jueves, 20 de marzo de 2014

Brujería

BRUJERÍA
Francisco de Goya representó en este lienzo el tema del aquellarre.
Colección de cirios ceremoniales, usados para celebrar las distintas festividades de las brujas. Cortesía de Jack M. Roper/CARIS.

Observaciones generales e históricas. El término brujería ha sido definido de diferentes formas. En el pasado ha sido casi siempre mencionado como el manejo humano de poderes sobrenaturales para el maligno propósito de practicar la MAGIA NEGRA. Por esta razón, «brujería», «HECHICERÍA» y «MAGIA» son casi sinónimos.
La brujería ha sido falsamente identificada con el SATANISMO. Es cierto que en la Edad Media las «brujas» eran atrapadas y ejecutadas como enemigos de la iglesia cristiana, como si fueran satanistas. Pero esta convergencia en la época medieval fue coincidente durante mucho más tiempo.
La antropóloga y supuesta bruja MARGARET MURRAY (1863–1963) argumentaba que la brujería precede al cristianismo. Ella creía que las brujas existían en las antiguas culturas paganas que precedieron a la BIBLIA. Si bien es verdad que los antiguos paganos practicaban diversos rituales que podrían verdaderamente ser consideradas como actividad de brujas, es altamente difícil fundamentar la tesis de Murray en la amplia historia de las sociedades preindustriales. Es sencillamente demasiado difícil unir tantos fragmentos eclécticos de varias creencias y prácticas propias de culturas totalmente ajenas entre sí. Además, no es posible seguir el curso histórico de apenas una religión organizada matriarcal o de brujería. Sin embargo, es de gran importancia señalar que las brujas actuales rechazan lazos con el cristianismo. Hay varias razones para esto. Primero, es realmente cierto que los antiguos paganos practicaban hechicería y magia que podría fácilmente ser reconstruida como el oficio de las brujas. Los sacerdotes DRUIDAS, mesopotámicos, egipcios, griegos y romanos hacían uso de la magia para propósitos tan diversos como sanaciones, controlar las fuerzas de la naturaleza, conseguir victorias militares, asuntos políticos, etcétera. La magia usada con buenas intenciones ha sido llamada MAGIA BLANCA, mientras que la magia negra es la realizada para causar daño a otro. Hay evidencias de que la magia negra fue utilizada por los antiguos mesopotámicos. La mención que se hace en la Biblia de la adivina de Endor (1 S. 28:7), a la que vino Saúl para una consulta espiritual, es una prueba del hecho de que la hechicería era una institución establecida contemporánea con, si no anterior a, la llegada de los hebreos a Palestina. Por tanto, las brujas, siguiendo la tesis de Murray, se refieren a su historia como evidencia de que la brujería era una antigua y bien establecida institución a lo largo de los siglos, no un producto híbrido de cristianismo.
Segundo y más importante, muchas brujas modernas desean distanciarse del cristianismo a causa de lo que ellas afirman que es la más reciente proliferación de una religión patriarcal de dominio masculino que históricamente ha ignorado el papel de la mujer en la iglesia y la sociedad. Por ejemplo, Stewart y Janet Ferrar, al comparar el ISLAM con el cristianismo, hacen la siguiente observación:
El cielo del Islam es mucho más interesante, al menos porque MAHOMA era sexualmente sano y no legó a sus seguidores ninguna de las inhibiciones y neurosis que el misógino Pablo de Tarso impuso en el cristianismo … Para el MUSULMÁN, la mujer es inferior pero hecha por ALÁ para dar y recibir deleite. Para el cristianismo paulino, la mujer no sólo es inferior sino que es una tentación para pecar y en sí es moralmente débil si no prácticamente perversa (un punto de vista del que la iglesia nunca se ha apeado del todo, aunque no podemos encontrar una base para él en las palabras y hechos de Jesús).
En páginas anteriores de su libro A Witches Bible Compleat, los Ferrar señalan:
Puede también señalarse que … el catolicismo, el JUDAÍSMO, el Islam y buena parte del protestantismo todavía se aferran tercamente al monopolio masculino del sacerdocio en tanto que «ordenadamente ordenado»; las sacerdotisas siguen vetadas, para el gran empobrecimiento espiritual de la humanidad.
