viernes, 21 de marzo de 2014

La Ley del Catalizador (parte 3 de 3)

Características de un catalizador
Es fácil señalar un catalizador de equipo después de que ha influido en el grupo y lo ha llevado a la victoria, especialmente en el mundo de los deportes. Usted puede ver los momentos particulares en que la persona fue a un nivel totalmente nuevo y al mismo tiempo llevó allá al equipo. Pero, ¿cómo reconocer de antemano a un catalizador? ¿Cómo buscar personas catalizadoras para su equipo actual?
No importa qué tipo de «partido» juegue o en qué clase de equipo esté, usted puede estar seguro de que los catalizadores tienen ciertas características que los hacen diferentes de sus compañeros. He observado nueve cualidades que siempre se presentan en los catalizadores con quienes he interactuado. Ellas son:
1. Intuitivos
Los catalizadores sienten cosas que otros no sienten. Pueden reconocer una debilidad en un adversario. Pueden percibir una oportunidad que otros no ven. Pueden hacer una jugada intuitiva que convierte una desventaja en ventaja. Cualquier cosa que sea lo que sientan, son capaces de usarla para empujar al equipo a la victoria.
La forma en que la intuición se manifiesta cambia según las diferentes clases de equipos. Eso tiene sentido debido a que la meta del grupo determina lo que el equipo valora. Otra razón es que esas personas son más intuitivas en sus áreas de fortaleza natural. De modo que el catalizador para un negocio pequeño podría ser un empresario que puede descubrir una oportunidad cuando nadie más está consciente de ella. Para un ministerio, o una organización sin ánimo de lucro, el catalizador podría ser una persona que reconoce instintivamente el liderazgo y puede reclutar voluntarios talentosos. Para un equipo de fútbol americano podría ser un mariscal de campo que siente que una defensa no se ha amoldado bien y hace la jugada con la que gana el partido. En cada caso la situación es distinta, pero el resultado es el mismo: un catalizador percibe una oportunidad, y en consecuencia el equipo se beneficia.
2. Comunicativos
Para mantener al equipo en movimiento, los catalizadores dicen cosas que otros miembros del equipo no dicen. A veces lo hacen para compartir con sus compañeros lo que han sentido instintivamente, y por consiguiente, ellos pueden estar mejor preparados para enfrentar el desafío. Otras veces su propósito es inspirar o incitar a otros miembros del equipo. Generalmente saben cuándo un compañero necesita un estímulo y cuándo necesita un puntapié.
Cada vez que usted vea un equipo que de repente cambia por completo, o sube su desempeño a otro nivel, verá a alguien en él hablando, dirigiendo e inspirando a los demás. Esto también se ve en líderes políticos fuertes. Personas como Churchill, Roosevelt y Kennedy cambiaron el mundo con sus palabras. Ellos fueron catalizadores, y los catalizadores comunican.
3. Apasionados
Los catalizadores sienten cosas que otros no sienten. Son apasionados en lo que hacen, y quieren transmitir esa pasión a sus compañeros de equipo. A veces la pasión explota como una furia controlada para lograr objetivos en su área. Otras veces se manifiesta como un entusiasmo contagioso. Sin embargo, como sea que se presente, esta puede inspirar a un equipo hacia la victoria.
El legendario jugador de béisbol Pete Rose de los Rojos de Cincinnati fue uno de los grandes catalizadores de su deporte en el siglo veinte. Una vez le preguntaron qué es lo principal en un jugador de béisbol: sus ojos, sus piernas o sus brazos. La respuesta de Rose fue contundente: «Ninguna de esas cosas. Cuando su entusiasmo aflora es que se vuelve completamente un jugador». Y también un completo catalizador.
4. Talentosos
Los catalizadores son capaces de hacer lo que otros no pueden hacer. Eso se debe a que su talento es tan fuerte como su pasión. Las personas rara vez se vuelven catalizadoras fuera de un área de pericia y talento. Eso ocurre por dos razones principales. La primera es que el talento sabe lo que se necesita para ganar. Usted no puede llevar al equipo al siguiente nivel cuando no ha llegado a dominar las habilidades necesarias para triunfar en un nivel personal. Esto no sucede por casualidad.
La segunda razón por la que las personas deban tener talento en un área en la que anhelan ser catalizadoras es que parte de serlo es influir en otros miembros del equipo. Usted no puede hacer eso si no tiene credibilidad entre ellos debido a su bajo rendimiento personal. Parte de ser un catalizador es compartir sus dones con otros para hacerlos mejorar. No se puede dar lo que no se tiene.
5. Creativos
Otra cualidad que se encuentra comúnmente en los catalizadores es la creatividad. Ellos piensan cosas que otros no piensan. Mientras la mayoría de los miembros del equipo pueden hacer cosas de memoria (o por rutina), los catalizadores piensan de modo diferente que sus compañeros. Constantemente están buscando maneras innovadoras de hacer las cosas.
El especialista de negocios y de equipos deportivos Carl Mays afirma que «la creatividad implica tomar lo que usted tiene, dónde usted esté, y sacar lo mejor de eso». Algunas veces lo que planifican puede cambiar el ritmo de un juego. Otras veces su habilidad de volver a escribir las reglas cambia toda la manera en que el juego en realidad se está desenvolviendo.
6. Iniciativos
Me gustan las personas creativas, y con el paso de los años he trabajado con muchas. Es más, me considero creativo, especialmente en las áreas de escribir y enseñar. Pero mi experiencia con individuos creativos me ha enseñado algo acerca de ellos: aunque todos tienen más que suficientes ideas, no todos son buenos en poner en práctica esos pensamientos creativos.
Los catalizadores no tienen este problema. Hacen cosas que otros no pueden hacer. No solamente son creativos en su modo de pensar, son disciplinados en sus acciones. Se deleitan en hacer que las cosas sucedan. Por tanto actúan. En consecuencia, cuando se mueven, hacen mover al equipo.
7. Responsables
Los catalizadores tienen dones que otros no tienen. Mi amigo Truett Cathy, fundador de Chik-fil-A, tiene un dicho: «Si se ha de hacer, que dependa de mí». Ese muy bien podría ser el lema de todos los catalizadores.
No hace mucho tiempo apareció un comercial en televisión que mostraba un par de asesores aconsejando al ejecutivo en jefe de una compañía sobre cómo podría llevar su empresa al siguiente nivel. El consejo era sobre cómo se podría revisar el sistema de computación de la compañía, cómo se podría mejorar el sistema de distribución, y cómo se podrían cambiar los canales de mercadeo para hacer más eficiente y rentable a la empresa.
El ejecutivo en jefe escuchó con atención todo lo que le decían, y finalmente sonrió y dijo: «Me gusta. Pues bien, háganlo».
Los asesores se miraron confundidos por un instante, y uno de ellos balbució: «En realidad no hacemos lo que recomendamos».
Los catalizadores no son asesores. No recomiendan un curso de acción: se responsabilizan de hacer que se cumpla.
8. Generosos
Los catalizadores dan cosas que otros no dan. Una de las verdaderas señales de que las personas toman responsabilidad es su disposición de dar de sí mismas para realizar algo. Los catalizadores muestran esa cualidad. Están preparados para usar sus recursos con el fin de mejorar al equipo, ya sea que eso signifique dar tiempo, gastar dinero, sacrificar ganancias personales, etc.
Los catalizadores no son asesores. No recomiendan un curso de acción: se responsabilizan de hacer que se cumpla.

