sábado, 17 de mayo de 2014

Mentiras paganas, verdad bíblica (parte 5 de 5)

Mentira pagana #5:
un escape hacia adentro
En el Rey León, el pequeño Simba, angustiado por el conflicto y una falta de identidad, se echa en el campo contemplando las estrellas. Simba experimenta la madurez gracias a la sabiduría profunda y mística de Rafiki, el médico-brujo. Tiene una revelación de la madre tierra e identifica como su padre a las estrellas y luego a su propio reflejo en una laguna.
Los monistas nos dicen que completemos el círculo mirando adentro de nosotros mismos. Tu yo reside en el centro. El entendimiento espiritual surge cuando eliminas las distinciones y los controles racionales, para tomar tu lugar en la unidad de todas las cosas.
Los rebeldes de la década de los sesenta se descubrieron a sí mismos en las drogas. Hoy en día, la meditación ha reemplazado las drogas peligrosas como el camino para descubrir al yo y a Dios. La meditación te permite apartarte de las limitaciones del cuerpo y descubrir una conexión con el todo a través de una experiencia mística de verdadero conocimiento (gnosis). En la medida de que más individuos encuentren su identidad divina, el planeta se convertirá en un estado de consciencia alterado y unificado.
Pero sucede algo más en un “viaje” espiritual que sólo un éxtasis parecido a un trance. El ir más allá de las limitaciones de la mente también va más allá de las definiciones racionales de lo bueno y lo malo. Todo está bien para tí. Todos tus instintos son válidos. Como decían los hippies de los años sesenta: “si se siente bien, entonces hazlo”. O como C.G. Jung dijo, nuestros instintos son arquetipos espirituales, o poderes, que debemos aceptar para poder ser personas totalmente integradas. Cuando vamos hacia adentro, desaparecen las nociones tales como la del bien y el mal, culpa y mala consciencia. Al abrazar el mal, la espiritualidad pagana produce una euforia temporal y falsificada de redención virtual.
En una ocasión se me desarrolló una infección dolorosa de oído. El especialista tomó una herramienta llamada la fresa, la insertó en mi oído, y punzó un absceso. El dolor desapareció, pero también algo de mi audición, ¡para siempre! La consciencia es tan delicada como el oído. Aquellos que se meten con ella, como dice Pablo, tienen “cauterizada la consciencia” (1 Tim. 4:2).
La experiencia poderosa de abrazar el mal puede parecer algunas veces más atractiva que la fidelidad común de la vida cristiana genuina en el mundo real del bien y el mal. Se nos dice que tal liberación de la auto-duda es la clave para el futuro espiritual del planeta. La gente está descubriendo su identidad divina y libre de culpabilidad. En una escuela pública de Los Angeles, una maestra le dijo a sus niños: “Imagina que estás haciendo algo perfecto …Imagina que estás lleno de luz. Ahora siente paz porque eres perfecto, inteligente, magnífico, porque toda la sabiduría del universo está dentro de ti.”
La experiencia mística subjetiva se ha convertido en el ideal de la espiritualidad. Aún los cristianos se sienten insatisfechos o culpables porque su obediencia diaria no parece ser lo suficientemente espiritual. Anhelan un conocimiento profundo y místico que los lleve a un nivel superior. Están mirando hacia su propia experiencia como la prueba de su salvación o crecimiento espiritual.
Si identificas ciertas experiencias emocionales y físicas como señales de tu salvación, en vez de confiar en la muerte y resurrección de Cristo, ten cuidado de no caer en el trance de Simba. Tu deseo de una comunión perfecta con Dios es buena. El anhelo en sí es creado por el Espíritu de Dios, y si has puesto tu fe en Cristo, conoces el sabor de la fe, del amor, de la esperanza y la paz producida por la comunión con Dios. El Espíritu te dará la fe para perseverar en obediencia, y para esperar pacientemente el día cuando ya no veremos a Dios “como por espejo, oscuramente” (1 Cor. 13:12). Un día le veremos cara a cara y estaremos totalmente satisfechos.
Cuando mi nieto aún estaba en el vientre de su madre, él ya podía sentir su presencia. Ella lo llevaba, cuidaba de él, lo amaba. Pero no pudo ver su rostro hasta el día en que tuvo que pasar por el túnel oscuro del canal del nacimiento y salir a la luz del día. Sólo hasta entonces pudo mirar sus ojos y conocerla. Un día pasaremos por las aguas oscuras de la muerte y llegaremos a la luz del cielo. Sólo hasta entonces veremos a Cristo a los ojos, libres al fin de nuestra esclavitud al pecado, capaces por fin de conocer la intimidad completa con nuestro querido Señor. Hasta entonces, no debemos ser engañados por promesas falsas de intimidad con Dios, las cuales sólo pueden llevarnos más profundo en nuestro propio pecado. Como en el parto, para salir tienes que atravesar el camino hasta la salida.


