viernes, 21 de febrero de 2014

El impacto de un eslabón débil

Si usted es un líder de equipo, no puede evitar tener que contender con eslabones débiles. Los miembros de un equipo que no son capaces de cargar con su propio peso no solo hacen torpe la marcha del equipo, sino que afectan a su liderazgo. Eche una mirada a algunas de las cosas que ocurren cuando un eslabón débil se mantiene en el equipo:
1. Los miembros más fuertes identifican al más débil
Un eslabón débil no se puede ocultar, excepto en un grupo de personas débiles. Si en su equipo usted tiene personas fuertes, ellos siempre saben quién es el que no está alcanzando el nivel requerido.
2. Los miembros más fuertes tienen que ayudar al débil
Si su gente tiene que trabajar unida como equipo para hacer el trabajo, eso significa que tienen dos alternativas cuando se da el caso de un compañero débil. Pueden ignorar a esa persona y dejar que todo el equipo sufra, o ayudarlo para que alcance las metas. Si tienen sentido de equipo, lo van a ayudar.
3. Los miembros más fuertes llegan a resentirse con el débil
Sea que los miembros más fuertes ayuden o no, el resultado siempre será el mismo: resentimiento. A nadie le gusta perder o rezagarse por la misma persona.
4. Los miembros más fuertes serán menos efectivos
Cuando usted, además de la suya, tiene que llevar la carga de otro, su rendimiento está amenazado. Haga eso por un largo tiempo, y todo el equipo sufrirá.
5. Los miembros más fuertes ponen en duda la capacidad del líder
Finalmente, cada vez que el líder permite que el eslabón débil permanezca siendo parte del equipo, los demás miembros que se sienten forzados a compensar el déficit de éste, empiezan a dudar del valor y discernimiento del líder. Usted pierde el respeto de lo mejor cuando no actúa inteligentemente en cuanto a lo peor.

Los miembros del equipo pueden evitar la dura decisión de confrontar a sus compañeros que están fallando, pero el líder no puede. Precisamente, una de las diferencias entre los líderes y los seguidores es la acción. A menudo los seguidores saben lo que tienen que hacer, pero no quieren o no pueden asumir su responsabilidad. Pero debe saber esto: si otras personas en el equipo hacen decisiones por usted debido a que usted no quiere o no puede hacerlas, entonces su liderazgo está comprometido y usted no está sirviendo adecuadamente al equipo.


jueves, 20 de febrero de 2014

Santería

SANTERÍA
El orisha de santería llamado Elegua (foto del escaparate de una tienda BOTÁNICA). Esta deidad se coloca cerca de las puerta y los cruces de caminos. También se conoce como tramposo. Cortesía de Jack M. Roper/CARIS.

Estatua de Santa Bárbara que, a través del sincretismo cristiano, es en realidad el orisha Chango (una deidad de la santería). Santos como estos se adoran como si se trataran de deidades paganas. Cortesía de Jack M. Roper/CARIS.