Un gran ejemplo de alguien que se entrega por el equipo se puede encontrar en la vida del hombre de negocios neoyorquino Eugene Lang. El 25 de junio de 1981, Lang habló ante sesenta y un graduados de sexto grado en la escuela primaria número 121 de Harlem Oriental, de la cual él se había graduado décadas antes. Lang sabía que de acuerdo a las estadísticas, setenta y cinco por ciento de estos chicos probablemente abandonarían sus estudios durante los seis años siguientes y no se graduarían del bachillerato. Él deseaba hacer algo que cambiara eso.
Lang comenzó por animar a los estudiantes a estudiar duro, diciéndoles que si lo hacían les seguiría el triunfo. Pero luego, sin pensarlo, pasó de asesor a catalizador. Prometió a esos muchachos que si se mantenían fieles y se graduaban del colegio, él le daría a cada uno de ellos becas en dinero para la universidad. Esa promesa fue el inicio de lo que llegó a ser el programa «Tengo un Sueño».
Cuatro años después todos los sesenta y un estudiantes aun estaban en el colegio. Dos años más tarde, noventa por ciento de los cincuenta y cuatro muchachos que permanecían en contacto con Land se graduaron del colegio, y dos tercios de ellos fueron a la universidad. Hoy día Tengo un Sueño patrocina ciento sesenta proyectos en cincuenta y siete ciudades, y afecta las vidas de diez mil muchachos y todo porque Lang decidió convertirse en un catalizador.2
9. Influyentes
Por último, los catalizadores son capaces de conducir a sus compañeros de equipo en una manera que otros no pueden. Los miembros del equipo seguirán a un catalizador aun cuando no reaccionen ante nadie más. En el caso de un miembro del equipo muy talentoso que no esté especialmente dotado en liderazgo, puede en cambio ser un catalizador eficaz en un área de pericia. Sin embargo, las personas con capacidad natural de liderazgo influirán más allá de su propio equipo.
Michael Jordan es de nuevo un ejemplo extraordinario. Es obvio que influyó en sus compañeros de equipo en Chicago. Pero su influencia se extendió más allá de los Toros. Disfruté eso de primera mano este año en el partido de las Estrellas de la NBA. Antes del juego tuve el placer de predicar en la capilla a jugadores y dirigentes, y más tarde pasé un tiempo con los árbitros que habían sido seleccionados como jueces. Durante mi plática con ellos les pregunté a qué jugador respetaban más por su sinceridad. Su respuesta fue Michael Jordan.
Uno de los árbitros narró entonces que en un juego cerrado, Danny Ainge, cuyo equipo estaba jugando contra los Toros, hizo un lanzamiento casi desde la línea de los tres puntos. Los jueces solo le dieron dos puntos por la canasta, puesto que no estaban seguros si el jugador estaba fuera de la línea de los tres puntos. Cuando se pidió un tiempo inmediatamente después del lanzamiento, uno de los árbitros preguntó a Jordan si la canasta del adversario había sido un tiro de tres puntos. Jordan indicó que así fue. Dieron a Ainge los tres puntos. La integridad y la influencia de Jordan hicieron que ellos cambiaran radicalmente su determinación.

Cuando usted vea muchas de esas nueve cualidades en alguien de su equipo, anímese. Cuando vengan tiempos difíciles, él o ella probablemente entrará en un nivel completamente nuevo de desempeño, y también intentará llevar allá al equipo.



jueves, 20 de marzo de 2014

Brujería

BRUJERÍA
Francisco de Goya representó en este lienzo el tema del aquellarre.
Colección de cirios ceremoniales, usados para celebrar las distintas festividades de las brujas. Cortesía de Jack M. Roper/CARIS.