Esto parece implicar desde luego que la brujería es una religión propia de mujeres. Esto tampoco es cierto. Las brujas se imaginan popularmente como viejas con sombreros negros puntiagudos, montadas en escobas y lanzando HECHIZOS alrededor de un CALDERO, son mayormente parte del folclore y mito como la idea del DIABLO vestido de rojo, con cuernos y un tridente. La brujería es, más correctamente, una religión que se centra en rituales de fertilidad y adoración a la naturaleza. Por esta razón, el aspecto femenino de la brujería juega un papel prominente. Tradicionalmente ha habido tantos, si no más, brujos/hechiceros masculinos que femeninos en ciertos círculos paganos del pasado (v. g., los druidas). Sin embargo, la brujería/hechicería ha sido dominada por las mujeres. Douglas Hill y Pat Williams consideran por qué es esto así.
Las mujeres siempre han predominado en la historia de las brujas y podrían citarse numerosas explicaciones más o menos satisfactorias de este hecho. Por ejemplo, en el siglo xvi los escritores pensaban que las mujeres eran más crédulas e impresionables que los hombres, y por eso más fácilmente tentables por SATANÁS. Otros pensaban que Satanás, siendo una personificación masculina del mal, prefería ayudantes femeninas. Expertos recientes como el patólogo del siglo xix J. M. Chariot consideraban que la posesión demoníaca era de hecho una forma de histeria (del griego hysteria, que significa «útero«) y lo veían principalmente como un desorden sexual femenino. Los antropólogos, recordando los CHAMANES femeninos de muchas tribus primitivas, sugerían que las tendencias supuestamente «irracionales» de la hembra dejaban una puerta abierta para el OCULTISMO y las creencias casi religiosas. Probablemente la explicación real (si es que la hay) esté conectada con el hecho de que se haya pensado tanto tiempo que las mujeres son seres inferiores y así eran consideradas más susceptibles de locura y pecado; también eran menos capaces de protegerse contra las acusaciones levantadas contra ellas por las completamente masculinas y oficialmente célibes Iglesia e Inquisición.
Este último punto es ciertamente verdadero. Tal como hemos señalado, las brujas, desde Murray, se consideran herederas de las tradiciones que precedieron al cristianismo. Sin embargo, la iglesia medieval consideraba a los diablos y brujas como virtualmente idénticos y, por esta razón, lanzó una intensa cruzada para su eliminación. El papa Inocencio III comisionó un importante libro medieval sobre brujería titulado Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas) que escribieron dos frailes DOMINICOS, Heinrich Kraemer y Johann Sprenger, en 1846. En él se cuentan numerosos casos de mujeres halladas culpables del pecado de brujería. La experta feminista Mary Daly señala:
Un ejemplo más duro de la destrucción total selectiva de un gran número de mujeres fue la tortura y quema de mujeres condenadas por la iglesia por ser brujas. La más importante obra medieval sobre el tema, Malleus Maleficarum, escrita por dos dominicos (Sprenger y Kraemer) en el siglo xv, afirma que «son las mujeres las más adictas a las supersticiones malignas». Esto es, después de todo, algo totalmente lógico dado que «toda brujería viene de la lascivia carnal, que está en las mujeres, insaciable». Según los autores, los hombres están protegidos de tales crímenes porque Jesús era hombre. A diferencia de la mítica Eva, las brujas eran personas vivas reales condenadas por la jerarquía eclesiástica, que se veía amenazada por el poder de ellas.
Paul Jewett, al comentar el manuscrito de Sprenger y Kraemer, observa,
De todas las partes del Malleus Maleficarum, ninguna es tan infame como la vil estima que el autor tiene de las mujeres. El propio título está en género femenino porque, como los autores informan a los lectores, la inmensa mayoría de los involucrados en conspiraciones del infierno son mujeres … Helena, Jezabel y Cleopatra son citadas como ejemplos de la perniciosa actividad que ha provocado la destrucción de reinos enteros.
