martes, 27 de diciembre de 2016

José (padre terrenal de Jesús)

La firmeza de lo que creemos se mide por el grado de disposición que tengamos para sufrir por dichas creencias. José era un hombre con creencias definidas. Estuvo dispuesto a hacer lo bueno sin importarle el dolor que le causara. Sin embargo, José tenía otra característica: no solo hacía lo bueno, sino que intentaba hacerlo como se debía.

Cuando María le habló acerca de su embarazo, José sabía que no era el padre. Como conocía bien a María, al explicarle ella lo sucedido y ver la actitud que tenía hacia la criatura que iba a nacer, debe haberle sido difícil pensar que su novia había hecho algo indebido. Sin embargo, alguien era el padre de la criatura y le era difícil aceptar que ese "alguien" fuera Dios.

José decidió terminar con su compromiso, pero estaba decidido a hacerlo de manera que no trajera afrenta a María. Intentó actuar con justicia y con amor.

Pero Dios le envió un mensajero para confirmar lo que decía María y abrir un nuevo camino de obediencia para José: aceptar a María como su esposa. José obedeció a Dios, contrajo matrimonio con María y respetó su virginidad hasta que la criatura nació.

No sabemos por cuánto tiempo José vivió como padre terrenal de Jesús. Se le menciona por última vez cuando Jesús tenía doce años. Pero José entrenó a su hijo en el arte de la carpintería, se aseguró que tuviera una buena educación espiritual en Nazaret, y estuvo llevando a toda la familia en el viaje anual a Jerusalén para celebrar la Pascua, lo que Jesús continuó observando durante sus años de adulto.

José sabía que Jesús era una persona especial desde el momento en que oyó las palabras del ángel. Su creencia firme en ese hecho, y su apertura a las palabras de Dios, lo habilitaron para ser el padre terrenal de Jesús.

Puntos fuertes y logros :
-- Hombre de integridad
-- Descendiente del rey David
-- Padre legal y terrenal de Jesús
-- Sensible a la dirección de Dios y dispuesto a hacer la voluntad de Dios sin importarle las consecuencias

Lecciones de su vida :
-- Dios premia la integridad
-- La posición social tiene poca importancia cuando Dios elige usarnos
-- Si somos obedientes a la dirección de Dios, El nos guiará a una mayor obediencia
-- Los sentimientos no son medidas adecuadas de las acciones buenas o malas

Datos generales :
-- Dónde: Nazaret, Belén
-- Ocupación: Carpintero
-- Familiares: Esposa: María. Hijos: Jesús, Jacobo, José, Judas, Simón
-- Contemporáneos: Herodes el Grande, Juan el Bautista, Simeón, Ana

Versículos clave :
"José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es" (Mat_1:19-20).

La historia de José se narra en Mateo 1.16-2.23; Lucas 1.26-2.52. 

-Biblia dle Diario Vivir


viernes, 23 de diciembre de 2016

Qué ingenioso!


Léelo de arriba a abajo y luego de abajo a arriba
Por favor léelo completo, vale la pena... es impresionante la creatividad de quien lo hizo! Fue hecho para el PRI mexicano, pero sirve para sus hermanos políticos de cualquier nacionalidad.

LOS NUEVOS POLÍTICOS.
En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los imbéciles pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales.
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno
como en otros tiempos.
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.
Pese a eso, todavía hay gente estúpida que piensa que
se pueda seguir gobernando con las artimañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las situaciones privilegiadas y el tráfico de influencias.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños tengan una formación insuficiente.
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
comprendan desde ahora que
Somos  la "nueva política".

