domingo, 1 de junio de 2014

Koinonia, koinonein, koinonos

(κοινωνία, κοινωνέω, κοινωνός)
EL COMPAÑERISMO CRISTIANO
En el NT hay un nutrido grupo de palabras que está relacionado con la idea básica de “compañerismo”. Una de tales palabras es koinonia. En el griego clásico, koinonia significa asociación o consorcio. Platón se refiere a la koinonia de las mujeres con los hombres para la “co-educación”. Koinonia humana es el equivalente griego de sociedad humana. La palabra también se usa para expresar la idea de comunidad. Platón dice: “Ha de haber cierta koinonia entre el placer y el dolor.” En el griego posterior, se utilizaba koinonia como lo opuesto a pleonexia, que es el espíritu a quien la codicia tiene fuera de sí. Koinonia es el espíritu de generosa coparticipación contrastado con el espíritu de codicioso egoísmo. En el griego coloquial contemporáneo del NT, koinonia tiene tres significados distintivos. (a) Significa, muy comúnmente, “sociedad comercial”. En un papiro, cierto individuo habla de su hermano “con quien no tengo koinonia”, i.e., relaciones comerciales. (b) Se usa especialmente respecto del “matrimonio”. Dos personas se casan para tener koinonia, i.e., para vivir juntas y compartirlo todo. (c) Se utiliza respecto de las relaciones de un hombre con Dios. Epicteto habla de la religión como la “aspiración a tener koinonia con Zeus”. Así, en el griego secular, koinonia se usa para expresar una íntima relación entre las gentes. En el NT, koinonia se encuentra unas dieciocho veces. Cuando examinemos a qué ideas está ligada, veremos cuán ancho y largo es el compañerismo que debe caracterizar a la vida cristiana.
(I) En la vida cristiana hay una koinonia que significa “compartimiento de la amistad” y perseverancia en la compañía de los demás (Hch. 2:42; 2 Co. 6:14). Es interesante observar que esa amistad se basa en el común conocimiento del contenido del mensaje cristiano (1 Jn. 1:3). Sólo aquellos que son amigos de Cristo pueden ser verdaderos amigos entre sí.

(II) En la vida cristiana hay una koinonia que significa “compartimiento práctico” (de lo que se tenga) con los menos afortunados. Pablo usa tres veces la palabra con relación a las colectas que, de parte de sus iglesias, llevó a los santos pobres de Jerusalén (Ro. 15:26; 2 Co. 8:4; 9:13; cf. He. 13:16). El compañerismo cristiano es práctico.

(III) En la vida cristiana hay una koinonia que es “comunión en el evangelio de Cristo” (Fil. 1:5). Pablo da gracias por la comunión de los filipenses en la obra del evangelio.

(IV) En la vida cristiana hay koinonia “en la fe”. El cristiano no es un elemento aislado, sino un integrante de la comunidad creyente (Ef. 3:9).

(V) En la vida cristiana hay “compañerismo (koinonia) en el Espíritu” (2 Co. 13:14; Fil. 2:1). El cristiano vive en la presencia, compañía, ayuda y guía del Espíritu.

(VI) En la vida cristiana hay koinonia “con Cristo”. Los cristianos son llamados a la koinonia de Jesucristo, el Hijo de Dios (1 Co. 1:9). Ese compañerismo se encuentra principalmente en la Eucaristía (1 Co. 10:16). La copa y el pan son, supremamente, la koinonia del cuerpo y de la sangre de Cristo. En la Eucaristía, sobre todo, los cristianos encuentran a Cristo y se encuentran entre sí. Además, compañerismo con Cristo es participación en sus sufrimientos (Fil. 3:10). Cuando el cristiano sufre, en medio de su aflicción, tiene el gozo de saber que participa en todo lo que es de Cristo.

(VII) En la vida cristiana hay koinonia “con Dios” (1 Jn. 1:3). Pero nótese que ese compañerismo está éticamente condicionado, pues no es para los que han escogido andar en tinieblas (1 Jn. 1:6).

Koinonia es lo que liga a los cristianos unos con otros, con Cristo y con Dios.