Observaciones generales e históricas. El término brujería ha sido definido de diferentes formas. En el pasado ha sido casi siempre mencionado como el manejo humano de poderes sobrenaturales para el maligno propósito de practicar la MAGIA NEGRA. Por esta razón, «brujería», «HECHICERÍA» y «MAGIA» son casi sinónimos.
La brujería ha sido falsamente identificada con el SATANISMO. Es cierto que en la Edad Media las «brujas» eran atrapadas y ejecutadas como enemigos de la iglesia cristiana, como si fueran satanistas. Pero esta convergencia en la época medieval fue coincidente durante mucho más tiempo.
La antropóloga y supuesta bruja MARGARET MURRAY (1863–1963) argumentaba que la brujería precede al cristianismo. Ella creía que las brujas existían en las antiguas culturas paganas que precedieron a la BIBLIA. Si bien es verdad que los antiguos paganos practicaban diversos rituales que podrían verdaderamente ser consideradas como actividad de brujas, es altamente difícil fundamentar la tesis de Murray en la amplia historia de las sociedades preindustriales. Es sencillamente demasiado difícil unir tantos fragmentos eclécticos de varias creencias y prácticas propias de culturas totalmente ajenas entre sí. Además, no es posible seguir el curso histórico de apenas una religión organizada matriarcal o de brujería. Sin embargo, es de gran importancia señalar que las brujas actuales rechazan lazos con el cristianismo. Hay varias razones para esto. Primero, es realmente cierto que los antiguos paganos practicaban hechicería y magia que podría fácilmente ser reconstruida como el oficio de las brujas. Los sacerdotes DRUIDAS, mesopotámicos, egipcios, griegos y romanos hacían uso de la magia para propósitos tan diversos como sanaciones, controlar las fuerzas de la naturaleza, conseguir victorias militares, asuntos políticos, etcétera. La magia usada con buenas intenciones ha sido llamada MAGIA BLANCA, mientras que la magia negra es la realizada para causar daño a otro. Hay evidencias de que la magia negra fue utilizada por los antiguos mesopotámicos. La mención que se hace en la Biblia de la adivina de Endor (1 S. 28:7), a la que vino Saúl para una consulta espiritual, es una prueba del hecho de que la hechicería era una institución establecida contemporánea con, si no anterior a, la llegada de los hebreos a Palestina. Por tanto, las brujas, siguiendo la tesis de Murray, se refieren a su historia como evidencia de que la brujería era una antigua y bien establecida institución a lo largo de los siglos, no un producto híbrido de cristianismo.
Segundo y más importante, muchas brujas modernas desean distanciarse del cristianismo a causa de lo que ellas afirman que es la más reciente proliferación de una religión patriarcal de dominio masculino que históricamente ha ignorado el papel de la mujer en la iglesia y la sociedad. Por ejemplo, Stewart y Janet Ferrar, al comparar el ISLAM con el cristianismo, hacen la siguiente observación:
El cielo del Islam es mucho más interesante, al menos porque MAHOMA era sexualmente sano y no legó a sus seguidores ninguna de las inhibiciones y neurosis que el misógino Pablo de Tarso impuso en el cristianismo … Para el MUSULMÁN, la mujer es inferior pero hecha por ALÁ para dar y recibir deleite. Para el cristianismo paulino, la mujer no sólo es inferior sino que es una tentación para pecar y en sí es moralmente débil si no prácticamente perversa (un punto de vista del que la iglesia nunca se ha apeado del todo, aunque no podemos encontrar una base para él en las palabras y hechos de Jesús).
En páginas anteriores de su libro A Witches Bible Compleat, los Ferrar señalan:
Puede también señalarse que … el catolicismo, el JUDAÍSMO, el Islam y buena parte del protestantismo todavía se aferran tercamente al monopolio masculino del sacerdocio en tanto que «ordenadamente ordenado»; las sacerdotisas siguen vetadas, para el gran empobrecimiento espiritual de la humanidad.
Esto parece implicar desde luego que la brujería es una religión propia de mujeres. Esto tampoco es cierto. Las brujas se imaginan popularmente como viejas con sombreros negros puntiagudos, montadas en escobas y lanzando HECHIZOS alrededor de un CALDERO, son mayormente parte del folclore y mito como la idea del DIABLO vestido de rojo, con cuernos y un tridente. La brujería es, más correctamente, una religión que se centra en rituales de fertilidad y adoración a la naturaleza. Por esta razón, el aspecto femenino de la brujería juega un papel prominente. Tradicionalmente ha habido tantos, si no más, brujos/hechiceros masculinos que femeninos en ciertos círculos paganos del pasado (v. g., los druidas). Sin embargo, la brujería/hechicería ha sido dominada por las mujeres. Douglas Hill y Pat Williams consideran por qué es esto así.
Las mujeres siempre han predominado en la historia de las brujas y podrían citarse numerosas explicaciones más o menos satisfactorias de este hecho. Por ejemplo, en el siglo xvi los escritores pensaban que las mujeres eran más crédulas e impresionables que los hombres, y por eso más fácilmente tentables por SATANÁS. Otros pensaban que Satanás, siendo una personificación masculina del mal, prefería ayudantes femeninas. Expertos recientes como el patólogo del siglo xix J. M. Chariot consideraban que la posesión demoníaca era de hecho una forma de histeria (del griego hysteria, que significa «útero«) y lo veían principalmente como un desorden sexual femenino. Los antropólogos, recordando los CHAMANES femeninos de muchas tribus primitivas, sugerían que las tendencias supuestamente «irracionales» de la hembra dejaban una puerta abierta para el OCULTISMO y las creencias casi religiosas. Probablemente la explicación real (si es que la hay) esté conectada con el hecho de que se haya pensado tanto tiempo que las mujeres son seres inferiores y así eran consideradas más susceptibles de locura y pecado; también eran menos capaces de protegerse contra las acusaciones levantadas contra ellas por las completamente masculinas y oficialmente célibes Iglesia e Inquisición.
Este último punto es ciertamente verdadero. Tal como hemos señalado, las brujas, desde Murray, se consideran herederas de las tradiciones que precedieron al cristianismo. Sin embargo, la iglesia medieval consideraba a los diablos y brujas como virtualmente idénticos y, por esta razón, lanzó una intensa cruzada para su eliminación. El papa Inocencio III comisionó un importante libro medieval sobre brujería titulado Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas) que escribieron dos frailes DOMINICOS, Heinrich Kraemer y Johann Sprenger, en 1846. En él se cuentan numerosos casos de mujeres halladas culpables del pecado de brujería. La experta feminista Mary Daly señala:
Un ejemplo más duro de la destrucción total selectiva de un gran número de mujeres fue la tortura y quema de mujeres condenadas por la iglesia por ser brujas. La más importante obra medieval sobre el tema, Malleus Maleficarum, escrita por dos dominicos (Sprenger y Kraemer) en el siglo xv, afirma que «son las mujeres las más adictas a las supersticiones malignas». Esto es, después de todo, algo totalmente lógico dado que «toda brujería viene de la lascivia carnal, que está en las mujeres, insaciable». Según los autores, los hombres están protegidos de tales crímenes porque Jesús era hombre. A diferencia de la mítica Eva, las brujas eran personas vivas reales condenadas por la jerarquía eclesiástica, que se veía amenazada por el poder de ellas.
Paul Jewett, al comentar el manuscrito de Sprenger y Kraemer, observa,
De todas las partes del Malleus Maleficarum, ninguna es tan infame como la vil estima que el autor tiene de las mujeres. El propio título está en género femenino porque, como los autores informan a los lectores, la inmensa mayoría de los involucrados en conspiraciones del infierno son mujeres … Helena, Jezabel y Cleopatra son citadas como ejemplos de la perniciosa actividad que ha provocado la destrucción de reinos enteros.
Por tanto, en la Edad Media, muchos creían que las brujas eran siervas del diablo y que había muchas. Mucha gente acusada de brujería fue perseguida y ejecutada durante la Inquisición. Los protestantes fueron también vehementes en su celo por echar demonios y brujas. Esto llegó a su clímax en Norteamérica durante los famosos juicios de Salem en 1692.
El mito popular supone que la brujería era endémica en los primeros tiempos de la América colonial. Pero esta suposición no tiene apoyo en los hechos. Aunque es cierto que miles de los individuos acusados de brujería eran juzgados y condenados en Europa durante el siglo xvii, en la Colonia de la Bahía de Massachusetts sólo fueron ejecutados 12 antes de 1692.
Surgieron problemas en Salem, sin embargo, cuando un grupo de chicas, incluyendo la hija del pastor, Samuel Parris, fueron acusadas de practicar la ADIVINACIÓN. Tituba, la esclava del Sr. Parris de las Indias Orientales, supuestamente había pretendido ayudar a las jóvenes a descubrir el futuro. Al sufrir una serie de convulsiones, las chicas revelaron que habían sido embrujadas por Tituba y por otras «brujas». Las muchachas continuaron acusando y en mayo de 1692 empezaron las ejecuciones de las acusadas. En julio las cárceles estaban rebosantes de sospechosas. Muchas (unas 50) se arrepintieron y fueron liberadas, pero antes de septiembre ya se contabilizaron 22 «brujas» ahorcadas. Los clérigos habían clamado continuamente por misericordia para las muchas personas acusadas. Sucedió, sin embargo, que hacia 1697 cambió dramáticamente el talante de las cosas cuando se descubrió cuánta sangre inocente se había derramado. Se proclamó un día de ayuno por todo Massachusetts y se presentaron disculpas públicas por parte de los magistrados. Esto puso en marcha una incipiente inquietud que iba a redefinir la actitud de los habitantes de Nueva Inglaterra durante las décadas y siglos siguientes, formando una peculiar espiritualidad propia de esa región. La brujería tradicional desaparecería a finales del siglo xvii, para no surgir de nuevo hasta el siglo xx.
Brujería moderna. La historia de la moderna brujería no es otro capítulo del libro de la brujería tradicional. La brujería moderna, de la que ya hemos hablado, es una historia completamente distinta que a su vez requiere un libro de muchos capítulos. Ya hemos considerado la contribución de Margaret Murray a la causa moderna. Su artículo en la edición de 1922 de la Enciclopedia Británica y sus libros, The Witchcult in Western Europe («Cultos de brujería en Europa Occidental») (1921) y The God of the Witches («El dios de las brujas») (1933), fueron responsables de mantener vivos la memoria y el interés. Pero el inicio definitivo de la era de la brujería moderna comenzó con otra personalidad, GERALD GARDNER (1884–1964). Gardner había adquirido un amplio trasfondo ocultista. Como arqueólogo, había pasado buena parte de sus años de formación en el Sudeste asiático, donde aprendió los secretos del cuchillo mágico de Malasia y se hizo masón (en Ceilán) y nudista. En 1939 Gardner regresó a Inglaterra como ávido ocultista. Se convirtió inmediatamente en miembro de la Comunidad Corona de los ROSACRUCES. A través de tales asociaciones, Gardner se encontró con Dorothy Clutterbuck, a quien llamaba «Vieja Dorothy» en sus escritos. Fue también ella quien, según se cree, inició a Gardner en la brujería. Bajo el nombre de «Scire», Gardner escribió el libro High Magic’s Aid («Ayuda a la alta magia») (1949) y publicó otra obra titulada Witchcraft Today («La brujería contemporánea») (1954). Acerca de esta última obra, Gordon Melton afirma: «Witchcraft Today mantenía que la brujería era una religión agonizante y que Gardner quiso documentar para la posteridad lo que las brujas habían hecho». Para confirmar la debilidad de la tesis de Murray (véase más arriba), Melton continúa:
Las investigaciones sugieren que Gardner no había descubierto un grupo de brujería de existencia anterior. Un artículo de Gardner publicado por Ripley’s Believe It or Not revela que había tomado los recursos mágicos adquiridos en Asia y una selección de textos mágicos occidentales para crear una nueva religión centrada en el culto a la Diosa Madre.
Este último punto es crítico, porque es precisamente el culto a la Diosa Madre lo que se ha convertido en el foco de las brujas modernas. Gardner simplemente reafirmó la tesis de Murray de que una religión preexistente de la Diosa Madre había existido durante muchos siglos antes de la llegada del cristianismo. Witchcraft Today también recogió las ideas de numerosas fuentes ocultistas. Además de Murray, se fundieron eclécticamente en los escritos de Gardner las influencias de ALEISTER CROWLEY, TEOSOFÍA, FRANCMASONERÍA, magia ritual o sexual, etcétera. Del caldero mágico de su mente surgió la moderna brujería, o como se suele decir en inglés, WICCA. A partir de ahí apareció una nueva generación de defensores de una nueva espiritualidad feminista. Entre ellos se encontraban ALEXANDER SANDERS (m. 1988), SYBIL LEEK (m. 1983), Raymond y Rosemary Buckland (los primeros practicantes de la brujería en Norteamérica), Starhawk, Margot Adler, Jim Alan, Jessie Wicker Bell, Gavin e Yvonne Frost, Doreen Valiente, Zsuzanna Budapest, Donna Cole, Ed Fitch, Janet y Stewart Ferrar y muchos otros.
Creencias y prácticas. El simple número de brujas existentes en la actualidad sugiere una amplia variedad de creencias y prácticas. Sin embargo, a pesar del pluralismo y de la diversidad, hay distintos principios derivados de la wicca gardneriana comunes a la mayoría de brujas modernas.
Primero y sobre todo está la creencia en la Gran Diosa Madre. A lo largo de la historia se ha manifestado en numerosas formas: Artemis, Astarté, Afrodita, Diana, Core, Hécate, etcétera. El consorte Pan (el Dios Astado) es el principio masculino de la «wicca». Él también posee una nomenclatura variada, incluyendo nombres como Adonis, Apolo, Bafometo, Cernunnos, Dionisos, Lucifer, Osiris, Thor, etcétera. Hay un rico simbolismo. La Diosa Madre está representada por la luna y el Dios Astado por el sol. Cada año, Pan muere y es devuelto a la vida en una ceremonia conocida como Descenso Del Sol. La ceremonia asociada con la Diosa Madre es conocida como Descenso De La Luna. Cada aquelarre varía en los detalles ceremoniales. A continuación se relata el ritual de Descenso Del Sol utilizado por Stewart y Janet Ferrar:
