martes, 29 de julio de 2014

Discrepancias doctrinales - Atributos (parte 1:1)

 Dios
Omnipotencia
Dios lo puede todo

Dios no lo puede todo

He aquí que yo soy Jehová, el Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea demasiado difícil para mí? (Jer. 32:27).
Jesús, fijando en ellos la mirada, les dijo: Para los hombres, eso es imposible; mas para Dios todo es posible (Mt. 19:26).

Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los dos de las montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados (Jue. 1:19).
Es imposible que Dios mienta (He 6:18).

La omnipotencia no implica el poder de hacer todo lo que se pueda concebir, sino la capacidad de hacer todo aquello que es el objeto propio del poder. Por ejemplo, un ser omnipotente no podría hacer que algo existiera y no existiera simultáneamente. La misma idea es contradictoria y absurda. Cuando se dice que Dios puede hacerlo «todo», la frase se aplica solamente a aquellas cosas que no involucran incongruencia o despropósito.
Según Voltaire, la cita de Jueces dice que Jehová «no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos». Pero el hecho es que el pronombre «él» (incluido en la desinencia verbal «arrojó») se refiere al antecedente más cercano, «Judá». Sin duda alguna, la razón de que Judá no fuera ayudado, entonces, para expulsar a los que moraban en el valle, es que un excesivo triunfo hubiera resultado, como frecuentemente sucede, perjudicial. Dios dio a Judá aquel grado de prosperidad que, globalmente, era más apropiado para la nación.
El cuarto texto se refiere no a una imposibilidad física, sino moral, como la que se quiere expresar cuando decimos: «era imposible que Washington traicionara su país». Naturalmente, lo que significamos con esto es que era incompatible con el carácter y los principios de Washington cometer traición. En un sentido análogo, aunque mucho más elevado, es imposible que Dios diga ninguna falsedad.
Dios está fatigado y reposa

Nunca se fatiga

En seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó (Éx. 31:17).

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno, Jehová, el cual creó los confines de la tierra, no desfallece, ni se fatiga con cansancio? (Is 40:28).

«Cesó, y reposó», es meramente una vívida manera oriental de decir que cesó de la obra de la creación, y que se deleitó en contemplar aquella obra.
Doctor J. P. Thompson:1 «En este pasaje, «cesó» no significa buscar reposo de la fatiga, sino suspender la actividad de un particular modo de operación, dejar de actuar así y así». Maimónides dice que la palabra empleada en el texto paralelo, Éx. 20:11, significa propiamente «cesó». La Septuaginta concuerda con esta explicación.

Murphy:2 «Reposó», incluye, en todos los casos, el puro deleite que surge de la consciencia de haber cumplido un propósito, y de la contemplación de la excelencia intrínseca de la obra».


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