Caso 1
Un granjero tuvo un altercado con un capataz cubano respecto al mantenimiento de la propiedad y a su falta de cuidado de los animales (cabras, cerdos y pollos). La mañana siguiente el granjero encontró en su porche un gallo decapitado (la cabeza estaba empujada en la cloaca), un coco partido y 14 peniques, todo envuelto en una tela blanca. El granjero fue inmediatamente a la caseta del capataz, donde encontró un extraño ALTAR. En el centro había un CALDERO de hierro lleno de tierra. En lo alto había un cráneo de cabra que soportaba un cráneo humano ensangrentado que a su vez tenía encima una cabeza de pollo. Una cadena colgaba por la frente del cráneo. A la izquierda del cráneo había una muñequita con una espada a medida atravesando su pecho. Detrás del cráneo había cuernos de ciervo (colgados con una cinta roja), una espada de apariencia antigua y un machete. Había también dos cuchillos en la tierra dentro del caldero. Había velas encendidas en y alrededor del caldero, y algunas en el suelo tenían la figura de Santa Bárbara. Enfrente había un tablón contrachapado con un símbolo tallado dibujado con tiza, un gallo decapitado y un trozo de vía de tren. Encima, colgando del techo, había múltiples hebras de abalorios de colores, teniendo la mayoría de hilos sólo dos colores alternantes. Al pie del caldero había una cacerola de agua que contenía dos cocos partidos, una concha de tortuga y un coco intacto. A la derecha había un caldero negro más pequeño con basura, muchos clavos de ferrocarril, un cuchillo, cuernos de ciervo y una hebra de abalorios amarillos. Cerca del caldero había una cadena con AMULETOS de herramientas agrícolas. Por allí encontró también una caja llena de tierra (de unos 30 centímetros de ancho y de largo y 10 de honda) con un pequeño esqueleto de plástico encima. Había otro símbolo tallado y dibujado en una pared cercana. Detrás de la puerta, en una bolsa de papel, había una figurita de 30 centímetros de altura del dios tramposo, Elegua. (mayúsculas añadidas)
Caso 2
Un equipo de trabajo en un cementerio tenía que finalizar una sepultura que fue cavada el día anterior en preparación para un entierro cuando descubrió huesos humanos en dos bolsas de basura de plástico en el lugar. Al ver el contenido, llamó a la policía. Una bolsa contenía un cráneo con mandíbulas y algunas vértebras mientras la otra contenía un esqueleto casi completo. Los rasgos morfológicos eran los de un varón negro. Un cráneo estaba cubierto de sangre y plumas de pollo y el otro estaba cubierto de tierra y herrumbre. Los extremos distales de algunos de los huesos largos habían sido serrados.
Caso 3
Trabajadores del cementerio, recogiendo escombros junto a una tapia, descubrieron una bolsa de plástico enterrada justo debajo de la superficie del suelo. Contenía dos cráneos humanos y 15 peniques. Uno de los cráneos tenía un área de 2, 5 cm de diámetro con una mancha brillante de óxido de cobre. Ambos presentaban suciedad y hierba pegadas. Uno tenía un muelle roto fijado a la mandíbula mediante un tornillo. Había otro tornillo en el maxilar.
Historia. Estos casos, y muchos otros semejantes, se han atribuido al CULTO popularmente conocido hoy como santería. Es una religión sincretista que mezcla elementos del catolicismo y de las religiones africanas. La santería se encuentra en Cuba y los afrocubanos, o lucumi, que llevan a cabo el culto eran antiguamente del sur de Nigeria. Las divinidades traídas desde África las transportaron los esclavos negros cuando los españoles capturaron y trajeron un gran número de ellos a trabajar en las plantaciones de azúcar en el siglo xviii. Estas gentes venían de Nigeria, Senegal y la costa guineana y eran principalmente de las tribus YORUBA y BANTÚ. Los esfuerzos de los misioneros españoles introdujeron a los esclavos en el catolicismo romano, aunque éstos no abandonaron totalmente sus propias tradiciones religiosas, sino que las adaptaron a la nueva fe impartida por los amos españoles (véase más abajo).
Creencias y prácticas. La deidad suprema de los afrocubanos o lucumi es OLURUN. Existen cientos de ORISHAS menores bajo Olurun en el panteón lucumi igual que, de forma parecida a la multitud de santos y patrones en el catolicismo romano y la ortodoxia oriental, así también la santería tiene su abanico de deidades asignadas a cada área de la vida. A pesar de su verdadero panteón los lucumi creen en el concepto de una deidad «suprema». Hay dos razones para ello: primero, es algo propio del culto en sí. Como se ha dicho, Olurun es la deidad principal y todas las demás son inferiores en rango. Segundo, la Iglesia Catolicorromana, que ciertamente ha jugado un papel crítico en la mayoría de los CULTOS SUDAMERICANOS y afrocubanos, ha ejercido una gran influencia en la proliferación del POLITEÍSMO, particularmente en la santería. Es paradójico que los misioneros hubiesen intentado introducir una religión MONOTEÍSTA a la vez que ofrecían una hueste de santos y patrones con sus correspondientes estatuas considerándolos intermediarios entre Dios y los hombres. Esto ha reforzado un sincretismo masivo de las deidades yoruba y los santos cristianos. El cuadro que acompaña a este artículo contiene una relación de las deidades importantes de la santería conocidas como Los Siete Poderes. Junto a cada deidad hay una breve descripción y la correspondiente adaptación cristiana.
Una ceremonia cúltica de santería suele empezar con una invocación a Olurun. Como dios del destino, es considerado el principal mediador entre los dioses y la humanidad. Durante esta invocación los tambores tocan una cadencia repetitiva y después de haber invocado ceremonialmente a Olurun, los tambores alteran el ritmo u ORU, para llamar a otra deidad, según la ocasión y la necesidad.
