jueves, 6 de febrero de 2014

Hinduismo - Yoga

HINDUISMO
Templo de Mahabalipuram (Madrás, India).

Cuadro que muesta algunas de las deidades de la religión hindú. Cortesía de George Mather.

Historia. Se ha dicho en numerosas ocasiones por varios autores y pensadores que todas las religiones del mundo pueden quedar reducidas en una, el hinduismo. El principal enemigo de dicha proposición es su mayor competidor, el CRISTIANISMO. Sin embargo, tanto en la filosofía como en los fundamentos, la esencia del hinduismo es que toda la realidad es una y que toda la diversidad en el cosmos se reduce al final a un MONISMO. Esta fue también la perspectiva del antiguo filósofo griego Parménides, quien constituyó las bases para el platonismo. Tal era también la perspectiva de Hegel y Schelling. El monismo surgió de los antiguos VEDAS y se repite en gran parte de las SECTAS que se derivan del hinduismo, popular en el mundo del siglo xx. Algunas de estas sectas son: la SOCIEDAD DE VEDANTA, los seguidores de BHAGWAN SHREE RAJNEESH, ISKCON, y la MEDITACIÓN TRASCENDENTAL. En los últimos años el monismo ha recibido su mayor expresión en tanto que filosofía básica del MOVIMIENTO DE LA NUEVA ERA.
El hinduismo en la India actual y en la diáspora encuentra sus raíces en tres influencias. La primera es la indoeuropea, que data de aprox. 1500–500 a. C. Aquellos pueblos arios, que procedían de las estepas de Rusia y Asia Central, se esparcieron por el subcontinente indio trayendo consigo su religión, conocida como VEDISMO. La segunda influencia venía de las tribus iraníes cuyas lenguas maternas se mezclaron con el idioma sánscrito de los invasores arios. La tercera influencia procedía de las ideas religiosas ya presentes en la misma India.
La fuente literaria del vedismo consiste en los himnos colectivamente conocidos como el RIGVEDA. El vedismo en sí era un CULTO al fuego que mantenía la idea de que la pureza surge del mismo, una idea primitiva que podría haber influido mucho en la práctica de la incineración de los muertos y el posterior desarrollo de la doctrina de la REENCARNACIÓN.
La historia hindú generalmente se divide en cuatro períodos. Un período pre-védico data de 3000–1500 a. C., se caracterizaba por el ANIMISMO practicado por los indígenas del valle del Indo. En él, la cultura harapa desarrolló el culto de la diosa y el toro. La aportación más importante de este período fue la gran cantidad de objetos dejados que han permitido a los arqueólogos una reconstrucción de su historia básica.
El segundo período, o védico, estuvo marcado, tal como se ha mencionado, por las invasiones de los arios. A diferencia del período pre-védico, dicho período no produjo una gran cantidad de objetos materiales, sino el gran tesoro de su contribución literaria en forma del Rigveda. Sus 1.028 himnos fueron compuestos durante varios siglos y este período fue un tiempo en que el POLITEÍSMO experimentó su mayor desarrollo. Otro aspecto importante de la vida hindú contemporánea, el SISTEMA DE CASTAS, tiene su origen durante el período védico. Dicho sistema de clasificar a las personas tiene un carácter vocacional y está relacionado con el color. El Rigveda habla de cinco castas sociales: (1) los BRAHMINES—la casta de los sacerdotes y sabios, (2) los KSHATRIYAS—la casta de los guerreros y los soldados, (3) los VAISHYAS—la casta de los agricultores y mercaderes, (4) los SUDRAS—la casta de los campesinos y siervos, (5) los HARIYAN—los marginados o «intocables». A través del tiempo las castas han sufrido miles de divisiones adicionales, aunque la parte superior de la escala social se mantiene en manos de los Brahmines, mientras la gente inferior consiste en lo que se ha llamado los «intocables». Los intocables se consideraban como seres inferiores a los humanos y se trataban conforme a tal consideración. Aunque en 1949 MAHATMA GANDHI pudo emprender una reforma social que dejaba a un lado la idea de «intocable», psicológica y socialmente todavía se mantiene con toda su fuerza en muchos pequeños pueblos de la India, especialmente en las regiones del sur.
