miércoles, 12 de febrero de 2014

Fidelidad

(1 Timoteo 3:11)
INTRODUCCIÓN: la fidelidad es cosa esencial. No sólo en las mujeres de quienes escribe Pablo, sino en todos, y en todas las relaciones de la vida. En el hogar, en los negocios, en el trabajo. En el hombre y la mujer, el niño y el joven el gobernante y el ciudadano, el patrón y el empleado. el comerciante y el comprador. Pero aún más se necesita en el cristiano. Debe ser fiel.
1. En cuanto a la doctrina:
a) La doctrina de Cristo está consignada de un modo final e invariable en el N.T. (Jud. 3). Es posible dar de ella nuevas explicaciones o exposiciones, pero no doctrina distinta.
b) Pablo luchó contra los que pervertían el Evangelio, y exhorta a Timoteo a guardar la doctrina (1 Ti. 4:16, 6:14, 20; 2 Ti. 1:13, 2:15, 3:14, 4:2).
c) Cuánto importa que no se pervierta la doctrina de la salvación, la persona de Cristo, la inspiración de la Biblia, la Iglesia y sus ordenanzas. Los hombres han creído poder mejorarlas: pero las pervierten.
Cristo demanda tal fidelidad. ¡Cuidado!
2. En cuanto al amor de Cristo:
a) Su recomendación a los discípulos: «estad en mi amor». Su pregunta a Pedro: «¿Me amas?».
b) Se demanda fidelidad del amigo, de la esposa, del hijo, del hermano. Estas relaciones nada son sin la constancia en el amor. Así en cuanto a Cristo.
c) Hay peligro de que se enfríe nuestro amor a Cristo aun cuando se exagere la adhesión externa (Judas besando al Maestro).
d) El mundo roba el lugar de Cristo en el corazón: los negocios, el dinero.
e) La fidelidad en el amor es la condición para la fidelidad en todo.
3. En cuanto a la obediencia:
a) Hay quienes son fieles de profesión sólo. como el hijo que dijo «voy» y no fue.
b) Otros son fieles en obedecer algunos mandamientos, y no en otros. Hacen distinción entre los mandamientos: importantes y secundarios. No tenemos tal derecho.
c) Cristo nos prueba en lo pequeño: «El que es fiel en lo poco, también en lo más».
4. En cuanto al servicio: de cada uno de nosotros demanda el Señor cierto servicio. Hay personas a quienes basta señalar el trabajo que deben hacer; se puede estar seguro de que lo harán. Otros, o no lo hacen, o lo hacen mal. El cristiano debe estar:
a) Siempre dispuesto a servir al Señor: «Yo quiero trabajar por el Señor».
b) Aceptar el que Él nos encargue. El endemoniado de Gadara quería seguirle, pero Cristo le mando quedarse: «Ya sea en el valle …».
c) Desempeñarlo lo mejor que podamos. Que Cristo diga: «Bien está …».
d) No menospreciar las pequeñas oportunidades: «Nunca esperes el momento …». Se sorprenderán en aquel día muchos y dirán: «¿Cuándo te vimos hambriento …».

CONCLUSIÓN: el premio no es para el que realiza grandes cosas u obtiene sonados triunfos, sino para los fieles en todo. ¿Lo eres tú?

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