jueves, 29 de mayo de 2014

La Iglesia ante la violencia doméstica - parte 3 de 4

ETIOLOGÍA DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
Sociólogos, psicólogos teólogos y educadores han tratado de contestar la pregunta sobre el por qué de la violencia doméstica. En el caso de matrimonios donde se han prometido amar y ayudarse mutuamente, ¿cómo se explica que después una persona maltrata tanto a su cónyuge? Lo que es más difícil de contestar es cómo una madre puede matar a sus hijos, o cómo un padre puede abusar de su hija. Diversas investigaciones nos permiten señalar tres grandes grupos de causas, como se describe a continuación.
Causas de origen psiquiátrico
Dentro de las causas psiquiátricas se incluyen factores tales como la personalidad del agresor, el alcoholismo, la drogadicción y las enfermedades psíquicas. Los que aceptan las causas de origen psiquiátrico enseñan que la persona que maltrata a su esposa, o los padres que maltratan a sus hijos, están enfermos mentalmente y están demostrando una conducta patológica. Esta teoría puede contribuir a explicar algunos de los casos, pero no todos. Es conocido que muchas mujeres sufren una depresión después del parto. Algunas madres que sufren de esta depresión no soportan oír al niño llorar y en su desesperación maltratan y aún pueden llegar a matar a sus hijos. También se conoce de hombres que sólo cuando están bajo la influencia del alcohol o la droga maltratan a sus esposas.
Causas de origen psico-social
Puede ser que la agresión ocurra después de una interacción entre los dos cónyuges. Por ejemplo, cuando hay un conflicto porque se le habló mal o porque se le ignoró y se tiende a resolver mediante la agresión. Dentro de las causas de origen psico-social se explica que el agresor o la agresora sufrió mucho abuso o violencia como niño o como adolescente y aprendió que la forma de responder cuando está enojado es mediante la violencia. Se ha dicho que cerca del 95% de las personas que están encarceladas fueron abusadas físicamente cuando eran niños.
Causas de origen social-cultural
Según esta teoría, la violencia es consecuencia directa o indirecta de la estructura de la sociedad global. En otras palabras la violencia doméstica se percibe en función de la violencia presente en las estructuras sociales incluyendo, claro está, sus dimensiones culturales, económicas, políticas, militares, etc. y fomentadas por ellas.
La pecaminosidad de la persona
Podemos añadir una cuarta categoría de inspiración bíblico-teológica. Esta teoría no está diciendo que las personas que no están convertidas a Cristo son los que tratan violentamente a otras personas; lo que sí postula es que las personas pueden ser dominadas por el pecado de tal manera que pierden el control de sí mismas y, en un conflicto u otra situación dada, tienden a agredir o abusar de las otras personas.
Estereotipos que contribuyen a la violencia en el hogar

Estereotipos masculinos

Estereotipos femeninos

1. Los hombres son:

1. Las mujeres son:

independientes
libres
fuertes
inteligentes
valientes
objetivos
racionales
activos
individualistas
duros
feos
libres sexualmente
libres para el placer

dependientes
relativas «a»
débiles
no inteligentes
temerosas
subjetivas
emocionales
pasivas
altruístas
tiernas
símbolo de la belleza
sexualmente reprimidas
reprimidas para el placer

2. El hombre se «hace a sí mismo».

2. La «naturaleza» hace a la mujer.

3. El hombre es «el que trabaja», «el que provee económicamente a la familia».

3. La mujer es la aliada del hombre, en tanto «encargada de las responsabilidades domésticas y la crianza de los hijos».

4. El hombre es «la máxima autoridad en el hogar».

4. La autoridad de la mujer, para tener peso, debe estar «legitimada» por el hombre.

5. El hombre es «el juez en última instancia» de todo lo que ocurre en la familia.

5. La mujer/madre es incondicional a los hijos y el esposo.

6. El hombre es «el guardián de los valores de la familia».

6. La mujer es la responsable de la circulación de afectos en la familia.

7. El hombre es «el encargado de disciplinar y castigar».

7. La mujer es la «dueña» del hogar.


¿Quiénes son las víctimas?
La lista es larga. Son las esposas, son los esposos, son los niños, son los ancianos. Claro que no hay comparación entre la cantidad de esposas que son víctimas en relación a la cantidad de esposos que son abusados físicamente. Se calcula que la mitad de las esposas (50%) son víctimas de alguna forma de abuso, mientras que entre los esposos sólo es un 5% aproximadamente.
Los niños son víctimas del abuso físico. Cuando vivíamos en San José, Costa Rica y nos traían casos de niños golpeados por sus padres, los enviábamos al Hospital de Niños donde se podía ver a muchos niños maltratados por sus padres. Estos padres eran médicos, albañiles, abogados, dentistas y aún pastores.
Los ancianos son víctimas de abuso físico. A muchos ancianos se les pega, se les maltrata, se les grita, y se les quita sus pertenencias. Y mucho de esto es hecho por sus propios hijos o familiares.
¿Quiénes son los agresores?

Puede ser una madre o un padre; puede ser un hermano o una hermana; puede ser un tío o una tía. Como se dijo anteriormente, es difícil comprender como un ser «querido» pueda cometer estos actos. Los abusadores tienen algunas cosas en común. Se piensa que dentro de todo abusador hay una persona herida, una persona que ha sufrido y no ha encontrado cómo curar esa herida, una persona que ha sido abusada y no ha encontrado cómo superar su propio problema. En un artículo titulado Cuando los padres matan, publicado en el periódico Los Ángeles Times, el 20 de septiembre de 1995, aparece la cita siguiente: «hay dos clases de padres que matan a sus hijos. El padre que está tan involucrado emocionalmente con su familia que no puede distinguir entre su persona y la de su familia, es una relación patológica. El otro padre es aquel que es dominante y quiere controlar a su familia hasta en los detalles más mínimos y cuando piensa que está perdiendo control, opta por matar a sus hijos y cónyuge».


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