Ahora léelo del revés, empezando por la última frase y
subiendo línea a línea.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Nueva vida en Cristo - Juan 6:25-59

La sangre de Jesucristo nos limpió de todos nuestros pecados, pero el Evangelio no estará completo si Jesús no es nuestro "pan de la vida" (Juan 6:35, 48, 51). Él pan siempre ha sido llamado el "alimento básico". Bajo la ley Dios sostuvo a los israelitas en el desierto proveyéndoles una porción diaria de maná o "pan del cielo" (Éxodo 16:4). Ahora Jesús reclama ser el "pan de la vida". La mayoría de los que escucharon este reclamo inmediatamente protestó, porque lo identificaban únicamente como el hijo de José (ver Juan 6:42), ni siquiera se lo podía comparar con Moisés.

Jesús respondió diciendo que Moisés no les dio a los israelitas el pan, sino que vino del cielo, y aunque sostuvo sus vidas físicas en el desierto, no podía darles vida eterna y espiritual. Como el maná, Jesús venía del cielo pero, a diferencia del maná, que era temporal, la vida de Jesús es eterna.

Lo que Adán y Eva perdieron era vida, y Jesús vino para darnos vida (ver Juan 10:10).

¿Pero cómo podemos recibir ese don? La respuesta se la da Jesús a Nicodemo, un miembro del Consejo de gobierno judío, y también se aplica a nosotros. Conociendo muy bien que había en el corazón de Nicodemo, Jesús contestó: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3). Todos hemos nacido físicamente vivos, pero para poder tener vida eterna y espiritual debemos "nacer de nuevo", y la única forma de lograr eso es creyendo en Jesús y confiando en las obras de Cristo para darnos vida eterna: "Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado" (Juan 6:29). "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).

Siempre recuerden que la vida eterna no es algo que obtenemos cuando morimos físicamente. Estamos eterna y espiritualmente vivos desde el momento en que nacemos de nuevo. Sin nacer de nuevo antes de morir físicamente, todo lo que tenemos por delante es una eternidad sin Cristo en nuestra vida (ver Colosenses 3:4). Jesús es el camino, la verdad y la vida (ver Juan 14: 6). Si hemos nacido de nuevo, nuestros nombres están inscritos en el libro de la vida (ver Filipenses 4:3; Apocalipsis 20:15).

Estar espiritualmente vivo significa que nuestras almas están en unidad con Dios. Significa que estamos "en Cristo", y que Cristo está en nosotros. La vida de Cristo no es un relato histórico de los 33 años en que apareció en la carne. La vida de Cristo es lo que cada creyente nacido de nuevo tiene en este momento con Él. No solamente significa que estamos nuevamente unidos con Dios, sino que también tenemos el poder de su presencia para vivir una vida recta.

"A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27).

Pensamiento para el día:  ¿Viviría de manera diferente si entendiera en forma completa que Cristo está siempre presente en usted?


lunes, 19 de diciembre de 2016

Una vida sin sentido - Eclesiastés 1

Luego de que Adán y Eva perdieron su relación con Dios, a ellos y todos sus descendientes no les quedó otro recurso que tratar de satisfacer sus propias necesidades en un mundo caído. Aún cuando el plan de Dios para la redención estaba desplegándose lentamente, luchaban por encontrar propósito y significado en la vida sin una relación íntima con Dios.

Si fuera humanamente posible satisfacer adecuadamente las propias necesidades personales, Salomón hubiera tenido las mejores posibilidades. Como rey, durante el tiempo que Israel disfrutó de su mayor prominencia, podía hacer casi cualquier cosa que deseara. Había acumulado una riqueza personal inmensa y fuerza militar (1 Reyes 10:14-29). También tenía más sabiduría dada por Dios que cualquier otro mortal para interpretar todos sus descubrimientos y observaciones (1 Reyes 3:12). Y aún con todas estas riquezas y poder a su disposición, cuando Salomón buscó encontrar propósito y significado en su vida independientemente de Dios, solamente pudo resumir sus conclusiones en el libro de Eclesiastés escribiendo: "vanidad, vanidad, todo es vanidad" (Eclesiastés 1:2).

