martes, 4 de febrero de 2014

Decididos y determinados indispensablemente

He descubierto tres grandes problemas en toda relación matrimonial conflictiva. Primero, ambos piensan que quien necesita cambiar es el otro. En segundo lugar, están esperando que su situación sea transformada sin que ellos hayan cambiado y tercero, que el cambio lo pueden hacer más adelante. Por eso, su situación no cambia, los problemas se agravan y su relación es cada vez más decepcionante.
Decida que es usted quien debe cambiar y determine hacer todos los cambios que sean indispensables e inícielos inmediatamente, ni siquiera se imagine que las cosas van a cambiar sólo por accidente.
Mao Tse Tung dijo: «Un viaje de miles de millas comienza con el primer paso». Creo que los cambios profundos son posibles para todas las personas pero es indispensable dar el primer paso. A pesar de los problemas difíciles, de las fallas del pasado, la transformación radical es posible, siempre y cuando comencemos ahora y no esperemos siempre comenzar al siguiente día. La decisión de cambio es una decisión personal y es indispensable que sea realizada por ambos cónyuges.
Usted seguramente ha llegado al momento de darse cuenta de que no es posible realizar cambios personales si dependemos del cambio de la otra persona, pero que para que la relación matrimonial sea cambiada y para que cada uno sea estimulado en su decisión, ambos cónyuges deben realizar los cambios necesarios.
Identificar las áreas de cambio no es una tarea fácil y debemos dedicar buena cantidad y calidad de tiempo para conversar con nuestro cónyuge, pero es indispensable buscar el tiempo oportuno para las conversaciones sabias. Sin embargo, una de las más importantes determinaciones es realizar los cambios hoy y no seguir esperando hasta ese mañana que nunca llega.
Todos los hombres, pero especialmente muchos latinoamericanos tenemos un serio enemigo cuando se trata de cumplir una responsabilidad o confrontar una incómoda situación. Me refiero a nuestra tendencia de dejar las cosas para mañana. La palabra mañana, tan usada por algunos y especialmente arraigada en nuestra cultura hispana, ha llegado a ser tan popular, que aun en inglés se conoce con referencia a posponer las cosas. La palabra inglesa «procrastination» es una palabra que me encantaría que existiera en español. Esta palabra viene del latín «procrastinare». «Pro», significa, hacer avanzar algo, posponer algo. «Cras» significa, mañana. Por lo tanto, esta palabra significa, dejar las cosas para mañana. Es posponer, demorar la realización de algo.
Esta es una palabra que constantemente vivo enseñando a mis hijos. Las terribles consecuencias de demorar las cosas es bien ilustrado en el hecho de dejar de hacer la limpieza de un cuarto o de una casa. El polvo seguirá cayendo poco a poco y las arañas tejerán sus telas dejando el lugar como repulsivo e indeseable. El posponer las cosas elimina los logros, nos quita la responsabilidad y nos deja inundados de excusas, racionalizaciones, falsas promesas, y nos produce vergüenza y culpabilidad. Si usted es de aquellos que deja para mañana las cosas que puede hacer hoy, su filosofía de la vida es errónea, cualquiera que sea su creencia.
Salomón con palabras hermosas nos advierte de este peligro de permitir que la irresponsabilidad, la pereza o cualquier otra cadena nos ate y nos impida hacer lo que debemos. Él dice: «¡Aprende de las hormigas, perezoso! Imita sus costumbres, y sé sabio. Pues aunque no tienen rey que las obligue, trabajan empeñosas todo el verano, recogiendo alimento para el invierno. Pero tú no haces más que dormir. ¿Cuándo vas a despertar? “Déjame dormir un poquito más”. ¡Claro, sólo un poquito más! Y mientras duermes, viene furtivamente la pobreza como ladrón, y te destruye; la necesidad te ataca con todas sus armas». (Proverbios 6:6–11 La Biblia al Día, [paráfrasis]).
El mejor ejemplo de cómo realizar las cosas en el momento oportuno lo encontramos en la vida y los logros de Jesucristo. Con su ejemplo nos dejó una gran lección acerca de cómo terminar lo que comenzamos y cómo realizar las cosas en el momento oportuno. Su venida, su nacimiento, su muerte y resurrección no ocurrieron ni antes, ni después de lo planificado, ni dejó detalles sin terminar. Sus Palabras finales en la cruz del calvario revelan esta verdad. Él, victorioso, pudo decir: «Padre, consumado es». Terminé lo que me encargaste. Para poder enfrentar este serio gigante que amenaza nuestras vidas se requiere una palabra que es fácil decirla; pero difícil practicarla. El antídoto de la enfermedad llamada «mañana» es la medicina llamada «ahora». Ahora es cuando necesita preocuparse de los asuntos que producen tinieblas en su relación matrimonial, no mañana. Salga con victoria de aquella errónea filosofía que dice: «Nunca haga hoy lo que puede posponer hasta mañana». (Chuck Swindoll: Growing Strong in the seasons of life [Robustecerse durante las temporadas de la vida], Multnomah Press, Portland Oregon, 1983, página 182.)
Él, victorioso, pudo decir: «Padre, consumado es». Lo que me encargaste lo terminé.

Hace algún tiempo atrás estaba mirando el debate presidencial de los tres candidatos a la presidencia de los Estados Unidos y el entonces gobernador Clinton mencionó lo que un amigo le había citado con referencia a hacer cambios. Dijo que su amigo había definido como insano a la persona que permanece haciendo las mismas cosas y continúa esperando que exista un cambio. Creo que es una excelente definición y una gran verdad que también es aplicable a la vida conyugal. Muchos cónyuges están actuando inadecuadamente y lo saben porque ven los desagradables resultados en sus relaciones interpersonales. Por supuesto que la mayoría de ellos está cansada y espera que ocurra un cambio, pero sigue haciendo lo mismo constantemente.



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