Hay otras dos grandes palabras del NT, afines a koinonia, que debemos considerar. Una de ellas es koinonein. En el griego clásico, el verbo koinonein significa “tener parte en algo”. Se usa, por ejemplo, respecto de dos personas que tienen todas las cosas en común y respecto de “ir a partes” con alguien, i.e., de tener “relaciones comerciales” con ese alguien. Se utiliza con referencia a “compartir la opinión” de otra persona, lo que implica estar de acuerdo con ella. En el griego contemporáneo de los papiros, koinonein tiene tres significados principales. (a) Significa tomar parte con alguien “en una acción”. Por ejemplo, cuando las autoridades no pueden arrestar a los malhechores, llegan a la conclusión de que hay personas que los amparan, y, por tanto, que estas personas “participan” en las fechorías de los delincuentes. (b) Se usa con respecto a algo en lo que participamos todos. Así, por ejemplo, se dice que todos los hombres “participan” en la naturaleza humana. (c) Se utiliza respecto de compartir la “vida”. Un médico dedicó una lápida a su esposa, que había ejercido con él, en estos términos: “Compartí mi vida solamente contigo”.

Cuando vamos al NT, una y otra vez apreciamos cuán amplio es el compartimiento cristiano. (a) Todos los hombres participan en la “naturaleza humana” (He. 2:14). Hay una cierta comunidad entre los hombres, simplemente en virtud del hecho de ser hombres. (b) Los cristianos comparten las “cosas materiales” (Ro. 12:13; 15:27; Gá. 6:6). Es interesante destacar que de las ocho veces que koinonein aparece en el NT, cuatro de ellas tienen que ver con la enseñanza práctica. Ningún cristiano puede disponer de mucho mientras otros tienen demasiado poco. (c) Se usa con referencia a tomar parte en “una acción” (1 Ti. 5:22). Somos compañeros los unos de los otros y, todos, de Dios. (d) Se utiliza respecto de compartir “una experiencia” (1 P. 4:13). El hombre que padece a causa de su fe, en ese mismo padecimiento, participa en la experiencia de Jesucristo.
Koinonos, en el griego clásico, significa compañero, socio o copropietario. En los papiros, koinonos llegó a ser la palabra más usada para significar al asociado a un negocio. Por ejemplo, cierto Hermes hace a un tal Teófilo su koinonos en un negocio de pesca, yendo al seis por ciento. Un padre se queja a su hijo de que el koinonos de ambos no está desempeñando bien la parte que le corresponde. Debe recordarse que, en el griego secular contemporáneo, koinonos es, prácticamente, un término comercial.
En el NT, koinonos se encuentra diez veces. (a) Se usa en el sentido de participar “en una acción o en las consecuencias e implicaciones de una acción”. Jesús declara que los fariseos decían que si ellos hubieran vivido en los días en que sus padres mataron a los profetas, no hubieran “participado” en esa acción (Mt. 23:30; cf. 1 Co. 10:18, 20). (b) Se usa en el sentido de “socio”. Santiago y Juan eran koinonoi de Pedro en el negocio de la pesca (Lc. 5:10). Pablo describe a Tito como su koinonos y sunergos, su compañero y colaborador (2 Co. 8:23). La aspiración de Pablo es que Filemón reciba a Onésimo como koinonos (Flm. 17). Para un cristiano lo más natural es considerar “compañeros” a sus correligionarios. (c) Se usa en el sentido de participar en “una experiencia” (2 Co. 1:7; He. 10:33). Nada nos sucede únicamente a nosotros; sucede a todos los hombres y sucedió a Jesucristo. Entre Cristo y el hombre, y entre un hombre y su prójimo, media la simpatía de los que han tenido una misma experiencia. (d) Se utiliza una vez respecto de la participación del hombre en la divina naturaleza (2 P. 1:4). Los hombres no sólo participan en lo que es terrenal, sino, también, en la gloria de los cielos.

Seguramente no hay grupo de palabras más atractivo que éste. El cristiano participa en la humanidad del hombre; participa en la experiencia común de gozo y lágrimas; participa en lo divino y en la gloria que será; y debe compartir todo lo que tenga, pues él sabe que su verdadera riqueza está en aquello que, generosamente, pone al alcance de los demás.




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