La Preparación
No se necesita una preparación particular para este ritual, pero si el aquelarre posee una corona de SUMO SACERDOTE debe ponérsela.
El Ritual
Y el fin del Descenso de la Luna, después de las palabras del Sumo Sacerdote «Aquí te encargo, con este signo», la SUMA SACERDOTISA y el Sumo Sacerdote intercambian sus posiciones, moviéndose en el sentido de las agujas del reloj para que él se quede de espaldas al ALTAR y ella frente a él desde el centro del CÍRCULO.
El Sumo Sacerdote recoge su ATAME del altar y lo toma en su mano derecha sobre la izquierda del pecho, apuntando hacia arriba.
La Suma Sacerdotisa le da el Quíntuple Beso, de esta manera:
«Benditos sean tus pies, que te han traído en estos caminos» –besando su pie derecho y después el izquierdo.
«Benditas sean tus rodillas, que se arrodillarán en el altar sagrado» –besando la rodilla derecha y después la izquierda.
«Bendito sea tu falo, sin el cual no podríamos existir» –besándole justo encima del vello púbico.
El Sumo Sacerdote abre los brazos en la Posición Bendita, manteniendo aún el atame en la mano derecha, apuntando hacia arriba.
La Suma Sacerdotisa continúa:
«Bendito sea tu pecho, formado en fuerza» –besando la parte derecha y después la izquierda del pecho.
«Benditos sean tus labios, que pronunciarán los nombres sagrados». Se abrazan, y tocándose los pies, y se besan en la boca.
La Suma Sacerdotisa da un paso atrás y se arrodilla. Ella invoca:
«Lo profundo visita a lo alto, la diosa al dios,
Al que es la llama que la enciende;
Que él y ella puedan asir las riendas de plata
Y montar como uno sólo la biauriga
Que el martillo golpee el yunque
Que el rayo toque la tierra,
Que la lanza atraviese el grial,
Que nazca la magia».
Con el dedo índice, ella toca al hombre en la garganta, la cadera izquierda, el pecho derecho, el pecho izquierdo, la cadera derecha y otra vez la garganta (formando así el Invocador PENTAGRAMA de Fuego). A continuación extiende sus manos, con las palmas hacia delante, invocando:
«En su nombre te invoco,
Poderoso Padre de todos nosotros–
Lugh, Pan, Belin, Herne, Cernunnos–
¡Ven en respuesta a mi llamada!
Desciende, te ruego, sobre tu sirviente y sacerdote».
La Suma Sacerdotisa se alza y retrocede un paso. El Sumo Sacerdote realiza el Invocador Pentagrama de Fuego hacia ella con su atame, diciendo … (mayúsculas añadidas)
En segundo lugar, la moderna brujería practica ciertos ritos que se cree que armonizan con el ritmo de la naturaleza. Las FIESTAS DE LAS BRUJAS incluye días festivos que señalan fases clave del progreso de las estaciones en la madre tierra. Hay ocho fiestas estacionales, conocidas como SABBATS. En orden cronológico, son las siguientes:
1. IMBOLG (CANDELARIA)—2 de febrero
2. EQUINOCCIO DE PRIMAVERA—21 de marzo
3. BELTANE—30 de abril
4. SOLSTICIO DE VERANO—22 de junio
5. LUGNASAD—31 de julio
6. EQUINOCCIO DE OTOÑO—21 de septiembre
7. SAMHAIN—31 de octubre (HALLOWEEN)
8. SOLSTICIO DE INVIERNO—22 de diciembre (NAVIDAD)
Imbolg, Beltane, Lugnasad y Samhain se conocen como los Sabbats Mayores, mientras que los cuatro equinoccios son los Sabbats Menores. Hay otras épocas de reunión para los aquelarres, los llamados ESBATS, que varían entre uno y otro grupo.
Tercero, las brujas practican diversas formas de magia. Son CLARIVIDENCIA, ADIVINACIÓN, PROYECCIÓN ASTRAL, HECHIZOS, etcétera. La alta magia incluye la práctica del arte sanador. Las brujas se basan en el principio de que la sanación es un proceso natural de la madre tierra y que la naturaleza proporciona las medicinas en forma de hierbas. El conocer cuáles aplicar para cada anomalía del cuerpo es un área de erudición en la que se especializan muchas brujas. También se usan los hechizos o encantamientos para efectuar sanaciones.
Cuarto, las brujas siguen un principio de ética conocido como el WICCAN REDE: «No hagas ningún daño, haz lo que quieras». Como parte de este principio también se mantiene la idea de que ser una bruja significa procurar la armonía con el mundo, la naturaleza y los seres humanos. Este principio desecha la noción de que las brujas conciban su trabajo como la práctica del mal. Según Melton, las brujas creen que los «efectos de la magia regresarán por triplicado a la persona que los obra, una creencia que limita el pronunciamiento de maldiciones».
Quinto, la religión es generalmente considerada como sinónimo de la práctica de la magia. La magia es capaz de desarrollar y alimentar los planos internos de la mente, lo «inconsciente colectivo», el mundo de los espíritus, etcétera. El término «inconsciente colectivo» lo empleó el psicólogo Carl Jung, que enseñaba que las personas arrastran un profundo depósito de memoria del pasado. Este depósito mantiene experiencias comunes a todas las razas o a la humanidad en general. Las brujas modernas, según una teoría, creen que los dioses y diosas son simplemente esos arquetipos jungianos que simbolizan las capacidades y potenciales que forman parte de todo ser humano. El punto de vista más común entre brujas y paganos, sin embargo, es que los dioses y diosas son «personificaciones de la Fuerza Vital MONISTA, agenérica, universal y eterna—el principio o energía primaria divina». Hay otras opiniones comunes que no incluimos aquí.
Sexto, la propia creencia en dioses (plural) y diosas (plural), sean o no simbólicos, apunta a que los grupos de brujas abrazan una conceptualización POLITEÍSTA del universo. Para las brujas modernas, esto no significa tanto que crean en un panteón de divinidades masculinas y femeninas, sino que la realidad en sí misma se entiende de muchas formas distintas. La verdad no es una materia de correspondencia entre lenguaje, el mundo o algún modelo conceptual en concreto. Expuesto de otra forma, no existe una expresión singular de la verdad. De hecho, se mantienen verdades contradictorias de forma simultánea.
Séptimo, las brujas (o brujos) de muchos aquelarres pasan a través de distintas fases o «grados» de iniciación. Después de pasar por el primer grado, el neófito se convierte en miembro del aquelarre. Sólo las brujas pueden iniciar a otras, pero, al mismo tiempo, algunas ya nacen brujas debido a su REENCARNACIÓN de una vida pasada. La iniciación a un aquelarre puede ser realizada por un sumo sacerdote o una suma sacerdotisa. Como miembro del grupo, el nuevo sacerdote o nueva sacerdotisa empieza a trabajar para pasar hacia el segundo grado. La bruja que realiza el adiestramiento y posterior iniciación de otro/a en el segundo grado lo hace con mucho cuidado. Stewart y Janet Ferrar señalan:
La iniciación puede traer profundas repercusiones psíquicas y kármicas y, si se procede de modo irresponsable, el resultado puede incidir sobre el propio KARMA del iniciador. Los dirigentes del aquelarre deben recordarlo cuando deciden si el candidato está listo o no para el segundo grado y deben preguntarse en particular si éste es lo bastante maduro como para ser dotado con el derecho de iniciar a otros; si no, su error fácilmente puede repercutir sobre su propio karma. (mayúsculas añadidas)
La iniciación al tercer grado es la meta más alta. En dicha fase, el brujo o bruja se convierte en sumo sacerdote o suma sacerdotisa que ya es capaz de comenzar y dirigir un nuevo aquelarre en que ejercerá autoridad total sobre los miembros de menor rango. Sin embargo, todo el tiempo que permanece en su aquelarre original tiene que someterse a la autoridad del sumo sacerdote o sacerdotisa de tal grupo.
Para alcanzar el tercer grado el candidato tiene que participar en el Gran Rito. Esto implica una ceremonia en la que el iniciado participa «simbólica» o «realmente» en el acto sexual con el sumo sacerdote o sacerdotisa (del sexo opuesto), aunque las prácticas varían enormemente según el grupo. En las tradiciones gardneriana y ALEXANDRIANA, muchos aquelarres sólo practican esta parte del Gran Rito cuando los demás abandonan la sala. En algunos el «rito práctico» se realiza sólo entre marido y mujer. Si el Gran Rito se realiza simbólicamente, se unen el atame (para el brujo) y la copa (para la bruja). En un punto de la ceremonia se sumerge el atame en el cáliz lleno de vino.
La forma más deseable para llevar a cabo un sabbat, esbat o cualquier otra ceremonia es en desnudez. Esto se llama skyclad, actividad cuyo entorno idóneo será un lugar al aire libre para que la ceremonia sea lo más próxima a la naturaleza.
Finalmente, el saber de la brujería moderna viene acompañado de muchos símbolos, la mayoría de los cuales ocupa un lugar tradicional en la historia del ocultismo. Podríamos nombrar el AMULETO, TALISMÁN, ANKH, ATAME, círculo, pentagrama, copa o cáliz, PENTÁCULO, RUNA, SELLO, TAROT, varita, caldero, altar, ESCALA DE BRUJAS, etcétera, como objetos que juegan un importante papel en la brujería wicca. 
Contrastes con el cristianismo. A simple vista es evidente que la religión propia de la brujería está en profunda oposición con el cristianismo. La adivinación, magia, hechicería, brujería y el ESPIRITISMO y ocultismo en general están condenados en la Biblia (v. g. Éx. 22:18; Lv. 19:26, 31 y 20:6; Dt. 18:10–12; 2 R. 17:10–20; 21:1–6; 23:4–7, 24–25; 2 Cr. 33:6; Hch. 13:6–12; 16:16–18; Gá. 5:19–20).
El politeísmo de la brujería es también un tajante contraste con el estricto MONOTEÍSMO de la herencia judeocristiana. Como todas las demás religiones no cristianas del mundo, la brujería borra la distinción entre el Creador y la creación. Las brujas modernas divinizan la naturaleza de tal forma que Dios y naturaleza se identifican como sinónimos. Además, dado que la divinidad está en la naturaleza y en el cosmos, también reside en cada persona. Aquí puede observarse que el pensamiento «wicca» se parece bastante al HINDUISMO y a otros paradigmas orientales.
El pensamiento cristiano tradicional mantiene que la brujería, como las demás religiones oponentes, tiene su origen en Satanás, el «dios de este siglo» (2 Co. 4:4). Enseñar que Dios reside fuera de la REVELACIÓN bíblica e histórica de sí mismo es negar el principio básico sobre el que se fundamenta la fe cristiana. Dios ha creado el mundo y se ha revelado a sí mismo en la persona del Hijo de Dios, Jesucristo. El propósito de Jesús al venir al mundo era obtener la salvación para la raza humana por medio de ofrecerse a sí mismo como expiación por el pecado (Ro. 3:21–26). Para los grupos de brujería moderna el concepto de pecado y la consecuente necesidad de salvación son como mínimo nociones arcaicas. El único pecado que posiblemente podrían admitir sería la alienación del propio potencial divino de la persona.
El pensamiento «wicca» ofrece un abanico de opiniones respecto a la existencia del mal. La opinión más corriente es considerar el mal como un aspecto necesario del bien y no como una realidad distinta y separada del bien, como hacen los MANIQUEOS, los satanistas y otros grupos. No importa lo que una bruja en concreto entienda sobre la relación entre el bien y el mal, le quedará por explicar un enorme problema desde la filosofía «wicca». ¿Es el mal que los seres humanos encuentren en el mundo y en la historia un aspecto aceptable y saludable de una realidad que, según el pensamiento «wicca», no tiene faltas? ¿cómo puede tal visión del mal reconciliarse con el Wiccan Rede que «no hagas daño a nadie, haz lo que quieras»?, ¿No es perjudicial el mal? Desde luego que sí lo es para las víctimas y familiares de un asesino. Y la cuestión que permanece sin respuesta es, si no existe un patrón absoluto o un conjunto de verdades sin ninguna falsedad, ¿cómo puede considerarse verdadero el Wiccan Rede? Afirmar esto es afirmar que existe al menos una verdad absoluta. Muchas brujas están dispuestas a vivir con una aguda contradicción debido a su ingenuidad, su deshonestidad intelectual o a su conveniencia.
Para el cristianismo, Dios es la fuente de toda verdad y la Biblia es la revelación de Dios de tal verdad, considerada necesaria para el mundo.
Hay muchos otros puntos de discusión en relación con los contrastes entre el cristianismo y wicca. Pero dilucidarlos aquí no tendría razón de ser ya que los dos sistemas de pensamiento difieren en casi cada punto.
Conclusión. Según J. Gordon Melton, hay unos treinta mil brujas y neopaganos en Norteamérica (estadísticas de 1986).
Muchos pertenecen a aquelarres locales, de los cuales hay cientos sólo en los Estados Unidos. La cifra habitual de integrantes de cada grupo es de unas treinta personas.
Como sucede con los satanistas, el lector debe ser avisado del sensacionalismo tan prevaleciente en los medios de comunicación, que tanto satisface al público. Muchas personas simplemente saben bien poco acerca del ocultismo y, lamentablemente, están dispuestas a creer todo lo que oigan o lean. Hay que tener cuidado con algunos «expertos» cristianos, normalmente recién convertidos que son inmediatamente puestos a dar seminarios y conferencias para informar y educar a los indoctos.
En los Estados Unidos hay cinco grupos principales de brujería que aparecen en el cuadro que acompaña este artículo.
Algunos aquelarres se adhieren a estos grupos principales y se convierten en parte integrante de sus infraestructuras. La mayoría de los grupos de brujería, como los de satanismo, opera de forma encubierta y autónoma. De hecho algunos aquelarres han luchado por y han conseguido el reconocimiento como religiones legítimas protegidas por la Primera Enmienda de los EE.UU. para conseguir así la categoría de exentas de impuestos. Por ejemplo, el aquelarre «Rosegate» situado en Providence (Rhode Island) alcanzó clasificarse como organización exenta de impuestos en 1989. Por todo Estados Unidos, hay más grupos luchando por este reconocimiento legal.
Nombre