Verdad bíblica #5:
un escape hacia él
Cuando mi hija mayor tenía tres años, le retiraron algunos puntos de sutura de su barba. Al estar sentada petrificada al borde de la mesa del doctor, observé la mirada con que ella veía el rostro de mi esposa. La confianza absoluta, el amor y la dependencia que mostró en sus ojos azules profundos permanece grabada en mi memoria. Es esa mirada de confianza y amor la que le debemos a Dios. Esa mirada absorta nos salvará al mirar a nuestro Dios para retirar los puntos de sutura de pecado. Jesús dijo que para entrar al Reino de Dios debemos ser como niños pequeños, mirando por la fe el rostro de Cristo.
Pero los paganos desdeñan la necesidad de buscar al Dios de la Biblia. De acuerdo con el cristianismo, tal dependencia en Dios es la única solución posible. Los paganos miran hacia adentro, lo cual la Biblia declara que es la esencia del pecado y es la cumbre de la necedad. Estas dos soluciones difícilmente pueden ser más contradictorias. Los cristianos van a Cristo, el Creador todopoderoso y Redentor (Col. 1:15–20), porque ir a aquel que hizo los cielos y la tierra y que tiene el poder para redimirlos, es tanto bueno como sabio.
Cuando era un hombre joven de veintinueve años, estaba atormentado por una profunda sensación de indignidad. Aunque había crecido en un hogar cristiano, y estaba a la mitad de un doctorado en teología, me despertaba cada mañana con un sentimiento de náusea en mi estómago, causado por el horror de mi inseguridad.
Un día fue diferente. Estando incapaz de funcionar, me di cuenta de que estaba al final de mis recursos. Habían fallado todos mis intentos de resolver mi pasado pecaminoso y aterrador. En mi situación de total desesperación, clamé a Cristo. Fijé mis ojos en el Hijo de Dios, y le vi estando clavado en la cruz por mi pecado. Me quedé dormido, con un sentido abrumador de que este acto había sido por mí, sin intereses de por medio.
La siguiente mañana fue el primer día del resto de mi vida, y fue diferente porque salté de la cama con la poesía de un himno en mis labios:
Con manos vacías vengo yo,
me aferro a tu cruz.
Vísteme tú, desnudo estoy
Indefenso a tu gracia voy
Fui inmundo a la fuente do
Lavóme Cristo que moría yo
Por la obra poderosa del Espíritu Vivificador de Dios, estaba vivo, y cada mañana, desde entonces mi vida ha seguido de la misma manera, tan gloriosamente diferente.
Los cristianos van a Cristo para recibir la única solución satisfactoria para su pecado y culpa. Puesto que es la solución de Dios, existe una verdadera liberación del tormento de una mala consciencia. Estas son las buenas nuevas increíbles del Evangelio. La liberación no viene de aceptar el mal de uno como si fuera algo bueno. Viene de postrarse ante la cruz de Cristo, pues allí se realizó el pago verdadero y único por el pecado. Cristo, el que no pecó, lleva nuestros pecados al morir por nosotros en un tiempo y lugar específicos en la historia de la humanidad. En ese momento, el precio de nuestro pecado fue pagado. Nuestra cuenta delante de Dios es limpiada, no cuando aceptamos, sino cuando confesamos nuestros pecados, y al ponernos la toga de la justicia de Cristo. En toda la historia humana esta es la única transacción que satisface la norma de la justicia de Dios.
Todos creen en la redención, pero las perspectivas sobre la redención difieren dramáticamente. Los paganos creen que la redención es la liberación del Creador. Los cristianos creen que la redención es la reconciliación con el Creador, a través de sus actos salvíficos. De acuerdo con la verdad del evangelio, no puedes hacer nada, excepto extender tu mano. Dios hace todo. El Padre en amor concibe la redención; el Hijo en sumisión la completa; y el Espíritu Santo, en poder la aplica a los corazones humanos indignos, al levantar el cuerpo muerto de Jesús de la tumba, y al dar a los creyentes el anticipo de su futura vida de resurrección. ¿Puedes crear un universo físico fabulosamente complejo como en el que vivimos? ¿Puedes devolver la vida a un muerto, o manejar tu propio pecado? Si eres honesto tu respuesta es “¡No!”Necesitas al Dios del evangelio. Los dos eventos de la creación y la resurrección definen nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Las mentiras del paganismo nunca podrán falsificarlos.