Los sacerdotes de lucumi, o santería, se llaman BABALAO o SANTEROS. Guardan los secretos del culto, poseen los conocimientos necesarios sobre las prácticas del culto y sirven como oráculos de Ifa. El babalao es iniciado después de un largo período de estudio bajo sacerdotes de más edad y permanece de pie ante su tribu, capaz de contestar cientos de preguntas con respuestas cuidadosamente memorizadas.
Los santeros sacrifican animales frecuentemente para ofrecer SACRIFICIOS de sangre que se consideran gratos a los dioses. No es raro encontrar cuerpos decapitados de pollos dejados tras la práctica de sus ritos.
Los Estados Unidos han visto la migración de muchos cubanos que han traído la santería a comunidades mayoritariamente hispanas, especialmente en Miami (Florida) y Nueva York. Los sacrificios de animales se han convertido en un problema importante. Según una fuente:
«Tiene una popularidad escalofriante», dice Thomas Langdon, oficial de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA). «Creo que está mucho más extendido de lo que a cualquiera le gustaría admitir».
Se cree que los sacrificios traen buena suerte. Además, se llevan a cabo durante la iniciación de un nuevo sacerdote en el culto. Un iniciado americano de Brooklyn (Nueva York) llamado Gene Bailly dijo que su proceso de iniciación duró una semana y estuvo acompañado de tambores, incienso y el sacrificio de 30 cabras, corderos y gallinas.
Los sacrificios suelen realizarse en las casas de los santeros. Las investigaciones de la ASPCA han encontrado muchos animales enjaulados en casas a la espera de sacrificios rituales. En cuanto a tales sacrificios:
Los descubrimientos pueden ser espantosos: una cabeza de cabra clavada a un árbol, bolsas de tripas en un camino. Aunque lo más frecuente son gallos decapitados, Langdon cuenta que la ASPCA ha recibido «informes de cuerpos animales, en buen número, rebosando de grandes bolsas de basura encontradas en un solar, junto a una autopista, cerca de un cementerio».
Los miembros del culto argumentan que tales sacrificios son necesarios y se realizan de una forma humana y que, sin ellos, se minaría una dimensión vital del sistema de creencias del culto. Los miembros también argumentan que una negación de sus derechos a sacrificar animales sería una violación de sus derechos de la Primera Enmienda de la Constitución Norteamericana (es decir, la libertad de religión). Esa es la cuestión que se ha suscitado recientemente en Hialeah, en las afueras de Miami (Florida) ya que las ordenanzas de la ciudad emitidas en 1987 prohibieron el sacrificio de animales por razones «innecesarias». Los miembros de la Iglesia de Lukumi Babalu Aye, Inc., insisten en que los pollos se matan y después se comen. Los oficiales de la ciudad dicen que dejan los cuerpos decapitados de los animales por las calles de la ciudad, amenazando la salud pública. Jorge Duarte, abogado de la congregación de santería, argumenta: «Puedes comprar McNuggets de pollo en Hialeah, … pero no puedes matar un pollo por razones religiosas». El Tribunal Supremo tendrá que decidir si se han infringido las leyes municipales o los derechos de los animales, o si se han infringido los derechos a la libertad religiosa de los devotos a la santería. Curiosamente, las principales denominaciones cristianas respaldan la causa de la iglesia de Hialeah y su responsable, Ernest Pichardo, por la misma razón por la que los líderes cristianos conservadores se pusieron al lado de SUN MYUNG MOON (véase IGLESIA DE LA UNIFICACIÓN), es decir, para que no se sentaran precedentes que progresivamente erosionaran la libertad religiosa.
Esto ha sido un problema que los misioneros cristianos han intentado enfrentar pues el CRISTIANISMO cree en la absoluta necesidad del sacrificio de sangre, una doctrina que tiene sus raíces en el Antiguo Testamento. La práctica hebrea se describe en detalle en el libro de Levítico, donde el sumo sacerdote tenía instrucciones para ofrecer la sangre de varios animales aceptables (toros, chivos, tórtolas, etcétera) como sacrificio por los pecados del pueblo. El cristianismo rompe, sin embargo, con el JUDAÍSMO en su percepción de la necesidad del sacrificio con sangre al introducir la doctrina de la exclusividad de Jesucristo como el único sumo sacerdote que se ofreció a sí mismo como sacrificio final por el pecado mediante el derramamiento de su propia sangre (He. 9:12). Además, dicho sacrificio se ofreció una vez para siempre (He. 9:25–27). Así pues, la tensión entre el cristianismo y la santería (así como con cualquier otro culto africano trasplantado) es una consecuencia inevitable de haber coincidido en un momento determinado de la historia. La necesidad de expiación en santería es uno de los puntos principales de la adoración. El OMO espera que a través del sacrificio, la deidad les absuelva y purifique.
Además de los sacrificios, las ceremonias cúlticas incluyen danzas rituales. Se usan muchos FETICHES e instrumentos, como tambores de varios tamaños, campanillas, MARACAS, palos y objetos metálicos. El ritmo y la danza tienen su origen en las tradiciones africanas.
Las tiendas que proporcionan lo necesario para el culto se llaman BOTÁNICAS. Se encuentran en muchas comunidades hispanas de los Estados Unidos y Canadá, así como en Cuba, y comercializan miles de fetiches, TALISMANES, hierbas, filtros y otros objetos empleados por el culto.
Los devotos de santería no invocan a las deidades sólo por expiación, también tienen como objetivo primordial llegar a ser poseídos por el orisha. La intensidad de tan íntima relación representa una gran atracción para la gente. Precisamente en este área es donde la santería se aproxima más al VUDÚ.
Deidad

