miércoles, 11 de junio de 2014

Todo líder tiene topes

Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero.
(1 Samuel 13:13–14)
Todo líder tiene topes en su vida. Nadie nace sin ellos. No desaparecen cuando la persona recibe un título, alcanza una posición o es investido de poder. El asunto no es si tiene topes o no. El asunto es lo que va a hacer con ellos.

Los topes que limitaron a Saúl

Cuando Dios hizo a Saúl rey de Israel, quitó todos los topes externos de la vida del nuevo gobernante. Saúl recibió la unción de Dios, asumió la posición de rey y tenía el potencial de convertirse en un gran líder. Aunque no tenía topes exteriores en su liderazgo, aun quedaban en él los internos. Y eran muchos:
Miedo. Comenzó su reinado escondiéndose entre el bagaje, y tuvo miedo de enfrentar a Goliat.
Impaciencia. Se negó a esperar a Samuel y tuvo el atrevimiento hacia Dios de ofrecer con sus manos el holocausto que debía ser presentado exclusivamente por un sacerdote.
Rechazo. Cuando Samuel le dijo que había sido desechado como rey, Saúl siguió como si todo estuviera bien.
Impulsividad. En forma imprudente e irreflexiva hizo un juramento que casi le costó la vida de su hijo Jonatán.
Fraude. Usó a su hija Mical como soborno al ofrecerla a David como esposa si vencía a los filisteos, pero la esperanza de Saúl en realidad era que David muriera en la batalla.
Celos. Se puso furioso cuando el pueblo lo comparó con David. De allí en adelante su ojo celoso estuvo puesto sobre el hombre que consideró como enemigo.
Enojo. Más de una vez intentó matar a David con su lanza mientras éste tocaba el arpa para él.
La mayoría de los topes de Saúl tenían que ver con la debilidad de su carácter. Desafortunadamente estaba más preocupado en guardar las apariencias que en pulir su carácter. Aun cuando fue desechado como rey, Saúl estaba muy preocupado por el qué dirán. Suplicó a Samuel: «Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel» (1 Samuel 15:30). Puesto que nunca quitó los topes de su liderazgo, Dios lo sacó del trono de Israel.

Los topes que no limitaron a David
Cuando usted examina la vida de David ve que también tenía diversos topes en su vida, internos y externos:
1. Su familia
Las limitaciones de David comenzaban en su hogar. Cuando se le pidió a Isaí, su padre, que reuniera a todos sus hijos para que Samuel eligiera al nuevo rey de Israel, David no fue invitado a participar. Su padre lo despreció y lo pasó por alto.
Lo mismo hicieron sus hermanos. Cuando David fue al frente de batalla a visitarlos, se hizo evidente el desprecio de ellos hacia él. Cuando David habló con firmeza contra el blasfemo desafío de Goliat, sus hermanos lo insultaron y le pidieron que se fuera a casa.
2. Su líder
Saúl trató continuamente de impedir el liderazgo y eficacia de David. Cuando David se ofreció para pelear con el gigante, Saúl le dijo: «No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él» (1 Samuel 17:33). Entonces trató de ponerle su pesada armadura al muchacho. Más tarde Saúl declaró que David era su enemigo. Por muchos años, Saúl trató de matarlo repetidas veces.
3. Su trasfondo
Saúl provenía de una familia buena y poderosa. Se describe a su padre como «Cis, hombre valeroso, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita» (1 Samuel 9:1). Sin lugar a dudas, era terrateniente, líder en su tribu y comandante militar en los tiempos de guerra. Por otra parte, David era de una familia pobre de pastores. Se le describe como hijo de Isaí de Belén, hombre sin linaje elevado y sin una poderosa posición. David tampoco era el hijo mayor. Era el octavo y menor de la familia.
4. Su juventud e inexperiencia
Cuando fue ungido por Samuel, David era solamente un muchacho y no tenía otra experiencia sino la de cuidar ovejas. Cuando avanzó para enfrentarse a Goliat, se le consideró «sólo un muchacho» y nunca había peleado en una batalla. Una y otra vez la gente lo menospreció y le faltó el respeto por tales razones.

Finalmente David se convirtió en gran líder; sin embargo no fue porque no tuviera limitaciones en la vida. Logró mucho porque se dedicó a levantar sus topes.



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