martes, 28 de enero de 2014

Pacientes y dedicados obligatoriamente

Quienes buscan soluciones rápidas, inmediatas y sencillas a problemas antiguos, grandes y complicados no sólo deben cambiar sus expectativas, sino que para tener esperanza de solución, obligatoriamente deberán aprender a ser pacientes y dedicados.
Es imprescindible ser pacientes y dedicar todo el tiempo que sea necesario para tomar decisiones acertadas, las decisiones rápidas y sentimentales generalmente no son las más adecuadas.
Sugiero que se ponga mucha atención al momento en que estas conversaciones se tienen. Para que las conversaciones sean efectivas deben realizarse en el tiempo oportuno. Estas serias conversaciones no deben ser algo accidental que ocurrió como producto de un nuevo conflicto, ni deben ser realizadas cuando uno o ambos no se encuentran en las condiciones físicas o emocionales de conversar asuntos tan delicados.
El aprender a vivir con nuestras diferencias demanda conocernos mejor y entender las pretensiones y anhelos de aquellos a quienes amamos y no existe forma de conocernos mejor que dedicar el tiempo necesario para reforzar la relación interpersonal. A veces, ambos cónyuges están tratando de conseguir exactamente lo mismo, pero utilizando caminos diferentes. Esto generalmente ocurre debido a que no se ha dedicado el tiempo necesario para ponerse de acuerdo.
Cuando carecen conversaciones sinceras, francas, con tacto, y no han llegado a acuerdos serios, generalmente vemos que nuestros intereses son amenazados y lógicamente reaccionamos rápidamente para tratar de evitarlo. Mi sugerencia es que dedique más calidad y cantidad de tiempo que el que dedicaría a su automóvil en problemas pequeños o graves. No ha notado que cuando el automóvil está funcionando relativamente bien pero descubre que las llantas están desalineadas y desbalanceadas, necesita que nos preocupemos. El automóvil funciona, pero está temblando cuando llega a cierta velocidad porque hay un desbalance. El automóvil corre bien, pero las llantas se están gastando más rápido, suenan horriblemente en las curvas, es difícil mantener el volante recto y conducir bien el automóvil, solamente porque las ruedas están desalineadas. El problema es que hay una diferencia de sólo milímetros en la posición de una con respecto a la otra, y esto no les permite rodar en forma perfectamente paralelas.
Si usted dedicara tiempo para arreglar su automóvil no importa cuánto cueste, y utilizara sistemas computarizados para que realicen el trabajo más minuciosamente a fin de tener seguridad en su conducción, cuánto más debe dedicar el tiempo y los recursos que sean necesarios para balancear y alinear las llantas y ruedas de su matrimonio, para que aunque las ruedas están puestas en lugares distintos y son diferentes, vayan hacia el mismo objetivo. Esa es una forma de evitar que se desperdicie una increíble cantidad de energía que el «automóvil» llamado matrimonio tiene y que es necesaria para avanzar con tranquilidad y confianza. Cuando usted dedica el tiempo y el dinero para corregir aquellos pequeños pero dañinos defectos, usted y su familia pueden tener un viaje placentero por los difíciles y peligrosos caminos de la vida.
Una de las más grandes pruebas de que está aprendiendo a vivir con las diferencias se hará evidente en aquellos momentos en que a usted le importa lo que piensa su cónyuge, cuando está listo a conversar, cuando está dispuesto a reconocer que ambos pueden fallar porque son humanos y porque tienen una naturaleza pecaminosa, cuando siente que tiene valor para luchar contra el egoísmo de su corazón y cuando está listo para tomar todo el tiempo que sea necesario y hacer todos los cambios que sean necesarios para conducir su familia con sabiduría. Usted ha aprendido a vivir con las diferencias cuando los dolores, angustias, alegrías, tristezas, necesidades, metas y propósitos de su cónyuge son más importantes que los propios y cuando está listo a renunciar a todas las grandes metas y anhelos personales, que a pesar de ser legítimos pueden ser perjudiciales para el bienestar del núcleo familiar.
No olvide que es importante dedicar buena calidad y cantidad de tiempo para discutir estos asuntos como pareja y que buscar el tiempo oportuno para hacerlo no es una opción sino una obligación de quienes quieren que sus diferencias en vez de una maldición sean consideradas una bendición.

Ahora es el momento oportuno para pensar en tener serias conversaciones, pero le sugiero que con sabiduría busque la hora y el día en que deben iniciar la discusión de un asunto tan importante para vuestra relación matrimonial. Salomón dice: «El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!» (Proverbios 15:23).


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