Significado

Sincretismo cristiano

Olurum
Elegua,
Eshu

controla los caminos, puentes, puertas; permite la comunicación entre el santero y el orisha

Santo Ángel Guardián; San Antonio de Padua; el niño Jesús

Obatalla

padre de toda la creación; patrón de histéricos y melancólicos; fuente de energía, sabiduría, pureza

Nuestra Señora de las Mercedes; Santa Eucaristía; Cristo resucitado

Chango

controla el trueno, el rayo, el fuego; a veces invocado en sortilegios malevolentes

Santa Bárbara

Oshun

controla el oro, el dinero, el amor sensual; produce matrimonios; protege los genitales y el bajo vientre

Nuestra Señora de la Caridad

Yemaya

madre primigenia de los «santos»; protege la maternidad y la feminidad; controla la fertilidad y las funciones intestinales; gobierna los mares

Nuestra Señora de Regla

Babalu-
Aye

patrón de los enfermos, especialmente de enfermedades de la piel

San Lázaro

Oggun

deidad guerrera; gobierna los metales y armas; invocado en sortilegios malevolentes

San Pedro

Conclusión. La santería, como el catolicismo, ha sido suprimida por Fidel Castro en territorio cubano. Es, por eso, que la membresía ha decaído en los últimos años, pero sólo en Cuba. En Estados Unidos el número de practicantes ha aumentado de forma sorprendente y se espera que continúe haciéndolo, especialmente en las comunidades hispanas de las principales áreas metropolitanas. Además de los exiliados cubanos, esta antigua religión africana es una atracción para los blancos y negros. Se estima que sólo en la ciudad de Nueva York hay unos 300.000 practicantes de santería.
Muchos de los rituales concretos permanecen en secreto. Es muy difícil obtener información a causa de la falta de una publicación oficial del movimiento. Los periódicos de todo el país cuentan frecuentes historias que describen los restos de los sacrificios de animales del culto. Algunos practicantes afirman abiertamente su participación en la santería.
En abril de 1989 fueron exhumados los cuerpos descuartizados de 13 hombres encontrados en tumbas superficiales cerca de Matamoros (México). Una de las víctimas era un estudiante de 21 años de la Universidad de Texas. Cuatro sospechosos confesaron los asesinatos, afirmando que los habían usado como una «protección mágica» para protegerse de sus enemigos. El crimen se asoció al vudú y a la santería por los oficiales que llevaban el caso. Los cuatro sospechosos eran también traficantes de marihuana.

La santería ha conservado sus rasgos africanos con bastante más fuerza que otros cultos caribeños y sudamericanos. La razón de ello es que hasta el siglo xx se han llevado esclavos a Cuba y, por tanto, los rituales y tradiciones culturales han quedado muy arraigados. En Norteamérica la santería se ha hecho más sofisticada en la medida que atrae los intereses de profesionales y hasta académicos que se cansan de una sociedad cargada de valores seculares por un lado y por otro lado de religiones como el cristianismo que se centran en la vida después de la muerte.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Sínteton o Combinación

Esta figura (del griego «syn» = con + thetos = puesto) consiste en colocar juntas dos palabras por causa de la costumbre. Por ejemplo: «de palabra y obra»; «principio y fin», etc. Se distingue de la síntesis, en que ésta es una composición formada, no en virtud de la costumbre, sino de la dialéctica. También se distingue de la endíadis, ya que en ésta se usan dos palabras para decir una sola cosa (véanse en sus respectivos lugares). Ejemplos de sínteton:
Gn. 18:27. «… polvo y ceniza».
Sal. 115:13. «A pequeños y a grandes» (comp. Ap. 20:12).
Is. 58:5. «… cilicio (mejor: saco) y ceniza» (también Jon. 3:6; Lc. 10:13, etc.).
Hch. 7:22. «Moisés … poderoso en sus palabras y obras.»

