martes, 24 de marzo de 2015

¿De dónde viene tu actitud?

¿Alguna vez has escuchado decir a alguien: «La actitud lo es todo»? Parece ser una de las declaraciones favoritas de algunos oradores motivadores. Según ellos, todo lo que necesitas es una actitud maravillosa para tener éxito; desgraciadamente, esto simplemente no es cierto.
Yo hablo mucho en público a nivel profesional. Todos los años me comunico con 250.000 personas en eventos en vivo, y verdaderamente creo en motivar a la gente; sin embargo, yo no me veo como un orador que motiva. Yo me considero un maestro motivador. Eso puede parecer un detalle técnico, pero aquí está la diferencia: Un orador que motiva te hace sentir bien, pero al siguiente día no sabes con seguridad porqué. Un maestro motivador también te hace sentir bien, pero al día siguiente tienes algo que en verdad te va a ayudar.
La promesa de que la actitud lo es todo es vacía. De hecho, si crees que la actitud lo es todo, quizás en realidad te lastime en lugar de ayudarte. Si la actitud lo fuera todo, entonces lo único que me separaría de una carrera exitosa como cantante sería la creencia de que lo puedo hacer, pero créanme, hay otro factor que se interpone: talento. Si han visto el programa de televisión American Idol, entonces saben lo que quiero decir. Estoy asombrado del número de candidatos terribles que responden a la dura crítica de los jueces diciendo cosas como: «Yo sé que puedo cantar, eso es tan sólo tu opinión». Francamente, la actitud no es lo suficientemente fuerte como para compensar la falta de habilidad.
Entonces, ¿tiene importancia la buena actitud? Por supuesto. ¡La actitud marca la diferencia! La actitud no lo es todo, pero es algo que puede marcar la diferencia en tu vida. El hombre de negocios, filántropo, y autor W. Clement Stone dijo: «Hay muy poca diferencia entre las personas, pero la pequeña diferencia marca una gran diferencia. La pequeña diferencia es la actitud. La gran diferencia está en si es positiva o negativa».
La meta de este libro no es abrumarte diciendo que la actitud lo es todo, sino mostrarte que tu actitud es un marcador de la diferencia en tu vida. Deseo hacer eso ayudándote a entender de dónde viene tu actitud, lo que puede y no puede hacer por ti, y cómo la puedes convertir en algo valioso. También quiero darte información de cómo enfrentarte a los «Cinco grandes obstáculos de la actitud» que todos encaran: desánimo, cambio, problemas, temor, y fracaso. Si eres como la mayoría de la gente, ¡tienes que lidiar con por lo menos uno de esos asuntos cada día! Empecemos este recorrido juntos viendo primero algunas nociones básicas acerca de la actitud.
¿Qué es la actitud?
Y a todo esto ¿qué es la actitud? Cuando escuchas la palabra ¿qué es lo que viene a tu mente? Creo que la actitud es un sentimiento interno que se expresa a través de la conducta externa. La gente siempre proyecta hacia afuera lo que siente por dentro. Algunas personas tratan de ocultar su actitud, y pueden engañar a otros por un tiempo, pero ese encubrimiento no dura mucho. La actitud siempre encuentra la manera de salir.
A mi padre le encanta relatar el cuento de un niño de cuatro años que al final lo mandaron al rincón como castigo por haber peleado con su mamá.
«Siéntate en esa silla hasta que se acabe el tiempo que tienes que estar allí», dijo la madre con frustración. El niño se sentó, temiendo que lo castigaran más fuerte, pero dijo: «Muy bien, mami. Estoy sentado por fuera, pero estoy de pie por dentro».
Tu actitud matiza todos los aspectos de tu vida. Es como la brocha de la mente, o pinta todo de colores fuertes y brillantes creando una obra maestra, o puede convertir todo en algo oscuro y tenebroso. La actitud es algo tan penetrante e importante que me la imagino de la siguiente manera:
Es la vanguardia de tu verdadero ser.
Su raíz es interna pero su fruto es externo.
Es tu mejor amiga o tu peor enemiga.
Es más honesta y coherente acerca de ti que tus palabras.
Es tu mirada externa basada en tus experiencias pasadas.
Es lo que atrae a la gente hacia ti o la rechaza.
Nunca está contenta hasta que se expresa.
Es la bibliotecaria de tu pasado.
Es la oradora de tu presente.
Es la profeta de tu futuro.
No hay una sola parte de tu vida que no esté afectada por tu actitud. Y tu futuro estará definitivamente influenciado por la actitud que lleves contigo desde hoy en adelante.
¿De dónde viene mi actitud?
