miércoles, 22 de enero de 2014

Enumeración o Sinatresmo

Esta figura que, en griego, se llama sinatresmo ( = recoger juntamente), consiste en la enumeración de las partes de un todo que ha sido mencionado previamente. En esto se distingue del merismo. Se distingue asimismo de la sinonimia, en que los términos del sinatresmo no son sinónimos, sino que pueden ser de muchas clases y formas. También se distingue del simperasma, en que la enumeración no se hace en la conclusión, sino durante el curso de lo que se va diciendo. Esta figura tiene por objeto enriquecer un discurso, o una parte de él, mediante la enumeración de detalles particulares o mediante la multiplicación de epítetos. Ejemplos:
Is. 1:11, 13. «¿Para qué me sirve, dice Yahweh, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas ni de machos cabríos … No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación, etc.» Una sola frase habría bastado para expresar el todo: «Vuestros sacrificios no me agradan.» Pero, por medio de la figura, son enumeradas todas las clases de sacrificios y así se amplifica el sentido y se pone de relieve que, con todo el alarde exterior de religiosidad, no había verdadera adoración del espíritu. Lo mismo se hace con las fiestas (v. 14) y con las oraciones (v 15). Esto es lo que ocurría también en los días del Señor. ¡Todo era puro formalismo! ¡Y fue precisamente la parte más «religiosa» del pueblo, no la chusma, la que consiguió la crucifixión del Señor!
Is. 3:16–23. Aquí se enumeran los diversos elementos del atavío de las mujeres de Jerusalén, para poner de relieve los juicios de Dios en 3:24–4:1.
Ro. 1:29–31. Tenemos aquí una larga enumeración de las abominaciones de los gentiles, para mostrar el efecto de una «mente reprobada». Se hallan también aquí paronomasia, elipsis y asíndeton.
Otros ejemplos pueden verse en 1 Ti. 4:1–3; 2 Ti. 3:1–7; 1 P. 4:3.
Cuando la enumeración o sinatresmo se hace, no precisamente por amplificar, sino por compendiar, pasando deprisa por lo que ya se ha dicho, más bien que por detenerse en cada uno de los detalles, y llegar antes así a otro tema, la figura se llama epitrocasmo (gr. «epí» = sobre + «trokházein» = correr aprisa).
Esta figura pertenece, en cierto modo, a las figuras de omisión, si se mira a la ausencia de conjunciones copulativas; pero, por otra parte, pertenece a las figuras de adición, si se atiende a la copiosa cantidad de palabras. Un ejemplo de esta figura es:
He. 11:32, donde se enumeran muchas personas, sin detenerse a dar más detalles de las mismas.

Cuando el sinatresmo o enumeración se usa con relación a hechos, más bien que a palabras, cosas, personas, etc., la figura se llama diéxodo o expansión. Esta figura se emplea cuando hay una exposición o afirmación de hechos, no tanto con el objeto de amplificar, ni de abreviar, sino en forma de digresión. En realidad, es la opuesta de sintomia, la cual es en sí una abreviación, mientras que el diéxodo es una digresión extensa. Como ejemplos, puedes verse 2 P. 2:13, 15, 17; Jud. 12, 13, 16, etc.



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