Hay muchos otros ejemplos de esta figura: «ricos y pobres», «viejos y jóvenes», «pecados e iniquidades», «fe y obras», etc., etc. La figura opuesta es endíadis.



martes, 18 de febrero de 2014

Deberes de los Maridos y las Esposas

Los Privilegios del Deber Matrimonial
Pensando sobre el matrimonio, muchas veces creemos que las acciones espontáneas son genuinas, mientras otras que se hacen por sentido de obligación son sofocadas, artificiales, e inventadas. Razonamos de esta manera especialmente si estamos considerando cuestiones “del corazón.” Cumplir nuestras responsabilidades por el sentido de obligación se considera restrictivo al amor verdadero.
Pero la Biblia define el amor como el guardar de todo corazón los mandamientos de Dios. Sin duda alguna, la demostración más alta del amor fue la muerte de Cristo por su pueblo, y esa acción de amor no se caracterizaba por el romanticismo o emocionalismo. Fue una amarga congoja para Cristo que tomase la copa de la ira de Dios, pero esa congoja no disminuye nada de su amor para nosotros; más bien, lo aumenta.
Cuando cumplimos nuestras obligaciones con gusto, nos ayuda a disciplinar las emociones. Llegando a esos deberes reconociendo que Dios los ha formado para nosotros, y nos ha asignado a todas las responsabilidades matrimoniales en sabiduría, podemos alegrarnos de su bondad. Esto no resulta en la negación de la espontaneidad, más bien es la disciplina de ella.
Los Deberes Bíblicos del Marido
Tanto en el hebreo del Antiguo Testamento como en el griego del Nuevo Testamento, la palabra para marido es normalmente nada más que la palabra para “varón,” y el contexto demuestra que es un marido de que se trata. Sin embargo, otra palabra relativamente común en el hebreo para marido es baal, la cual significa “amo,” o “señor.” Y en el griego, encontramos por lo menos dos ejemplos de esta clase de lenguaje: kurios, que significa “señor,” y hupandros, que significa “varón encima.” La palabra inglesa para marido es una maravillosa, la cual abarca a todas estas descripciones bíblicas del hombre casado. Hay la connotación del señorío, pero de un señorío que supone gran cuidado, labor, sacrificio, y ternura.
El marido siempre debe recordarse de que como marido, él es una pintura viva del Señor Jesús. Ese recuerdo es su primer deber en el matrimonio. Como marido, el hombre está comunicando constantemente la naturaleza de la relación entre el Señor y su pueblo, y por eso debe de comunicarse veridicamente. La manera en que el hombre trata a su esposa determinará si está hablando la verdad con respecto a Cristo o no. Pero él no tiene la opción de quedarse silencioso; está comunicándose todo el tiempo. Eso es debido a que el Señor es un marido, y por lo tanto todos los maridos son una representación de Él.
Puesto que su relación habla de Cristo y la iglesia todo el tiempo, el marido tiene que aprender a imitar a Cristo en su carácter también. Esto señala a la segunda obligación del varón. La Biblia dice claramente que el Señor es marido de su pueblo: “Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre” (Isa. 54:5; vean también Jer. 31:32; Apo. 21:2; Ef. 5:23). Así como el marido trata de imitar al Señor en sus obligaciones, debe ser un labrador para su esposa. Esto quiere decir que debe sustentarla y cuidarla de la misma manera que cuida a su propio cuerpo (Ef. 5:29). La palabra “sustentar” es ektrepho, la cual significa “alimentar, criar a madurez.” La palabra “cuidar” es thalpo, y significa “calentar, abrigar con amor cariñoso.” El marido que no demuestra un cuidado particular y tierno a su esposa, y luego espera que ella sea fructífera y bella, no es labrador verdadero; él es un idiota – la palabra griega para eso es probablemente cabezón. El hombre debe amar a su esposa en una manera sacrificada (Ef. 5:25), y a menos que cultive su jardín con un cuidado extraordinario, no debe esperar nada más que mala hierba.
Esto nos conduce a la tercera obligación, la cual es el tener celos. Puede ser que esto sacude a nuestra sensibilidad moderna; a menudo consideramos al celos como un problema personal, y no una virtud para alentar y cultivar. Esta opinión, o reacción, es simplemente más evidencia de cuan lejos hemos caído de las convicciones bíblicas sobre el matrimonio. El marido debe ser celoso, y debe ser protector. Pablo usa esta imagen del marido bueno para exhortarles a los cristianos corintios a ser fieles. “Porque que os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Cor. 11:2). Siguiendo al Señor, los varones cristianos deben recordarse que el nombre de Dios es Celoso: “…Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” (Exo. 34:14). Es cierto que el hecho de tener celos puede ser malo y destructivo cuando su motivo es la amargura, el resentimiento, o la malicia. Pero lo mismo se puede decir de muchas otras actitudes; si se mezclan con el pecado, ¡se vuelven pecaminosas! La actitud de tener celos no tiene que ser mezclado con el pecado. Y en numerosas circunstancias, es un pecado no ser celoso.