Al no tener ninguna relación con Dios, la humanidad del mismo modo ha tenido luchas con referencia a su identidad y propósito personal de estar aquí. Ser un hombre o una mujer puede describir la sexualidad de uno, pero no la identidad. Como resultado de la maldición, la mujer con dolor daría a luz niños, y los hombres trabajarían hasta tener sudor en su rostro (Génesis 3:16-19). En consecuencia, las mujeres han tratado históricamente de encontrar su identidad en su rol de madre, y los hombres lo han tratado de hacer en sus carreras. ¿Pero qué sucede si una mujer nunca se casa o no tiene la posibilidad de tener hijos? ¿Qué sucede si el hombre pierde su trabajo o la habilidad para trabajar? ¿Pierden esos hombres y mujeres su identidad básica en Cristo, o el propósito que Dios les dio para estar aquí?

El intento de ser nuestro propio "dios" ha llevado a las personas a mejorar su apariencia, esforzarse para tener los máximos logros y buscar el estatus social más alto como medio de autoverificación. Sin embargo, cualquiera sea el pináculo de autoidentidad que lleguemos a lograr, pronto se derrumba bajo la presión del rechazo hostil, la crítica, la autoevaluación, la culpa, el temor o la ansiedad. Algunos tal vez lleguen en algún momento a verse mejor, logren realizarse a un estándar más alto y alcancen un estatus social mayor. Todo lo que hemos logrado alcanzar o poseer por esfuerzo humano un día lo perderemos. Estamos incompletos sin Cristo, y nada de lo que podamos hacer por la vía de la autoayuda nos completará.

La persona natural siente que algo le falta, pero no logra llenar el vacío con el esfuerzo humano. Hay un ansia de estar completos y un profundo gemido interior como resultado de esa ausencia, pero no estamos solos en nuestro gemir. "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" (Romanos 8:22). Toda la creación fue afectada por la caída, y ansía el día de la redención.

"Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujeto en esperanza; porque también la creación misma será liberada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Romanos 8:20-21).

Pensamiento para el día: ¿De qué manera su vida tomó nuevo significado desde que vino a Cristo?


sábado, 17 de diciembre de 2016

Las consecuencias personales de la caída - Génesis 4

Lo que perdieron Adán y Eva en la caída fue la vida espiritual y su conocimiento de Dios, que era intrínseco a la relación. Ellos ahora estaban espiritualmente muertos. Sus almas no estaban más en unión con Dios, y tuvo un efecto inmediato sobre la capacidad que tenían de pensar, sentir y elegir. Al carecer de una relación íntima con Dios, no tenían una verdadera percepción de la realidad. Para ilustrarlo, ¿Cómo se esconde uno de un Dios omnipresente y omnisciente como Adán trató de hacer (Génesis 3:7-8)? La percepción distorsionada de la realidad de Adán y Eva es como la descripción que Pablo hace de la corrupción mental de aquellos que no conocen a Dios: "Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios" (Efesios 4:18). "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14).

Adán y Eva también estaban emocionalmente aturdidos y se volvieron temerosos y ansiosos. La primera emoción expresada por Adán fue el temor (Génesis 3:10). Hasta el día de hoy, los desórdenes de ansiedad ¡son el problema número uno en la salud mental en el mundo! Estaban llenos de culpa y vergüenza. Antes de la caída estaban desnudos y no tenían vergüenza. Ahora querían esconderse y cubrirse. Del mismo modo, si no conocemos el amor y perdón de Dios, con frecuencia vamos a enmascarar nuestro ser interior, por temor de que otros puedan descubrir qué realmente sucede en nuestro interior.

Los descendientes de Adán y Eva también estaban emocionalmente plagados de enojo y depresión. Caín y Abel trajeron sus ofrendas, pero Dios no estaba agradado con la de Caín. "Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será tu deseo, y tú te enseñorearás de él" (Génesis 4:5-7). En otras palabras, no te sientes bien por el buen comportamiento, si no que te comportas de una manera que te hace sentir bien.

