lunes, 21 de abril de 2014

Las personas que no tienen iniciativa

En lo que respecta a la iniciativa, existen solamente cuatro tipos de personas:
1. Las personas que hacen lo correcto sin que les digan
2. Las personas que hacen lo correcto cuando se les dice
3. Las personas que hacen lo correcto cuando se les dice más de una vez
4. Las personas que nunca hacen lo correcto en ningún caso
Cualquiera que quiera ser una persona extra talentosa necesita convertirse en la primera clase de persona. ¿Por qué no todos hacen eso? Pienso que es por diferentes razones.
1. Las personas que no tienen iniciativa fracasan al no ver las consecuencias de la falta de acción
El rey Salomón del antiguo Israel, es considerado la persona más sabia que ha vivido.
Cada vez que leo Proverbios, un libro que se considera haber sido escrito por él, aprendo algo. En años recientes, he disfrutado leer las palabras en la paráfrasis llamada The Message [El mensaje] que traducidas se leen:
Perezoso, observa la hormiga.
Obsérvala cuidadosamente;
deja que te enseñe un par de cosas.
Nadie tiene que decirle que hacer.
Todos los veranos guarda alimento;
en tiempo de cosecha almacena sus provisiones.
¿Cuánto tiempo seguirás holgazaneando?
¿Cuánto tiempo te quedarás en la cama?
Una siesta por aquí, una siesta por allá,
un día libre por aquí, un día libre por allá,
sentarse, relajarse, ¿sabes cuál es el futuro?
Es éste: encontrarás una vida de pobreza,
la pobreza será tú invitada permanente.
El ecónomo y siervo civil británico Sir Josiah Stamp recalcó: «Es fácil evitar las responsabilidades, pero no podemos evitar las consecuencias de haber evitado nuestras responsabilidades». Es cierto. Lo que hacemos o dejemos de hacer, estará con nosotros al final. Aquellos que nunca toman la iniciativa con frecuencia terminan como el personaje del verso de la obra inglesa de James Albery:
Él durmió debajo de la luna;
se deleitó debajo del sol.
Vivió una vida pensando en hacer algo;
y murió sin haber hecho nada.
No dejes que eso te suceda a ti.
2. Las personas que no tienen iniciativa quieren que alguien más los motive
Existe una historia divertida de un hombre en un pueblito que era conocido por ser un gran pescador.
Cada mañana salía al lago en su pequeña barca y en poco tiempo regresaba cargado de pescado.
Un día un extraño llegó al pueblo y le preguntó si podía acompañarlo la próxima vez que él fuera a pescar. El pescador le dijo: «Claro, nos vemos en el muelle a las cinco de la mañana».
A la mañana siguiente los dos hombres fueron al lago y se adentraron en una caleta remota. Mientras viajaban, el extraño notó que el pescador no tenía cañas o ningún otro equipo, sólo una caja vieja y una red.
Una vez que el pescador había apagado el motor, abrió la caja y sacó un cartucho de dinamita. Lo encendió y luego lo tiró al agua. Después de una explosión, agarró su red y empezó a recoger el pescado.
El extraño entonces sacó una placa de su bolsillo que decía: guarda forestal. «Estás arrestado», le dijo firmemente.
Sus palabras no afectaron al pescador. Agarró otro cartucho de dinamita de la caja, lo encendió y lo sostuvo mientras que la mecha se consumía. Luego se lo dio al guardia diciendo: «¿Vas a quedarte allí o vas a pescar?»
Las personas exitosas no necesitan un cartucho encendido que los estimule. Su motivación surge internamente. Si esperamos que los demás nos motiven, ¿qué sucederá cuando un entrenador, un jefe u otra persona de inspiración no se presenten? Necesitamos un mejor plan.
Tom Golisano, fundador de Paychex., Inc., ofreció esta opinión: «Yo creo que uno no motiva a las personas. Lo que uno hace es contratar personas motivadas, y luego uno se asegura de no desmotivarlas». Si quieres salir adelante en la vida, necesitas encender tu propio fuego.
3. Las personas que no tienen iniciativa buscan el momento perfecto para actuar
El tiempo es importante, no hay duda de ello. La ley del momento oportuno, en mi libro Las 21 leyes irrefutables del liderazgo dice: «Cuándo ser un líder es tan importante como qué hacer y dónde ir»; pero también es cierto que todas las empresas valiosas en la vida requieren de riesgo. Me encanta este proverbio chino: «Aquel que lo piensa mucho antes de dar un paso, se pasará su vida completa en un solo pie». Para muchas personas, la tragedia no es que la vida termine pronto; es que esperan demasiado para empezar.
4. Las personas que no tienen iniciativa prefieren el mañana antes que el hoy
Una de las razones por las cuales los que no toman la iniciativa tienen tanta dificultad para empezar es que enfocan su atención en el mañana en lugar del hoy. El músico de Jazz, Jimmy Lyons, dijo: «El mañana es el único día del año que le apetece a un holgazán». Esa actitud nos mete en problemas porque el único momento en el cual tenemos algo de control es en el presente.
Edgar Guest escribió un poema que capta el destino de aquellos que tienen este problema. Se llama de manera apropiada «Mañana».
Él iba a ser todo lo que un mortal debiera ser,
mañana.
Nadie iba ser mejor o más valiente que él,
mañana.
Un amigo tenía él con problemas y tristezas,
que gustoso estaría de recibir su apoyo.
Él dijo que lo llamaría y vería lo que podría hacer por él,
mañana.
Cada mañana apilaba las cartas que él escribiría,
mañana.
Y pensó en las personas que podría hacer feliz,
mañana.
Ciertamente era terrible que él estuviera ocupado hoy,
que no tuviera un momento para detenerse y pensar;
pero decía que más tiempo tendría para darles a los demás,
mañana.
Este hombre hubiera sido el mejor de los trabajadores,
mañana.
El mundo lo hubiera conocido si él hubiera visto el
mañana.
Sin embargo, la verdad es que murió y desapareció
y lo único que dejó
fue una montaña de cosas que intentaba hacer,
mañana.
La idea del mañana puede ser muy seductora, pero la promesa que nos da con frecuencia es falsa. Supe de un cliente que fue a una tienda de muebles en Santa Fe, Nuevo México, y vio un letrero viejo en la pared que decía: «Mañana regalaré todo en la tienda». Por un momento, el cliente se emocionó. Luego se dio cuenta que el letrero diría lo mismo mañana retrasando la oferta día tras día. Éste mañana en particular nunca llegaría.

El sacerdote español y escritor Baltasar Gracián dijo: «El sabio hace de una vez lo que el necio hace al último». Cualquier cosa que valga la pena, vale la pena hacerla inmediatamente. Recuerda que para las personas que nunca comienzan nada, sus dificultades nunca terminan.


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