Pero también hay deberes muy terrenales en la vida de un marido piadoso. Por ejemplo, el marido debe proveer a su esposa del alimento necesario. Esto se ve en la ley dada a Israel antigua, cuando no se le permitía al varón defraudar a su primera esposa de sus derechos matrimoniales a causa de su poligamia. “Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero.” (Ex. 21:10–11) Aquí entendemos que una de las obligaciones del marido es ésta de asegurar que su esposa tiene el dinero necesario para los comestibles. En otras palabras, el hombre no se puede librar de sus deberes matrimoniales básicos, simplemente tomando otra mujer. Se entiende que la provisión del alimento es una de estas obligaciones. El Nuevo Testamento enseña que el hombre que no cuida a los de su familia es peor que un incrédulo (1 Tim. 5:8). Por lo tanto, ¿qué debemos pensar de él que no cuida ni de los de su propia casa, descuidando a su esposa? Así descuidando de la esposa de esta manera es equivalente a la apostasía – es negar a Cristo, quien sustenta a su desposada. De la misma manera, la Biblia exige que el marido le provea a su esposa el vestido que necesita (Ex. 21:10).
El marido también tiene que cumplir con las necesidades sexuales de su esposa (1 Cor. 7:3–4; Ex. 21:10). En cuanto a esto, su cuerpo le pertenece a ella, y el lenguaje bíblico es muy fuerte. Dice Pablo que en esta cosa, la esposa tiene autoridad sobre su marido. “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.” (1 Cor. 7:3–4)
De esta manera y un solo ejemplo de esto, el marido no debe negarle a su esposa oportunidad de tener hijos. “Entonces Judá dijo a Onán: ‘Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.’ Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano.” (Gén. 38:8–9). Luego, el Señor le quitó la vida a Onán, no por causa de alguna relación sexual, más bien por causa del engaño que realizaba. Debemos recordarnos de que las relaciones sexuales no se trata en la Biblia como recreación deportiva. No es simplemente recreación; tiene que ver con crear de nuevo. La obligación de proveer oportunidad a la mujer de tener hijos quizás parece extraña a la mentalidad moderna. Pero eso simplemente demuestra lo poco que los maridos modernos sustentan y cuidan a sus esposas.
La Biblia habla claramente sobre otra obligación de los maridos. El tiene que estar satisfecho con su esposa (Prov. 5:15–23; Mat. 5:28). Se le prohibe que codicie a la mujer de otro. “No codiciarás la mujer de tu prójimo.” (Éx. 20:17). Y no solamente se le prohibe desear la esposa de otro hombre, sino se le ordena en forma positiva que esté satisfecho con la mujer que tiene.
Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu juventud. Como cierva amada y graciosa gacela, sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. (Prov. 5:15–19)
Especificamente, al hombre se le ordena que esté satisfecho con las caricias de su esposa, recreándose en su amor. Comparar a su mujer con otras, sea en silencio o en voz alta, sea con palabras o con acciones, siempre es destructivo. Y entre más que se hacen las comparaciones, lo menos contento se puede estar. Así, el marido tiene que contentarse con ella en cada área; por lo tanto, todas las comparaciones se tienen que evitar, sea con respecto a la belleza, cocción, inteligencia, interés sexual imaginado – lo que sea. Para los hombres es particularmente importante que estén satisfechos en cuanto a las relaciones sexuales. Esto se hace más fácil si el marido está realizando lo que debe en sus otras áreas de responsabilidad.
Otra obligación del marido tiene que ver con la responsabilidad continua de examinar y aprobar los compromisos que hace su esposa.
Todo voto, o todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará. Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella: los confirmó, por cuanto calló a ello el día que lo oyó. Mas si los anulare después de haberlas oído, entonces él llevará el pecado de ella. (Núm. 30:13–15)
Debemos reconocer que cuando el marido no dice nada, ya ha aprobado y dirigido por negligencia. Sea que hable o que esté callado, el marido no puede dejar de ser cabeza del hogar. Hágalo bien o hágalo mal, no puede evitar la responsabilidad que Dios le ha dado.
Los Deberes Bíblicos de las Esposas
En cualquier discusión de los deberes de la esposa, se debe entender el contexto de esas obligaciones. La sección anterior no nos dirigió solamente a “la parte del marido” con esta sección dándonos “la parte de la esposa.” Más bien las responsabilidades de la esposa notadas más adelante se pueden añadir a la lista de responsabilidades del marido. No solo tiene él la responsabilidad delante Dios de realizar su trabajo, sino también delante Dios tiene que asegurar que ella realice el suyo. Y sin embargo, eso no se hace por mangonearla; se hace sustentándola y cuidándola.
Primero, como se dijo antes, la esposa debe respetar a su marido (Ef. 5:22, 33). El deber fundamental del marido es amar a su esposa. Por contraste, el deber fundamental de la esposa es respetar a su marido. El hombre y la mujer están orientados uno al otro tan distintos que sus obligaciones fundamentales el uno al otro también son diferentes. En esta situación el respeto que la mujer debe a su marido supone tanto el honor como la obediencia. Y por supuesto las esposas han de amar a sus maridos porque la Biblia exige que todos los creyentes amen a sus prójimos como a sí mismos. Pero cuando la Biblia viene a tratar las obligaciones de mujer casada en particular, se fija en el respeto, no el amor.
También bajo la providencia de Dios, la esposa debe engendrar hijos. “Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciera en fe, amor y santificación, con modestia.” (1 Tim. 2:15). Además, ella debe criar esos niños y cuidarlos con gran ternura. “Antes fuimos blandos entre vosotros, como la que cría, que regala a sus hijos.” (1 Tes. 2:7). Esto no se da simplemente como ejemplo; se da como mandamiento positivo: “Que enseñen a las mujeres jóvenes a ser prudentes, a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos” (Tito 2:4).
La esposa no debe quejarse de su fertilidad. La labor de tener y criar hijos es frecuentemente trabajo durísimo. ¿Cómo no? Sin embargo, es obra de Dios (Gén. 3:16), y es la obligación de la esposa someterse a la voluntad de Dios y engendrar hijos para su marido alegremente.
Además, tampoco debe ella jactarse de su fertilidad. Toda jactancia debe ser en el Señor. A veces, de reacción a la mentalidad “contra-niños” del mundo moderno, algunas mujeres cristianas han engendrado hijos casi como acto de desafío u obstinación. Pero no debemos ser reaccionarios contra el mundo; más bien debemos todos vivir delante de Dios. La respuesta bíblica a la fertilidad es la de alegría.
La Biblia también les da a las esposas el deber de ser trabajadora en casa. Pablo le instruye a Tito que “las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa [o como dice la versión antigua: que tengan cuidado de la casa], buenas, sujetas a sus maridos; para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:3–5). Se instruye a las mujeres jóvenes a que sean amas de casa, trabajando en ocupaciones domésticas. No solamente deben estar en casa, más bien deben ser productivas en casa. La diligencia en el hogar significa trabajo duro: limpiando, cocinando, criando niños, etc. Así es posible desobedecer a Dios por negligencia de lavar los trastes.
Por supuesto esto es trabajo duro, especialmente cuando los niños están chiquitos. Muchas esposas, cuando pasan por esta experiencia, consideran el estado de cansancio como si fuera algún síntoma de algo malo. Más bien, es síntoma de haber hecho muchas cosas bien.
Si la mujer es competente, y lo debería ser, a su debido tiempo su diligencia la llevará fuera de la casa (Prov. 31:10–31). La Biblia no enseña que el lugar de la mujer es en el hogar; la Biblia exige que el hogar sea su prioridad, pero ella no está limitada solamente a la casa.
Otro deber consiguiente exige que la esposa mantenga el hogar bien surtida de comestibles y ropa. “Es como nave de mercader; trae su pan de lejos. …No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.” (Prov. 31:14, 21). Si su marido trabaja fuerte para proveerla con el dinero para estas necesidades (como se le obliga hacer), entonces ella debe ser administradora responsable de lo que él da. Ella no debe ser frívola. Las compras se deben entender, no como entretenimiento y lujo, sino más bien como trabajo. Como administradora interesada en el trabajo, ella debe ser diligente.
También, la esposa debe satisfacer las necesidades sexuales de su marido (1 Cor. 7:2–5). Esto quiere decir más que ser “complaciente” cuando “él lo desea”; ha de ser una amante sensible e interesada.
Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes: bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; porque estoy enferma de amor. Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera. (Cánt. 2:3–7)
Dios ha ordenado la relación sexual en el matrimonio como protección contra la inmoralidad. Es cosa importante que las esposas en particular se acuerden de este propósito. Las mujeres tienden a sentirse insultadas por las tentaciones de sus maridos, y una esposa rencillosa y ofendida no ofrece protección ninguna.
La esposa debe esforzarse a evitar las quejas, rencillas y contiendas. Se nos dice que son “gotera continua las contiendas de la mujer” (Prov. 19:13). Salomón también nos recuerda que “gotera continua en tiempo de lluvia y la mujer rencillosa, son semejantes: pretender contenerla, es como refrenar el viento, o sujetar el aceite en la mano derecha” (Prov. 27:15–16). Dios les ha dado a las mujeres grandes habilidades de lengua, y deben usar esa habilidad para ayudar a sus maridos. La mujer prudente sabe el poder de sus palabras, y por eso las somete a la Palabra de Dios. “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.” (Prov. 31:26). La mujer necia se cree que su casa necesita un ambiente ruidoso, y derriba todo con su lengua.
La Biblia también nos enseña que la esposa debe ser discipulada de su marido. “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación:” (1 Cor. 14:34–35). El marido debe instruir y enseñar a su esposa, y ella no debe menospreciar su obligación en esto, buscando otro sitio para esa instrucción. No hay ninguna inconsistencia entre la sumisión y la inteligencia. Con respecto a esto es bueno que las esposas se recuerden de Abigail, una mujer bella, sumisa, y también inteligente (1 Sam. 25:3, 41).
La esposa cristiana debe ser trabajadora de obras de caridad y misericordia. Sobre esto la Biblia habla muy claramente. Cuando Pablo está considerando la clase de viuda que puede ser mantenida por la iglesia cristiana, establece un criterio alto.
Sea puesta en la lista sólo la viuda, no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra (1 Tim. 5:9–10).
También tenemos el ejemplo de la productividad de la mujer piadosa de los Proverbios. “Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso.” (Prov. 31:20).