El tercer período de la historia hindú se llama período upanishádico y comenzó alrededor del 700 a. C. El significado literal del vocablo UPANISHAD es «sentarse a los pies de». Durante esta etapa de desarrollo, el hinduismo tuvo la mayor transformación en su evolución hacia lo que es hoy en día. El carácter «de este mundo» del período védico con sus deidades superhumanas se transformó hacia una orientación «del otro mundo». Durante este período upanishádico se desarrollaron tanto el ASCETISMO como la doctrina de la reencarnación. También en esta época, la relación entre maestro y estudiante, o GURU y discípulo, empezó a desarrollarse en un nivel espiritual muy intenso. Aquellos que se habían liberado del ciclo de renacimientos («moksa») instruían a otros en las disciplinas necesarias para conseguir buen KARMA para poder recibir ILUMINACIÓN total ellos mismos.
El período upanishádico fue un tiempo de rebelión contra los ritos de la era védica. Los devotos abandonaron gustosamente la autoridad de los Brahmines para seguir a un guru que pudiera mostrarles el camino para escapar del ciclo de nacimientos (SAMSARA). GAUTAMA BUDA fue el ejemplo, por excelencia, de un ascético no ortodoxo que podría instruir a otros en el camino de la iluminación. Pero su camino conduciría a una nueva religión mundial de gran trascendencia, el BUDISMO. El siglo iii a. C. vio la difusión del budismo en la India a través de la influencia del gobernante mauryano ASOKA, quien también mantenía una actitud favorable hacia el hinduismo.
La cuarta etapa de la historia hindú comenzó aproximadamente en el siglo ii a. C. y duró hasta el siglo ii d. C. Durante este tiempo, los textos vedánticos experimentaron un avivamiento. El dios, Brahma, fue elevado hasta un lugar de hegemonía sobre los dioses inferiores. No obstante, un dios de aún mayor importancia, el Señor KRISHNA, una de las diez encarnaciones de Visnú, se convirtió en la deidad dominante del hinduismo. Por otro lado, el dios SIVA, el creador, conservador y destructor del universo, se convirtió durante este tiempo en la tercera deidad más importante en el pensamiento hindú.
La BHAGAVAD GITA, una porción del maha bhanta, se considera el más importante y seguramente el más popular de todos los textos hindúes. El poema es un discurso prolongado entre el guerrero ARJUNA y su auriga, Krishna. Arjuna decide no matar a sus propios parientes en la batalla, mientras Krishna procede a exhortarle a abandonar los sentimientos personales y hacer lo correcto (DHARMA). El motivo predominante en la Bhagavad Gita es el de una devoción espiritual intensa, una idea prevaleciente en el hinduismo hasta la fecha.
El hinduismo y su compañero, el budismo, llegaron a producir un gran impacto en Asia, mientras el cristianismo transformó Occidente. En los siglos iv hasta viii d. C., tuvo lugar una popularización del hinduismo en las escrituras conocidas como los PURANAS. Se trata de una antología de literatura hindú que resume los tres dioses de la trinidad hindú, Brahma, Visnú y Siva, además de todas las ideas importantes de la religión. Los Puranas se convirtieron en el texto de la gente común.
Los primeros siglos después de Cristo también vieron el desarrollo de una multiplicidad de cultos y sectas que exaltaban a las diversas deidades, incluyendo Sakti (diosa madre), Skanda (hijo de Siva), Surya (dios del sol), Lakshmi (diosa de la fortuna y consorte de Visnú) y cientos de otros. La paradoja del hinduismo es su capacidad para adaptarse a un politeísmo masivo a la vez que al avance de las tendencias MONOTEÍSTAS.
Durante la última mitad del primer milenio d. C., en una época equivalente al comienzo de la Edad Media europea, surgió un espíritu de antagonismo contra el budismo entre los filósofos hindúes prominentes, particularmente Shankara y Kumarila. Después del siglo vii las noticias sobre la destrucción de templos budistas y el asesinato de monjes comenzaron a ser más comunes.