Ubicación

Fundadores

Publicaciones

Círculo, Inc.

Monte Horeb, Washington

Selena Fox, Jim Alan

Circle Network News; Circle Guide to Wicca and Pagan Resources

Pacto de la Diosa

Berkeley, California

Nadie en concreto

Covenant of the Goddess Newsletter

Wicca Feminista

EE.UU.

Numerosas personalidades

The Wise Woman

Wicca Gardneriana

Long Island, Nueva York

Gerald Gardner; Rosemary y Raymond Buckland

The Hidden Wicca Path

Brujería Sajona

Charlottesville, Virginia

Raymond Bucklin

The Tree (1974) (El libro)





miércoles, 19 de marzo de 2014

Prosopografía

Esta clase de descripción (del griego «prósopon» = persona + «grafía» = descripción) es la representación vívida del carácter o del porte exterior de una persona. Véase, por ejemplo, Mt. 3:4, donde se describe el porte exterior de Juan el Bautista. Véase también la gráfica descripción de Yahweh, en Is. 63:1–6, en el día de su venganza (comp., para la recta interpretación de esta porción, con Is. 34:8; 61:2b). También, la descripción de Jerusalén, comparada a una persona a la que se le hace reconocer sus propias abominaciones, en Ez. 16:4–26 (véase v. 2).
Cuando la descripción está limitada a la apariencia exterior de la persona, la figura se llama eficción. En cambio, cuando dicha descripción se limita a representar el carácter o la moral de una persona, se llama caracterismo. Si la descripción se refiere a los modales, hábitos, caprichos o gestos de una persona, se llama etopeya, de la que tenemos ejemplos en Is. 3:16; Jer. 48:3–46; Lc. 18:9–14; 1 P. 3:3. Cuando la descripción está limitada a los sentimientos, se llama patopeya (del gr. «páthos» = = pasión + «poieín» = hacer). Tenemos ejemplos de patopeya en Is. 22:4; 49:15; Jer. 9:1, 2; 23:9; 31:20; Os. 11:7–9; Mr. 3:5; 6:32; 7:34; 10:14, 21; Lc. 19:41; 2 Co. 2:4; Gá. 4:19, 20.
Si la descripción se usa para describir o imitar los dichos de otro, con objeto de añadir énfasis, la figura se llama mímesis, que significa «imitación». Véanse ejemplos en Ex. 15:9 (v. en asíndeton); Sal. 137:7; 144:12–15 (v. en elipsis); Is. 14:13, 14; 28:15; Os. 14:2, 3; Ez. 36:2; Miq. 2:11; 3:11. También, en 1 Co. 15:35; Fil. 3:4, 5. A veces, se usa una palabra que otra persona suele emplear, y es repetida de forma delicada, pero lo suficientemente punzante, para servir de correctivo, como, por ejemplo, en 2 Co. 10:1, 10.