Por tanto, en la Edad Media, muchos creían que las brujas eran siervas del diablo y que había muchas. Mucha gente acusada de brujería fue perseguida y ejecutada durante la Inquisición. Los protestantes fueron también vehementes en su celo por echar demonios y brujas. Esto llegó a su clímax en Norteamérica durante los famosos juicios de Salem en 1692.
El mito popular supone que la brujería era endémica en los primeros tiempos de la América colonial. Pero esta suposición no tiene apoyo en los hechos. Aunque es cierto que miles de los individuos acusados de brujería eran juzgados y condenados en Europa durante el siglo xvii, en la Colonia de la Bahía de Massachusetts sólo fueron ejecutados 12 antes de 1692.
Surgieron problemas en Salem, sin embargo, cuando un grupo de chicas, incluyendo la hija del pastor, Samuel Parris, fueron acusadas de practicar la ADIVINACIÓN. Tituba, la esclava del Sr. Parris de las Indias Orientales, supuestamente había pretendido ayudar a las jóvenes a descubrir el futuro. Al sufrir una serie de convulsiones, las chicas revelaron que habían sido embrujadas por Tituba y por otras «brujas». Las muchachas continuaron acusando y en mayo de 1692 empezaron las ejecuciones de las acusadas. En julio las cárceles estaban rebosantes de sospechosas. Muchas (unas 50) se arrepintieron y fueron liberadas, pero antes de septiembre ya se contabilizaron 22 «brujas» ahorcadas. Los clérigos habían clamado continuamente por misericordia para las muchas personas acusadas. Sucedió, sin embargo, que hacia 1697 cambió dramáticamente el talante de las cosas cuando se descubrió cuánta sangre inocente se había derramado. Se proclamó un día de ayuno por todo Massachusetts y se presentaron disculpas públicas por parte de los magistrados. Esto puso en marcha una incipiente inquietud que iba a redefinir la actitud de los habitantes de Nueva Inglaterra durante las décadas y siglos siguientes, formando una peculiar espiritualidad propia de esa región. La brujería tradicional desaparecería a finales del siglo xvii, para no surgir de nuevo hasta el siglo xx.
Brujería moderna. La historia de la moderna brujería no es otro capítulo del libro de la brujería tradicional. La brujería moderna, de la que ya hemos hablado, es una historia completamente distinta que a su vez requiere un libro de muchos capítulos. Ya hemos considerado la contribución de Margaret Murray a la causa moderna. Su artículo en la edición de 1922 de la Enciclopedia Británica y sus libros, The Witchcult in Western Europe («Cultos de brujería en Europa Occidental») (1921) y The God of the Witches («El dios de las brujas») (1933), fueron responsables de mantener vivos la memoria y el interés. Pero el inicio definitivo de la era de la brujería moderna comenzó con otra personalidad, GERALD GARDNER (1884–1964). Gardner había adquirido un amplio trasfondo ocultista. Como arqueólogo, había pasado buena parte de sus años de formación en el Sudeste asiático, donde aprendió los secretos del cuchillo mágico de Malasia y se hizo masón (en Ceilán) y nudista. En 1939 Gardner regresó a Inglaterra como ávido ocultista. Se convirtió inmediatamente en miembro de la Comunidad Corona de los ROSACRUCES. A través de tales asociaciones, Gardner se encontró con Dorothy Clutterbuck, a quien llamaba «Vieja Dorothy» en sus escritos. Fue también ella quien, según se cree, inició a Gardner en la brujería. Bajo el nombre de «Scire», Gardner escribió el libro High Magic’s Aid («Ayuda a la alta magia») (1949) y publicó otra obra titulada Witchcraft Today («La brujería contemporánea») (1954). Acerca de esta última obra, Gordon Melton afirma: «Witchcraft Today mantenía que la brujería era una religión agonizante y que Gardner quiso documentar para la posteridad lo que las brujas habían hecho». Para confirmar la debilidad de la tesis de Murray (véase más arriba), Melton continúa:
Las investigaciones sugieren que Gardner no había descubierto un grupo de brujería de existencia anterior. Un artículo de Gardner publicado por Ripley’s Believe It or Not revela que había tomado los recursos mágicos adquiridos en Asia y una selección de textos mágicos occidentales para crear una nueva religión centrada en el culto a la Diosa Madre.