El hinduismo se encontró amenazado por las invasiones MUSULMANAS a partir del siglo xi (véase ISLAM) y la ocupación del norte de la India resultó en el fortalecimiento del hinduismo en el sur. El ISLAM no llegó a tener ninguna influencia sobre la teología del hinduismo aunque sí afectó al idioma y la cultura ya que muchas palabras árabes y persas encontraron lugar en el vocabulario hindú. La práctica de aislar a las mujeres de las clases altas (purdah) era concomitante con las doctrinas islámicas. Los mayores esfuerzos respecto a la armonización entre las dos religiones tuvieron lugar bajo el reinado del SULTÁN musulmán Akbar (1556–1605). Sus esfuerzos fueron influyentes pero se encontraron con el fracaso, agravado por el avivamiento musulmán del siglo xviii y por la posterior dominación británica, que difundió el cristianismo en la península.
El hinduismo, por otro lado, tuvo un impacto en Occidente con sus ideas en la segunda mitad del siglo xix y en el siglo xx, particularmente a través de sus movimientos de reforma. El SIKHISMO representa el más importante de tales movimientos. Se inició hacia finales del siglo xv por GURU NANAK, cuyas reformas incluían un rechazo del sistema de castas. El sikhismo merece su propio tratamiento en este libro, pero sus ideas son importantes porque hicieron un impacto en Norteamérica, particularmente en las enseñanzas del YOGA BHAJAN.
La primera introducción de una sociedad organizada hindú en Norteamérica fue en la última década del siglo xix cuando SWAMI VIVEKANANDA, un discípulo de otro reformador hindú, RAMAKRISHNA, estableció la Sociedad Vedanta en la ciudad de Nueva York en 1895.
La TEOSOFÍA, la MISIÓN DE LA LUZ DIVINA, el ISKCON, la Meditación Trascendental, el RAJNEESHIANISMO, y numerosas otras sectas llegaron a ser muy populares en Occidente en el siglo xx, todas habiendo recibido su primer impulso del hinduismo. La fuerza no cristiana que más ha afectado la sociedad actual es el Movimiento de la Nueva Era, una ideología que se apoya básicamente en el hinduismo para sus fundamentos religiosos.
El hinduismo también experimentó un renacimiento en Occidente por la influencia del movimiento de reforma social de Mahatma Gandhi, que tuvo tanto éxito y que enfatizó la no violencia y la igualdad entre los sexos. Sus ideas sirvieron de inspiración a Martin Luther King, hijo, líder del movimiento de derechos civiles de los Estados Unidos.
Enseñanzas. Ya se ha presentado gran parte de lo que constituye la teología hindú en el resumen anterior, pero a continuación presentamos una consideración breve de las facetas principales de la doctrina hindú acompañada por las comparaciones oportunas con el cristianismo.
El hinduismo clásicamente se ha dividido en seis sistemas o escuelas de pensamiento, llamados Darsana (SANKHYA, YOGA, NYAYA, VAISHESHIKA, PURVA MIMAMSA, y UTTARA MIMAMSA). Heinrich von Stietencron afirma que:
"todos estos sistemas pretenden dar una explicación del mundo y alcanzar la meta más importante de la humanidad (la salvación) y todos intentan alcanzarla a través del conocimiento. El Mimamsa, el más antiguo de los seis, busca establecer una comprensión adecuada de los Vedas y sus órdenes … como la base para un comportamiento correcto. Para todos los otros sistemas y para las etapas posteriores del Purva Mimamsa, lo que cuenta es el conocimiento como medio de salvación del ciclo de renacimientos, con el estado final concebido como un descanso total del alma individual (Nyaya/Vaisheshika y el posterior Purva Mimamsa) o una superación de la distancia entre el individuo y la consciencia absoluta (Samkhya, Yoga) y partes de la Vedanta".
Además, Von Stietencron destaca que, aunque todos los sistemas tienen objetivos similares, cada uno de ellos tiene una orientación distinta respecto a la manera de conseguirlos. Tales objetivos quedan resumidos en las entradas léxicas del presente volumen.
Aunque el hinduismo ha sufrido tremendos cambios a lo largo de su evolución y aunque hay miles de sectas hindúes con peculiaridades que las diferencian, en todas aparecen ciertos componentes comunes.