Al conocer al Dios todopoderoso de la Biblia y su amor que obra por nosotros, descubrimos quiénes somos en realidad: criaturas redimidas, enteramente dependientes del amor del Creador. La primera gran verdad que aprendemos acerca de nosotros mismos es la distinción entre el Creador y la criatura. Esta distinción es tanto verdadera como vivificadora. Todas las demás distinciones creadas por Dios (algunas de las cuales descubriremos a continuación) también son verdaderas y vivificantes. Al aceptar nuestro lugar entre ellas, damos gloria a Dios, Creador y Redentor. El tesoro del evangelio es expresado en vasos creados y terrenales (2 Cor. 4:7). Reconciliados con el Creador, recibimos sus distinciones y vivimos con agradecimiento gozoso al estar esperando el nuevo cielo y la nueva tierra.
creador/criatura
Por la salud del planeta y el bien de la humanidad, Dios debe reinar sobre su creación, y las criaturas deben someterse a su reinado. Cuando Dios es eliminado, como en la perspectiva pagana de la ecología de hoy en día, las cosas se enloquecen. Como dijo una feminista prominente adoradora de la tierra, “la naturaleza estaría mucho mejor sin nosotros”. Cuán diferente es esto a la Biblia, la cual le da a la humanidad el señorío y la administración de la tierra. En el mundo que Dios creó, puso estructuras para recordarnos que él no puede ser confundido con las cosas que creó.
dios/hombre
Como en muchas religiones del mundo, el monismo cree que el hombre es Dios, o al menos que la suma total de toda la obra y valor humanos es igual a Dios. El hombre no le debe adoración u obediencia a un Dios que esté fuera de la creación, que se revele a sus criaturas, que las ame y se comunique con ellas con verdad objetiva.
animales/humanos
Un profesor prominente de ética de la Universidad de Princeton, autor de muchos libros sobre los derechos de los animales, argumenta que un bebé de un mes no es más valioso que un caracol. Si no hay distinciones, los seres humanos serán tratados como animales, y los animales, como humanos. El Dios de la Biblia ha ordenado amorosamente el mundo: los animales sirven a la humanidad, lo cual simboliza la manera en la que los seres humanos deben servir a Dios. Los animales son evidencia del poder creativo de Dios. Los seres humanos responden ejerciendo una mayordomía sabia de todo lo que Dios hizo para su bien.
bueno/malo
Cuando lo bueno y lo malo están presentes, la vida moral es posible, la existencia humana es significativa y la sociedad es preservada. Sin esta distinción, la sociedad se denigra. La verdadera experiencia espiritual está basada en la justicia, no en el pecado.
vida/muerte
La Escritura denuncia a la muerte como una horrible influencia maligna en la creación. Es “el último enemigo”, una expresión real de la maldad que ha sido conquistada por la resurrección de Cristo. La ignorancia de este hecho produce un triste engaño.
cristo/satanás
El conocimiento de Cristo trae la esperanza de la vida eterna: Satanás es el engañador, disfrazado como un “ángel de luz”, pero realmente es un león rugiente. El hacer esta distinción es crucial para la supervivencia espiritual. No damos la bienvenida al anticristo, sino lo resistimos, manteniéndonos firmes en la fe. Jesús mismo, nos muestra cómo defendernos de las estratagemas de Satanás, y esto es por medio de vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios. La mejor defensa del cristiano para defenderse de los falsos cristos es conocer al Cristo de la Escritura.
cielo/infierno
Si estuvieras en un barco pequeño, sin estar consciente de que unos kilómetros más abajo en el río están unos rápidos mortales, y una persona de la localidad no te lo hubiera dicho, su silencio sería un silencio escandaloso. Algunos países considerarían tal silencio como un delito: «negación de ayuda a personas en peligro». El conocimiento acerca del cielo y del infierno y sus consecuencias eternas es esencial si la humanidad ha de encontrar un escape del peligro espiritual. Los cristianos que advierten a sus amigos acerca de la existencia del infierno no son orgullosos o fariseos. Sino están tirando una cuerda para aquellos que están navegando de frente hacia los rápidos.
pecado/santidad
Para resolver nuestro problema necesitamos conocer la verdad acerca del pecado. “La paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). También es cierto que sin santidad nadie verá a Dios. Estas son nociones cruciales. Debido a que somos pecadores, sólo la santidad de Cristo, que nos cubre cuando confiamos en su sacrificio a nuestro favor, nos permitirá “ver a Dios”. Nuestro pecado sólo nos conducirá al desastre social y eterno.