La mujer que comprende todos estos deberes, y que trabaja fielmente en ellos, es verdaderamente una mujer de inestimable valor. Su marido ha recibido una gran bendición, como bien lo sabe. Así también los niños, y todos los que vienen a tener contacto con esa casa. “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” (Prov. 31:10).

lunes, 17 de febrero de 2014

La superación de los obstáculos (parte 5 de 7)

Error 5
Tomar atajos
Me gusta creer que soy demasiado inteligente para que alguien me tome por tonto. Pero puede suceder. Especialmente si me propongo tomar atajos.
Dicen que los farsantes tienen éxito porque la gente es avara. Saben cómo se comportan los avaros y sacan provecho de esto. Los farsantes que atacan a los cristianos se aprovechan de su confianza y su benevolencia. Sin embargo, usted puede reconocerlos generalmente cuando comienza a estudiar las referencias. Las posibilidades de ser estafado por un farsante experto son mínimas. La investigación más modesta los hace escabullir. Quien llegue a engañarlo probablemente será alguien a quien usted conoce.
Hace varios años comenzamos a ayudar a un par de médicos locales que trabajaban en un rincón del mundo muy necesitado. Dirigían varias clínicas y proyectos para los pobres. Durante años fue un ministerio impresionante—hay que reconocerlo. Estos doctores podrían haber hecho mucho dinero en su país, pero escogieron servir a los pobres. Para eso necesitaban de subvención financiera. No pedían mucho, y además eran diestros en escribir cartas de oración y en comunicarse con los dadores pudientes. Con el correr de los años, realizamos algunas visitas relámpago, pero como teníamos otros problemas que nos apremiaban, nos resultó fácil tomar atajos.
Los médicos comenzaron a gozar de un estándar de vida más alto. Sospecho que se acostumbraron al mismo, tal como las familias de clase media de Estados Unidos. El estilo de vida tiende a elevarse para igualar el ingreso y luego excederlo. Debido a que no rendían cuentas, a los misioneros les resultó cada vez más fácil gastar el dinero en sí mismos en lugar de usarlo para el ministerio.
Cuando dejamos de tomar atajos, los engaños comenzaron a hacerse ver. Primero, notamos que los médicos planeaban viajes constantemente de modo que fuese imposible pasar tiempo con ellos. Luego se apropiaron del orden del día, desviando a nuestro equipo de visitación de los puntos de interés. Finalmente, pusimos la farsa al descubierto y las evidencias del fraude fueron dolorosamente obvias.
Remedio: desarrollar procedimientos
de evaluación y usarlos

Establezca procedimientos para conocer a fondo los nuevos ministerios y para mantener la rendición de cuentas con los socios actuales. Por ejemplo, mire a un ministerio a través de los siguientes seis lentes:
1. Estudie las prioridades del ministerio y compárelo con otros ministerios cristianos del área.
2. Busque llegar a acuerdos en las posturas teológicas básicas.
3. Verifique la reputación y la relación del ministerio con las iglesias locales y otras agrupaciones de cristianos.
4. Examine la situación financiera y la base del sostén del ministerio.
5. Identifique las metas y los objetivos específicos del ministerio.
6. Analice la estructura y la calidad de la junta directiva.
Lo que usted puede aprender acerca de un ministerio mirándolo a través de estos lentes es útil tanto para cultivar una relación como para examinar a un ministerio nuevo.