Textos—En primer lugar, se pueden señalar los textos védicos, incluyendo el Rigveda y los Upanishads. El MAHABHARATA es voluminoso y contiene la Bhagavad Gita, reverenciada universalmente. Otros textos serían los Brahmanas, SUTRAS, Aranyakas, y numerosas otras escrituras de carácter sagrado.
Dios—El corazón del hinduismo radica en su concepto de Dios, la realidad y la relación y afinidad de los humanos a esta realidad. Su concepto fundamental es que BRAHMAN es el principio de «ultimidad» que lo abarca todo. Es un principio vital o fuerza que reside en todo lo que existe. El hinduismo se adhiere tanto al MONOTEÍSMO como al monismo en que toda la realidad procede solamente de esa única esencia. No obstante, también es politeísta en el sentido de que defiende la adoración de gran número de deidades inferiores y porque mantiene que esta esencia única se expresa de forma pluralista en el universo material. Por esta razón, el hinduismo también se adhiere al PANTEÍSMO. La «auto-expresión» individual de Brahma en cada ser se llama ATMAN y el objetivo o búsqueda de todas las religiones, según el hinduismo, es identificar el atmán con Brahma.
El hinduismo difiere grandemente del cristianismo, el JUDAÍSMO y el Islam con respecto a su doctrina de Dios. La expresión hindú ekambrahman dvityanasti (Brahma es uno y no hay segundo) resuena con la Shemá hebrea: «Oye, Israel: Jehová es nuestro Dios, Jehová uno es» (Dt. 6:4). Superficialmente parece que el hinduismo está fomentando un monoteísmo comparable al de las otras grandes religiones monoteístas del mundo. Pero la similitud desaparece rápidamente cuando uno descubre lo que quiere decir realmente la expresión «Brahma es uno». No es así en el cristianismo, que concibe a Dios tanto en términos de INMANENCIA como de TRASCENDENCIA. El hindú concibe a Brahma no como una realidad metafísica separada, sino más bien como un principio de vida que incluye todo lo que existe. Que pueda haber deidades menores, sean cientos o miles, no importa. Brahma es el principio neutro a través de quien y por quien toda la realidad es una parte.
Paradójicamente, Brahma se concibe como no personal, aunque a la vez no distinto de la humanidad. Para el cristianismo, Dios es personal en tanto que es inmanente. La naturaleza trascendental de Dios no hace que sea un Dios menos personal, simplemente le distingue de su creación. La mera idea de Dios como distinto de la creación, que es fundamental e imprescindible en el pensamiento cristiano, es un concepto impensable para el hindú.
Frecuentemente se dan comparaciones entre los conceptos hindú y cristiano de Dios como TRINIDAD divina. El Dios cristiano, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo a veces se compara con la doctrina hindú de Dios como Brahma, Visnú y Siva (Creador, Conservador y Destructor). Sin embargo, esta semejanza es engañosa. El mero hecho de que el cristianismo acepta la doctrina de Dios como ser trascendente anula la posibilidad de tal similitud. Para el hinduismo, Dios es el principio neutro de la realidad y la tríada de deidades son simplemente manifestaciones de aquella realidad única. El cristianismo tiene el concepto de Dios como ser único en esencia y trino en personas. El Padre es el creador omnipotente (véase Credos de los Apóstoles y Niceno, Apéndice I). Dios es todopoderoso, pero, como «Padre», es un Dios personal y amante. El Hijo es la ENCARNACIÓN de Dios en la persona de Jesucristo, cuya obra primera y más importante es la redención. El Espíritu Santo es el «Señor y dador de vida» (Credo Niceno) y santificador, consolador y maestro.
En el hinduismo, Brahma se concibe como un creador similar a Dios el Padre del cristianismo. Sin embargo, la obra creadora de Brahma consiste en crear nuevas manifestaciones de la realidad, que está desenvolviéndose continuamente. Para el cristianismo, Dios creó el mundo dentro de los límites del tiempo. Según Génesis, este tiempo fue de seis días (Gn. 1), después de los cuales Dios descansó en el séptimo día, concluyendo que lo que había hecho era «bueno en gran manera» (Gn. 1:31) y «acabado» (Gn. 2:1).