Este último punto es crítico, porque es precisamente el culto a la Diosa Madre lo que se ha convertido en el foco de las brujas modernas. Gardner simplemente reafirmó la tesis de Murray de que una religión preexistente de la Diosa Madre había existido durante muchos siglos antes de la llegada del cristianismo. Witchcraft Today también recogió las ideas de numerosas fuentes ocultistas. Además de Murray, se fundieron eclécticamente en los escritos de Gardner las influencias de ALEISTER CROWLEY, TEOSOFÍA, FRANCMASONERÍA, magia ritual o sexual, etcétera. Del caldero mágico de su mente surgió la moderna brujería, o como se suele decir en inglés, WICCA. A partir de ahí apareció una nueva generación de defensores de una nueva espiritualidad feminista. Entre ellos se encontraban ALEXANDER SANDERS (m. 1988), SYBIL LEEK (m. 1983), Raymond y Rosemary Buckland (los primeros practicantes de la brujería en Norteamérica), Starhawk, Margot Adler, Jim Alan, Jessie Wicker Bell, Gavin e Yvonne Frost, Doreen Valiente, Zsuzanna Budapest, Donna Cole, Ed Fitch, Janet y Stewart Ferrar y muchos otros.
Creencias y prácticas. El simple número de brujas existentes en la actualidad sugiere una amplia variedad de creencias y prácticas. Sin embargo, a pesar del pluralismo y de la diversidad, hay distintos principios derivados de la wicca gardneriana comunes a la mayoría de brujas modernas.
Primero y sobre todo está la creencia en la Gran Diosa Madre. A lo largo de la historia se ha manifestado en numerosas formas: Artemis, Astarté, Afrodita, Diana, Core, Hécate, etcétera. El consorte Pan (el Dios Astado) es el principio masculino de la «wicca». Él también posee una nomenclatura variada, incluyendo nombres como Adonis, Apolo, Bafometo, Cernunnos, Dionisos, Lucifer, Osiris, Thor, etcétera. Hay un rico simbolismo. La Diosa Madre está representada por la luna y el Dios Astado por el sol. Cada año, Pan muere y es devuelto a la vida en una ceremonia conocida como Descenso Del Sol. La ceremonia asociada con la Diosa Madre es conocida como Descenso De La Luna. Cada aquelarre varía en los detalles ceremoniales. A continuación se relata el ritual de Descenso Del Sol utilizado por Stewart y Janet Ferrar:
La Preparación
No se necesita una preparación particular para este ritual, pero si el aquelarre posee una corona de SUMO SACERDOTE debe ponérsela.
El Ritual
Y el fin del Descenso de la Luna, después de las palabras del Sumo Sacerdote «Aquí te encargo, con este signo», la SUMA SACERDOTISA y el Sumo Sacerdote intercambian sus posiciones, moviéndose en el sentido de las agujas del reloj para que él se quede de espaldas al ALTAR y ella frente a él desde el centro del CÍRCULO.
El Sumo Sacerdote recoge su ATAME del altar y lo toma en su mano derecha sobre la izquierda del pecho, apuntando hacia arriba.
La Suma Sacerdotisa le da el Quíntuple Beso, de esta manera:
«Benditos sean tus pies, que te han traído en estos caminos» –besando su pie derecho y después el izquierdo.
«Benditas sean tus rodillas, que se arrodillarán en el altar sagrado» –besando la rodilla derecha y después la izquierda.
«Bendito sea tu falo, sin el cual no podríamos existir» –besándole justo encima del vello púbico.
El Sumo Sacerdote abre los brazos en la Posición Bendita, manteniendo aún el atame en la mano derecha, apuntando hacia arriba.
La Suma Sacerdotisa continúa:
«Bendito sea tu pecho, formado en fuerza» –besando la parte derecha y después la izquierda del pecho.
«Benditos sean tus labios, que pronunciarán los nombres sagrados». Se abrazan, y tocándose los pies, y se besan en la boca.
La Suma Sacerdotisa da un paso atrás y se arrodilla. Ella invoca:
«Lo profundo visita a lo alto, la diosa al dios,
Al que es la llama que la enciende;
Que él y ella puedan asir las riendas de plata
Y montar como uno sólo la biauriga
Que el martillo golpee el yunque
Que el rayo toque la tierra,
Que la lanza atraviese el grial,
Que nazca la magia».
Con el dedo índice, ella toca al hombre en la garganta, la cadera izquierda, el pecho derecho, el pecho izquierdo, la cadera derecha y otra vez la garganta (formando así el Invocador PENTAGRAMA de Fuego). A continuación extiende sus manos, con las palmas hacia delante, invocando:
«En su nombre te invoco,
Poderoso Padre de todos nosotros–
Lugh, Pan, Belin, Herne, Cernunnos–
¡Ven en respuesta a mi llamada!
Desciende, te ruego, sobre tu sirviente y sacerdote».
La Suma Sacerdotisa se alza y retrocede un paso. El Sumo Sacerdote realiza el Invocador Pentagrama de Fuego hacia ella con su atame, diciendo … (mayúsculas añadidas)
En segundo lugar, la moderna brujería practica ciertos ritos que se cree que armonizan con el ritmo de la naturaleza. Las FIESTAS DE LAS BRUJAS incluye días festivos que señalan fases clave del progreso de las estaciones en la madre tierra. Hay ocho fiestas estacionales, conocidas como SABBATS. En orden cronológico, son las siguientes:
1. IMBOLG (CANDELARIA)—2 de febrero
2. EQUINOCCIO DE PRIMAVERA—21 de marzo
3. BELTANE—30 de abril
4. SOLSTICIO DE VERANO—22 de junio
5. LUGNASAD—31 de julio
6. EQUINOCCIO DE OTOÑO—21 de septiembre
7. SAMHAIN—31 de octubre (HALLOWEEN)
8. SOLSTICIO DE INVIERNO—22 de diciembre (NAVIDAD)
Imbolg, Beltane, Lugnasad y Samhain se conocen como los Sabbats Mayores, mientras que los cuatro equinoccios son los Sabbats Menores. Hay otras épocas de reunión para los aquelarres, los llamados ESBATS, que varían entre uno y otro grupo.
Tercero, las brujas practican diversas formas de magia. Son CLARIVIDENCIA, ADIVINACIÓN, PROYECCIÓN ASTRAL, HECHIZOS, etcétera. La alta magia incluye la práctica del arte sanador. Las brujas se basan en el principio de que la sanación es un proceso natural de la madre tierra y que la naturaleza proporciona las medicinas en forma de hierbas. El conocer cuáles aplicar para cada anomalía del cuerpo es un área de erudición en la que se especializan muchas brujas. También se usan los hechizos o encantamientos para efectuar sanaciones.
Cuarto, las brujas siguen un principio de ética conocido como el WICCAN REDE: «No hagas ningún daño, haz lo que quieras». Como parte de este principio también se mantiene la idea de que ser una bruja significa procurar la armonía con el mundo, la naturaleza y los seres humanos. Este principio desecha la noción de que las brujas conciban su trabajo como la práctica del mal. Según Melton, las brujas creen que los «efectos de la magia regresarán por triplicado a la persona que los obra, una creencia que limita el pronunciamiento de maldiciones».
Quinto, la religión es generalmente considerada como sinónimo de la práctica de la magia. La magia es capaz de desarrollar y alimentar los planos internos de la mente, lo «inconsciente colectivo», el mundo de los espíritus, etcétera. El término «inconsciente colectivo» lo empleó el psicólogo Carl Jung, que enseñaba que las personas arrastran un profundo depósito de memoria del pasado. Este depósito mantiene experiencias comunes a todas las razas o a la humanidad en general. Las brujas modernas, según una teoría, creen que los dioses y diosas son simplemente esos arquetipos jungianos que simbolizan las capacidades y potenciales que forman parte de todo ser humano. El punto de vista más común entre brujas y paganos, sin embargo, es que los dioses y diosas son «personificaciones de la Fuerza Vital MONISTA, agenérica, universal y eterna—el principio o energía primaria divina». Hay otras opiniones comunes que no incluimos aquí.
Sexto, la propia creencia en dioses (plural) y diosas (plural), sean o no simbólicos, apunta a que los grupos de brujas abrazan una conceptualización POLITEÍSTA del universo. Para las brujas modernas, esto no significa tanto que crean en un panteón de divinidades masculinas y femeninas, sino que la realidad en sí misma se entiende de muchas formas distintas. La verdad no es una materia de correspondencia entre lenguaje, el mundo o algún modelo conceptual en concreto. Expuesto de otra forma, no existe una expresión singular de la verdad. De hecho, se mantienen verdades contradictorias de forma simultánea.
