martes, 13 de mayo de 2014

Mentiras paganas, verdad bíblica (parte 1 de 5)

Mentira pagana #1:
Todo es uno y uno es todo
En 1998, una mujer que representaba al partido de la Ley Natural, se postuló para la Secretaría de Estado en California. Ella cree que el gobierno es la “reflexión de la consciencia colectiva, y necesita un principio unificador … de armonía, positividad y plenitud, en la cual nadie puede equivocarse y todos estarán en lo correcto espontáneamente”. Para obtener esta unidad ella propone un programa de “educación para desarrollar estados superiores de consciencia”.
Puedes ver que ese monismo pagano no es sólo una teoría. Tal espiritualidad ya es parte de la política nacional. Puesto que el paganismo se relaciona con este mundo, el paganismo religioso debe tomar una forma política, tal y como lo indica la Biblia (Apoc. 17). Este principio unificador de plenitud es otra forma de unismo. Por esto al monismo le encanta el simbolismo del círculo inclusivo.
En la película de Disney, El Rey León, todo en el universo es una parte de la masa de energía. No hay un creador: el círculo de la vida se traga a Dios. Muchos credos no-cristianos usan el círculo como un medio para expresar esta filosofía de todo-es-uno. El hinduismo, la adoración a las diosas, la física Nueva Era / Taoista, la brujería, y el Parlamento de las Religiones del Mundo, todos muestran la unidad universal por medio de círculos. Esta noción circular de “todo-es-uno” inspira una ecología profunda y la adoración de la circular y encantadora Madre Tierra.
Una novela de un adulto joven que recientemente llegó a mi escritorio, hace eco de esta espiritualidad de la unidad de la Madre Tierra. El Indio Americano que es el guía espiritual del joven héroe le dice:
Es lo mismo para todas las cosas: los círculos pequeños de la vida individual y el espíritu dentro del gran círculo, el cual es la pauta de toda la vida, todo espíritu… Debemos recordar el círculo que conjuga todas las cosas.
Una noción similar aparece en la película La Guerra de las Galaxias. Obiwan Kenobi, el guerrero Jedi, le explica al joven Luke Skywalker, en un lenguaje similar al de un sacerdote o sacerdotisa pagano:
La fuerza es el campo de energía que crean todas las cosas vivas: nos rodea, nos penetra; mantiene la galaxia unida…es omnipotente [y] todo lo controla.
Cuando Luke se deja llevar por sus intuiciones, es capaz, en armonía con la Fuerza, de pilotear una máquina de vuelo compleja en un bombardeo de la sede del Imperio Maligno. Si crees eso, ¡tengo una casa de playa para venderte en el centro de Montana!
Algunos que se dicen cristianos argumentan que nuestro pensamiento es demasiado lineal. La diosa o Madre Tierra debe ser restaurada en el cristianismo. Puesto que la Madre Tierra es todo, no deberíamos ver las cosas como opuestas, sino como diferentes lados de la misma cosa. ¿No podríamos finalizar los conflictos cambiando nuestra forma de pensar? De esta manera en La Guerra de las Galaxias el lado oscuro de la Fuerza no es malo, sino simplemente el otro lado de la misma, igual que el Yin y el Yang del Budismo. George Lucas, el director de la Guerra de las Galaxias, dijo que la hizo para introducir el budismo al Occidente.
Estas son ideas espirituales, pero ¿son espiritualidad verdadera?
Al considerar a Dios y a su creación como parte del mismo círculo, el monismo conduce a la confusión no sólo acerca de quién (o qué) es Dios, sino también acerca de la identidad de los seres humanos, y de su lugar en el mundo.


Verdad bíblica #1:
Un Dios, el Creador
Para representar a Dios y al resto de la realidad, el monismo dibuja un círculo que lo incluye todo. El teísmo dibuja dos círculos: un círculo menor representa todo excepto a Dios, y el círculo mayor representa a Dios mismo. Los cristianos no creen que Dios es su creación. Dios no tuvo principio. La creación, sí. Aún si pudiéramos entender todo lo que se puede conocer acerca de la creación, no descubriríamos totalmente a Dios. La Biblia nos advierte que no debemos adorar a la creación, sino adorar y servir sólo al Creador. El punto de partida del evangelio es que Dios es el Creador, en las tres personas de la trinidad divina – Padre, Hijo y Espíritu Santo – es uno y el único Dios, y que todo lo que no es Dios, fue creado por Él.
La fe cristiana sostiene una separación entre Dios y su creación. Nunca llegaremos a ser Dios, y Dios permanece siendo el Señor Soberano. Dios le dice a Israel, “Pensabas que de cierto sería yo como tú” (Salmo 50:21), y les recuerda: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos” (Is. 55:8). Por supuesto los cristianos se unen a Dios, en una relación personal comparable a un matrimonio. Como en un matrimonio, ninguno abandona su identidad en la unión de amor profundo.
A diferencia del monismo, la fe cristiana puede explicar por qué los seres humanos son personas y no rocas; porque podemos cantar, amar, pintar y escribir poesía. Dios es personal e hizo al hombre y la mujer para reflejar su naturaleza personal. Cuando escuchamos la palabra de revelación escrita de Dios descubrimos el camino que nos abre para unirnos a él en amor eterno.
En una ocasión estaba parado de frente a una cascada reluciente y gloriosa con un amigo que cree que Dios es demasiado grandioso como para ser personal. Ambos teníamos un sentido abrumador de adoración, al estar maravillados por la pared de agua brillante que colgaba medio congelada en el aire fresco. Mi amigo dijo, “Tú tienes una posición muy cómoda como cristiano”. Y tenía razón. Los cristianos se sienten en casa en el universo. Dios nos hizo. Dios hizo todo lo demás, y nos puso aquí para conocerle y agradarle.

La iglesia reconoce la posición suprema de Dios en su confesión “a Dios sea la gloria.”


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