Se menciona a Visnú como Preservador. Las creaciones de Brahma son, por tanto, conservadas por Visnú. Visnú es adorado en diez encarnaciones, descritas en la literatura védica. Cuando el dharma (orden) está amenazado, Visnú deja el reino celestial para encarnarse en una de las diez formas con el fin de restaurar y preservar el orden.
El número clásico de dichas encarnaciones es 10, ascendiendo desde manifestaciones teriomórficas (forma animal) hasta completamente antropomórficas (forma humana). Son: Pez (Matsya), Tortuga (Kurma), Jabalí (Varaha), Hombre-León (Narasimha), Enano (Vamana), Rama-con-el-Hacha (Parasurama), Rey Rama, Krishna, Buda, y la futura encarnación, Kalkin.
Jesucristo—En el cristianismo, Jesucristo es la encarnación única y singular de Dios. Igual que en el hinduismo, la ENCARNACIÓN era necesaria para restaurar el orden, pero este orden era imprescindible para proporcionar reconciliación entre Dios y la creación mediante un acto específico de expiación. Es decir, Jesús no vino para «conservar» el orden existente sino que la obra de la segunda persona de la Trinidad podría describirse como obra de re-creación y restauración de la creación alejada de Dios a causa del pecado.
Espíritu Santo—Siva, el tercer dios de la tríada hindú, lleva el sobrenombre de Destructor. Siva es la más ambivalente de todas las deidades hindúes. Es un dios que puede mostrar misericordia o, en un momento, convertirse en un dios que destruye. Representa la imprevisibilidad y el capricho. El elemento del eroticismo está introducido en la adoración a Siva y también se le adora frecuentemente en forma del LINGA o símbolo de la creación. Muchos han entendido el LINGA como símbolo fálico, pero no es así. Es seducido por la diosa PARVATI, quien a su vez se personifica en varias deidades femeninas (DEVI, KALI) y es la verdadera fuente de poder de Siva.
El cristianismo no ofrece ninguna correspondencia con Siva en su doctrina de la tercera persona de la Trinidad. El Espíritu Santo, lejos de ser destructor, es «Señor y dador de vida» (Credo Niceno). Destacamos una vez más que cada una de las personas de la divinidad cristiana procede de una sola esencia. El cristianismo permanece estrictamente monoteísta, en fuerte contraste con las ideas pluralistas propias del pensamiento hindú.
Creación—Otra diferencia importante entre estas dos grandes religiones mundiales es que el cristianismo enseña que Dios creó el mundo ex nihilo (es decir, de la nada). Un aforismo muy repetido del sánscrito capta el contraste del hinduismo: navastuno vastusiddhih (de la nada, nada puede venir). Una ilustración muy útil de la perspectiva hindú sobre la participación de Dios en la creación la ofreció un misionero cristiano en la India, S. H. Kellogg.
Si entro en una habitación oscura y veo una cuerda que erróneamente pienso que es una serpiente, la cuerda es la causa de la apariencia de esta serpiente; así, cuando veo al mundo que a todos les parece que es otro y no Dios, pero que realmente es Él, debo decir que Dios es la causa de lo que me parece ser un mundo.
Karma, reencarnación y salvación—Los conceptos centrales del pensamiento hindú son las doctrinas de atman, brahma, y karma. El karma es la ley de justicia retributiva en que las acciones y hechos de cada uno resultan en liberación (moksa) de un nacimiento anterior hasta un renacimiento superior o inferior en el ciclo de la reencarnación, según sus actos en una existencia anterior. El alma (atmán) está en el nivel de dicho proceso de errancia (samsara), el final del cual resulta en la identificación del atmán y Brahma. El karma malo continuamente resulta en el renacimiento en formas de vida inferiores. Una de las razones por las cuales el alto nivel de pobreza y desigualdades sociales entre las castas inferiores no recibe una respuesta de solidaridad entre los de mejor nivel económico es porque cualquier intento de intervenir se considera como una manipulación del proceso cósmico (LILA). Para el hindú, la realidad es lo espiritual y todo lo material es una ilusión (MAYA).