Séptimo, las brujas (o brujos) de muchos aquelarres pasan a través de distintas fases o «grados» de iniciación. Después de pasar por el primer grado, el neófito se convierte en miembro del aquelarre. Sólo las brujas pueden iniciar a otras, pero, al mismo tiempo, algunas ya nacen brujas debido a su REENCARNACIÓN de una vida pasada. La iniciación a un aquelarre puede ser realizada por un sumo sacerdote o una suma sacerdotisa. Como miembro del grupo, el nuevo sacerdote o nueva sacerdotisa empieza a trabajar para pasar hacia el segundo grado. La bruja que realiza el adiestramiento y posterior iniciación de otro/a en el segundo grado lo hace con mucho cuidado. Stewart y Janet Ferrar señalan:
La iniciación puede traer profundas repercusiones psíquicas y kármicas y, si se procede de modo irresponsable, el resultado puede incidir sobre el propio KARMA del iniciador. Los dirigentes del aquelarre deben recordarlo cuando deciden si el candidato está listo o no para el segundo grado y deben preguntarse en particular si éste es lo bastante maduro como para ser dotado con el derecho de iniciar a otros; si no, su error fácilmente puede repercutir sobre su propio karma. (mayúsculas añadidas)
La iniciación al tercer grado es la meta más alta. En dicha fase, el brujo o bruja se convierte en sumo sacerdote o suma sacerdotisa que ya es capaz de comenzar y dirigir un nuevo aquelarre en que ejercerá autoridad total sobre los miembros de menor rango. Sin embargo, todo el tiempo que permanece en su aquelarre original tiene que someterse a la autoridad del sumo sacerdote o sacerdotisa de tal grupo.
Para alcanzar el tercer grado el candidato tiene que participar en el Gran Rito. Esto implica una ceremonia en la que el iniciado participa «simbólica» o «realmente» en el acto sexual con el sumo sacerdote o sacerdotisa (del sexo opuesto), aunque las prácticas varían enormemente según el grupo. En las tradiciones gardneriana y ALEXANDRIANA, muchos aquelarres sólo practican esta parte del Gran Rito cuando los demás abandonan la sala. En algunos el «rito práctico» se realiza sólo entre marido y mujer. Si el Gran Rito se realiza simbólicamente, se unen el atame (para el brujo) y la copa (para la bruja). En un punto de la ceremonia se sumerge el atame en el cáliz lleno de vino.
La forma más deseable para llevar a cabo un sabbat, esbat o cualquier otra ceremonia es en desnudez. Esto se llama skyclad, actividad cuyo entorno idóneo será un lugar al aire libre para que la ceremonia sea lo más próxima a la naturaleza.
Finalmente, el saber de la brujería moderna viene acompañado de muchos símbolos, la mayoría de los cuales ocupa un lugar tradicional en la historia del ocultismo. Podríamos nombrar el AMULETO, TALISMÁN, ANKH, ATAME, círculo, pentagrama, copa o cáliz, PENTÁCULO, RUNA, SELLO, TAROT, varita, caldero, altar, ESCALA DE BRUJAS, etcétera, como objetos que juegan un importante papel en la brujería wicca. 
Contrastes con el cristianismo. A simple vista es evidente que la religión propia de la brujería está en profunda oposición con el cristianismo. La adivinación, magia, hechicería, brujería y el ESPIRITISMO y ocultismo en general están condenados en la Biblia (v. g. Éx. 22:18; Lv. 19:26, 31 y 20:6; Dt. 18:10–12; 2 R. 17:10–20; 21:1–6; 23:4–7, 24–25; 2 Cr. 33:6; Hch. 13:6–12; 16:16–18; Gá. 5:19–20).
El politeísmo de la brujería es también un tajante contraste con el estricto MONOTEÍSMO de la herencia judeocristiana. Como todas las demás religiones no cristianas del mundo, la brujería borra la distinción entre el Creador y la creación. Las brujas modernas divinizan la naturaleza de tal forma que Dios y naturaleza se identifican como sinónimos. Además, dado que la divinidad está en la naturaleza y en el cosmos, también reside en cada persona. Aquí puede observarse que el pensamiento «wicca» se parece bastante al HINDUISMO y a otros paradigmas orientales.