Antes de la caída Adán y Eva tenían solamente una mala opción. Después estuvieron plagados de elecciones para cada momento de cada día, tal como todos nosotros las tenemos. Aparte de la presencia de Dios en nuestras vidas, el más grandioso poder que poseemos es el derecho y la responsabilidad de hacer elecciones. Podemos elegir orar o no. Podemos optar por creer o no.

Antes de la caída Adán y Eva tenían atributos personales que se transformaron en grandes necesidades. 

En primer lugar, tenían el sentido de pertenecer a Dios así como uno al otro. Eran aceptados, pero ahora luchaban con un sentido de rechazo. Desde que el pecado de Adán y Eva los separaron de Dios e introdujeron luchas en las relaciones humanas, hemos experimentado una profunda necesidad de pertenecer. Nunca podremos superar completamente el poder de la presión de nuestros semejantes y el temor del rechazo, hasta que la legítima necesidad de pertenecer sea satisfecha en Cristo.

Segundo, la inocencia de ellos, que fue reemplazada por culpa y vergüenza, precipitó una crisis de identidad y una búsqueda de significado. 

Tercero, la pérdida de su vida espiritual los dejó débiles e indefensos. Separados de Dios, no tenían elección, sino que debían buscar su identidad en el orden natural de este mundo caído, encontrar su propósito y significado en una vida independiente de Dios, y tratar de satisfacer sus necesidades con sus propias fuerzas y recursos.

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14).

Pensamiento para el día: ¿De qué manera Dios ha abierto nuestros ojos para ver y entender lo que antes no podíamos?


viernes, 16 de diciembre de 2016

El pecado de Adán - Ezequiel 3:16-19

En el relato de la creación Eva fue engañada, pero Adán pecó. Él sabía lo qué hacía y eligió conscientemente desobedecer a Dios. "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Romanos 5:12). El claro mensaje de la Biblia es que "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). El pecado lo separa de un Dios santo, y da como resultado la muerte espiritual, sin la vida de Dios como sostén; y también moriremos físicamente. Porque todos han pecado: "Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después el juicio" (Hebreos 9:27). 

Dios claramente había advertido a Adán cuáles serían las consecuencias si desobedecía (Génesis 2:15-17), pero igualmente desobedeció. Dios continuó advirtiendo a los descendientes caídos de Adán proveyendo guardianes espirituales. En los días del profeta Ezequiel, los atalayas estaban ubicados en las partes más altas de la ciudad para avisar o informar a los habitantes del peligro que se avecinaba. Del mismo modo, los profetas eran atalayas que volvían a traer la Palabra de Dios a las personas, y las amonestaban a no desobedecer la ley de Dios. El hecho de que Dios iba a considerar a cada persona responsable por su propio comportamiento, era una parte central del mensaje de los profetas.

Ezequiel era un atalaya a quien se le había dado la tarea de advertir a otros que la paga del pecado es la muerte. Si los hombres malvados morían en sus pecados sin una palabra de advertencia de Ezequiel, Dios iba a considerar el responsable de su sangre a Ezequiel. Pero si Ezequiel los amonestaba y ellos no se volvían de sus malos caminos, entonces su sangre estaría sobre sus propias manos.

Para poder entender la santidad, debemos entender el pecado. Pero es difícil comprender la verdadera naturaleza del pecado, por muchas razones. Primero, todos hemos pecado y vivimos en un medio ambiente condicionado por el pecado. No podemos comprender en su totalidad la diferencia entre vivir en pecado y vivir en justicia, porque nunca hemos experimentado la perfecta santidad. Segundo, nuestra sensibilidad acerca de lo que es pecaminoso fácilmente puede entorpecerse progresivamente por la tolerancia y la exposición al pecado. Tercero, ningún ser viviente aún ha experimentado el peso completo de la consecuencia del pecado. Si Adán hubiera podido saber cuáles serían las consecuencias, quizás no hubiera elegido pecar. Lo mismo es cierto para los descendientes de Adán, de allí la necesidad en el Antiguo Testamento de mensajes proféticos de parte de Dios, para advertirles y a molestarlos para que se volvieran de sus malos caminos.