Si tu actitud es tan importante, entonces quizás te estés preguntando: ¿De dónde viene? ¿Me he quedado atrapado con ella por el resto de mi vida, para bien o para mal? Primeramente, veamos la pregunta referente al origen de tu actitud.
1. Personalidad—Lo que tú eres
Dos hombres salieron a pescar. Cuando dejaron de morder los peces, se pusieron a conversar. Un hombre elogiaba a su esposa y exaltaba sus muchas virtudes, las resumía diciendo:
«Sabes, si todos los hombres fueran como yo, todos desearían estar casados con mi esposa».
«Y si fueran como yo», contestó el otro, «¡ninguno de ellos lo quisiera estar!».
Todos somos diferentes, cada persona nace como un ser individual único. Somos tan diferentes como nuestras huellas digitales.
Esto es cierto aun con los hermanos nacidos de los mismos padres y criados en el mismo hogar. Incluso los mellizos, los cuales son idénticos genéticamente tienen personalidades distintas.
Tu tipo de personalidad—tu «cableado» natural—tiene un impacto en tu actitud. Eso no quiere decir que estés atrapado por tu personalidad, porque no lo estás, pero tu actitud en verdad es impactada por ella.
2. Ambiente—Lo que te rodea
El ambiente al cual fuiste expuesto cuando te criaste tiene definitivamente un impacto sobre tu actitud. ¿Se divorciaron tus padres? Eso podría haber causado que tengas una actitud de desconfianza hacia miembros del sexo opuesto. ¿Murió alguien que era cercano a ti? Eso podría haber producido en ti una actitud de distanciamiento emocional de los demás. ¿Te criaste en un vecindario pobre? Eso podría haber producido en ti una actitud tenaz hacia el logro de metas. En contraste, eso podría haber causado tu deseo de rendirte con más facilidad.
Lo que va a suceder con la actitud de una persona puede ser algo difícil de predecir con exactitud si nos basamos en su ambiente inicial, pero puedes estar seguro que éste tuvo algún tipo de impacto. Mi esposa y yo adoptamos a nuestros dos hijos, y en base a esa experiencia, creemos que la genética es el más fuerte pronosticador inicial de la actitud. No obstante, también sabemos que es un hecho que el ambiente marca una diferencia.
3. La expresión de los demás—Lo que tú sientes
La mayoría de la gente puede recordar las palabras duras de un padre o un maestro incluso años o décadas después de lo ocurrido. Algunas personas llevan las cicatrices de tales experiencias por el resto de sus vidas. En mi libro Cómo ganarse a la gente, el principio basado en el dolor dice: «Las personas heridas hieren a los demás, y ellos las lastiman con facilidad». Muchas veces las heridas que causan que la gente reaccione con exageración hacia los demás vienen como resultado de las palabras negativas de otros.
De la misma manera, las palabras positivas pueden tener un impacto en la actitud de una persona. ¿Puedes recordar las palabras positivas de algún maestro favorito u otra persona adulta importante? Unas cuantas palabras pueden cambiar la manera en que una persona se ve a sí mismo y pueden cambiar el rumbo de su vida. Charlie Wetzel, mi escritor, recuerda las palabras de su hermana, Bárbara Rensink, cuando tenía dieciocho años. En ese entonces él tenía muy poca dirección en su vida, y ella le dijo que creía que él tenía talento para cocinar y para seleccionar los sabores apropiados. Él nunca antes lo había tomado en cuenta. Eso lo impulsó hacia una búsqueda de conocimiento que duró diez años para aprender todo lo que pudo en cuanto a comida, cocina y el negocio de restaurantes. Y esto lo condujo a su primera carrera como chef profesional de restaurantes.
4. Imagen propia—La manera en que te ves a ti mismo
La manera en que te ves a ti mismo tiene un tremendo impacto en tu actitud. La imagen propia pobre y las malas actitudes a menudo caminan de la mano. Es difícil ver algo positivo en el mundo si te ves a ti mismo de manera negativa.
Dwayne Dyer aconseja: «Examina las etiquetas que pones sobre ti. Cada etiqueta es una frontera, o un límite que no te vas a permitir cruzar». Si estás teniendo dificultades en llegar adonde quieres ir, el problema puede estar dentro de ti. Si no cambias los sentimientos internos que tienen que ver contigo, no podrás cambiar tus acciones externas para con los demás.
5. Exposición a oportunidades de crecimiento—Lo que tú experimentas
El escritor y filósofo de la época de la iluminación, Voltaire, comparó la vida con un juego de cartas. Los jugadores deben aceptar las cartas que les repartieron. Sin embargo, una vez que tienen esas cartas en sus manos, solamente ellos escogen la manera en que las van a usar en el juego.