El pensamiento cristiano tradicional mantiene que la brujería, como las demás religiones oponentes, tiene su origen en Satanás, el «dios de este siglo» (2 Co. 4:4). Enseñar que Dios reside fuera de la REVELACIÓN bíblica e histórica de sí mismo es negar el principio básico sobre el que se fundamenta la fe cristiana. Dios ha creado el mundo y se ha revelado a sí mismo en la persona del Hijo de Dios, Jesucristo. El propósito de Jesús al venir al mundo era obtener la salvación para la raza humana por medio de ofrecerse a sí mismo como expiación por el pecado (Ro. 3:21–26). Para los grupos de brujería moderna el concepto de pecado y la consecuente necesidad de salvación son como mínimo nociones arcaicas. El único pecado que posiblemente podrían admitir sería la alienación del propio potencial divino de la persona.
El pensamiento «wicca» ofrece un abanico de opiniones respecto a la existencia del mal. La opinión más corriente es considerar el mal como un aspecto necesario del bien y no como una realidad distinta y separada del bien, como hacen los MANIQUEOS, los satanistas y otros grupos. No importa lo que una bruja en concreto entienda sobre la relación entre el bien y el mal, le quedará por explicar un enorme problema desde la filosofía «wicca». ¿Es el mal que los seres humanos encuentren en el mundo y en la historia un aspecto aceptable y saludable de una realidad que, según el pensamiento «wicca», no tiene faltas? ¿cómo puede tal visión del mal reconciliarse con el Wiccan Rede que «no hagas daño a nadie, haz lo que quieras»?, ¿No es perjudicial el mal? Desde luego que sí lo es para las víctimas y familiares de un asesino. Y la cuestión que permanece sin respuesta es, si no existe un patrón absoluto o un conjunto de verdades sin ninguna falsedad, ¿cómo puede considerarse verdadero el Wiccan Rede? Afirmar esto es afirmar que existe al menos una verdad absoluta. Muchas brujas están dispuestas a vivir con una aguda contradicción debido a su ingenuidad, su deshonestidad intelectual o a su conveniencia.
Para el cristianismo, Dios es la fuente de toda verdad y la Biblia es la revelación de Dios de tal verdad, considerada necesaria para el mundo.
Hay muchos otros puntos de discusión en relación con los contrastes entre el cristianismo y wicca. Pero dilucidarlos aquí no tendría razón de ser ya que los dos sistemas de pensamiento difieren en casi cada punto.
Conclusión. Según J. Gordon Melton, hay unos treinta mil brujas y neopaganos en Norteamérica (estadísticas de 1986).
Muchos pertenecen a aquelarres locales, de los cuales hay cientos sólo en los Estados Unidos. La cifra habitual de integrantes de cada grupo es de unas treinta personas.
Como sucede con los satanistas, el lector debe ser avisado del sensacionalismo tan prevaleciente en los medios de comunicación, que tanto satisface al público. Muchas personas simplemente saben bien poco acerca del ocultismo y, lamentablemente, están dispuestas a creer todo lo que oigan o lean. Hay que tener cuidado con algunos «expertos» cristianos, normalmente recién convertidos que son inmediatamente puestos a dar seminarios y conferencias para informar y educar a los indoctos.
En los Estados Unidos hay cinco grupos principales de brujería que aparecen en el cuadro que acompaña este artículo.
Algunos aquelarres se adhieren a estos grupos principales y se convierten en parte integrante de sus infraestructuras. La mayoría de los grupos de brujería, como los de satanismo, opera de forma encubierta y autónoma. De hecho algunos aquelarres han luchado por y han conseguido el reconocimiento como religiones legítimas protegidas por la Primera Enmienda de los EE.UU. para conseguir así la categoría de exentas de impuestos. Por ejemplo, el aquelarre «Rosegate» situado en Providence (Rhode Island) alcanzó clasificarse como organización exenta de impuestos en 1989. Por todo Estados Unidos, hay más grupos luchando por este reconocimiento legal.
Nombre

Ubicación

Fundadores

Publicaciones

Círculo, Inc.

Monte Horeb, Washington

Selena Fox, Jim Alan

Circle Network News; Circle Guide to Wicca and Pagan Resources

Pacto de la Diosa

Berkeley, California

Nadie en concreto

Covenant of the Goddess Newsletter

Wicca Feminista

EE.UU.

Numerosas personalidades

The Wise Woman

Wicca Gardneriana

Long Island, Nueva York

Gerald Gardner; Rosemary y Raymond Buckland

The Hidden Wicca Path

Brujería Sajona

Charlottesville, Virginia

Raymond Bucklin

The Tree (1974) (El libro)





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