La responsabilidad total por la presencia y consecuencia del pecado en el mundo cae sobre el hombre. El hombre pecó, por lo tanto, el hombre debe morir. La muerte en sí misma silencia todo intento de transferencia, aún parcial, de la culpa del hombre a Satanás, en quien el pecado se despertó y por quien el hombre fue tentado. El diablo no hizo pecar a Adán. Adán fue creado a la imagen de Dios, y tuvo la capacidad de elegir tal como todos tenemos.

Dios tiene libertad auténtica y Él no puede pecar. Adán y Eva fueron creados con una libertad que era moralmente calificada, y cuya continuidad dependía de abstenerse del pecado. La libertad para la humanidad es la capacidad de no pecar, y no debe ser entendida como la facultad moralmente incapaz de hacer una cosa o la otra. La libertad no descansa simplemente en la capacidad de elegir como si no estuviera relacionada con las consecuencias de la elección: "Todo lo que no proviene de la fe es pecado" (Romanos 14:23).

Adán y Eva perdieron su libertad y sus vidas por causa de las mentiras que creyeron y del pecado que cometieron voluntariamente. Afortunadamente, ni el pecado ni la muerte tienen la última palabra.

"Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados" (1 Corintios 15:22).

Pensamiento para el día: ¿Siente usted su nueva vida y libertad en Cristo?


jueves, 15 de diciembre de 2016

El engaño de Eva - 1 Timoteo 2:11-15

Igual que Adán, la mujer no fue llamada a la existencia como el resto de la creación. A diferencia de Adán, sin embargo, no fue una criatura independiente tomada del polvo. Dios formó a la mujer de una parte del hombre. Adán supo la diferencia instantáneamente, pues proclamó: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne" (Génesis 2:23). El hombre es honrado al reconocer que la mujer fue creada de él. La mujer es honrada por el reconocimiento de que el hombre está incompleto sin ella. En humildad, la mujer reconoce que fue hecha del hombre. En humildad, el hombre reconoce que está incompleto sin la mujer. No fueron creados para estar en competencia uno con el otro. Eva vino a la existencia por el poder de Dios, a partir del hombre, y es llamada ayudante de él en relación complementaria.

El hecho de que Satanás pudiera engañar a Eva, lo que la llevó a creer en una mentira, es una seria realidad de la vida. Las personas buenas, aún las inocentes pueden ser engañadas. El engaño es la más grande herramienta de Satanás, porque si las personas supieran que están siendo engañadas, ya no lo estarían más. El engaño ocurre cuando la persona cree que algo es verdad y en realidad no lo es. Creer las mentiras de Satanás trajo juicio inmediato sobre Eva: "Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti" (Génesis 3:16).

Cualquier madre podría testificar que la primera parte de la maldición es cierta. La segunda ha sido bastante más difícil de resolver en nuestros hogares, iglesias y sociedades. Pablo escribió: "Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio". El orden de la creación es la base para esta instrucción a las iglesias. El tema es de autoridad, no de inferioridad, no para apagar la contribución de la mujer a la Iglesia. Cada hijo de Dios está dotado sin tener en cuenta su género, y cada hijo de Dios debería ser animado a usar sus dones y talentos para la gloria de Dios. No permitir a una mujer enseñar (verso 12) se refiere más bien a establecer la doctrina, antes que a proclamar la verdad en amor, lo cual todos hemos recibido la orden de hacer.

Llevar estas recomendaciones al extremo ha causado penurias no merecidas a las mujeres de este mundo, y les ha impedido hacer una valiosa contribución a la Iglesia y la sociedad. El otro extremo es el de las mujeres rebeldes contra este mandamiento, lo que da como resultado que la palabra de Dios sea deshonrada (Tito 2:5). Estar bajo autoridad espiritual es para nuestra protección, y estar sumisos no implica inferioridad. La imagen de Dios está igualmente presente en mujeres y hombres. A las mujeres se les ha dado igual estatus que a los hombres en cada lugar donde el cristianismo ha florecido.

"Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada varona, porque del varón fue tomada" (Génesis 2:23).

Pensamiento para el día: ¿Su relación con el otro sexo es complementaria o competitiva?


miércoles, 14 de diciembre de 2016

La caída - Génesis 3


El dominio sobre esta Tierra dado por Dios a Adán y Eva, inmediatamente fue desafiado por la serpiente en el jardín del edén. A través de la historia de la Iglesia, la serpiente ha sido identificada como Satanás, o por lo menos como una bestia poseída por Satanás. Los escritores del Nuevo Testamento se referían a Satanás como el tentador (ver Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5). La serpiente antigua que desvía al mundo entero está claramente identificada por Juan como el diablo o Satanás (ver apocalipsis 12:9).

Satanás inmediatamente cuestionó la palabra de Dios: "¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?" (Génesis 3:1). Leemos la respuesta de Eva: "Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: no comeréis de él, ni le tocareis, para que no muráis" (vv 2-3). Observen que Eva agregó las palabras "Ni le tocaréis". "No moriréis -dijo la serpiente a la mujer-, sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (vv 4-5).

Tener conocimiento del bien y del mal significa ser el origen o determinar lo que es bueno y malo, y qué es verdad o mentira. Por lo tanto, cuando Adán y Eva eligieron comer la fruta prohibida, estaban en realidad diciendo: "Rechazamos a Dios como Aquel que determina lo que es bueno o malo. Nosotros mismos determinaremos que es bueno". De una manera distorsionada Satanás decía lo correcto. Adán y Eva actuaban como dioses cuando eligieron creer que era su prerrogativa determinar qué era correcto y qué no. Le siguieron el juego al diablo, quien es el engañador y padre de mentiras.

Todo pecado es la consecuencia inevitable de la rebelión hacia Dios, y cada tentación es un intento para que vivamos nuestras vidas independientemente de Dios. Adán y Eva pecaron y murieron espiritualmente. Sus almas no estaban más en unión con Dios, y fueron expulsados del Jardín del Edén (ver el v. 23). Dado que ya no podían comer más del árbol de la vida (ver el v. 22), la muerte física también sería consecuencia del pecado.

Hubo dos consecuencias inmediatas de la caída. Primero, Adán y Eva perdieron su derecho a gobernar; permitieron a Satanás transformarse en el rebelde poseedor de la autoridad, el dios de este mundo (ver Juan 16:11; 2 Corintios 4:4). Segundo, cada descendiente de Adán y Eva nacería físicamente vivo, pero espiritualmente muerto (ver Efesios 2:1). No tendrían ni la presencia de Dios en sus vidas, ni el conocimiento de sus caminos.

Satanás pensó que había torcido los planes de Dios, pero el Señor respondió con la primera mención del Evangelio al maldecir a la serpiente y prometer que un futuro descendiente de Eva la aplastaría: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Génesis 3:15). El diablo iba a dañar a la gente del pacto de Dios, pero la semilla de la mujer iba a darle el golpe fatal aplastando la cabeza de la serpiente, una promesa cumplida en la victoria de Cristo sobre Satanás.

"Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida" (Romanos 5:18).

Pensamiento del día: ¿Alguna vez se ha sentido separado de Dios?


martes, 13 de diciembre de 2016

El camino de la vida - 2 Samuel 22



Diseñó a la humanidad para vivir de cierta manera y “su camino es perfecto” (2 Samuel 22:31). Dios también es la fuente de fortaleza que permitió a los hijos de Dios vivir el camino que Él prescribió. David dijo: “Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino” (v. 33). En la mente del creyente hebreo estaba tan arraigado este concepto, que se decía de los creyentes de la Iglesia primitiva que ellos “pertenecían al camino” (Hechos 9:2), y sabían que Jesús era el único camino (ver Juan 14:6; Hechos 4:12).

