viernes, 25 de julio de 2014

El principio del Dominio Propio

El séptimo y último principio que enfatizaremos como vital para alcanzar la prosperidad integral es el principio del Dominio Propio. Uno podría definirlo como la habilidad para llevar a cabo algo que se nos ha pedido hacer, para modificar un comportamiento, para posponer una acción y para comportarnos de una manera socialmente aceptable sin ser guiados o dirigidos por alguna otra persona.
El dominio propio es un elemento esencial y una marca clara del carácter maduro de un individuo. Sin él, es imposible hacer un plan financiero y llevarlo a cabo. Sin dominio propio es imposible poder poner en práctica los secretos e ideas que daré en unas cuántas páginas más.
La derrota en esta área de nuestras vidas es la razón más común por la que organizaciones de ayuda financiera en Estados Unidos mantienen a decenas de miles de consejeros ocupados durante todo el año. Se calcula que los norteamericanos hoy en día gastan de promedio un dólar y diez centavos por cada dólar que ganan.
La falta de dominio propio en el país del norte está provocando una cantidad asombrosa de quiebras, tanto personales como empresariales, la cantidad más grande en la historia del país.
Para entender la seriedad del problema que tenemos frente a nosotros con respecto al dominio propio sólo bastaría observar el crecimiento de la industria que ayuda a la gente a perder peso o de la expansión de nuevos problemas de salud que fundamentalmente sean el resultado de un comportamiento riesgoso, como la drogadicción, las enfermedades venéreas y el SIDA.
Hay una canción del famoso cantante Ricky Martin que se llama: «¿Qué día es hoy? (Self-control)» y dice:
¿Qué día es hoy? No me aguanto …
… Sin control en mis actos, de mal humor, me levanto.
No hace sol, ni es verano, mi jardín se ha secado,
ni una flor me ha quedado y mi amor se ha marchado …
No me sorprende que su amor se haya marchado. ¡Yo también lo haría! Es imposible vivir en paz y en comunión con una persona que no tiene control de sus actos, que reacciona de esa manera frente a la adversidad y que ha dejado secar su «jardín de relaciones interpersonales». Antes de pedirle una segunda oportunidad a su pareja (como esta canción lo hace más adelante), yo le recomendaría que haga algunos cambios en su vida interior primero …
Dice un antiguo proverbio chino: «Aquel que conoce a otros es sabio, aquel que se conoce a sí mismo es un iluminado. Aquel que conquista a los demás tiene poder físico; aquel que se conquista a sí mismo es verdaderamente fuerte».14
«A pesar de haber vencido a un millón de hombres en el campo de batalla», dicen los escritos del budismo, «en verdad, el conquistador más honorable es aquel que se ha conquistado a sí mismo».15
El principio del Dominio Propio es otra piedra fundamental en la construcción del edificio de la prosperidad integral que todos deseamos en la vida. El aprender a valorar el dominio propio y lograr dominarse a sí mismo en el área de las finanzas está clavado en el corazón de los secretos para lograr la prosperidad integral.
Sin embargo, tú harás lo que tu mente piensa y tu mente piensa lo que tú le dices que debe pensar. Hay una serie de frases de nuestro consumismo popular que se han metido en nuestro vocabulario de todos los días y que nos arruinan las posibilidades de salir adelante económicamente. Permíteme escribir algunos ejemplos:
a. «Date un gusto. ¡Te lo mereces!»
b. «¿Qué te hace una mancha más al tigre?»
c. «Compra y ahorra».
d. «Compra ahora, paga después».
e. «Esta es una oferta especial que no se repetirá jamás en tu vida».
f. «La última cuenta la paga el diablo».
g. «Tú necesitas … (y aquí viene siempre el artículo que te quieren vender)».
h. «Lo importante es disfrutar el hoy».
i. «¿Por qué esperar?»
Si te crees las farsas de aquellos que se quieren enriquecer a costa de tu trabajo, terminarás en la mediocridad. Pero si vas a salir del nivel en el que te encuentras, solamente lo podrás hacer, como decía Einstein, llevando a tu mente a un nuevo nivel de pensamiento.
«Siembra un pensamiento y cosecharás una acción», dice un famoso dicho popular, «siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás carácter; ¡siembra carácter y cosecharás un destino!»
La capacidad para concretar tu destino económico está en tus manos: debes tener el ardiente deseo y el absoluto compromiso personal para llevar a cabo tu plan.
A estas alturas, entonces, es tiempo de introducir un elemento clave en el control de tu destino económico: el poder de la voluntad.
El poder de la voluntad
Hace algunos años atrás Alicia, una amiga de mi familia, tuvo un ataque de embolia cerebral. Cuando el coágulo de sangre que circulaba por sus venas finalmente se detuvo en el cerebro causando la embolia, la mitad de su cuerpo quedó paralizado. La falta de oxígeno había destruido células críticas para el pasaje de información que permitían el movimiento de la parte derecha de su cuerpo y del habla.
Dos años y medio más tarde, si uno veía a Alicia por primera vez, nunca se imaginaría que había estado paralizada y muda por casi un año y medio.