Las oportunidades de crecimiento que experimenta la gente no son todas iguales. Durante mi infancia y adolescencia, mis padres me expusieron constantemente a experiencias nuevas que me formaron. Ellos me mandaron al programa de Dale Carnegie «Cómo ganar amigos e influenciar a la gente» y a otros cursos mientras que estaba en el bachillerato. A veces mi padre me sacaba de la escuela por una semana para que pudiera viajar con él mientras llevaba a cabo sus deberes como líder de nuestra denominación religiosa. Me llevaba a escuchar a grandes evangelistas y misioneros. Mis padres incluso me pagaban por leer libros que iban a moldear mi manera de pensar. Ellos hicieron todo lo posible para cultivar una actitud que estuviera abierta al crecimiento personal. Como adulto, he continuado acogiendo esa actitud y tratando de pasarla a mis hijos y nietos.
No todos son tan afortunados como yo. Si has sido criado de manera similar a la mía, agradece a tus padres. Sin embargo, si raramente fuiste expuesto a experiencias que promovieran el crecimiento o si casi nunca saliste de tu área de comodidad, entonces quizás tengas que esforzarte más para cultivar una actitud positiva hacia el crecimiento personal positivo.
6. Asociación con los de tu edad—Con quién estás
Todo el tiempo se oye hablar de jóvenes en problemas que anteriormente eran muchachos buenos y que terminaron juntándose con malas compañías. Es un hecho que una persona comienza a ser como la gente con la cual pasa mucho tiempo. Si un muchacho bueno pasa todo su tiempo con gente de bajo carácter moral, sólo es cuestión de tiempo antes de que comience a mostrar un carácter moral bajo. De manera similar, si alguien de buena actitud pasa todo su tiempo con personas que muestran actitudes negativas, ¿adivina qué va a pasar? Esa persona comenzará a desarrollar una actitud negativa. Puede que crea que va a cambiar a los otros, pero si ellos son más en número y su negatividad es incesante, serán ellos los que estarán influenciándola a ella, y no al revés.
7. Creencias—Lo que tú piensas
Muchos de los factores que he mencionado que se juntaron para moldear tu actitud se pusieron en marcha en tu pasado. Pero ¿sabes qué es lo que más forma y mantiene tu actitud hoy en día? Tus pensamientos. Como lo indicó el autor y exitoso hombre de negocios Bob Conklin en las siguientes líneas, los pensamientos pueden causar un impacto inmenso en ti:
Te puedo levantar o dejar caer. Puedo trabajar para ti o en contra tuya. Puedo hacer que seas un éxito o un fracaso.
Controlo la forma en que te sientes y actúas.
Te puedo hacer reír … trabajar … amar. Puedo hacer que cante tu corazón con gozo … emoción … júbilo.
O puedo convertirte en desdichado … abatido … morboso.
Puedo hacer que caigas enfermo … volverte apático.
Puedo ser como un grillete … pesado … pegado … cargado.
O puedo ser como los colores del prisma … vivaces … brillantes … veloces … perdidos para siempre a menos que sean capturados por el bolígrafo o un propósito.
Puedo ser alimentado y criado para que sea grande y hermoso … visto con los ojos de otros por medio de la acción en ti.
Nunca puedo ser removido … sólo reemplazado.
Soy un pensamiento.
¿Por qué no me conoces más?
Cada pensamiento que tienes moldea tu vida. Lo que piensas de tu vecino es tu actitud para con él. Lo que piensas de tu empleo es tu actitud hacia el trabajo. Tus pensamientos relacionados con tu esposa, la gente en la autopista durante las horas más congestionadas, y el gobierno, crean tu actitud para con todas esas cosas.
8. Elecciones—Lo que tú haces
El poeta, crítico y escritor de diccionarios Samuel Johnson hizo la siguiente observación: «El que tiene tan poco conocimiento de la naturaleza humana que busca la felicidad cambiando todo excepto su propia disposición, desperdiciará su vida en esfuerzos infructuosos y multiplicará el dolor que se ha propuesto quitar».
La mayoría de la gente quiere cambiar al mundo para mejorar su vida, pero el mundo que necesitan cambiar primero es el que está dentro de ellos. Esa es una elección, una que algunos no están dispuestos a hacer.
En uno de los episodios de la caricatura llamada Peanuts de Charles Schulz, Lucy le dice a su hermanito: «Caramba, me siento de mal humor».
«Quizás te pueda ayudar», le contesta Linus, siempre deseoso de ayudar.
«¿Por qué no tomas mi lugar aquí delante del televisor mientras voy y te preparo algo ligero y rico para comer? A veces necesitamos que nos mimen un poquito para que nos ayude a sentirnos mejor».