A los no creyentes les cuesta entender la noción cristiana de que hay un único camino. Y esto, a pesar de que cada objeto diseñado por el hombre funciona de una única manera. Una computadora puede realizar cálculos increíbles y ser de enorme servicio a la humanidad, pero únicamente si se usa de la manera como fue diseñada por el fabricante. Un tractor puede empujar una carga pesada, pero solamente si es operado de la manera en que los diseñadores lo prepararon para funcionar. Y así, podríamos mencionar infinidad de ejemplos.

Como creyentes seremos tentados a vivir de otra manera, por nuestra propia fuerza y recursos. Es la naturaleza orgullosa y un defecto fatal del razonamiento humano la que nos hace pensar que sabemos qué es lo mejor para nuestras propias vidas, y creer que no necesitamos la ayuda de Dios y de los demás. “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25).

También estaremos encantados a cuestionar la sabiduría de Dios por crearnos de la forma en que lo hizo, y por no darnos circunstancias más favorables en las cuales vivir.

“Mas antes oh hombre, ¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Romanos 9:20-21).

Además, “¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?” (Isaías 45:9).

La clave para una vida exitosa es conocer a Dios y aprender sus caminos, y luego vivir de acuerdo a ellos por fe en el poder del Espíritu Santo. Esa es la razón por la que las Escrituras nos permiten solamente gloriarnos en una sola cosa.

"No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jeremías 9:23-24, ver también 1 Corintios 1:31).

Solamente podemos cumplir nuestro propósito si somos dependientes de Dios para tener fuerza y aprender a vivir de una manera consistente con la forma en que fuimos diseñados. El profeta Samuel escribió: “Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios” (2 Samuel 22:22). ¡Qué mundo sería este si toda la creación de Dios pudiera decirlo!

“¡Viva Jehová y bendita sea mi roca, y engrandecido sea el Dios de mi salvación!” (2 Samuel 22:47).

Pensamiento del día: ¿Cuáles son los resultados de vivir tus propios caminos por oposición al camino de Dios?


domingo, 11 de diciembre de 2016

El significado de la humanidad - Génesis 2

Génesis capítulo 2 es una extensión del relato de la creación del capítulo 1, en la que se describe la singularidad de la humanidad. En la presencia de Dios, las necesidades físicas de Adán tanto como sus requerimientos psicológicos de aceptación, seguridad y significado fueron divinamente cubiertos. Él no tuvo que buscar significado. Adán era significativo porque había sido creado a la imagen de Dios, y se le había dado un propósito divino, el cuál era gobernar sobre las aves de los cielos, las bestias del campo y los peces del mar (ver Génesis 1:28). Su primera tarea fue cuidar el jardín del edén (ver Génesis 2:15), y su primer acto de dominio sobre las criaturas fue ponerles nombre (ver v. 20).

En aquel tiempo Satanás no era el gobernador de este mundo, ni tenía ningún sentido de dominio sobre él. Esa responsabilidad les había sido otorgada a Adán y sus descendientes. En el centro del jardín estaba el árbol de la vida, y Adán podía comer libremente de él y de cualquier árbol del jardín, con excepción del árbol del conocimiento del bien y del mal (ver v. 15-17). Si Adán y Eva hubieran elegido vivir dependiendo de Dios, hubieran vivido para siempre.

Todo lo que Dios había hecho era bueno (ver Génesis 1:31) salvo por una cosa. Dios dijo: "no es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). Adán no encontraba un compañero adecuado cuando iba poniendo nombre a los animales. Por lo tanto Dios creó una "ayuda idónea para él" (v. 18). Y ella y Adán estaban desnudos y sin sentir vergüenza (ver v. 25). No había pecado en sus vidas y ellos no tenían nada que esconder.Adán y Eva podrían haber mantenido una relación sexual íntima en presencia de Dios. Eran amados y aceptados incondicionalmente, y tenían un sentido de pertenencia no solamente hacia Dios, sino también uno para con el otro.