La descripción de acciones se llama propiamente pragmatografía (del gr. «prágma» = acción + «grafía» = descripción). Véanse ejemplos en Joel 2:1–11, donde se describen hasta los más minuciosos detalles de las acciones del pueblo grande y fuerte que caerá sobre Sión, Mt. 24 y Mr. 13, que describen los eventos de la Gran Tribulación, y Lc. 21:12 y ss., que describe los eventos que precederán a dicha Gran Tribulación. Véanse también delicados toques, especialmente en Mr. 8:33; Hch. 6:15; 7:55, 56.



martes, 18 de marzo de 2014

Misceláneas Tentaciones (parte 2 de 3)

Las Diferencias Entre los Hombres y las Mujeres
Vivimos en una cultura igualitaria que aborrece distinciones “injustas” de toda clase. Aunque esta postura pareciera evidente a la mentalidad moderna, se le opone completamente a la biblia. Si Dios nos ha creado con ciertas diferencias y distinciones, y cierto que lo ha hecho, desdeñamos a esas distinciones por nuestra cuenta y riesgo. En particular eso se aplica en cuanto a las diferencias entre los hombres y las mujeres.
Sin embargo, al hacer distinciones entre clases de gente, es necesario generalizar para definir las clases. Por lo tanto, debemos probar la legitimidad de algunas formas de generalizar. En Tito 1:12, Pablo declara lo siguiente: “Uno de ellos, su propio profeta dijo: ‘Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.’ ” Así, Pablo generaliza diciendo que los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. Pablo se siente libre para hacer esta generalización, aunque no sea cierto en cada caso. Uno de los propios profetas de los cretenses evidentemente no fue un mentiroso, porque sus palabras aquí son ciertas. Este profeta en particular era una excepción a la regla, pero la generalización permanece legítima.
Cuando hacemos generalizaciones sensatas no implica que somos irracionales. Miramos el mundo y observamos que diferentes clases de personas tienden a comportarse conforme a ciertos modelos. Al hacer la observación, podemos tratar de entender cuales diferencias vienen de Dios y cuales diferencias son pecaminosas y se tienen que cambiar. Las características distintivas de los cretenses que mencionó Pablo eran pecaminosas, y Pablo escribía para que Tito dirigiera su ministerio con el fin de que ellas se cambiaran.
También podemos generalizar de los hombres y las mujeres, los maridos y las esposas. Por ejemplo, los hombres son más altos que las mujeres (y claro que no siempre). Sin embargo, la generalización es legítima. Pero, debiéramos entender y alegrarnos de las diferencias bendecidas entre los hombres y las mujeres. Aunque hay unas diferencias que tienden a causar reacciones pecaminosas uno al otro.
Algunas de las diferencias tienen que ver con los papeles que Dios les asignó a los hombres y las mujeres. Por ejemplo, un martillo y una llave inglesa son diferentes, pero las diferencias no son arbitrarias. Alguien inventó tanto el martillo como la llave, cada cual para su propio uso. Las diferencias entre ellos son diferencias de diseño. Del mismo modo, los papeles diferentes asignados tanto a los hombres como a las mujeres explicarán muchas de las diferencias. Tales diferencias pueden manifestarse de muchas maneras.
Por ejemplo, supongamos que el marido llega a casa del trabajo, y se le ocurre (aún a él) que muy posiblemente su esposa no tuvo un día particularmente bueno. Pues, él le pregunta si algo le pasa, y ella le dice que no le pasa nada. Con esto ella quiere decir que son tantas las cosas que están mal que no es posible señalar una sola, y además, cualquier tipo podría ver que algo está mal. Pues, él dice, “Que bueno. Por un momentito creía que algo estaba mal,” y se marcha a ver las noticias. Por supuesto, más tarde descubre su grave error – tienen una gran riña. Ella cree que él se debía haber dado cuenta que en realidad algo estaba mal, y él mantiene que le preguntó y pues, ella respondió que no le pasaba nada. Los hombres y las mujeres tienen distintas maneras de hablar el castellano. Cuando nos falta traducir apropiadamente nuestras palabras y pensamientos, seguramente vamos a tener problemas.
Como he mencionado antes, los hombres y las mujeres están orientados en forma diferente (1 Cor. 11:19). Pero una de las maneras fundamentales en que nos expresamos nuestra orientación es mediante el lenguaje. Si las parejas no toman en cuenta las varias aplicaciones del castellano, van a tener problemas muy serios en comunicarse. Pero, si toman aquello en cuenta, y lo vienen a entender, pueden gozar de sus diferencias. De otra manera, tales diferencias serán una gran fuente de tentación. La equivocación de lo que el otro quiere decir invita al pecado de mal juzgar motivos. Y cuando mal juzgamos motivos, impedimos nuestra comunión. La Biblia enseña que el amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor. 13:7). El amor no saca conclusiones precipitadas, ni trata de adivinar los motivos del corazón de la otra persona. En cualquier clase de conflicto, es muy fácil equivocarnos con respecto a los motivos de la otra persona, y muy rara vez tener la razón.
Los hombres y las mujeres también razonan en forma diferente. A veces la esposa está muy turbada por alguna causa, y el marido se cree que debe sermonearla por qué todo sucedió así. Pero, por mas agudos que sean los dones analíticos de él, no le servirán en esa situación. En ese momento, ella no necesita información – necesita un abrazo. El debe decirle que todo saldrá bien, y al hacer eso, entonces debe callarse la boca. Esto no quiere decir que sus capacidades analíticas no son útiles. Más tarde él puede venir a ella diciéndole que estaba pensando y orando sobre lo que sucedió ayer, y que tiene algunas ideas para evitar este problema la próxima vez, y ella estará muy agradecida.
Las diferencias de razonar se manifiestan en otras maneras también. Las mujeres aparentemente tienen mentes de vía múltiple y pueden saltar desde una vía a la otra sin fullar. Parece que los hombres normalmente tienen mentes lineales y de una sola vía. Una vez mi esposa y yo íbamos de coche a mirar casas; veíamos una que nos interesaba, y hablábamos de ella por un tiempo. Tres días después Nancy continuaba nuestra conversación donde la habíamos dejado, sin absolutamente ningún antecedente; huelga decir que yo no sabía de lo que hablábamos. Al mismo tiempo, qué extraño es la manera en que las mujeres hablándose una a la otra de esta forma, no se confunden. Las mujeres son mucho más flexibles en la manera en que se relacionan las unas a las otras. En sus mentes todas las cosas están conectadas. A los hombres se les hace más fácil desconectar un tema del otro. Consecuentemente, si a una mujer le molesta alguna cosa en cualquier área de la vida, es más fácil que esa cosa surja en otra área completamente diferente. Y el marido se confunde porque está tratando de comprender cómo se fueron de un tema al otro.
Por lo tanto, las mujeres deben tener cuidado de no dejar que vayan aumentando las molestias por algunos tres meses, para luego explotar. Tan pronto como ella resiste la tentación de pecar por causa de alguna molestia, se debe fijar en presentarlo a su marido a la primera oportunidad. Si ocurre pecado manifestándose como problema de actitud (uno se comporta molesto), pues las disculpas se tienen que hacer inmediatamente. Si ocurre tentación de molestarse, se debe renunciar y tratar con ella a la primera oportunidad para que se pueda aprovechar del bien.
También muchas mujeres desean que sus maridos hagan cosas comprensivas con espontaneidad, y no porque alguien les enseñó así. Tomemos el ejemplo de un marido que compra flores para su esposa – los hombres no harán tales cosas con espontaneidad. Si ello parece ser espontáneo, pues significa que se le enseñó bien y desde joven. Si un hijo se cría correctamente y su padre le enseña a hacer tales cosas para su madre, cuando se vaya a casar, pues ello será espontáneo para él. El debe tratar de aprender la espontaneidad, y ella debe aprender a dejar que lo aprenda.
La Abdicación y la Deuda
Ni sea prestador, ni tome prestado;
Pues se pierde tanto préstamo como amigo,
Y tomar prestado desfila el buen desempeño …
Shakespeare
Aunque Dios ha establecido al marido como el gerente de la familia, muchos maridos cristianos en las nupcias han asumido la designación, sin asumir las correspondientes responsabilidades y obligaciones.
Dios nos ha creado varón y hembra; por lo tanto, tal abdicación de parte de los hombres es contrario a como somos creados. Así pues, esta desobediencia de parte del marido en el hogar genera una culpa fundamental y muy profundo. Y cuando los hombres se sienten culpables, y no buscan al Señor con arrepentimiento, siempre buscarán algún otro modo de expiar la culpabilidad por sus obras. Si no confían de corazón en el pago de Cristo por el pecado, su reacción natural será la búsqueda de alguna manera de ofrecer un pago ellos mismos. Aparte de fe en el Gran Sacrificio por las culpas, los hombres inventarán y multiplicarán otros varios sacrificios. Estos sacrificios alternativos por la culpa a menudo son financieros, y en un mundo de crédito fácil, se le hace fácil al marido culpable de abdicar, meterse en serios problemas financieros.
El problema es doble. Primero, los maridos que han abdicado su gerencia, también por lo general tendrán la tendencia a abdicar en cuanto a los límites financieros para la casa. Por consiguiente, permiten que sus esposas gasten más de lo que la familia puede sostener; esto es parte del problema mayor de la abdicación. Ya que el marido teme decir que no en cualquier asunto de la casa, obviamente vemos que él no puede decir que no en los asuntos financieros.
Pero el segundo aspecto de este problema es aún más serio. Los maridos a menudo incitan a sus esposas que gasten más de lo que la familia puede sostener. Este es el resultado del marido tratando de disculpar su culpabilidad. Cuando el marido no está atendiendo a la necesidad espiritual de su esposa del liderazgo firme, fácilmente puede caer en la alternativa de darle cositas en su lugar. Y en este mundo de crédito amplio, resulta que los maridos dimitentes pueden creerse proveedores mucho mejores de lo que realmente son.
Cuando el marido dimitente le da la tarjeta de crédito a su esposa, y la envía a gastar más de lo que tienen, las compras de ésta son el símbolo apropiado de la relación con su marido – provisión de la nada. Pero en todo caso, cuando las cosas se compran con fondos no existentes, es muy posible que haya un corazón de hurto. Sin embargo, Dios aún gobierna al mundo; los rateros y tunantes llegarán a la esclavitud. Sigue cierto que lo que se siembra, se cosecha.
La Biblia enseña que “el que toma prestado es esclavo del prestador” (Prov. 22:7), y que los cristianos no deben hacerse esclavos (1 Cor. 7:23). Muchos hombres han llegado a esta condición de servidumbre a sus prestadores fuera de la casa, porque ya habían llegado a esa misma posición dentro de ella.
Efectivamente, los maridos piadosos sirven a sus esposas, pero lo hacen con la autoridad del amor sufrido y la autonegación. El verdadero labrador es gerente que se entrega a sí mismo para su esposa y familia con autoridad. Nuestro Señor Jesús tenía semejante corazón de siervo, pero eso no le quitaba su autoridad; más bien era el cimiento de ella. La servidumbre que resulta de la abdicación es algo completamente diferente.
Ejercer responsabilidad como cabeza de la familia requiere diligencia, labor, y valor. La Biblia enseña que la capacidad de dirigir el hogar responsablemente es un requisito previo para el liderato de la iglesia. “Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?” (1 Tim. 3:5). Así como la responsabilidad en el hogar prepara a un hombre para la responsabilidad en otro sitio, la irresponsabilidad dentro del hogar ocasionará irresponsabilidad fuera de ella – en este caso, a los acreedores.
El problema se tiene que resolver en su origen. Es demasiado fácil lamentarse de los recibos – como si fueran el resultado de algún fenómeno astrológico. Pero no los son; son el resultado de la irresponsabilidad financiera de malgastar. Y en esta situación, se malgasta mucho dinero porque se dedica muy poca diligencia a la gerencia. Como en el caso de todo el pecado, la solución queda en el arrepentimiento delante de Dios, y la confesión de ese asunto para con aquellos que fueron afectados por este pecado. En este caso, el marido debe confesar su abdicación a Dios como pecado, y debe tener una conversación seria con su esposa sobre su falta de ser un marido en verdad gerente para ella. Pero esto solo no basta.