¿Qué ocurrió? ¿Cómo se sanó? Bueno, primeramente yo creo que fue un milagro, pero segundo, por el maravilloso poder de la voluntad de su cuerpo, ¡aún sin ella misma quererlo!
Desde casi el mismo momento en el que comenzó su tratamiento, su cerebro comenzó a buscar formas de contrarrestar el problema de comunicación interna que tenía. El cerebro de Alicia sabía que tenía problemas para comunicarse con los músculos para llevar adelante las tareas necesarias. También sabía de las células destruidas por la enfermedad. Sin embargo, en vez de abandonarse a «su destino», como muchas personas lo hacen en Latinoamérica, el cerebro de Alicia comenzó incansablemente a buscar otras rutas de comunicación.
Los doctores y Alicia ayudaron en la tarea proveyendo de ejercicios para refinar el trabajo cerebral y, con el tiempo y mucho esfuerzo, Alicia volvió a caminar, a mover sus brazos y a hablar normalmente.
A pesar de que este no es el resultado de todos los pacientes con este tipo de enfermedad, la enseñanza que nos deja nuestro cuerpo es que hay una tendencia natural hacia la lucha y no hacia la resignación. Nuestro cuerpo luchará por mantenerse funcionando hasta el mismo momento en el que el caos total nos cause la muerte.
Por el sólo hecho de que en un accidente perdamos algún miembro importante de nuestro cuerpo no quiere decir que las plaquetas de la sangre no irán a tratar de tapar el lugar por donde está ocurriendo la hemorragia, o que los glóbulos blancos no irán a tratar de combatir a los gérmenes que están tratando de entrar a nuestro cuerpo. Todo lo contrario. Lo harán y lucharán hasta perecer en la batalla.
Nosotros no estamos hechos para entregarnos al «destino». Estamos hechos para conquistar la tierra y subyugarla. Estamos hechos para ganar.
Uno de los regalos más preciosos que hemos recibido en la vida es el regalo de nuestra voluntad y de nuestro poder de decisión.
El ejemplo de Viktor Frankl
Hace algún tiempo atrás, mientras leía a Steven R. Covey en Los siete hábitos … me encontré con la historia de este conocido psiquiatra judío. Me gustaría compartirla contigo.
Frankl era un psiquiatra determinista: creía que las cosas que a uno le ocurrían cuando niño determinaban cómo uno iba a ser en la edad adulta. Una vez que los parámetros de la personalidad estaban establecidos no había mucho que uno pudiera hacer más adelante para cambiarlos.
Frankl cayó prisionero de los nazis y fue llevado con su familia a un campo de concentración. Casi todos sus parientes perecieron en el campo y aun Viktor fue víctima de numerosas torturas y horribles presiones sin saber si viviría para ver una nueva mañana. Un día, sólo y desnudo en un rincón del pequeñísimo cuarto donde le tenían descubrió lo que él mismo llamó más adelante «la última de las libertades del hombre» (una libertad que nadie jamás le podría quitar).
Viktor Frankl se dio cuenta que los nazis tenían el poder para controlar todo su entorno, todo el ambiente en el que él se movía, pero no tenían el poder para controlar cómo él mismo reaccionaría frente a la situación en la que se encontraba. Él todavía tenía la libertad de decidir de qué manera esa situación le afectaría interiormente.
Él podía decidir si dejaría que sus circunstancias le destrozaran emocionalmente o si, en medio de ellas, él continuaría creciendo como persona, manteniendo la calidez de su vida interior en medio del crudo invierno del nazismo en su país.
Es cierto lo que dijéramos con anterioridad: de que para cada acción, existe una reacción; para cada estímulo, una respuesta. Pero Viktor Frankl, en medio de los horrores del campo de concentración nazi descubrió un principio fundamental de la naturaleza humana: de que entre el estímulo y la respuesta, el ser humano tiene libertad de elección, tiene el poder para decidir.16
Es por eso que muchos de nosotros tomábamos la guitarra y, durante los recreos que teníamos en la escuela primaria o secundaria cantábamos con alegría a pesar de que estábamos viviendo las épocas más duras de la dictadura militar en nuestros países Latinoamericanos. Muchos ignoraban por completo esta situación, pero otros elegíamos ser felices «a pesar de».
Tú tienes la libertad de elegir hoy cómo vas a responder a las circunstancias en las que te encuentras. Puedes elegir desesperarte, amargarte, rendirte; o puedes elegir que hoy será el último día en el que el dinero te domine a ti y te amargue la existencia.
Tú puedes elegir hoy mismo disfrutar de calidez interior para contigo y para con los que te rodean, a pesar de estar pasando por un terrible invierno financiero.
Tú puedes elegir hoy mismo, como lo hace tu cerebro, reconocer cuáles son las áreas muertas de tu carácter y determinar que, a partir de hoy, cueste lo que cueste y lleve el tiempo que lleve, vas a encontrar una nueva ruta para llegar a tus metas.
Tú puedes hacerlo. Fuiste creado para conquistar la tierra, no para ser arrasado por tus circunstancias.

Vamos a hacerlo juntos.


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