También estaban seguros y a salvo en la presencia de Dios, tanto física como psicológicamente. Eran hijos de Dios que estaban íntimamente relacionados con su Padre celestial. Su tarea era fructificar y multiplicarse en número; llenar la tierra y dominarla (ver Génesis 1:28). Ninguna otra criatura había sido creada a la imagen de Dios. Las aves del cielo, las bestias del campo y los peces del mar, todos operan de acuerdo a un instinto divino. Adán y Eva tenían la capacidad de pensar, sentir y elegir. Fue la intención de Dios que los descendientes de Eva, "la madre de todos los vivientes" (Génesis 3:20), formaran una cultura humana que fuera una expresión de la humanidad portadora de la imagen de su Creador, y que vivieran como siervos de Dios en el gobierno real de Dios. Ningún otro ser creado tenía una importancia así.

Toda la creación en su forma original es solamente un reflejo del Creador. La Biblia claramente enseña que hay un mundo invisible, espiritual, desde donde el mundo visible obtiene su significado. "No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18). Nuestra existencia tiene significado y lo mantenemos en tanto nos quedemos íntimamente conectados a la fuente invisible de la vida. Nuestra fe en el Dios invisible es el único medio por el cual podemos resistir los poderes seductores del mundo visible.

Pensamiento para el día: ¿De dónde obtiene significado su vida?

Tomado del libro "El mentor" de Neil T. Anderson


Enviado desde mi iPad


sábado, 10 de diciembre de 2016

La naturaleza de la humanidad - Salmo 8


El salmista pregunta: "Qué es el hombre para que tengas de él memoria?" (v. 4). La singularidad de la humanidad queda revelada en la creación. "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27). Estar creados a la imagen de Dios es lo que diferencia a la humanidad del reino animal. Nuestras almas tienen la habilidad de pensar, sentir y elegir, pero además, tenemos la capacidad de participar con Dios dándole forma a nuestras propias vidas. La tentación es actuar independientemente de Dios y determinar por nosotros mismos quiénes somos y qué llegaremos a ser.

"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7). Esta combinación de polvo -natural- y aliento divino -espiritual- es lo que constituye la naturaleza de la humanidad que ha sido creada a la imagen de Dios. La creación original del hombre podría ser descripta de la siguiente manera:



Adán fue creado para que estuviera tanto física como espiritualmente vivo. Estar físicamente vivos significa que nuestra alma-espíritu está en unión con nuestro cuerpo; por lo tanto, permaneceremos físicamente vivos en tanto nuestra alma-espíritu esté en unión a nuestro cuerpo. Cuando los cristianos mueren físicamente, están ausentes de sus cuerpos y presentes con el Señor (ver 2 Corintios 5:6). Estar espiritualmente vivos significa que nuestra alma-espíritu está en unión con Dios. Adán y Eva fueron creados por Dios para estar tanto física como espiritualmente vivos.

Tenemos un cuerpo físico que nos permite relacionarnos con el mundo natural a través de los cinco sentidos. En consecuencia, podemos gustar, oler, palpar, escuchar y ver. La mente, la voluntad y emociones conforman nuestra alma.

Dado que no somos la fuente de nuestra propia vida, el alma está de por sí abierta a la influencia externa. Lo que el alma recibe en su interior, eso mismo se transforma en su amo. En la creación original, Dios estaba en el centro de las vidas de Adán y Eva, y ellos naturalmente se parecían en su carácter. Aunque fuimos creados para ser un poco menor que los ángeles, y coronados con gloria y honra, y se nos dio dominio sobre el reino animal (ver Salmo 8:5-6), aún así somos criaturas dependientes que están llamadas a adorar a Dios como el Creador y Sustentador de la vida. 

Pensamiento para el día: ¿Estás vivo espiritualmente?

Tomado y adaptado del libro "El mentor" de Neil T. Anderson