El hindú devoto trabaja para escapar del ciclo de reencarnaciones a través de los distintos caminos de las Seis Escuelas (véase más arriba). Uno puede seguir el camino de JNANA MARGA (camino del conocimiento), el de KARMA MARGA (camino de obras), o el de BHAKTI Marga (camino de devoción) y todos conducen hasta el mismo final. Estos tres componen el camino hindú hacia la salvación. En el siglo XIX Ramakrishna y Vivekananda insistieron en que todas las religiones se resumían es estos tres caminos. Los movimientos dentro de las distintas religiones han enfatizado uno o varios de ellos, como por ejemplo, dentro del catolicismo romano, el movimiento JESUITA enfatizó el conocimiento; los benedictinos, las obras; y los FRANCISCANOS, el camino de devoción.
La perspectiva tradicional del cristianismo respecto a estos temas difiere ampliamente de la del hinduismo. En primer lugar, los hindúes rechazan la distinción entre bondad y maldad ya que la realidad material es una mera ilusión. La ilusión surge cuando el Brahma Supremo como no condicionado (NIRGUN) se convierte en condicionado (saguna) en el mundo. Ya que todo es Brahma (panteísmo), el pecado también es una pura ilusión. El karma no es pecado en el sentido de rebelión contra Dios, sino simplemente una parte designada del destino de cada uno. Aunque la literatura hindú habla frecuentemente de la confesión de pecado, se niega la idea de una responsabilidad hacia Dios por el mismo.
La salvación en el hinduismo, por lo tanto, no es el perdón de pecados cometidos contra Dios. La salvación es más bien el intento de acabar con todo sufrimiento terrenal, un escape de la ilusión, y la obtención del NIRVANA. Una canción del folclor hindú lamenta:
Cuántos nacimientos han pasado, no lo puedo decir.
Cuántos más vendrán, nadie lo puede contar: Pero esto sí sé, y lo sé muy bien,
El dolor y la pena amargan todo el camino.
Para el cristiano, la muerte resulta en un traslado inmediato hacia la vida eterna mientras que para el pensamiento hindú, la muerte resulta en el renacimiento hacia otra forma de vida. La reencarnación es una consecuencia necesaria y natural del karma, sea bueno o malo.
Encarnación—Sobre las líneas de la encarnación de Dios, ya se ha mencionado que el hinduismo reconoce plenamente la intervención divina en la historia de las diez encarnaciones de Visnú (véase más arriba). Estos dioses-hombres se conocen como AVATARES, que han descendido de lo sublime hasta el reino visible e ilusorio a lo largo de la historia. Para el hinduismo, toda la creación es un aspecto de la deidad, y la creación juega un papel activo en la encarnación. En el cristianismo, la encarnación es una actividad de Dios, quien se revela a través de la persona de Jesucristo. Esta encarnación es distinta ya que se trata del infinito y único Hijo de Dios. En segundo lugar, para el cristianismo, la encarnación tiene como propósito la actividad de expiación y redención del pecado. Ya se ha mostrado que esta idea es extraña para los hindúes. En tercer lugar, la encarnación cristiana es un evento único (Gá. 4:4) mientras para el hinduismo ha habido nueve encarnaciones, ocho se han manifestado y resta una. Finalmente, la encarnación única del cristianismo, que es Dios en Cristo, significa que la salvación viene a través de Cristo solamente (Ro. 3:24, 6:23). Sin embargo, en el hinduismo se enseña la antítesis de este concepto, es decir, que la salvación es un empeño universal y que todos los caminos llevan a Dios.
En muchas de las sectas hindúes, se cree que algunos de los grandes líderes de la historia han sido avatares, Jesucristo entre ellos.
Otras doctrinas—Muchos mitos folclóricos ocupan un lugar importante en la vida hindú y se han adaptado de forma notable a la modernidad. Incluso líderes culturales y políticos de mucha importancia se han identificado fácilmente con encarnaciones, como son los casos del filósofo Shankara y del reformador social Mahatma Ghandi.
De importancia especial es el carácter santo de lugares sagrados específicos. El río GANGES, del norte de la India, es el más sagrado ya que se cree que el rey Bhagiratha lo trajo del cielo para purificar las cenizas de sus antepasados muertos. Así, se ha convertido en una diosa y un lugar donde los hindúes se encuentran para el culto o para esparcir las cenizas de sus seres queridos en búsqueda de la purificación.
