lunes, 24 de febrero de 2014

La superación de los obstáculos (parte 6 de 7)

Error 6
Olvidar desarrollar la independencia
Es un error subestimar el potencial destructivo de una ayuda exterior. Las agencias de ayuda a los damnificados de una catástrofe y las agencias de desarrollo han batallado con esto durante años. Sigue siendo un desafío en el sostén de misioneros nacionales o de movimientos autóctonos. Debemos tener mucha precaución para asegurarnos que la independencia de los socios no sea socavada.
La independencia tiene tres cualidades que se encuentran entrelazadas: la autodeterminación administrativa, la interdependencia relacional y la independencia financiera. Un ministerio independiente es capaz de tomar sus propias decisiones, colaborar con una comunidad cristiana más grande y subsistir con recursos autóctonos.
La independencia es socavada cuando un socio interviene unilateralmente en la administración del otro, cuando un socio es perjudicado en su relación con cuerpos cristianos locales o cuando un socio no puede sobrevivir sin el otro.
En las alianzas complementarias, donde cada socio llega a la relación desde una posición de autonomía, las cuestiones de autodeterminación e interdependencia no constituyen generalmente el problema principal. Las alianzas eficientes complementarias se logran solamente con organizaciones verdaderamente independientes. La cuestión de la independencia aparece con el flujo de dinero. Cuanto más grande es la proporción de financiamiento de una única fuente, más dependiente se vuelve la organización.
Por ejemplo, un ministerio fundó iglesias exitosamente durante más de treinta años, tiempo durante el cual varios socios del exterior que lo apoyaban financieramente fueron aumentando periódicamente el sostén. Cuantas más iglesias se establecían, más pedidos de subvenciones se aprobaban. Sin ninguna otra meta que fundar iglesias, la alianza parecía estar logrando su propósito.
No fue sino hasta que el ministerio evangelístico experimentó un cambio de liderazgo que los socios que apoyábamos aquel ministerio comenzamos a reevaluar nuestro impacto sobre ellos. Aunque el ministerio había tenido éxito al establecer cientos de iglesias, se había vuelto dependiente los de recursos externos. Si bien se había alcanzado la meta principal de la alianza, también se había pasado por alto la importancia de la independencia.
Remedio: incluir a la independencia en sus metas para la alianza
Por regla general es conveniente proveer un pequeña parte del ingreso total del socio. Un ministerio que recibe la mayoría de su sostén de fuentes locales presenta generalmente un nivel saludable de interdependencia. Hay que reconocer que esto no siempre es posible. Las situaciones iniciales casi siempre cambian por completo estas proporciones. Las situaciones especiales o las necesidades primordiales alteran la proporción durante un período de tiempo. La cuestión es ser consciente del impacto y trabajar decididamente hacia un objetivo realista.
Cada tanto, háganse unos a otros las siguientes preguntas:
1. ¿En qué sentido es el ministerio más fuerte y eficiente que cuando entró en la alianza?
2. ¿Qué sucedería si hoy tuviésemos que disolver la alianza?
3. ¿Quedaría el socio destruido, lisiado de por vida o perjudicado por un tiempo?
4. ¿Qué haría que el socio se recupere?
Al fin y al cabo, su meta es capacitar al ministerio de tal manera que sea capaz de crecer sin su ayuda.


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