jueves, 13 de febrero de 2014

Mormonismo

IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS
José Smith, fundador de los mormones. Cortesía de George Mather.

Estatua sobre suelo mormón que representa al ángel Moroni en una de sus visitas a José Smith. Cortesía de George Mather.

Si alguna vez ha habido una historia equivalente al melodrama quintaesencial americano por excelencia, esa es la historia de la iglesia mormona. No cabe duda de que es una historia curiosa, ni se puede cuestionar que es una historia importante. Tampoco se puede creer que se haya desarrollado hasta lo que es hoy para una gran cantidad de personas.
La iglesia mormona fue fundada por JOSÉ SMITH (1805–44) en el año 1830. Elevándose sobre todas las otras SECTAS que florecieron en los siglos xix y xx, el mormonismo ha sido la religión de mayor éxito y distinción jamás nacida sobre suelo americano. Si el puritanismo formó un estilo de vida en Nueva Inglaterra, el mormonismo influyó y formó un estilo de vida en una zona diferente del país, bastante lejos de Nueva Inglaterra, lugar donde nació su fundador.
El 23 de diciembre de 1805, en Sharon (Vermont), José y Lucy Smith vieron nacer a su cuarto hijo, José hijo. La suya no fue una infancia placentera. El anciano José afrontaba grandes dificultades para conseguir llegar a fin de mes como granjero en Vermont y se vio envuelto en repetidos fracasos. En su tiempo libre, el padre de Smith trató de escapar de estas frustraciones al emplear horas en revivir una fantasía pueril de buscar un tesoro escondido. Se ha dicho incluso que una vez intentó acuñar sus propias monedas. Sin esperanza de ver un grandes progresos en la zona en su granja de Vermont, la familia Smith se trasladó un poco más lejos, al oeste de Palmyra (Nueva York), aunque allí no tuvieron más éxito que en Vermont. El joven José resultó ser un chico inteligente aunque nunca recibió una gran educación formal. Su padre seguía buscando tesoros en Palmyra y el joven José también adquirió interés en el pasatiempo de su padre. Mas tarde, los amigos y vecinos de la familia Smith testificaron que, de hecho, la familia tenía fama de buscadores de tesoros.
La madre del joven José era también dada a los excesos. Se ha descrito como que era una mujer impresionable, que daba crédito a lo más extremo y supersticioso de las ideas religiosas. Durante su infancia y adolescencia, José hijo estuvo expuesto a varias sectas diferentes dentro del cristianismo. En su tiempo predominaba el REVIVALISMO** y era así especialmente en el condado de Ontario (actualmente Wayne), de Nueva York. El joven José se encontró con el metodismo y más tarde contó que se había sentido atraído. No obstante, cuando tenía 15 años, su familia, a saber, su madre Lucy, sus dos hermanos Hyrum y Samuel y su hermana Sefronia, se convirtieron al presbiterianismo. José se entregó supuestamente a un más serio estudio de la religión. La existencia de muchas religiones, incluso sectas, le confundía. Una pregunta que constantemente le rondaba por la mente era cuál de todas las sectas era la correcta. Mientras leía la epístola de Santiago en su BIBLIA de la versión **King James, llegó a las siguientes palabras: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente, y sin reproche, y le será dada» (Stg. 1:5). Este pasaje parecía salirse de la página y más tarde escribió estas palabras:
Lo medité repetidas veces, sabiendo que si alguien necesitaba sabiduría de Dios, esa persona era yo; porque no sabía qué hacer, y a menos que pudiera obtener mayor conocimiento del que hasta entonces tenía, jamás llegaría a saber; porque los maestros religiosos de las diferentes sectas interpretaban los mismos pasajes de las Escrituras de un modo tan distinto, que destruiría toda esperanza de resolver el problema recurriendo a la Biblia.
Tenía dos alternativas, hacer caso omiso de las instrucciones de Santiago o seguirlas. Smith optó por la segunda, temiendo que de lo contrario permanecería para siempre en total confusión. En 1820 se retiró al bosque para estar a solas y empezó a orar. Veamos con detalle el testimonio del propio Smith, tal como él lo cuenta en LA PERLA DE GRAN PRECIO, de lo que le pasó ese día trascendental.
Después de apartarme al lugar que previamente había designado, mirando a mi derredor y encontrándome solo, me arrodillé y empecé a elevar a Dios los deseos de mi corazón. Apenas lo hube hecho, cuando súbitamente se apoderó de mí una fuerza que completamente me dominó, y surtió tan asombrosa influencia en mí que se me trabó la lengua, de modo que no pude hablar. Una espesa niebla se formó alrededor de mí, y por un tiempo me pareció que estaba destinado a una destrucción repentina.
Mas esforzándome con todo mi aliento para pedirle a Dios que me librara del poder de este enemigo que se había apoderado de mí, y en el momento preciso en que estaba para hundirme en la desesperación y entregarme a la destrucción –no a una ruina imaginaria, sino al poder de un ser efectivo del mundo invisible que ejercía una fuerza tan asombrosa como yo nunca había sentido en ningún otro ser– precisamente en este momento de tan grande alarma vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí.
No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: ¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo!
Había sido mi objeto recurrir al Señor para saber cuál de todas las sectas era la verdadera, a fin de saber a cuál unirme. Por tanto, luego que me hube recobrado lo suficiente para poder hablar, pregunté a los Personajes que estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era la verdadera y a cuál debería unirme.
Se me contestó que no debía unirme a ninguna, porque todas estaban en error; y el personaje que me habló dijo que todos sus credos eran una abominación a su vista; que todos aquellos profesores se habían pervertido; que «con sus labios me honran, pero su corazón está lejos de mí; enseñan como doctrinas mandamientos de hombres, teniendo apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella».
De nuevo me mandó que no me afiliara con ninguna de ellas; y muchas otras cosas me dijo que no puedo escribir en esta ocasión. Cuando otra vez volví en mí, me encontré de espaldas mirando hacia el cielo.
Los mormones frecuentemente hacen referencia a los acontecimientos descritos en este relato como la PRIMERA VISIÓN de Smith, sin embargo el testimonio muestra problemas. Smith no escribió este relato hasta años más tarde, pero en la primera edición de La perla de gran precio Smith identifica a uno de los personajes como MORONI. En una edición posterior del mismo libro identifica al visitante celestial como Nefi. Nefi y Moroni son dos personajes distintos en la literatura mormona. Además, en la primera edición de La perla de gran precio, Smith mencionaba haber sido visitado por «un personaje». La edición posterior habla de «dos personajes», lo que constituye una contradicción bastante seria, especialmente porque la verdad de la revelación mormona descansa sobre la autoridad profética de sus libros.
Inmediatamente después de que Smith recibiese su primera visión, contó la experiencia a un ministro metodista. Según escribió Smith, el ministro reaccionó con desdén y le dijo que las visiones y voces eran del DIABLO. Smith notó también las grandes divisiones entre todas las sectas, sin embargo, «todas se unieron para perseguirme». Sin embargo, a pesar de la persecución, Smith se ratificó firmemente en la visión e insistió en su autoridad. Entonces llevó a término su pensamiento de que no iba a unirse a ninguna de las sectas sino, al contrario, iba a esperar y recibir dirección divina en cuanto a qué camino seguiría. La respuesta no tardó en llegar. La tarde del 21 de septiembre de 1823, cuando se retiraba a la cama, Smith empezó a orar, mientras invocaba a Dios, afirmó que una luz brillante llenó la habitación y que una figura resplandeciente iluminada apareció junto a la cama. El personaje se identificó ante Smith como Moroni, un mensajero enviado por Dios para encomendar una tarea a José. Moroni le contó que había un libro escrito en planchas de oro. En las planchas se describía la historia de los primeros habitantes de Norteamérica y de su llegada a aquellas tierras. Moroni vino a explicarle que las planchas contenían la totalidad del evangelio. Además de las planchas, se prometió a Smith dos «piedras en arcos de plata» llamadas URIM y TUMIM. Estos dos instrumentos fueron preparados por Dios para facilitar a Smith la traducción de las planchas al inglés.
Smith no recibió en ese momento información exacta de dónde se encontraban las planchas. Sin embargo, se le dio una visión del lugar en que estaban y más tarde fue capaz de recordar casi nítidamente esa precisa ubicación.
Moroni dejó entonces la habitación. Mientras Smith estaba en la cama pensando en todo lo que acababa de pasar, apareció de repente Moroni junto a su cama otra vez y le volvió a dar el mismo mensaje esencial junto con algunas instrucciones adicionales y entonces Moroni volvió a desaparecer. Este incidente se repitió por tercera vez.
Al día siguiente, mientras trabajaba con su padre en el campo, el joven José estaba tan abrumado y visiblemente agotado por la experiencia que su padre le dijo que se fuera a casa. Al regresar a casa se desmayó de cansancio. Mientras estaba allí acostado, José recibió de nuevo la visita de Moroni, quien le dio el mismo mensaje por cuarta vez. Moroni mandó entonces a José que fuera con su padre y le contase lo sucedido. A diferencia de los de las otras religiones, el padre de José creyó sus palabras y le contó que Dios también le había hablado a él. José hijo fue entonces al lugar adonde le había dirigido su visión y cuando llegó supo con certeza que pisaba en el preciso lugar que se le había mostrado. Mientras intentaba excavar las planchas, fue interrumpido por Moroni, que le dijo que tenían que pasar cuatro años antes de permitírsele extraer las planchas del suelo. Por el contrario, tenía que volver cada año a aquel mismo lugar para recibir nuevas instrucciones, un encargo que Smith cumplió fielmente.
Finalmente llegó la hora. El 22 de septiembre de 1827, fueron entregadas las planchas a Smith con las instrucciones de guardarlas cuidadosamente hasta el momento en que se le volverían a pedir.
Antes de este importante hecho, en enero del mismo año, Smith se casó con Emma Hale, de Harmony (Pensilvania). Se escaparon porque el padre de ella no quiso dar su consentimiento para el matrimonio. Smith atribuyó esta negativa a la intensa persecución que había rodeado su vida. Por el contrario, el historiador Fawn Brodie (que había sido mormón) cuenta, que la verdadera razón de ello fue que la única ocupación de Smith en su vida era la búsqueda de tesoros escondidos con la ayuda de un «peepstone» (tipo de detector de tesoros). De acuerdo con el Rev. Wesley Walters, una notable autoridad en el tema del mormonismo, José Smith se trataba de un «adivino de dinero» que se valía de un «peepstone para encontrar tesoros ocultos». Walters realizó un descubrimiento asombroso en 1971 cuando anunció que se había encontrado un documento judicial de 140 años de antigüedad en Norwich (Nueva York). Jerald y Sandra Tanner cuentan «este documento es evidencia de que José Smith era un «buscador de diamantes», y que fue detenido, juzgado y hallado culpable por un juzgado de paz de Bainbridge (Nueva York), en 1826».
El término glass looker («buscador de diamantes») apareció en el informe judicial de Albert Neely de Bainbridge. Su importancia reside en el hecho de que si fuera realmente cierto que Smith fue juzgado por tal asunto, su reputación como persona dada a la superstición y sus posteriores afirmaciones de haber sido divinamente ayudado en sus descubrimientos y revelaciones le habrían llevado a un fuerte descrédito.
Soportando intensa persecución, Smith se mudó a Harmony (Pensilvania), a casa de su suegro. Fue ahí donde empezó a traducir las planchas con la ayuda del Urim y Tumim. Mientas tanto, un amigo llamado MARTIN HARRIS, que había dado antes 50 dólares a José y Emma para costear su viaje a Harmony, llegó allí. Llevó los caracteres que Smith había sacado de la plancha a la Universidad de Columbia, al profesor Charles Anthon, un erudito lingüista. Evidentemente, Harris había planeado financiar la publicación del libro y simplemente estaba tomando la precaución de comprobar la autenticidad de las planchas así como si la traducción realizada por Smith lo era también. Smith cuenta el resultado del viaje de Harris en las propias palabras de éste.
Fui a la ciudad de Nueva York y presenté los caracteres que habían sido traducidos, así como su traducción, al profesor Charles Anthon, caballero célebre a causa de sus conocimientos literarios. El profesor Anthon manifestó que la traducción era correcta y más exacta que cualquier otra que hasta entonces había visto del idioma egipcio. Luego le enseñé los que aún no estaban traducidos, y me dijo que eran egipcios, caldeos, asirios y árabes, y que eran caracteres genuinos. Me dio un certificado en el cual hacía constar a los ciudadanos de Palmyra que eran legítimos, y que la interpretación de los que se habían traducido también era exacta. Tomé el certificado, me lo eché en el bolsillo, y estaba para salir de la casa, cuando el Sr. Anthon me llamó y me preguntó cómo llegó a saber el joven que había planchas de oro en el lugar donde las encontró. Yo le contesté que un ángel de Dios se lo había revelado.
El entonces me dijo: «Permítame ver el certificado». De acuerdo con la indicación, lo saqué del bolsillo y se lo entregué; y él, tomándolo, lo hizo pedazos, diciendo que ya no había tales cosas como ministerio de ángeles, y que si yo le llevaba las planchas, él las traduciría. Yo le informé que parte de las planchas estaban selladas, y que me era prohibido llevarlas. Entonces me respondió: «No puedo leer un libro sellado». Salí de allí y fui a ver al Dr. Mitchell, el cual confirmó todo lo que el Sr. Anthon había dicho, así de los caracteres como de la traducción.
Más tarde, cuando el profesor Anthon escuchó lo que había dicho Harris de boca de un tal Sr. E. D. Howe, que se encontraba en medio de una investigación de Smith, escribió una carta a Howe negando con vehemencia que hubiese afirmado que las planchas estuvieran escritas en «jeroglífico egipcio reformado» (un idioma inexistente).
El cinco de abril de 1829 entró en escena una tercera figura clave en la historia mormona, un maestro de escuela llamado OLIVER COWDERY procedente del área cercana a Palmyra. El padre de José había revelado a Cowdery todo lo que había vivido con su hijo respecto a las visiones y las planchas y Cowdery se interesó inmediatamente por el asunto. En consecuencia, el maestro viajó a casa de Smith deseoso de saciar su curiosidad. A los dos días de su llegada Cowdery estaba escribiendo en inglés lo que Smith estaba traduciendo de las planchas. El documento resultante fue el LIBRO DE MORMÓN.
Durante el período en que se llevaba a cabo la traducción, Smith y Cowdery iban frecuentemente a orar al bosque. Mientras lo hacían en una ocasión, fueron súbitamente envueltos en una luz y Juan el Bautista se les apareció. Poniendo sus manos sobre los dos, los ordenó y pronunció estas palabras:
Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados, y este nunca más será quitado de la tierra hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en justicia.
Este acontecimiento se conoce en la historia mormona como la restauración del SACERDOCIO AARÓNICO. Dicha comisión tenía ciertas limitaciones. Por ejemplo, no podían imponer las manos sobre otros para impartir el don del Espíritu Santo. No obstante, fue en este preciso momento que tanto Smith como Cowdery recibieron el don de profecía y una nueva comprensión espiritual. Juan el Bautista también encargó la ordenación de Smith como el primer anciano de la iglesia y a Cowdery como el segundo. A continuación procedieron, según las instrucciones del mensajero divino, a bautizarse el uno al otro. La visita de Juan el Bautista tuvo lugar el 15 de mayo de 1829. Después de ese momento, los acontecimientos se sucedieron rápidamente.
Durante la traducción de las planchas en el Libro de Mormón, se determinó que tres testigos deberían tener el privilegio de verlas. Fue revelado que Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris serían los escogidos. Mientras estaban de nuevo dedicados a la oración, a Whitmer, Cowdery y, un poco más tarde, a Martin Harris, se les mostraron las planchas y pudieron dar testimonio de su autenticidad.
El testimonio de los tres fue entonces seguido por el de ocho hombres más. Sus nombres eran Christian Whitmer, Jacob Whitmer, Peter Whitmer, John Whitmer, Hiram Page, José Smith padre, Hyrum Smith y Samuel H. Smith.
Siguiendo al testimonio de los ocho, Pedro, Jacobo y Juan otorgaron entonces el sacerdocio de Melquisedec a Smith y Cowdery a las orillas del río Susquehanna. Esto dio a los dos líderes el poder de imponer las manos para conceder el don del Espíritu Santo.
El 6 de abril de 1833, Smith y Cowdery se impusieron mutuamente las manos y con eso se ordenaron como «ancianos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días». Tal momento resultó ser histórico, pues aquella fecha representa la fundación de la iglesia de los mormones en Fayette (Nueva York). Smith y Cowdery procedieron a imponer las manos a los otros miembros del grupo que estaban presentes y entonces recibieron el don del Espíritu Santo. El crecimiento de la iglesia mormona resultó espectacular. Aunque empezó con seis miembros, al cabo de un mes, la iglesia ya contaba con 40 miembros.
Al decidir enviar una misión a los indios americanos, el pequeño grupo se trasladó a Kirtland, cerca de la actual Cleveland (Ohio). Un destacado predicador campbellita, Sidney Rigdon, se convirtió allí al mormonismo junto con muchos de su propio rebaño. En Kirtland se erigió el primer templo mormón.
Pero no todo fue una historia de éxitos. Se levantaron serias persecuciones a medida que el grupo encontraba la oposición de los vecinos no mormones. Muchos de los seguidores de Smith dejaron la población de Kirtland y se dirigieron hacia el oeste, al condado de Jackson (Missouri), donde muchos se establecieron en la ciudad de Independence. Aquí recibió Smith otra de sus muchas revelaciones: declaró al condado de Jackson como la tierra prometida, la nueva SION. Sin embargo, al igual que en la tierra prometida de los israelitas, también allí había habitantes hostiles a los nuevos. Las persecuciones se endurecieron pero la iglesia mormona crecía con firmeza. Hacia 1839 había varios miles de miembros viviendo tanto en la misma ciudad de Independence (Missouri) como en sus alrededores. Los vecinos no mormones aumentaron su hostilidad hacia la nueva comunidad por numerosas razones. Primero, estaban indignados de que Smith hubiese declarado sus tierras su propia nueva Sion. Segundo, el más rudo individualismo de la frontera era una filosofía de vida que militaba contra una organización regida por una aristocracia eclesiástica. Tercero, la violencia era en algún sentido una represalia. Cuando las persecuciones se hicieron insoportables en Independence se trasladaron al norte, a Far West (Missouri). Cuarto, los mormones eran acusados de practicar la poligamia. La resistencia continuó hasta el punto en que los mormones lucharon y la milicia estatal tuvo que intervenir. Smith y algunos de los líderes mormones fueron encarcelados pero pronto salieron y Smith condujo a sus fieles seguidores al este del Misisipí, a Commerce (Illinois), que Smith rebautizó como Nauvoo.
En Nauvoo, Smith continuó gobernando teocráticamente por el anuncio de revelaciones a medida que las recibía. La población de Nauvoo creció de manera dramática y a los cuatro años se convirtió en la ciudad más grande de Illinois, con unos 20.000 habitantes. En aquellos días, dentro del ámbito político, sucedieron importantes actividades, en las que los dos partidos principales (los Whigs y los demócratas) buscaron el voto mormón. Nauvoo recibió una cédula por Illinois y Smith se convirtió en su primer alcalde. También comandaba la Legión Nauvoo, que formaba parte de la milicia estatal, obteniendo para sí una respetable reputación. Sin embargo, los no mormones, persistían en su hostilidad hacia la iglesia de Smith.
En 1844 Smith decidió que sus ambiciones políticas necesitaban una expansión a nivel nacional y anunció su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos. En esta ocasión, algunos de sus propios mormones disidentes le criticaron rápidamente. El periódico Nauvoo Expositor publicó material que denunciaba de forma cortante a Smith y el mormonismo. El 10 de junio de 1844, Smith ordenó a sus hombres destruir la imprenta del periódico, cosa que hicieron con hachas, y el edificio fue también puesto a fuego, aunque no llegó a quemarse. Cuando los propietarios se querellaron acusando a Smith de vandalismo temerario, fue encarcelado. Una vez liberado, fue acusado de nuevo por cargos de traición, junto con su hermano Hyrum. Los dos fueron encarcelados en Carthago (Illinois), por violación de la libertad de prensa. El 27 de junio de 1844 una turba de gente armada invadió furiosamente la prisión y asesinó despiadadamente a los dos hermanos. Algunos de estos eran ex-mormones. Más tarde salió a la luz que Smith había sido asesinado por varias razones. En primer lugar, el «Concilio de Cincuenta» había declarado que José Smith había sido ordenado «Rey sobre la Inmediata Casa de Israel». Los «gentiles» (término utilizado para referirse a los no mormones) rápidamente interpretaron tal hecho como un intento de Smith para derrocar el gobierno de los Estados Unidos y establecer una teocracia. La acción contra la destrucción por parte de Smith del Nauvoo Expositor se convirtió en la excusa para los gentiles para poner fin a las ambiciones políticas de Smith. Segundo, muchos fueron incitados por la declaración del Nauvoo Expositor de que Smith estaba defendiendo la práctica de la poligamia. Las dos cuestiones, política y poligamia, aparecidas en el periódico sirvieron para encender el fuego de la oposición no mormona, culminando en el brutal asesinato del cabeza mormón en la señalada noche de junio de 1844.
Ocho años después de la muerte de Smith, la iglesia mormona declaró que la poligamia era una práctica revelada y ordenada por Dios, con lo que se confirmaba la veracidad de las informaciones del Nauvoo Expositor.
Los seguidores de Smith le proclamaron mártir inmediatamente y su muerte resultó ser un acontecimiento decisivo en la historia de la iglesia mormona. ¿Quién iba a ser el nuevo líder de la iglesia? Los dos candidatos más probables eran Sidney Rigdon, que reclamó el derecho de mando en base a su nombramiento por parte de Smith como su «Primer Consejero», y BRIGHAM YOUNG (1807–77), rival de Rigdon, que afirmó que el gobierno de la iglesia había pasado a los «doce apóstoles», de los cuales él era presidente. La mayoría optó por el liderazgo de Young y así llegó a ser el segundo presidente de la iglesia, aunque no se hizo oficial hasta 1847.
Al recibir un ultimátum del estado de Illinois que obligaba a los mormones a irse, Young reunió inmediatamente un grupo de seguidores y los dirigió hacia el oeste en un largo y duro viaje a través de las Montañas Rocosas. El viaje empezó en febrero de 1846. En junio de 1847 las caravanas llegaron al valle de Salt Lake, y allí fue donde Young dijo «¡Este es el lugar!». Aquí se estableció finalmente la iglesia mormona. Salt Lake City, ubicada 16 kilómetros al este del Gran Lago Salado, se convirtió en la sede de la iglesia. A lo largo de las décadas posteriores, millares de convertidos de los mormones emigraron a Salt Lake City desde el este. Young resultó ser un ambicioso dirigente y envió misioneros al extranjero, principalmente a Inglaterra y Escandinavia. Muchos de estos convertidos vinieron también al valle de Salt Lake City con los gastos a cargo de un fondo levantado por la iglesia.
Young resultó mejor administrador que teólogo. A diferencia de Smith, aportó muy poco en lo que a contribuciones dogmáticas se refiere. Pero fue bajo el mandato de Young que se instituyó formalmente la poligamia. El propio Young tuvo 20 esposas y engendró un total de 47 hijos.
Sin embargo, como pasa en todos los movimientos religiosos, se desarrollaron grupos disidentes. Salt Lake City es hoy la sede del principal segmento de la iglesia mormona. Una importante minoría de mormones no reconoció el liderazgo de Young. Éstos se quedaron en Missouri e Illinois y, bajo el liderazgo de Emma, la esposa de Smith, y su hijo José III, formaron la IGLESIA REORGANIZADA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS, actualmente con sede en Independence (Missouri).
Otra escisión de la iglesia mormona fue la encabezada por Sidney Rigdon, que denunció la doctrina de Young sobre la poligamia. Este grupo se conoce como los bickertonitas, que deben su nombre a William Bickerton, uno de los primeros ancianos de Sidney Rigdon.
Lyman Wight, apóstol en la época de Smith, condujo un tercer grupo a Tejas. Martin Harris y David Whitmer se quedaron en Kirtland y fundaron una iglesia mientras que otro grupo lo conducía James Strang, un convertido más reciente. Strang estableció una comunidad polígama de mormones en Burlington (Wisconsin) en 1844. En 1850 fue declarado «Rey de Sion» en Beaver Island, en el lago Michigan, y en 1856 fue asesinado por opositores antimormones. Este movimiento llegó a conocerse como strangitas. Un último grupo dentro del mormonismo es la Iglesia de Cristo (Templo Lot).
El gobierno de los Estados Unidos dirigió una intensa campaña contra la doctrina mormona de la poligamia en los años posteriores a la guerra civil. El Acta de Edmunds (1882) exigía serias penas para los que fuesen hallados culpables de su práctica. En el año 1887 la iglesia perdió sus privilegios como persona jurídica. Los mormones intentaron constituirse como estado seis veces entre 1849 y 1887 y en cada ocasión su petición fue rechazada. Finalmente, bajo una presión que se hacía cada vez más insoportable, el presidente WILDFORD WOODRUFF suprimió oficialmente la poligamia en 1890, facilitando el camino para que Utah se convirtiera en el cuadragésimo quinto estado, en 1896. Sin embargo, hay que decir que la práctica de la poligamia no se detuvo por motivos religiosos sino por motivos de supervivencia política y económica.
Los mormones que dejaron Missouri e Illinois habían llegado a acumular un gran resentimiento por las persecuciones de los gentiles no mormones. El mismo sentir se había formado contra el gobierno de los Estados Unidos. Trajeron sus odios con ellos a la cuenca de Salt Lake City, aunque la pretensión inicial de Brigham Young era conducir a los mormones fuera del territorio nacional emigrando todos al sur hasta México. Pero la Guerra de México (1846–48) lo impidió. Durante todo el camino a Utah se gritaban maldiciones contra la «Nación Cristiana» (los Estados Unidos). Esta rabia y resentimiento llegó a su clímax en septiembre de 1857, cuando unos emigrantes de Arkansas que pasaban por Utah camino de California fueron atacados por un grupo de mormones y una banda de indios peyotes en un campamento a unos 75 kilómetros de Cedar City (Utah). La participación mormona en el ataque la dirigió John Doyle Lee. Los agresores prometieron a los emigrantes un salvoconducto a cambio de entregar sus armas. En cuanto aquellas 137 personas se dirigieron al sur, fueron repentinamente emboscadas y brutalmente asesinadas todas, salvo los niños pequeños. Esto fue conocido como la Masacre de Mountain Meadows. Lee fue posteriormente detenido y ejecutado por las autoridades. Juanita Brooks, en su obra The Mountains Meadow Massacre (1950) cuenta que la iglesia mormona se vio al final obligada a excomulgar a Lee sólo después de darse cuenta de que cualquier intento de absolución supondría la incriminación de la iglesia y sus dirigentes. Está bien documentado el hecho de que Brigham Young disponía de información sobre la planificación acerca del incidente. La importancia de la masacre radica en el hecho de que los Estados Unidos intervinieron inmediatamente con actividad gubernativa y militar en Utah, llevando a su final la hegemonía política mormona. Como ya hemos mencionado, esto suavizó a la vez el camino para la posterior aceptación de Utah como estado, una vez resuelto el problema de la poligamia.
Organización. La jerarquía de la iglesia mormona se convirtió en un sistema bien arraigado que se basado en dos sacerdocios: el sacerdocio aarónico y el SACERDOCIO DE MELQUISEDEC. Este último orden incluye el poder de la presidencia y el gobierno de la iglesia, los cargos son apóstoles, patriarcas, sumos sacerdotes y ancianos, siendo éstos últimos los responsables de los asuntos espirituales de la iglesia. Los asuntos temporales están gobernados por el sacerdocio aarónico a través de los cargos de obispo, sacerdote, diácono y maestro. Tres sumos sacerdotes (el presidente y dos consejeros) constituyen la PRIMERA PRESIDENCIA. Este cuerpo ejerce autoridad suprema y definitiva en todos los asuntos de fe, vida y doctrina. El presidente disfruta del poder superior en la iglesia y, de acuerdo con las enseñanzas de la iglesia, transmite los decretos tal como le han sido dados por Dios a través del proceso de revelación continua.
Por debajo del presidente está el CONCILIO DE LOS DOCE APÓSTOLES. La función de este órgano es supervisar y gobernar la obra de las CONTINGENTES o regiones geográficas. Los contingentes están a su vez divididos en particiones territoriales llamadas DISTRITOS. Una división territorial aún menor es la llamada RAMA. En la actualidad hay 12.000 distritos, 6.000 ramas, 1800 contingentes y 500 distritos mayores en los Estados Unidos.
El primer QUÓRUM DE LOS SETENTA es un grupo de setenta personas cuya responsabilidad principal consiste en dirigir las actividades evangelísticas de la iglesia. El Primer Quórum preside sobre otros quórums de setenta, cada uno de los cuales está gobernado por un presidente.
Todo varón mormón tiene el privilegio de pertenecer a uno de los dos sacerdocios, contando con que se encuentre en buena relación con la iglesia. Uno ha de tener 12 años para estar calificado para el sacerdocio aarónico y 19 para ser aceptado en el sacerdocio de Melquisedec.
Se espera de todo mormón que dedique dos años de su vida al servicio misionero. Las mujeres también participan en esta actividad, pero en menor número. La mayoría de los misioneros mormones son hombres jóvenes que consiguen los recursos necesarios para mantenerse de fuentes ajenas a la iglesia, ya sea de miembros de la familia o por otros varios medios.
Enseñanzas. Los Artículos de Fe de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se exponen de la siguiente manera:
1. Creemos en Dios, el Padre Eterno, y en su Hijo, Jesucristo.
2. Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán.
3. Creemos que mediante la expiación de Cristo toda la humanidad será salva, por la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio.
4. Creemos que los principios y ordenanzas primeros del evangelio son: primero, fe en el Señor Jesucristo; segundo, arrepentimiento; tercero, bautismo por inmersión para la remisión de pecados; cuarto, imposición de manos para el don del Espíritu Santo.
5. Creemos que el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía, por la imposición de manos de los que tienen autoridad, para predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.
6. Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, o sea, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas y demás.
7. Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidad, interpretación de lenguas y demás.
8. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios en la medida en que está correctamente traducida, también creemos que el Libro de Mormón es la Palabra de Dios.
9. Creemos en todo lo que Dios ha revelado, en todo lo que ahora revela y creemos que seguirá revelando grandes cosas relativas al Reino de Dios.
10. Creemos en la reunión literal de Israel y en la restauración de las Diez Tribus, que Sion (la Nueva Jerusalén) se construirá en el continente americano, que Cristo reinará en persona sobre la tierra y que la tierra será renovada y recibirá una gloria de paraíso.
11. Afirmamos el privilegio de adorar al Dios Todopoderoso según los dictados de nuestra conciencia y permitir a todos los hombres el mismo privilegio, dejándolos adorar como, donde o lo que quieran.
12. Creemos en la sujeción a los reyes, presidentes, legisladores y magistrados, en obedecer, honrar y mantener la ley.
13. Creemos en la necesidad de ser honestos, veraces, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres, en verdad, podemos decir que seguimos la exhortación de Pablo: Creemos todas las cosas, esperamos todas las cosas, soportamos todas las cosas y esperamos poder soportarlo todo. Si algo hay virtuoso, amable, o digno de buen nombre o alabanza, por tales cosas nos guiamos.
JOSÉ SMITH
Algunas instituciones fundamentales en la teología de la iglesia mormona son los dos sacerdocios: el de Aarón, o Aarónico (menor) y el de Melquisedec (mayor). Se presentan en mayor detalle en sus artículos correspondientes de este libro. La autoridad en la iglesia se confiere a través de estos dos sacerdocios para cada uno de los cargos, desde el presidente hasta abajo. Todo miembro varón de 12 años o más puede participar en la infraestructura de la iglesia, sin embargo, hasta junio de 1978 la iglesia mantenía que los negros no podían ser elegidos para entrar en el sacerdocio. El mormonismo ha mantenido a través de su corta historia que los africanos estaban bajo una maldición divina a causa de ciertos defectos en esa raza en la existencia premortal. Esta ordenanza fue revocada en 1978 debido a la creciente preocupación por que la iglesia fuese etiquetada como una organización racista.
Otro fundamento clave de la teología mormona es la doctrina de la REVELACIÓN continua en el Artículo Noveno de los Artículos de Fe (véase más arriba). Dicho artículo es central en el pensamiento mormón en tanto que el mormonismo enseña que Dios entrega continuamente nueva información a su iglesia. Muy al contrario, el CRISTIANISMO, que mantiene la idea de un canon cerrado de Escritura y revelación, la iglesia mormona sostiene que Dios no ha hablado exclusivamente en el pasado sino que continúa revelando nuevas verdades en tanto que sean necesarias y sobre una base de continuidad. Esta presuposición permitió la elevación del Libro de Mormón a nivel de «Palabra de Dios» junto con la Biblia (Art. 8). La versión **King James de la Biblia es la que usa la iglesia mormona. La iglesia Reorganizada ha adoptado la VERSIÓN INSPIRADA como su traducción oficial. La Versión Inspirada, escrita por Smith, fue publicada en 1867, unos 20 años después de su muerte. Los mormones de Utah no adoptaron la traducción de Smith argumentando que nunca llegó a terminarla. Sin embargo, algunos eruditos creen que la verdadera razón es que difiere notablemente de la versión **King James y presenta un considerable problema al ser un impedimento para los esfuerzos proselitistas. Por las mismas razones, suelen limitarse al uso de la Reina Valera, versión habitualmente empleada por los protestantes hispanoparlantes.
Otra fuente de autoridad de la iglesia mormona es La Perla de gran Precio, escrita por Smith, que contiene los Artículos de Fe. Las doctrinas importantes que se aplican al mormonismo actual se encuentran en otro texto autoritativo llamado DOCTRINAS Y CONVENIOS. Publicado por primera vez en 1876, contiene 136 secciones, 135 de las cuales se dice que son revelaciones de Smith. La última sección es una revelación dada por Brigham Young. Añadida a estas secciones, la versión actual contiene el famoso manifiesto de 1890 en que el presidente Woodruff recibió una revelación que prohibía la continuación de la poligamia. Posiblemente el más famoso ejemplo de la doctrina de revelación continua es la Palabra de Sabiduría. En 1833 José Smith reveló que el Señor le había hablado y le había indicado que los mormones debían abstenerse de vino, bebidas fuertes, tabaco y bebidas calientes. Se permitió un consumo moderado de carne y se recomendó comer toda clase de hierbas. La Palabra de Sabiduría aparece en Doctrinas y convenios, sección 89. Al igual que en la revelación dada a Woodruff en 1890 sobre la poligamia, es más que probable que los tiempos dictasen la necesidad de la Palabra de Sabiduría. La continuación de la práctica de la poligamia habría impedido a los mormones recibir la categoría de estado. Lo que ocasionó la Palabra de Sabiduría fue el inicio del «movimiento de templanza» del siglo xix.
Además de la Biblia y los libros mencionados, la iglesia mormona también se reserva para sí misma la opción de desplegar revelaciones adicionales. Para el liderazgo de la iglesia, el presidente se considera el «vidente, revelador, traductor y profeta que tiene todos los dones de Dios que Él ha concedido sobre la cabeza de la iglesia» (Doctrinas y Convenios 107:92). Otros miembros del sacerdocio también pueden recibir revelaciones, pero éstas se refieren sólo a la esfera de sus propios ministerios. El presidente se considera el «revelador» en asuntos de fe y doctrina en la iglesia.
Lo que sigue es una exposición sistemática de los principales contenidos teológicos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Dios—Dios se expresa en el mormonismo como el Padre, como Jesucristo su Hijo y como el Espíritu Santo. El Libro de Mormón describe a Dios como único, revelado en el Padre, el Hijo y el Espíritu como perfecta unidad (Alma 11:44). No obstante, algunas de las primeras aseveraciones de Smith ponen un grado de ambivalencia sobre pasajes tan claros como el referido. Por ejemplo, Smith predicó un sermón en 1844 titulado «La Divinidad Cristiana-Pluralidad de Divinidades» en el que dijo:
Predicaré sobre la pluralidad de los dioses … Siempre he declarado que Dios es un personaje diferente, que Jesucristo es otro personaje, distinto y separado a Dios el Padre, y que el Espíritu Santo fue un personaje diferente … Muchas personas afirman la existencia de un Dios; que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son solamente un Dios. Yo digo que de todas maneras este es un Dios extraño, tres en uno y uno en tres
Tanto el Padre como el hijo poseen cuerpo. Jesús no es el único que tiene cuerpo de carne y sangre, también el Padre. Esto nos lleva a la cuestión del engendrar. En el citado sermón Smith realiza la siguiente declaración: «Pablo dice que hay muchos dioses y muchos señores». Tal como se ve los mormones sostienen que el Dios Padre de la Biblia es el Dios en particular de la Tierra. Existen múltiples cantidades de dioses repartidos por el universo, asignados a varios reinos. Muchas fuentes mormonas dejan bastante claro que esa es una doctrina aceptada entre los santos de los últimos días. Este punto se hace más claro en la antropología mormona (véase más abajo).
El mormonismo se aparta de la ORTODOXIA cristiana histórica en sus enseñanzas de la doctrina de Dios. La iglesia cristiana siempre ha enseñado y mantenido que Dios existe en sí mismo aparte de la creación y que es uno. El shema hebreo: «Oye Israel, Jehová es nuestro Dios, Jehová uno es» (Dt. 6:4) se considera el primer mandamiento del Decálogo (Éx. 20:3–5). Dios no comparte su soberanía ni su divinidad con ningún aspecto del cosmos.
En contra del argumento de Smith (véase más arriba) de que el trino Dios es un «extraño Dios», la iglesia enseña que la TRINIDAD es verdaderamente un doctrina auténtica de las Escrituras. Sintetizando pasajes como Mt. 28:19, Mr. 1:10–11, 2 Co. 13:14, etcétera, el Credo Atanasio (Apéndice I) establece claramente la doctrina de la trinidad que la iglesia universal había mantenido siempre.
Y la fe universal es esta, que adoramos a un Dios en tres personas y tres personas en un Dios, sin confundir las personas ni separar la substancia. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo. Pero la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es toda una.
La doctrina de la trinidad es un misterio que resulta incomprensible para la razón humana pero nunca se ha considerado como «rara» o extraña para las enseñanzas de la iglesia.
Han surgido diferencias en la iglesia mormona con respecto a lo que se conoce como la DOCTRINA DE DIOS-ADÁN.
Además de a una teología de la trinidad, el mormonismo enseña que hay una pluralidad de dioses. Smith continúa en el sermón citado anteriormente:
En la Biblia la doctrina de la pluralidad de dioses es tan prominente como cualquier otra doctrina. Ella se encuentra a lo largo de toda la Biblia. Ella trasciende el poder de toda controversia. Aunque un hombre fuese necio no tiene por qué errar en este tema.
Smith pasa a explicar que cuando la Biblia habla de un Dios, es un Dios «que nos pertenece». Pero eso no quiere decir que no haya una pluralidad de dioses a lo largo y ancho del universo. Además, el mormonismo enseña que cada dios parte de otros dioses en sucesión. Dios Padre es un dios superior en razón de su línea particular de progresión en el proceso.
Quizás la enseñanza mas ampliamente divergente del cristianismo ortodoxo es la creencia mormona de que Dios y la pluralidad de dioses fueron hombres antes de ser dioses. Una de las aseveraciones más citadas a este respecto (repercutiendo en la doctrina ortodoxa de la deidad de Cristo) la realizó José Smith:
Una vez Dios mismo fue, como nosotros somos ahora. El es un hombre exaltado y está sentado en su trono en lugares celestiales … Una vez él fue un hombre como nosotros … Dios mismo, el Padre de todos nosotros, habitó sobre la tierra.
Por el contrario, la ortodoxia establece firmemente la doctrina de la eternidad y soberanía de Dios. Para el mormonismo, la eternidad de Dios significa una existencia espiritual prehumana seguida de un período de prueba en un cuerpo físico y después, la evolución una vez más hacia un estado de divinidad. El énfasis de esta idea es que la humanidad misma está destinada a convertirse en dioses. El epigrama, ampliamente citado, articulado por Lorenzo Snow, quinto presidente de la iglesia, expresa adecuadamente esta curiosa y paradójica ecuación: «Como es el hombre, Dios lo fue una vez. Como es dios, el hombre puede llegar a serlo». Muchas otras aseveraciones de teólogos mormones confirman este concepto.
Jesucristo—Los mormones reconocen que, para los cristianos, Jesucristo es ciertamente el fundador de su fe. Pero entonces afirman que el gran error del cristianismo es la falta de unidad en lo que respecta a la persona y obra de Cristo.
Se encuentran fuertes diferencias de opinión respecto a cada aspecto de su ministerio y misión, y respecto a cada aspecto esencial de la fe que él fundó. La salvación misma está en juego en la aceptación o rechazo de las varias doctrinas básicas sobre Cristo y su misión, doctrinas que a menudo se adoptan abiertamente por un conjunto de expertos en religión pero se dejan a un lado y rechazan por otro.
Aunque es verdad que a través de la historia cristiana ha habido diferentes pensadores que han propugnado diferentes cristologías, el hecho es que la ortodoxia reconoció en el siglo iv una CRISTOLOGÍA católica incorporada en los credos ecuménicos. Por razones tanto catequísticas como apologéticas, la iglesia sintetizó las enseñanzas bíblicas de las dos naturalezas de Cristo en el Concilio de Calcedonia (451 d. C.). Aquí se reconoció y refinó la cristología católica. Se confesó a Jesús como el Cristo y en posesión de dos naturalezas, humana y divina, que son «inseparables», «inconfundibles», «inmutables» e «indivisibles». Esta se convirtió en la cristología de la ortodoxia cristiana. En muchas sectas han surgido diferentes cristologías que simplemente repiten muchos de los motivos de antiguas herejías que la iglesia había rechazado en Calcedonia (Credo Atanasio).
Aunque los mormones defienden vehementemente la verdad de que Jesús era el «hijo de Dios», rechazan tajantemente la idea de que la divinidad de Jesús implique que sea Dios el Hijo excluyendo a todos los demás. Para los mormones, Jesús fue el primogénito de Dios, mientras que todos los demás nacieron en un tiempo posterior. Eso no tiene que implicar absurdamente que no hubiesen ya nacido otros dioses antes del nacimiento del Jesús terrenal. Los mormones distinguen entre el nacimiento de Jesús a la mortalidad y su existencia premortal. Así, se refieren a Cristo como el «primogénito hijo espíritu», basándose en pasajes como Colosenses 1:15. Tal y como Jesús fue el primogénito sobre la tierra, es concebible que otros planetas hayan sido encarnados por otros dioses.
Respecto al nacimiento de Cristo, la ortodoxia cristiana mantiene que Jesús nació de una virgen (Is. 7:14, Mt. 1:23) y que fue concebido por el Espíritu Santo (Mt. 1:18). Brigham Young afirmó por una parte que Jesús había nacido cuando «el Padre mismo vino y favoreció ese espíritu con un tabernáculo en lugar de dejar que otro hombre lo hiciese». En otro punto, Young afirma que «Jesús, nuestro hermano mayor, fue engendrado en la carne por el mismo personaje que se encontraba en el jardín del Edén, y que es nuestro Padre celestial». (Véase DOCTRINA DE ADÁN-DIOS). Esta última afirmación ha resultado muy embarazosa para los apologetas mormones y algunos han intentado incluso negar que Young enseñase tal cosa. En medio de estas ideas, la literatura mormona popular afirma que los Santos de los Últimos Días enseñan de hecho su nacimiento de la Virgen, pero Young no hace referencia a ello en su Revista de mensajes (de la presidencia).
La obra de Cristo consiste para los mormones en que Jesús es el Salvador y Redentor (véase más arriba, Artículos de Fe 3 y 4). Numerosos pasajes de la literatura mormona así lo confirman.
Y también le dijo: Si volvéis a mí y escucháis mi voz y creéis y os arrepentís de todas vuestras transgresiones, y sois bautizados, siempre en agua, en el nombre de mi Hijo Unigénito, lleno de gracia y de verdad, Jesucristo, el único nombre dado bajo el cielo por el cual la salvación vendrá a los hijos de los hombres y recibirán el don del Espíritu Santo, pidiendo todas las cosas en su nombre.
La expiación de Cristo lleva a cabo dos diferentes tipos de salvación, la general y la individual. La salvación general es la salvación otorgada a todas las gentes en virtud de la resurrección de Cristo de entre los muertos. Esto significa simplemente que todas las criaturas recibirán el don de la inmortalidad. La salvación individual está condicionada a la aceptación de los artículos 3 y 4 de los Artículos de Fe (véase más arriba).
Salvación—«La resurrección de Cristo abre el camino a la resurrección de todos los hombres». Esto es sencillamente otra forma de explicar la salvación general antes mencionada. Todos los seres humanos son resucitados de la muerte física o temporal, pero sólo los que han sido obedientes a las «leyes y ordenanzas del evangelio» (Art. 3) son resucitados a la vida espiritual. El mormonismo insiste, con el cristianismo tradicional, en que la expiación de Cristo es necesaria para la salvación. La idea mormona de la gracia se presta a la noción de que Dios está lleno de amor y misericordia y de que «por gracia sois salvos» (Ef. 2:8) (o, según 2 Nefi 25:23, «es por la gracia que nos salvamos»). Pero el mormonismo se aparta del concepto paulino y protestante de la sola gracia aparte de las obras.
Además de esta redención de entre los muertos, todos los hombres, por la gracia de Dios, tienen el poder de alcanzar la vida eterna. Esto se llama salvación por gracia junto con la obediencia a las leyes y ordenanzas del evangelio. Por tanto, Nefi fue llevado a escribir: «trabajamos diligentemente para escribir, para persuadir a nuestros hijos, así como a nuestros hermanos, a creer en Cristo y reconciliarse con Dios, porque sabemos que es por gracia que nos salvamos, después de hacer todo lo que podemos». (2 Nefi 25:23) … La salvación en el reino de Dios es posible gracias a la sangre expiatoria de Cristo, pero se recibe sólo bajo la condición de fe, arrepentimiento, bautismo y permanencia hasta el fin guardando los mandamientos de Dios.
Los cristianos protestantes y evangélicos se oponen firmemente a la idea de que las obras de la ley tengan algún papel en la salvación (Ef. 2:8–9). Insisten en que lo que tales obras hacen es anular la gracia de Dios y dejar sin efecto la expiación de Cristo (Gá. 2:21).
El plan de la salvación en la SOTERIOLOGÍA mormona se entiende como una serie de estadios. Todos los seres humanos han tenido una vida preterrenal en el espíritu, como hijos espirituales de Dios Padre. Han pasado a través del velo y han entrado en la vida terrenal, obteniendo un cuerpo físico y mortal, y durante la vida sobre la tierra se demuestra si son dignos de salvarse mediante el guardar los mandamientos y ordenanzas del evangelio y la ley de Dios. Tras la muerte, el espíritu espera la resurrección general (2 Nefi 9:12–13, Alma 11:43, Alma 21:9).
Expiación por sangre—Un comentario sobre la soteriología mormona no puede omitir una breve mención de la doctrina de la expiación por la sangre desde una perspectiva histórica. En 1845, William Smith (hermano de José) testificó ante el juez que había tenido que dejar Nauvoo (Illinois) porque temía por su vida. José Smith había estado expresando fuertes objeciones al hecho de Brigham Young hubiese estado enseñando una doctrina de expiación por sangre en la que «se puede matar a un hombre para salvar su alma». En Utah la doctrina de la expiación por sangre se enseñó de forma abierta y habitualmente. De hecho, los mismos sermones de Brigham Young contenían abundantes referencias a dicha doctrina. Quedan registradas por Jerald y Sandra Tanner. Una de las referencias es la siguiente:
Hay pecados que los hombres cometen por los que no pueden recibir perdón en este mundo, o en el que ha de venir, y si tienen los ojos abiertos para ver su verdadera condición, estarían completamente dispuestos a derramar su sangre en el suelo, para que el humo de la misma pudiera subir hacia el cielo como una ofrenda por sus pecados, y el incienso humeante podrá hacer expiación por sus pecados.
Se calificaron numerosos pecados como dignos de muerte de acuerdo con los líderes mormones del siglo xix. En la lista, se encontraban el asesinato, el adulterio y la inmoralidad, el robo, el uso del nombre de Dios en vano, resistir al evangelio, matrimonio con un negro, ruptura con un pacto, la APOSTASÍA y la mentira.
Los mormones niegan que la doctrina se llegase a practicar. No obstante, hay toda clase de indicaciones de que realmente se llevó a la práctica bastante al principio, en la década de 1850, pero tuvo que detenerse a causa de la abundante entrada de no mormones a Utah. Los dirigentes mormones, sin embargo, habían continuado insistiendo en que la forma más «humana» de ejecución era mediante «derramamiento de sangre», como por ejemplo por pelotón de fusilamiento o decapitación.
El cristianismo ortodoxo mantiene que únicamente la sangre de Cristo fue derramada para remisión de pecados. Si bien es verdad que en la Edad Media, durante la Inquisición, muchos fueron ejecutados con el fin de expiar sus heterodoxas convicciones, toda la cristiandad se da cuenta y reconoce que tal práctica era aberrante y monstruosa y que no coinciden con las enseñanzas del cristianismo. Los PENITENTES representan el paralelo actual más próximo a la doctrina mormona de la expiación por sangre.
Matrimonio Celestial—Para que un hombre y una mujer puedan recibir la mayor bendición en el REINO CELESTIAL han de contraer matrimonio en un templo mormón. No hacer esto resulta en una disolución del matrimonio tras la muerte, con el consiguiente estado eterno como soltero/a ocupando el estado inferior de ángel en lugar del estado de dios (Doctrinas y Convenios 132:15–16). Más aún, todos los mormones que han confirmado y sellado sus matrimonios en una ceremonia del templo serán «bendecidos con una innumerable descendencia». Así que lo más importante que un mormón puede hacer en este mundo es «contraer matrimonio con la persona indicada, mediante la autoridad indicada, y en el lugar indicado».
Para el cristiano, el matrimonio forma una parte importante en el orden de la creación (Gn. 2:23–24, Hch. 13:4). Pero el matrimonio no es el enfoque u obligación principal del cristiano con respecto al orden de salvación. Jesucristo se convierte en el centro de la fe (1 Co. 2:2, Credos de los Apóstoles y Niceno, Art. 2, Apéndice I). El matrimonio es un estado hermoso en esta vida, pero no tiene consecuencias para la vida venidera (Mt. 22:29–30). El matrimonio espiritual sobre el que el Nuevo Testamento pone un gran énfasis es la boda espiritual de Cristo como el Esposo y su iglesia como la esposa (Ef. 5:21–33). Esto nos da pie a una breve consideración respecto a ciertos temas:
Iglesia—Como ya hemos mencionado, José Smith creía que la iglesia se encontraba en un estado de pronunciada corrupción antes del año 1830. Smith fue escogido por Moroni para restaurar la pureza y la verdad mediante las extensas sesiones de nuevas revelaciones incorporadas en la literatura sagrada mormona. En consecuencia, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la verdadera iglesia de Dios sobre la tierra. Todas las demás iglesias de la tierra son apóstatas y los que buscan la verdad reciben el mandato de salir de ellas.
El cristianismo no es tan osado en sus afirmaciones. La iglesia verdadera de Dios no está dentro de ninguna organización o denominación específica. La verdadera iglesia universal está formada por la «comunión de los santos» (Credo Niceno y de los Apóstoles), quienes han «nacido de nuevo» a través del bautismo y han puesto su fe en Jesucristo. Tales santos están repartidos por todas las denominaciones cristianas del mundo.
Sacramentos—El mormonismo enseña que el bautismo es absolutamente imprescindible para la salvación. Doctrinas y Convenios 84:74 dice lo siguiente:
De cierto, de cierto os digo, los que no creen en vuestras palabras y no son bautizados en agua y en mi nombre, para la remisión de sus pecados, para que puedan recibir el Espíritu Santo, serán castigados y no vendrán al reino del Padre, donde mi Padre y yo estamos.
Sólo se considera legítimo el bautismo por inmersión. El bautismo de niños está prohibido porque el rito tiene que ir precedido de arrepentimiento y porque los niños no pecan.
Entre las denominaciones cristianas hay diferentes prácticas bautismales y la doctrina de algunas se asemeja al mormonismo. Por ejemplo, los bautistas también sumergen y bautizan a adultos. Pero la idea de que los niños no pecan está en claro contraste son la opinión ortodoxa tradicional. De acuerdo con el Salmo 51:5, Romanos 3:23 y otros muchos pasajes de la Escritura, desde Adán (Gn. 2:3) la raza humana en su totalidad ha sido concebida en pecado.
Bautismo por los muertos—Esta doctrina, peculiar de los mormones, se describe en Doctrinas y Convenios como necesaria para la salvación de las almas que han muerto antes de la restauración de la verdadera iglesia en 1830 (128:5). El bautismo por los muertos lo menciona también Pablo en 1 Co. 15:29, pero la mayoría de los eruditos bíblicos creen que Pablo hacía referencia a una práctica exclusiva y desviada de la iglesia de Corinto. Curiosamente, la Iglesia Reorganizada no practica el bautismo por los muertos y ésta es otra razón para los mormones de Salt Lake City con la que denunciar a sus compañeros de Missouri como condenados y corruptos junto con el resto de falsas iglesias del mundo. El bautismo a favor de alguien que está muerto tiene que realizarse en un templo y contar con al menos tres testigos (Doctrinas y Convenios 128:3). A causa de los meticulosos registros que se guardan de tales bautismos y dado que la iglesia mormona tiene el deber de realizar tal tipo de bautismos en el futuro, la iglesia ha acumulado los registros geneológicos más completos del mundo. De hecho, cualquier persona que investiga sus antecedentes familiares puede encontrar el mayor éxito en la biblioteca mormona y en las bibliotecas de rama repartidas por Norteamérica y el mundo.
La Cena del Señor—La Cena del Señor se considera un SACRAMENTO. Los mormones participan de la comunión desde los ocho años de edad, justo después del bautismo, y la celebran cada semana. Se usa agua en lugar de vino, basándose en la revelación que recibió Smith para establecer que el elemento empleado es de escasa importancia. Como ocurre con el bautismo, las iglesias cristianas varían también en sus formas de celebrar la Cena del Señor. Pero todas las iglesias tradicionales usan zumo de uva o vino (el fruto de la vid) siguiendo el patrón bíblico (Mt. 26:26–28, Mr. 14:25, Lc. 22:20, 1 Co. 10:16, 11:23–24).
Rituales del Templo—Las diversas prácticas desarrolladas en un templo mormón están envueltas en detallados rituales. El bautismo por los muertos se rige por una ceremonia prescrita, igual que la confirmación por los muertos, la ordenación, el lavamiento, el matrimonio, la ceremonia del velo, etcétera. Las diversas ceremonias son llamadas DOTACIONES. Un mormón que desee entrar en el templo tiene que obtener una «recomendación de Templo» firmada por el presidente de rama. La conducta de los obreros del templo y de la gente que entra está gobernada por varias reglas. Se ponen los atavíos del templo, se hacen ciertos gestos simbólicos y se citan ritos litúrgicos. Los miembros hacen el juramento de no traicionar los secretos del templo. Al haber protestado algunos mormones disidentes por las inconsistencias que contenían las dotaciones, se han introducido algunas reformas. Los juramentos que decían que la traición a los secretos mormones es castigable con degollar de oreja a oreja, cortar la lengua o rajar el pecho, se modificaron en los años treinta y se quitaron las descripciones gráficas de las formas de castigo. Otros cambios más recientes son la no obligación de las mujeres de pronunciar un juramento de obediencia a sus maridos y el no requerir de ellas que se cubran el rostro en el templo. No obstante, las mujeres siguen sin tener acceso al servicio mediante el sacerdocio. Además, los sacerdotes no mormones ya no son tenidos por agentes de SATANÁS.

Existen ciertas dudas entre los expertos acerca de si los rituales del templo de Smith fueron adoptados de la francmasonería. Las ceremonias de dotaciones y las prácticas de la logia tienen una similitud destacable. El propio Smith se incorporó en la francmasonería en el año 1842, junto con al menos 1.200 mormones. Rápidamente adoptaron muchos de los rituales masónicos, incorporándolos a sus propios ritos del templo.


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