La devoción es un estilo de vida muy arraigado en la India. Dios se adora más en el ámbito doméstico que en el público. En los hogares hindúes se celebran muchos ritos, que son extraños para el cristianismo. Escribe von Stientencron:
Existe también una diferencia en la actitud del individuo hacia Dios. Como la sociedad occidental, los hindúes tienen muchas maneras de relacionarse con Dios. No obstante, si tuviéramos que intentar identificar una actitud particularmente característica, podríamos decir que en su trato con Dios el cristiano es quizás sobre todo un pecador arrepentido y el musulmán un esclavo obediente, mientras que el hindú se relaciona con su dios principalmente como anfitrión.
Von Stientoncron sigue para identificar 16 ritos domésticos o UPACARAS.
(1) Se da la bienvenida al dios, (2) se le ofrece un asiento …, (3) se le ofrece agua para lavarse los pies, (4) cara y manos además de (5) agua para aclararse la boca … Después la deidad es (6) bañada, (7) vestida, (8) adornada con el cordón sagrado, cuidadosamente decorado, y (9) untado con ungüentos aromáticos, generalmente pasta de sándalo, alcanfor y azafrán. El dios recibe (10) capullos de sus flores y árboles favoritos, (11) incienso, y (12) luz de una lámpara con aceite de sésamo o mantequilla derretida. A continuación se presenta una comida sacrificial (13) delante del dios y después unos frutos de betel (14). Cuando el huésped ha comido, recibe un regalo (15) y el rito se termina (16) con una circunvalación reverencial en torno a la deidad.
La vida devocional se compone de cuatro etapas, o ASRAMAS. La primera etapa es la de BRAHMACHARIN, donde uno aprende la piedad de la religión. La segunda es GRIHASTHA, en que la persona llega a ser domesticada (incluyendo el matrimonio) y goza del estado de tener un hogar. La tercera es VANAPRASTHA, o la etapa que generalmente acompaña el estado de ser abuelo, cuando la devoción religiosa es aún más intensa. La cuarta etapa, SANNYASIN, es opcional. El sannyasin renuncia a su casta y se convierte en un asceta errante sin hogar, buscando sólo la iluminación y la unidad con Dios.
La meditación es un elemento importante en la vida devocional. Existen numerosas formas y enfoques, entre los que el yoga es la más común.
La característica más típica del pensamiento hindú es el pluralismo que lo abarca todo. Es tolerante con otros sistemas de pensamiento y con las religiones no hindúes por la misma razón por la que éstos son intolerantes con el hinduismo y con las otras. La verdad de cada religión es, desde su propio punto de vista, la más alta de todas las verdades. Para el hinduismo, la mayor de todas las verdades es la verdad de todas las religiones. Por lo tanto, por definición, se adapta a las formas de pensamiento más diversas.
Conclusión. Actualmente, se calcula que existen aproximadamente 690 millones de hindúes distribuidos por 88 países, quienes suponen un 13% de la población mundial. De tal número, el 79% son VAISHNAVITAS, siendo el resto miembros de movimientos reformistas o sectas neohindúes, de las cuales la más importante es el Arya-samaj.
La tensión tradicional entre los sikhs y los hindúes se ha intensificado en la década de los noventa. Las relaciones entre los musulmanes y los hindúes se han visto erosionadas como resultado de una disputa en 1986 sobre un lugar santo en el estado de Uttar Pradesh que ambas religiones reclaman como suyo.

La influencia del hinduismo en Occidente, particularmente en los Estados Unidos, ha sido amplia durante el siglo xx. Muchos de los llamados «cultos de personalidad» de las décadas de los sesenta y de los setenta han recibido su impulso del pensamiento hindú. El Movimiento de la Nueva Era tiene su fundamento en motivos hindúes. Tanto la sociedad estadounidense como muchas otras sociedades han perpetuado su exploración y aceptación de las ideas procedentes de esta religión fascinante mediante un abanico de expresiones especialmente adaptadas a Occidente.


No hay comentarios: