martes, 22 de abril de 2014

Convertirnos en personas extra talentosas

Las siguientes son algunas sugerencias que te ayudarán a ser una persona extra talentosa en esta área:
1. Aceptar la responsabilidad por tu vida
El filósofo griego, Sócrates dijo: «Para mover al mundo debemos primero movernos nosotros mismos». Muéstrame aquellos que no se responsabilizan por sus propias vidas y te mostraré personas que no tienen iniciativa. La responsabilidad y la iniciativa son inseparables.
Todo el mundo experimenta dificultades. Todos enfrentamos obstáculos. De vez en cuando, todos sentimos que las probabilidades están en contra nuestra. Necesitamos demostrar la iniciativa de cualquier forma. Dick Butler afirmó: «La vida no es justa. Nunca va a ser justa. Deja de andar quejándote y haz que las cosas sucedan. En los negocios veo a muchas personas que están esperando que llegue el hada madrina de las finanzas para que se deshaga de esa deuda y la sustituya con ganancias antes de que termine el año fiscal». Hay un dicho que dice que las grandes almas tienen grandes voluntades pero que los débiles solo tienen deseos. No podemos estar deseando tener éxito, necesitamos responsabilizarnos y actuar.
2. Examina cuáles son las razones por las cuales no tomas la iniciativa
El filósofo chino Mencius dijo lo siguiente: «Si tus obras no tienen éxito, busca la razón en ti mismo. Cuando tu propia persona esté correcta, el mundo entero se volverá a ti».
Si no tienes iniciativa, la única forma en que podrás cambiar eso es identificando primeramente el problema de manera específica. Piensa en las razones que hemos mencionado por las cuales las personas no tienen iniciativa. ¿Niegas las consecuencias de no tomar la iniciativa ni la responsabilidad en ti mismo? ¿Estás esperando que otros te motiven en lugar de esforzarte por motivarte a ti mismo? ¿Estás esperando que todo sea perfecto antes de actuar? ¿Estás ilusionándote acerca del mañana en lugar de enfocarte en lo que puedes hacer hoy? O ¿hay algo más que te impide actuar?
Lo que es importante es que separes las razones legítimas de las excusas. Una excusa culpa a alguien o algo externamente. Las excusas son como los letreros de salida en el camino del progreso. Nos desvían. Debes saber esto: Es más fácil trasladarse del fracaso al éxito que de las excusas al éxito. Elimina las excusas. Una vez que hayas hecho eso, puedes volver tu atención a las razones y cómo vencerlas.
3. Enfócate en los beneficios de completar la tarea
Es extremadamente difícil tener éxito si siempre estás retrasando las cosas.
El deseo de dejar las cosas para después es el fertilizante que hace que las dificultades crezcan. Cuando tomas demasiado tiempo para tomar la decisión sobre una oportunidad que se te presenta, con seguridad se te escapará.
En el capítulo anterior, hablé de la importancia de alinear nuestras prioridades con nuestra pasión. Para realizar un progreso efectivo en tu área de talento o responsabilidad, no debes dedicar tiempo valioso a tareas innecesarias o sin importancia. Así que voy a suponer que si estás dejando algo para después, ese algo debe ser necesario. (Si no es así, no lo retrases; sólo elimínalo.) Para poder sobrepasar ese obstáculo, enfócate en lo que obtendrás cuando acabes. Si terminas esa tarea ¿te traerá un beneficio financiero? ¿Podrá abrir las puertas para hacer algo que te gustaría? ¿Representa un hito en tu desarrollo o la capacidad de poder completar algo más grande? Y por último ¿te ayudan de manera emocional? Si buscas una razón positiva, muy probablemente la encontrarás.
Una vez que encuentres esa idea, comienza a caminar hacia adelante y a actuar de manera decisiva. El almirante de Estados Unidos, William Halsey, dijo: «Todos los problemas se hacen más pequeños si uno no los evita y al contrario, los confronta. Si tocas un cardo de manera tímida, te picará pero si lo agarras fuertemente, sus espinas se romperán».
4. Comparte tu objetivo con un amigo que te ayudará
Nadie logra el éxito por sí solo. Tal como lo dice la ley de lo trascendental en mi libro Las 17 leyes incuestionables del trabajo en equipo: «Uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas». Lindbergh no voló solo a través del Atlántico sin ayuda, Einstein no desarrolló la teoría de la relatividad en una aspiradora y Colón no descubrió el nuevo mundo por sí mismo. Todos recibieron ayuda.
Mi principal compañera en la vida es mi esposa, Margaret. Ella ha sido parte de cada objetivo significativo que he alcanzado. Ella es la primera que sabe cuando identifico un objetivo y ella es la primera y la última que me apoya en la jornada. Y por supuesto muchos otros me han ayudado y me han estimulado en la jornada, particularmente mis padres y mi hermano, Larry.
En años recientes, una persona clave que me apoya ha sido John Hull, presidente y director ejecutivo de EQUIP. Cuando propuse el objetivo de que EQUIP capacitara a un millón de líderes alrededor del mundo, la tarea parecía formidable. Por más que estaba dedicado a esa visión, tuve momentos cuando me pregunté si iba a ser posible. John, no solamente me estimulaba, sino que se apropió de la visión e inició un plan para lograrlo. En este momento, hemos sobrepasado la meta de capacitar a un millón de líderes y ahora estamos esforzándonos para capacitar a otro millón. Una de las razones por las cuales quiero y admiro a John es por su iniciativa.
No hay forma de poner un valor a la asistencia que otros te pueden dar para lograr tus sueños. Comparte tus objetivos y sueños con las personas que te importan y ellas te estimularán y apoyarán para lograrlos. Eso significa que tienes que ser vulnerable para compartir tus esperanzas y ambiciones, pero el riesgo lo vale.
5. Divide las grandes tareas en tareas más pequeñas
Una vez que te deshagas de las barreras internas que te estén deteniendo para tomar la iniciativa y una vez que consigas la ayuda de los demás, estás listo para ponerte a actuar. Muchas veces las grandes tareas abruman a las personas y eso es un problema porque las personas abrumadas raramente toman la iniciativa.
Esta es mi sugerencia para que dividas ese objetivo intimidante en partes más fáciles de manejar:
Divídelo por categorías. La mayoría de los grandes objetivos son complejos y pueden ser divididos en pasos y funciones. Las secciones más pequeñas con frecuencia requieren el esfuerzo de personas que tengan talentos particulares. Comienza descubriendo qué juego de destrezas necesitas para lograr esas tareas más pequeñas.
Dales prioridad por importancia. Cuando no se toma la iniciativa ni se da la prioridad a lo que debe hacerse de acuerdo con su importancia, las tareas comienzan a acomodarse de acuerdo a su urgencia. Cuando lo urgente, en lugar de lo importante, es tu motivador, pierdes todo sentido de iniciativa, y en lugar de activar tu talento, te quitas las mejores oportunidades para utilizarlo.
Ordénalo por secuencia. Dividir la tarea de acuerdo a sus categorías te ayuda a comprender lo que necesitas para lograrlo. Darle prioridad e importancia te ayuda a comprender porqué necesitas cada parte de ello. Ordenarlo por secuencia te ayuda a saber cuándo se necesita realizar cada una de esas partes. Lo importante aquí es crear una agenda. Define periodos de expiración y adhiérete a ellos. La mentira más grande que nos decimos en lo que respecta a la acción es: «Lo haré más tarde».
Asígnalo por habilidades. Cuando divides una tarea más grande en tareas más pequeñas por categorías, comienzas a comprender qué clase de personas necesitarás para realizar ese trabajo. En esta etapa, debes responder específicamente a la pregunta del quién. Como líder, puedo decir que el paso más importante para lograr algo grande es determinar quién estará en el equipo. Asigna tareas a personas triunfadoras, dales autoridad y responsabilidad y el trabajo se realizará. Si no lo asignas a una persona específica o se lo das a una persona promedio, te meterás en problemas.
Logra tu objetivo por medio del trabajo en equipo. Aunque dividas una tarea, planees y reclutes de manera estratégica personas especiales, todavía necesitas un elemento más para tener éxito. Todos tienen que poder trabajar unidos. El trabajo en equipo es el ingrediente que conducirá al objetivo.
6. Asigna momentos específicos para tareas que tú quieras postergar
Dawson Trotman, autor y fundador de The Navigators, dijo: «El tiempo que más se pierde es el tiempo que se ocupa en comenzar». ¿No es cierto? La parte más difícil al escribir una carta es escribir el primer renglón. La parte más difícil de hacer una llamada telefónica difícil es tomar el auricular y marcar el número. La parte más difícil de practicar el piano es sentarse en el teclado.
Es el inicio lo que con frecuencia detiene a las personas. ¿Cómo se puede vencer esta dificultad? Intenta asignar un momento específico para algo que no te guste hacer. Por ejemplo, si tratar con personas difíciles es algo necesario en tu trabajo, pero tiendes a evitarlo, asigna un tiempo para ello. Quizás lo mejor sería entre las dos y las tres de la tarde. Trátalo de la misma forma en que tratarías una cita, y cuando lleguen las tres, tú tienes hasta el día de mañana.
7. Recuerda, la preparación incluye acción
Una de las preguntas que escucho con frecuencia tiene que ver con la escritura. Jóvenes líderes me preguntan frecuentemente cómo comencé y les digo acerca de mi primer libro: Prepare tu mañana de éxito. Es un libro pequeño, pero me tomó casi un año escribirlo. Recuerdo las muchas noches que me pasé escribiendo para darme cuenta después que sólo tenía unas pocas oraciones.
«Deseo vender muchos libros que influyan en muchas personas al igual que usted», me dicen estos jóvenes líderes.
«Grandioso», les respondo, «¿qué has escrito?»
«Nada todavía», por lo general es la respuesta.
«Muy bien», les digo: «¿En que estás trabajando ahora?», les pregunto tratando de darles un estímulo.
«Bueno, no estoy escribiendo nada actualmente pero tengo muchas ideas», dicen, explicándome que esperan tener más tiempo el próximo mes, el próximo año o después de la escuela. Cuando oigo alguna respuesta así, sé que nunca sucederá. Los escritores escriben. Los compositores componen. Los líderes dirigen. Debes actuar para convertirte en lo que deseas ser. El novelista Louis L’Amour, quien escribió más de 100 libros y vendió más de 230 millones de copias aconsejó: «Comienza a escribir, sin importar el tema. El agua no fluye hasta que la llave no sea abierta».

El deseo no es suficiente. Las buenas intenciones no son suficientes. El talento no es suficiente. El éxito requiere de iniciativa. Michael E. Angier, fundador de SuccessNet, declaró: «Las ideas no valen, las intenciones no tienen poder. Los planes no son nada… a menos que sean seguidos por acciones. ¡Hazlo ahora!»


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