domingo, 25 de mayo de 2014

Cómo hacer que tu actitud sea lo más valioso que tengas

El ex-jugador de béisbol de los Yankees y reconocido por el Salón de la Fama, Yogi Berra, a menudo se le menciona por haber dicho: «La vida es como el béisbol; es el noventa y cinco por ciento mental, y la otra mitad es física». La matemática del ex-receptor y gerente puede que no sea perfecta, pero él entiende el poder que tiene el pensamiento sobre la habilidad de una persona de tener éxito. ¿Cuántos trabajos pierde la gente todos los días debido a asuntos relacionados con las actitudes? ¿Cuántas veces no se les da el ascenso a algunas personas debido a la manera en que tratan a su trabajo y a los demás? ¿Cuántos matrimonios se destruyen? Sería imposible calcular.
Nadie debería perder su trabajo, un ascenso, o destruir un matrimonio debido a una mala actitud. ¿Por qué? Porque la actitud de una persona no es algo fijo, es una elección. El pastor, profesor y autor Chuck Swindoll dice:
La actitud, para mí, es más importante que la educación, que el dinero, que las circunstancias, que los fracasos, que los éxitos, que lo que otra gente piense o diga o haga. Es más importante que la apariencia, los dotes, o las habilidades. Hará que una compañía … una iglesia … un hogar prospere o se vaya para abajo. Lo más notable es que nosotros podemos elegir todos los días qué actitud vamos a adoptar ese día. No podemos cambiar nuestro pasado … no podemos cambiar el hecho de que la gente actúa de cierta manera. No podemos cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es jugar con la pieza que tenemos, y ésa es nuestra actitud.… Estoy convencido de que la vida es diez por ciento lo que me sucede a mí y noventa por ciento cómo reacciono ante ello. Y así es contigo.… [Estamos] a cargo de nuestras actitudes.
Cómo escoger el camino correcto
1. Hazte responsable de tu actitud
La cantante Roberta Flack recuerda: «Mi madre había estudiado sólo hasta el segundo año de secundaria, y mi padre hasta el tercer año de primaria, pero ambos eran muy cultos. Hablaban bien, y sus valores eran altos. Nos inculcaron que la situación que uno vive no tiene que vivir en uno». Nuestras actitudes no vienen de nuestras circunstancias o de nuestra historia personal. La actitud no viene de algo externo a nosotros. Viene de dentro.
La primera regla para ganar es no vencerse a uno mismo. Si tu actitud no es tan buena como podría serlo, y no aceptas la responsabilidad personal de ella, entonces te estás venciendo a ti mismo. Pero, si te miras al espejo y puedes honestamente decir: «La actitud que tengo es responsabilidad mía y de nadie más», entonces estás en buen camino.
2. Evalúa tu actitud actual
Para mejorar tu actitud, necesitas evaluar dónde te encuentras. Esto puede llevar algo de tiempo, y dependiendo de qué tan consciente estás de ti mismo, podría incluso ser difícil. La clave es tratar de verte objetivamente, separarte de tu actitud. Tu meta no es condenarte a ti mismo; es verte claramente para que puedas hacer cambios positivos en tu manera de pensar. Aquí está el proceso:
Identifica sentimientos problemáticos contigo mismo. Muchas veces nuestros sentimientos desempeñan un papel activo mucho antes de que estemos conscientes de ellos intelectualmente. Así que comencemos con los sentimientos. ¿Cuándo te sientes peor contigo mismo? Escribe tus respuestas.
Identifica sentimientos problemáticos para con los demás. Los asuntos de actitud a menudo se relacionan con otras personas. ¿Qué es lo que te da más problemas cuando tratas a los demás? Una vez más, escribe tus respuestas.
Identifica pensamientos problemáticos. Nosotros somos la suma de nuestros pensamientos, y no podemos comportarnos ni un minuto de una manera inconsecuente con nuestra manera de pensar. Así que la pregunta que debes contestar es ésta: ¿Qué pensamientos negativos controlan de manera consistente tu mente? Escribe tus respuestas.
Si simplemente lees estas preguntas sin realmente tomar el tiempo para pensar con detenimiento y escribir tus respuestas, entonces quiero animarte a que lo hagas ahora mismo. ¿Por qué? Porque no podrás mejorar tu actitud a menos que sepas lo que en este momento la está impactando negativamente. Cuando los leñadores profesionales están tirando troncos al río y descubren un atolladero, se trepan a un árbol grande cerca del río para poder ver el problema y encontrar la causa. Lo que buscan es el tronco clave que está creando el problema; una vez que lo sacan, el río se encarga del resto. Una persona inexperta podría pasarse horas, días, hasta semanas moviendo troncos sin obtener resultado. Tu actitud podría ser algo similar. No tienes necesariamente que cambiar todas tus ideas, sólo aquellas que están impidiendo que la actitud positiva fluya en ti.
3. Desarrolla el deseo de cambiar
El deseo de cambiar es la clave para el crecimiento en todas las áreas de la vida. Irónicamente, la mayoría de la gente desea mejorar, pero resisten el cambio al mismo tiempo. El problema es que no se puede lograr lo uno sin lo otro. El cambio es posible, pero sólo si verdaderamente lo quieres. Como observó Fred Smith: «Eres de la manera que eres porque así es como quieres ser. Si realmente quisieras ser diferente, estarías en el proceso de cambio ahora mismo».
Se dice que el comediante Jerry Lewis dijo que el mejor regalo de bodas que recibió fue una grabación en video de toda la ceremonia. ¿Por qué fue su regalo favorito? Él dijo que era porque cuando las cosas se ponían malísimas en su matrimonio, se iba solo a su cuarto, cerraba la puerta, ponía la grabación de atrás para adelante, y salía de ese cuarto ¡como un hombre libre!
Por supuesto, cambiar nunca es así de fácil. Lleva mucho tiempo, enorme cantidad de energía, perseverancia, y—por supuesto—deseo. Esa no es una decisión que se hace una vez y se olvida. Necesitas cultivar ese deseo a diario. Se dice que cuando Earl Weaver, quien fue una vez el gerente de los Baltimore Orioles de la liga mayor de béisbol, no estaba contento con la decisión de un árbitro, solía salir de la caseta y se ponía a gritarle: «¿Vas a mejorar o esto es lo mejor que puedes hacer?». Si quieres cambiar de actitud, necesitas formularte una pregunta parecida: ¿Vas a continuar esforzándote y tratando de mejorar, o esto es lo mejor que puedes hacer?
4. Cambia tu actitud cambiando tus pensamientos
Norman Vincent Peale, autor de The Power of the Plus Factor [El poder del factor adicional], escribió que una vez pasó por un establecimiento donde hacían tatuajes en las calles serpenteantes de Kowloon en Hong Kong. En la ventana había dibujos de cientos de selecciones de tatuajes que ofrecía el artista que trabajaba allí. Uno de ellos realmente lo impactó. Decía: «Nacido para perder».
Peale estaba aterrado de que alguien en verdad pudiera pedir que se lo escribieran permanentemente en su piel. Él entró a la tienda y le preguntó al artista chino: «¿Hay alguien que de veras tenga esa frase terrible ‘Nacido para perder’ tatuada en su cuerpo?».
«Sí, a veces», contestó el artista.
«Pero, realmente no puedo creer que alguien en su sano juicio vaya a hacer eso».
El artista dio unos golpecitos en su frente, y en un inglés un tanto mal pronunciado dijo: «Antes de tatuar en el cuerpo, tatuar en la mente».
La mente humana tiene un tremendo poder en nuestras vidas. Lo que capta y mantiene nuestra atención determina nuestras acciones. Por esta razón, el lugar donde nos encontramos hoy en día es el resultado de los pensamientos dominantes que están en nuestras mentes. Así también, la manera en que pensamos determina nuestras actitudes. Pero como ya lo he dicho, la buena noticia es que tú y yo podemos cambiar eso. Tú puedes controlar tus pensamientos, y debido a eso, tú puedes controlar tu actitud.
Hagamos un experimento que te mostrará lo que quiero decir. Primero, toma unos minutos para pensar en el lugar donde vives. No hay problema. Decidiste pensar en eso, y lo hiciste. Muy bien, ahora quiero que pienses en otra cosa. Imagina por un momento que el lugar donde vives se ha consumido en un incendio, y que todo se ha perdido. ¿Qué clase de respuesta emocional tuviste? Quizás te pusiste triste porque se habrían perdido muchas cosas irreemplazables en un incendio. Quizás te pusiste contento porque tu situación actual es terrible y un nuevo comienzo te haría bien. Lo que quiero decir es que tus pensamientos incitan tus emociones. Eso es algo clave, y aquí está la razón:
Premisa principal: Podemos controlar nuestros pensamientos.
Premisa secundaria: Nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos.
Por lo tanto: Podemos controlar nuestros sentimientos cambiando la manera en que pensamos.
¿Por qué es importante eso? Porque tu actitud es tu enfoque emocional hacia la vida. Es el marco a través del cual ves eventos, otra gente, incluso a ti mismo. Por eso es que creo en el dicho: «Tú no eres lo que piensas que eres, pero lo que piensas … eso eres».
El entrenador de ventas Brian Azar dice: «Las ventas no se hacen o deshacen dentro de la oficina de un posible comprador. Se hacen o deshacen dentro de ti». En ventas, si tu actitud es positiva y crees que puedes ayudar al posible comprador con tu producto o servicio, entonces la tarea más difícil ya está hecha. Todo depende de tu manera de pensar. Lo mismo también ocurre en otras profesiones.
Una vez mientras estaba hojeando un ejemplar de la revista deportiva de ESPN, vi una propaganda de Adidas que cautivó mi atención. Aquí está lo que decía:
Imposible es sólo una palabra grande aventada por hombres pequeños que encuentran que es más fácil vivir en el mundo que han recibido que explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión. Imposible no es una declaración, es un reto. Imposible es potencial, imposible es temporal. Imposible no es nada.
La mayoría de las grandes obras en este mundo fueron hechas por hombres y mujeres que no creían que lo que estaban haciendo era imposible. El talento es ciertamente beneficioso, pero solo la actitud correcta puede liberarlo para alcanzar su potencial.
5. Desarrolla buenos hábitos
Una mujer fastidiada de edad media se acercó a la empleada de la librería de su vecindario. «Siempre que vengo a comprar un libro que tiene un gran éxito de ventas, ya se les ha agotado», criticó ella. «¿Por qué no pueden ustedes aprender a abastecer el inventario de su tienda de manera más eficiente?».
«Lo lamento mucho», pidió disculpas la empleada. «¿Cuál es el título del libro que quiere comprar?».
«Se llama Cómo permanecer joven y bella», respondió la mujer.
«Muy bien», respondió la empleada. «Pediré Cómo permanecer joven y bella, y pondré el sello de ‘urgente’ en el pedido».
Gran parte de lo que hacemos todos los días viene de conductas habituales. A través del tiempo, hemos desarrollado una forma de enfocar la vida. Tratamos a la gente de una manera en particular, como lo hizo la señora de la librería. Si deseamos obtener resultados diferentes de la vida, entonces no es suficiente tan sólo con cambiar nuestra manera de pensar. También necesitamos cambiar nuestros hábitos. ¿Por qué? Porque de lo contrario regresaremos a nuestra vieja manera de pensar. De hecho, algunos recomiendan cambiar primero la conducta. El psiquiatra William Glasser dice: «Si quieres cambiar tu actitud, comienza con un cambio de conducta. En otras palabras, comienza a jugar el papel, de la mejor manera que puedas, de la persona que preferirías ser, la persona que más te gustaría ser. Gradualmente, la persona vieja y temerosa se desvanecerá».
No sé cuál viene primero, si los pensamientos o los hábitos. Es como la pregunta del huevo y la gallina, pero sí sé esto: ambos están conectados. He aquí cómo pienso que funcionan:
Como puedes ver, los pensamientos negativos conducen a creencias negativas. Esas creencias se convierten en la base de las decisiones equivocadas, las cuales conducen a acciones equivocadas. Cuando esas acciones equivocadas se repiten continuamente, desarrollamos malos hábitos, los cuales hacen que la mala actitud sea perpetua. Y esa mala actitud incita pensamientos negativos. Puede ser un círculo vicioso. No obstante, tú puedes romper el ciclo cultivando pensamientos positivos y desarrollando buenos hábitos.
Afortunadamente, los hábitos no son instintos. Son acciones o reacciones que hemos adquirido a través del tiempo. Si puedes precisar la causa original del pensamiento que incita tu mal hábito, entonces podrás cambiarlo.
6. Controla tu actitud a diario
Uno de los descubrimientos más importantes de mi vida fue el darme cuenta que a menudo ponemos demasiado énfasis en la toma de decisiones y muy poco en el manejo de las decisiones que ya hemos tomado. Este descubrimiento fue tan importante para mí que escribí un libro que llamé Today Matters. La tesis del libro es que la gente de éxito toma decisiones correctas al comienzo y luego maneja esas decisiones a diario. Tú puedes decidir tener una buena actitud, pero si no haces planes para manejar esa decisión a diario, entonces posiblemente vas a terminar exactamente donde comenzaste. Pero aquí está la buena noticia: mantener la actitud correcta es más fácil que recuperar la actitud correcta.
¿Cómo haces eso? Un proverbio chino que encontré nos da discernimiento: «Asume una alegría que no sientes, y en poco tiempo sentirás la alegría que asumiste». O como dice el editor y publicador Elbert Hubbard: «Sé agradable hasta las diez de la mañana y lo que queda del día se encargará del resto». Cuando te levantes en la mañana, necesitas acordarte de la decisión que hiciste de tener una actitud positiva. Necesitas manejar tus pensamientos y dirigir tus acciones para que sean consecuentes con tu decisión.

Si te responsabilizas de tu actitud—reconociendo que puede cambiar tu manera de vivir, manejándola todos los días, cultivando y desarrollando pensamientos y hábitos positivos—entonces podrás convertir a tu actitud en tu posesión más valiosa. Se podrá convertir en lo que marque la diferencia en tu vida, abriendo puertas y ayudándote a vencer grandes obstáculos.


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