El marido no conocerá ningún cambio permanente hasta que se ponga a estudiar la Palabra de Dios – toda ella. Muchos ojean las páginas de la Biblia, como si estuvieran haciendo selecciones en un bufet. Pero nuestra responsabilidad es instruirnos en todo el consejo de Dios (Hech. 20:27). Para cabezas de familia, es claro que este estudio tiene que incluir el tema de la deuda y las finanzas. Sin embargo, muchos Cristianos responden que desean soluciones bíblicas de sus problemas, pero que no tienen tiempo para estudiar la Biblia. Esto no es nada más que tontería rebelde. Todos nosotros, seamos como seamos, tenemos que vivir y morir conforme a la Palabra.



lunes, 17 de marzo de 2014

Principios básicos para hacer negocios (parte 2 de 6)

2. Responda por sus actos
Quizás no haya algo más necesario para los que ocupan posiciones de autoridad que aprender a responder ante otros por lo que hacen. Muy a menudo quienes están en puestos de autoridad prefieren rodearse de gente que acepte sus órdenes sin cuestionarlas. En un principio, esto quizás parezca una ventaja, pero a la larga va en su contra. ¿Por qué? Porque sin un sistema de controles y equilibrios, cualquiera corre el riesgo de perder la dirección. Si usted no lo cree, trate de recordar algún caso donde alguien que no tuvo a quién responder por sus operaciones, permanecio en el rumbo que se propuso en un inicio.

Aun David, el rey que Dios mismo eligió, se apartó de su camino cuando escuchó a sus generales que le aconsejaban mantenerse lejos del campo de batalla porque su vida era demasiado valiosa para ponerla en riesgo … Olvidando que Dios lo había ayudado a salir victorioso de muchas batallas, David atendió dichos consejos y adulaciones. (¡Es fácil creer en ese tipo de consejos cuando lo que se quiere escuchar es precisamente eso!) Por eso se quedó en casa cuando el ejército salió a pelear. ¿El resultado? Ese vergonzoso episodio de Betsabé que terminó por originar la larga lucha política en el seno de su familia.

Muchos hombres de negocios creen que responden a otros por el simple hecho de actuar con un directorio, o porque tienen reuniones periódicas de negocios con su personal jerárquico. He asistido a demasiadas reuniones de directivos como para no saber que la mayoría operan con líderes fuertes donde todo lo que se hace es poner la firma a lo que decide el jefe. Sólo una persona excepcional se animará, una vez que ha tornado el curso elegido, a cuestionar las directivas del patrón cuando ese curso esté en total desacuerdo con los objetivos y lineamentos trazados por la empresa.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Creo que la Palabra de Dios nos ofrece varias. Una de ellas es buscar el consejo de su cónyuge. Esto es muy importante para cualquier persona casada que esté en un puesto de autoridad. Como en la mayoría de los casos los que dirigen las empresas suelen ser hombres, encaminaré mis comentarios al sexo masculino, pero las normas son válidas también para las mujeres. Cuando se trata de decisiones de negocios, la mayoría de los hombres virtualmente desoyen el consejo de sus esposas. Sin embargo, la Palabra de Dios dice que hizo al hombre y a la mujer para que constituyeran una sola persona: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne» (Génesis 2:24). ¿No se tratará de una relación limitada que no toca cuestiones de negocios? Si fuera así, lo desafío a que me lo pruebe …

Un argumento válido podría ser que las mujeres por lo general no saben nada de negocios. La solución para esto es comenzar a compartir las decisiones más importantes de modo que sepan algo, cuando se presenta la oportunidad. Pero a menudo es la mujer la que no quiere saber nada acerca de la empresa de su esposo. Considero que esa no es la opción que nos presenta la Palabra de Dios. Cuando una esposa toma sobre sí la responsabilidad de ser pareja, debe estar dispuesta a aprender lo suficiente como para ayudar y secundar a su esposo.