la biblia/otras escrituras
A pesar de la sabiduría terrenal que pueda contenerse en las tradiciones religiosas, la Biblia es el único texto escrito que es “inspirado por Dios”, por el Dios que está fuera de la creación, y por lo tanto, es la única Escritura capaz de hacernos “sabios para salvación” (2 Tim. 3:15).
ortodoxia/herejía
Existe una creencia correcta y una creencia incorrecta, aún si la creencia incorrecta pretende ser cristiana. Como dice el apóstol Pablo con gran énfasis, «si alguien os predica otro evangelio distinto al que han recibido, sea anatema» (Gal. 1:9)
cristianismo/paganismo
La Biblia condena las formas falsas de la fe cristiana, pero se opone con mayor vigor contra las religiones no cristianas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento. En el Antiguo leemos: “Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera” (Jueces 3:7). Pablo también tiene palabras duras para los cristianos tentados a participar en ceremonias paganas: “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios” (1 Cor. 10:20). No hay terreno en común, a pesar del llamado de los teólogos “cristianos” radicales a adentrarse en la espiritualidad de las religiones no cristianas con el fin de experimentar “verdadera” espiritualidad y tolerancia. La Biblia no es ambigua: “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios” (1 Cor. 10:21).
hijo/padre
La Biblia presenta un hermoso cuadro del hijo obediente y feliz, y de un padre amoroso y responsable, en el cual los papeles no se confunden y las expectativas son claras. Tal orden no sólo es fundamental para la salud mental y espiritual de la familia como Dios la creó, sino también expresa algo profundo acerca de la persona del Dios trino, quien se revela a sí mismo especialmente como el padre sabio, amoroso Hijo, y poderoso Espíritu (Ef. 6:1–4).
familia tradicional/familias alternas
El mantener el modelo familiar bíblico patriarcal y heterosexual, honra a Dios, el gran patriarca, y también preserva la sociedad. Esta familia es el bloque esencial de una civilización madura. Cuando se abandona, el colapso social rápidamente ocurre. El amor de un padre que protege a su esposa y a sus hijos, refleja el amor de Dios para su hijos. El amor de un hombre por su esposa refleja el amor de Cristo por su iglesia. Deja de mostrarnos un vistazo de la futura familia celestial de Dios debido a que los pecadores abusan de esta estructura.
autoridad/sumisión
La gente a menudo odia la autoridad, no obstante es esencial para la manera en la que Dios nos hizo, y para la manera en la que él puso juntas todas estas distinciones enriquecedoras. Las estructuras de autoridad son parte de la variedad de la creación, de la rica paleta de colores de Dios. No hay nada degradante en la sumisión. Tal y como el Hijo se somete a su Padre amoroso para ganar salvación para nosotros y un día se someterá a Dios el Padre (1 Cor. 15:24–28), así también nosotros nos sometemos unos a otros: los ciudadanos a los gobernantes (Rom. 13:1–14), las esposas a los esposos (Ef. 5:22–24), los hijos a sus padres (Ef. 6:1–4), los empleados a sus patrones (Ef. 6:5–9) y la iglesia a Cristo (Ef. 5:24).
conclusión
La solución final no es la destrucción de estas distinciones creadas sino la resurrección/transformación en el nuevo cielo y la nueva tierra de Dios. Al estar esperando el milagro final y transformador de la resurrección, debemos saber que la vida cristiana no siempre es espectacular exteriormente. La Biblia pone los pies sobre la tierra y es muy honesta. Pablo describe la posición cristiana en el mundo de esta manera: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Rom. 8:18). Jesús promete que los cristianos serán odiados y perseguidos como lo hicieron con él. Aunque todos deseamos una espiritualidad completa que nos satisfaga completamente, no experimentaremos la paz y el gozo perfectos sino hasta que la última batalla con el gran mentiroso y engañador haya terminado y Cristo regrese para recibirnos en el hogar que ha preparado para nosotros. Mientras tanto, somos llamados a obedecer fielmente en las luchas concretas y diarias de la vida, siendo fieles a Dios, nuestro Creador y Redentor, en las distinciones que él ha establecido. El conocimiento y amor a Dios es la perla de gran precio, el tesoro que ahora tenemos en vasos de barro, sin el cual la vida no tendría sentido.

Con tal tesoro en nuestras manos, vivimos por fe en lo que Dios ha hecho cuando resucitó a Jesús de entre los muertos, y en lo que hará cuando nosotros y toda la creación sea transformada (Ro. 8:22–25). Como dice la Biblia, en esta vida “andamos por fe … ” (2 Cor. 5:7).


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