Siempre habrá pecado en los miembros de todas las iglesias del mundo, pero es cuestión de qué se hace frente al pecado.
El otro lado de la moneda, y quizá más común en las sectas y semisectas, es cuando existe una disciplina sofocante, cuando se castiga a quienes no obedecen al pie de la letra los muchos mandamientos impuestos por el grupo.
Según la información ofrecida en este libro, habrá también otros motivos que compelan a una persona o a una familia a buscar otra congregación. Sin embargo, creemos firmemente que nunca es bíblico dejar una iglesia para eludir disciplina verdadera, para esquivar responsabilidades, para no consultar con los ancianos, para seguir con la costumbre de cambiar cada dos años, o porque uno se ofendió. Aun cuando alguien llegue a la conclusión de que es hora de irse por uno de los motivos mencionados más arriba (o por otra razón), es imperioso ir directamente a los líderes para intentar resolver el conflicto (Mateo 18:15–17). Le aseguro que si se trata de una secta no logrará absolutamente nada, y este paso verificará que ha tomado la decisión correcta.
Conclusión

Una vez que haya llevado a cabo las pruebas mencionadas y cuando haya tomado su decisión sobre el grupo, recuerde que con palabras terminantes Juan nos indica cómo tratarlos: «Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina [la doctrina de Cristo], no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras» (2 Juan 9–11).



lunes, 30 de diciembre de 2013

El desarrollo del potencial (parte 2 de 4)

Desarrollar el potencial
La clave para desarrollar el potencial no está en el desarrollo de programas, sino en habilitar a la gente—los líderes y miembros del ministerio asociado. Ayudar a la gente a aprender y a generar cambios que afecten a su ministerio es la parte esencial—y la más difícil—de las alianzas para el desarrollo.
Es la parte esencial porque libera la energía y la creatividad de la gente. Es la más difícil porque la gente debe hacerse cargo de su propio desarrollo. El de afuera puede ayudar, pero es el obrero local quien debe realizar el trabajo. Esto requiere un estilo interactivo y negociador. El de afuera ya no puede indicar el modo de hacer las cosas, sino que puede solamente ayudar al obrero local a descubrirlo.
Ya sea que trabajemos con individuos o con organizaciones, desarrollar el potencial implica ser comprensivos con la gente en su propio aprendizaje y crecimiento. El propósito no es imponer cambios, sino facilitar el proceso y realzar las habilidades de la gente para que ésta implemente sus propias soluciones. Fomentar el florecimiento de las capacidades de autodesarrollo es fundamental para el desarrollo del potencial.
Como mínimo, las capacidades de autodesarrollo implican que uno sea capaz de:
Articular necesidades, definir problemas y visualizar metas;
Buscar nuevos comportamientos, capacidades y tecnologías, y
Ponerlos a prueba.
Permitirle a la gente realizar este proceso es la piedra fundamental de la construcción y el desarrollo del potencial. Hacer esto requiere que sirvamos de facilitadores, guías del proceso y suministradores de recursos. Requiere que apoyemos a las personas para que hagan las cosas por sí mismas.
A continuación encontramos seis cosas que usted debería tener en cuenta para desarrollar el potencial de manera exitosa:
1. Desde el principio, los líderes del ministerio asociado deben estar plenamente involucrados en un proceso de discusión, investigación y análisis de las necesidades percibidas.
2. Todo el proceso debe ser visto como una experiencia de aprendizaje para la identificación de problemas, propuesta de soluciones propias e implementación de las mismas.
3. Los facilitadores deben tener un gran respeto hacia las aptitudes de sus socios.
4. Cada una de las partes debe verse a sí misma como participante de un diálogo entre pares. Todos deben permanecer abiertos y dispuestos a aprender unos de otros.
5. Los facilitadores deben ser capaces de acercarse lo suficiente a sus socios para entender sus situaciones y sus puntos de vista.
6. El éxito se mide por la creciente capacidad del ministerio de impulsar el potencial creativo y los recursos inherentes.