Muchas veces me ha sorprendido la calidad de las intuiciones que las esposas aportan en una conversación sobre temas de los que se supone conocen poco o nada. Por ejemplo, hace unos años aconsejé a un fabricante cristiano de tejidos que estaba en una encrucijada con relación a la venta de su negocio. La empresa sufría los efectos de la competencia china y parecía inminente que muchos de los fabricantes tendrían que mudarse a Taiwan para reducir sus costos. La esposa de este hombre, quien aceptó estar presente en nuestros encuentros, afirmó en un momento dado por insistencia mía que no creía necesario vender la fábrica.

—¿Por qué no?—le contestó en el acto dando a entender con su gesto que no creía que sus opiniones tuvieran mucho valor. Al principio ella acató su rol de esposa sumisa y se refugió de nuevo en el silencio.
—Vamos, Jackie—la animé—. Si tienes algo que decir, no te dejes silenciar por este mandón. Eso no es ser sumisa, sino débil.
El esposo se quedó mudo sin levantar los ojos para mirarme.
—Bueno, lo que creo es que Dios nos dio este negocio para que operáramos en medio de una industria donde lo hacen casi siempre familias judías—respondió mientras echaba una mirada furtiva a su esposo—. Si no insistimos en quedarnos, es probable que ningún otro lo intente. Y ya que tenemos una buena base, me parece que sí podemos competir con los chinos. Tal vez descubramos algún producto que no puedan fabricar tan bien como nosotros.
—¿Qué quieres decir?—le pregunté observando la expresión de asombro que aparecía en el rostro de su esposo.
—Creo que deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en desarrollar nuestra línea de algodones gruesos—sugirió mientras se veía que cobraba entusiasmo—. He observado que los países comunistas importan cada vez más blue jeans y productos similares. ¿Por qué no podemos obtener permiso de exportación para esos artículos de la misma forma que conceden permiso para exportar productos alimenticios?

Le contesté que su idea tenía muchos puntos valiosos y que debía analizarse en detalle.
Su esposo pareció reaccionar un poco y comentó que él también lo había pensado, pero nunca se había tomado el trabajo de averiguar las posibilidades. Pero luego su semblante decayó.
—¿Que sucede?—le pregunté.
—No tenemos capital suficiente como para hacer el cambio y sobrevivir hasta encontrar el producto adecuado—comentó desanimado—. Ningún banquero nos va a facilitar un crédito para solventar una mera posibilidad.
—¿Qué tú piensas, Jackie?—le pregunté a la esposa.
—Creo que podríamos comenzar con una cooperativa entre los mismos empleados y venderles acciones en la compañía—respondió con entusiasmo—. Después de todo, son sus empleos los que están en juego. La alternativa sería liquidar la compañía y nuestras marcas a otros y vivir cómodos el resto de nuestra vida, pero eso obligaría a los empleados a lanzarse a buscar trabajo en una empresa en decadencia, frente a nuevos mercados.
—¿Sabes?, esta es una posibilidad que no se me había ocurrido antes—comentó su esposo en voz baja—. Es muy posible que nuestros empleados estén dispuestos a invertir su dinero a cambio de una participación en la empresa. Pero si lo hacemos y falla, habremos disminuido gravemente nuestra capacidad de decisión en el directorio.
—Hace veinte años comenzamos de cero—respondió Jackie suavemente—. Pienso que podríamos reiniciar así, si tuviéramos que hacerlo. Además, preferiría intentarlo y fallar, que levantar todo y descapitalizarnos poco a poco. Son escasas las compañías que intentan servir a Cristo en la industria textil, que me apena dejar perder esta oportunidad.
—¿Dónde aprendiste acerca de la industria?—le preguntó su esposo—, ¿y dónde escuchaste acerca de participación en acciones?
—Te olvidas que fui tu ayudante cuando comenzamos—respondió Jackie con una leve sonrisa—. Y no por quedarme en la casa a criar los hijos perdí mi facultad de pensar …
Jackie y su esposo terminaron vendiendo casi la mitad de las acciones a sus empleados, y desarrollaron una exitosa empresa exportadora a países comunistas de Europa Oriental. Ahora ya se han jubilado, pero pasan varios meses al año ayudando a iniciar empresas de coparticipación con cristianos de dichos países. Esta última aventura ha constituido una herramienta para acercarse espiritualmente a personas que antes resultaban inalcanzables.
Forme Un Grupo De Control
Un hombre de negocios también podría establecer un grupo imparcial de consulta formado por consejeros cristianos. Sé que en muchas partes del país sería muy difícil encontrar cristianos calificados dispuestos a servir en esta tarea. Una alternativa es asociarse a una o dos personas que estén en negocios similares en otras partes del país y comunicarse por teléfono u otros medios, antes de tomar decisiones importantes.

He participado en grupos de esa naturaleza y aún ahora mis consejeros y yo seguimos comunicándonos por teléfono, al menos cada dos meses o cuando surge alguna necesidad específica. He notado que por haberme mostrado dispuesto a seguir sus consejos, ellos se vuelven más motivados a hacerlo con otros.

Incluso, nuestro grupo de consulta ha ayudado a resolver disputas de negocios. Por ejemplo, dos hombres de negocios cristianos entraron en sociedad de manera informal con el objeto de comprar una propiedad. Se pusieron de acuerdo en que uno de ellos pondría el dinero y el otro lo administraría. A medida que pasaba el tiempo, el primero descubrió que se habían transferido grandes sumas de dinero de su cuenta conjunta, pero que había ingresado muy poco de nuevo. Cuando le pidió a su socio que le rindiera cuentas, el administrador se ofendió y no quiso hablar en lo absoluto del asunto. Entonces, el socio gerente tuvo que exigir un informe contable bajo amenaza de acción legal, a lo cual el socio administrador, le contestó: «Puedes hacerlo … No he hecho nada malo. Tu dinero está allí».

Como el otro no quería iniciar una demanda a un hermano en la fe, me pidió consejo sobre cómo resolver la cuestión. Coincidió que conocía a su socio porque formábamos parte de un grupo de consulta, de modo que sentí la libertad de discutir las cosas directamente con él. Sin embargo, descubrí que también lo ofendía en grado sumo el hecho de que hubiera aceptado involucrarme. Colgó el teléfono a mitad de la conversación, para luego llamar, pedir disculpas y explicar su lado del asunto.

«Siento que le hago un favor por administrarle el dinero sin cobrar un centavo y me ofende que se sugiera que estoy desviando fondos», me dijo. «Todos los fondos se han ordenado directamente por télex e ingresado a nuestra cuenta, de modo que si se hubiera tomado el trabajo de examinar los informes de transferencias se hubiera dado cuenta de que todo estaba en orden».

Había dos cuestiones opuestas influyendo en esta sociedad informal. En primer lugar, el socio administrador actuó como un empresario independiente durante mucho tiempo, que le costaba aceptar que alguien dudara de sus decisiones ni de sus motivos. En segundo lugar, el socio gerente era dueño de una compañía que hacía miles de transferencias al mes, por lo cual era muy probable que el dinero que ingresaba se ubicara por error en algún rubro incorrecto de no identificarse expresamente.

Un análisis de la compañía demostró que todo el dinero estaba allí (y había dado ganancias). La amistad entre ellos logró salvarse, aunque la sociedad se disolvió. Sin un grupo de consulta es probable que la acción legal hubiera avanzado y la amistad hubiera terminado definitivamente. ¡Todo el mundo necesita responder por lo que hace, sobre todo los que no necesitan consejos!