Linus regresó con un sándwich, galletas con trocitos de chocolate, y un vaso de leche.
«Ahora», dice él, «¿hay algo más en que te pueda servir? ¿hay algo que se me olvidó?»
Lucy agarró la bandeja y dijo: «Sí, hay una cosa que se te olvidó». Y luego da un grito: «¡No quiero sentirme mejor!»
Al comienzo de tu vida, no tienes mucho que escoger. No escoges dónde y cuándo naces. No escoges tus padres. No escoges tu raza, tu tipo de personalidad, o tu constitución genética. No escoges tu salud. Todo lo que eres y casi todo lo que haces no depende de ti. Tú tienes que vivir con las condiciones en las que te encuentras. Como diría Voltaire, tú empiezas con las cartas que te repartieron.
Pero cuanto más vives, más es moldeada tu vida por tus elecciones. Tú decides qué vas a comer. (Esta es una de las maneras más comunes en que los niños pequeños comienzan a afirmar su independencia.) Tú decides con qué juguetes vas a jugar. Tú decides si vas a hacer tus tareas o ver televisión. Tú escoges con qué amigos vas a estar. Tú escoges si vas a terminar el bachillerato, si vas a ir a la universidad, con quién te vas a casar, en qué vas a trabajar. Cuanto más vives, más decisiones tomarás, y más responsable serás por la manera en que tu vida resulta. Cuando la representamos visualmente, se ve así:



Obviamente esta gráfica no representa con exactitud la vida de todas las personas. Pero en general, cuanto más vivimos, menos dictarán las condiciones nuestra manera de pensar y actuar, y más determinarán nuestras elecciones nuestra manera de vivir. Y una de esas elecciones es nuestra actitud.
Yo no sé qué clase de circunstancias has tenido que enfrentar en tu vida. Quizás hayas tenido muchos problemas sumamente difíciles. Quizás hayas tenido que enfrentar dificultades extremas o sufrido tragedias terribles. Sin embargo, tu actitud es aún algo que tú eliges.
Quizás la historia más extraordinaria que haya leído en cuanto a enfrentar circunstancias horribles y tragedia personal es la de Viktor Frankl. Nacido en 1905, Frankl se crió en Viena y mostró un temprano interés en la psiquiatría. Cuando era un adolescente, mantuvo correspondencia con Sigmund Freud, y en cierta ocasión le envió un artículo que lo impresionó tanto, que el viejo hombre lo mandó a una revista profesional, donde después lo publicaron.
Frankl llegó a ser un exitoso médico en Viena a la edad de veinticinco años, pero en 1942, cuatro años después de la invasión nazi en Austria, fue acorralado junto con otros judíos austriacos y enviado a un campo de concentración. Mientras estuvo ahí, él experimentó atrocidades indecibles y perdió a toda su familia: su esposa que estaba en cinta, sus padres, y su hermano.
Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial, Frankl estuvo atrapado en campos de concentración, incluyendo el notablemente brutal Auschwitz. La mayoría de sus compañeros de prisión fueron asesinados o se rindieron. Pero no Frankl. Él no sólo mantuvo la esperanza, sino que ayudó a otros a encontrarla. La clave, creía él, fue encontrar y aferrase al significado de la vida. Años después Frankl le dijo a Holcomb B. Noble en el periódico New York Times que «la última de las libertades humanas [es] escoger la actitud de uno bajo cualquier tipo de circunstancias, escoger nuestro propio camino».
Milagrosamente, Frankl sobrevivió el tiempo que estuvo en los campos de concentración. Y después de la guerra, se propuso usar su experiencia para ayudar a otros. Regresó a estudiar a la escuela y obtuvo el doctorado. Desarrolló la Logoterapia, llamada a menudo la «Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia». Está basada en el deseo de una persona de encontrar el significado de la vida y se expresa, en parte, por medio de la actitud que tomamos para con el sufrimiento inevitable.
Frankl enseñó en Viena como profesor de neurología y psiquiatría hasta los ochenta y cinco años de edad. Dio conferencias en 209 universidades en cinco continentes. Recibió veintinueve doctorados honoris causa y tuvo más de 150 libros publicados acerca de él y su obra en quince idiomas distintos. Durante sus años buenos y malos, su actitud fue positiva.
«Cada hombre es cuestionado por la vida», dijo Frankl una vez, «y sólo puede contestar a la vida contestando por la propia; sólo puede contestar a la vida siendo responsable».

Para cambiar tu vida, debes de elegir asumir la responsabilidad por tu actitud, y hacer todo lo que puedas para lograr que funcione contigo. Tu actitud puede verdaderamente llegar a marcar la diferencia. Depende de ti.