lunes, 20 de enero de 2014

La superación de los obstáculos (parte 1 de 7)

Error 1
Asumir que los demás piensan como uno
Una de las maneras más rápidas de meterse en problemas en una alianza es asumir que los demás tienen las mismas percepciones y expectativas que usted. Ya lo sé. Yo mismo (Daniel) cometí este error y casi me cuesta la amistad de un querido amigo.
Hace varios años, un amigo me invitó a participar en un ministerio de visitas a los habitantes de unos barrios pobres en las afueras de una ciudad importante. El ministerio fue y es aun hoy un ministerio nuevo y apasionante. Lo que comenzó como un programa de visitas semanales realizadas por un grupo de cristianos locales se convirtió en una iglesia próspera con programas vocacionales para hombres y mujeres, y programas educativos y de salud para niños.
Cuando el ministerio era todavía un sueño, mi amigo bosquejó su plan. Debido a que nos conocíamos de hacía varios años, nos lanzamos a la alianza sin explicitar nuestros roles y expectativas. No parecía necesario. Después de todo, éramos de lo más amigos. Teníamos en común muchos valores y perspectivas. Al parecer, pensar en los detalles era un insulto para nuestra relación. Confiábamos el uno en el otro. Esa confianza era todo lo que necesitábamos—o por lo menos eso creíamos.
Cuando mi amigo comenzaba a sentirse bien en el ministerio, creyó que yo no estaba cumpliendo con mi parte del trato. No me malinterprete. No era que yo había hecho promesas que luego no pude cumplir. Yo estaba haciendo lo que había dicho que haría. Simplemente que él esperaba mucho más de mí.
Mediante varias charlas, pudimos poner las cartas sobre la mesa y resolver los asuntos en un espíritu de humildad y amor fraternal. No fue fácil. Había errores de ambos lados. Mi amigo había sobrestimado mi disponibilidad a ayudarle en el desarrollo de su ministerio. Debido a que éramos amigos íntimos de tanto tiempo, él pensó razonablemente que yo estaría tan comprometido con ese sueño como lo estaba él. Él también sobrestimó mi capacidad de suministrar recursos importantes. Fue un error fácil de cometer. Por aquel momento, a mí me iba bien en los negocios y dirigía un pequeño ministerio sin fines de lucro en Estados Unidos. Él podía asumir fácilmente que yo contaba con abundantes recursos.
El error de mi parte fue asumir que mi amigo entendía la naturaleza de mi ministerio. Yo estaba muy involucrado en el servicio a varias organizaciones similares a la suya, y simplemente no disponía de toda mi atención para a ofrecerla a un único ministerio, aun cuando el mismo era dirigido por mi mejor amigo. Yo también lo decepcioné al no aclarar lo que yo era capaz de hacer. Aunque a él le parecía que yo podía recaudar los fondos necesarios, mi propio ministerio estaba siendo pagado de mi propio bolsillo y por unos pocos amigos fieles. No éramos recaudadores de fondos ni deseábamos convertirnos en un ministerio de recaudación de fondos.
Necesitamos de varias discusiones sinceras para que mi amigo y yo restaurásemos nuestra relación. La sanidad verdadera vino con el tiempo a medida que ajustamos nuestras expectativas a las realidades.
Remedio: ser explícito respecto de las expectativas y capacidades
Para dejar en claro cuáles son sus roles, usted necesita hablar de ellos—no simplemente una vez sino una y otra vez. Comuníquese con el otro hasta llegar a una «sobrecomunicación». ¿Cómo? Pruebe con estas siete ideas:
Use directrices. ¿Cuáles son las cosas más importantes que necesita saber para tener éxito en la alianza? Bosqueje esos puntos y convenga que en cualquier otra cosa que pudiera abordar, siempre va a cubrir esos factores fundamentales.
Planifique debates periódicamente. Planifique hablar mensual, bimestral o trimestralmente sobre sus responsabilidades en la alianza.
Informe a su socio rápidamente. Pocas cosas le afectarán más a su socio que recibir de otra fuente una noticia importante que atañe a la alianza.
Pida la opinión de su socio. Su socio representa una base importante de información, especialmente de su región del mundo. Trátelo como un asesor leal. Esto generará confianza y creará oportunidades para debatir.
Envíe notas cortas. Comparta con su socio cosas tales como el progreso en los proyectos compartidos, acontecimientos de su organización o hitos personales.
Sepa recibir tanto malas como buenas noticias. Debido a que esto puede ser difícil en algunas culturas, usted debe tratar de entender el estilo cultural de su socio. No obstante, él necesita saber que usted no puede trabajar de manera aislada y que necesita ser alertado de un problema antes de que sea demasiado tarde.
Relájense juntos. Pase un tiempo informal lejos del ministerio donde usted pueda permitir que la conversación se vuelva más íntima.



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