miércoles, 26 de marzo de 2014

Fe, ánimo y paciencia

(Filipenses 1:20–30)
INTRODUCCIÓN: este mensaje fue compuesto en el segundo año de tener nuestro templo cerrado y sellado en 1940 y se iniciaba comparando nuestros grandes inconvenientes como iglesia que por 15 años había estado desarrollándose felizmente y creciendo hasta que vino la Guerra Civil Española pero nos consolábamos comparando nuestra situación con la del gran apóstol de los gentiles que se hallaba preso en un hogar particular pero custodiado por soldados romanos a los que tenía que obedecer. Cuántas molestias no le ocasionaría esta situación que de una parte era de privilegio a pesar de estar preso y así lo considerábamos nosotros por parte de las autoridades locales que nos consentían muchas cosas debido a nuestro testimonio como creyentes por tantos años en la ciudad. El apóstol consideraba pues …
1. Ventajas y desventajas:
a) Su experiencia pasada en una vida activa para la gloria de Dios tenía aun en aquellos momentos sus ventajas que no eran propias, pero que las considera tales por ser en favor de la obra encomendada a sus manos y dice: «Las cosas que me han sucedido han redundado en provecho del Evangelio».
b) La labor de sus opositores en la obra: «O por pretexto o por verdad el Evangelio es predicado». Dentro de la misma comunidad cristiana de Jerusalén, cuando los reunió y abrió a ellos su corazón, halló que había muchos creyentes judaizantes. El texto de Hechos nos dice: «Y cuando hubo dicho esto, los judíos siguieron teniendo gran discusión entre sí. Todos creían en Cristo, pero unos eran partidarios de que los nuevos convertidos debían guardar la Ley y otros no. Pero Pablo ante un conflicto de esta envergadura, se atreve a decir juzgando sus propias circunstancias, ante el juicio del loco emperador Nerón.
c) En nada seré confundido: si me mataran, el hecho resonaría por todas las iglesias fundadas y sería ocasión de más predicación del Evangelio, y en cuanto a mí «ser desalado del cuerpo y estar con Cristo», ¡qué bien y qué privilegio! y ¿qué podemos decir los cristianos en medio de las pruebas más duras de la vida, ya sea por enfermedad o diagnóstico médico o cualquiera de las contrariedades y peligros a que estamos expuestos? Nuestra situación es privilegiadísima, como lo expresa Juan—en 1 Jn. 1:3—y el mismo apóstol poco después de haber tenido la visión divina que le hizo cambiar de criterio acerca del tiempo de la segunda venida del Señor, lo que es ampliado y ratificado en el primer capítulo de Apocalipsis escrito en su vejez, cuando describe a los cristianos como: «real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, recordando quizá las mismas palabras del Señor escuchadas en su juventud: «No os gocéis de esto, sino gozaos de que vuestros nombres están en el Libro de la Vida».
2. Dos clases de suerte: para todos los cristianos, los años que nos quedan de vida tienen estas dos posibilidades …
a) Servir al Señor y aumentar nuestras riquezas en el más allá (Mt. 6:20).
b) Gozar inmediatamente de la presencia del Señor: la gente del mundo no piensa en este privilegio, pues ve la muerte solamente del lado de abajo, pero estos testigos de Cristo como muchos otros a través de los tiempos por la fe, lo ven desde el lado de arriba. Unos pobres (materialmente), otros ricos; unos cultos, otros ignorantes … Pero todos ellos amantes de Cristo. Éste es el secreto clave de su vida (anécdota: el primer fabricante de botones de Inglaterra cuando le preguntaron cuál era su propósito en la vida, dijo: «Glorificar a Cristo y entre tanto hago botones»).
Por esto el apóstol incluye en este pasaje la expresión …
3. «Andar según es digno de la vocación a la que habéis sido llamados»:
a) No hacerlo así es empobrecernos para la eternidad: el diablo hace bastante en robarnos si puede el gozo cristiano. No podemos permitir que nos robe los tesoros del «más allá», y para esto sigue la segunda recomendación.
b) «Unánimes, firmes en un mismo espíritu» (esto decíamos en las circunstancias citadas al principio): pero tiene que ver con toda nuestra vida, sea cual sea nuestra posición. No envidiar o decir que lo haga otro.
4. Motivos para esta actitud: Pablo es muy razonable. Siempre da sus motivos. Aquí expresa un motivo paradójico. El hecho de que os persigan o causen molestias indica …
a) Que los tales están en un error, por tanto, perdidos.
b) Que vosotros estáis en la verdad, y, por tanto, salvos. ¿Por qué perseguían a los apóstoles los fariseos de su tiempo? Si hubiesen podido traer una prueba convincente de que Jesús no había resucitado, no habrían dejado de hacerlo. De aquí la exhortación paradójica del Señor: «Gozaos y alegraos, que vuestra merced es grande en los Cielos» (Mt. 5:12).

CONCLUSIÓN: la paradójica actitud de Dios: «Os he concedido …». El Rey y Señor del ejército cristiano nos ha concedido el gran privilegio de nacer, de vivir y dar nuestro testimonio (en España, Perú, Colombia, Argentina, etc.). La actitud negativa de los opositores por la razón que sea, es privilegio para los fieles y mientras tanto hay que aprovecharlo pues tiene más mérito y tendrá más recompensa en la eternidad. Ahora estamos en el tiempo que pasa que es nuestra gran oportunidad para mostrarnos fieles al Señor.

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