jueves, 1 de septiembre de 2016

Resolviendo conflictos

¡La actitud es muy importante!

Muchos partidos se ganan o se pierden antes de comenzar; todo tiene que ver con la actitud que se lleve al juego. Igual pasa con el conflicto.

Nos engañaríamos al afirmar que el éxito al resolver conflictos resulta de seguir una serie de reglas o de ser un buen árbitro.

La verdad es que no existe ninguna serie de reglas que lo ayuden si usted no tiene estas seis actitudes fundamentales.

1. Disposición a involucrarse
Si quieren ganar el juego lo primero que deben hacer es estar dispuestos a jugar. "Involucrarse" es mucho más que simplemente aparecerse. La palabra misma significa ocuparse, encajarse o entrelazarse. Significa estar dispuestos a emplear la energía necesaria para pasar por toda la complejidad y confusión de un conflicto. Un psicólogo lo expresaba así: "meterse en el charco de barro con su cónyuge".

2. Humildad
Con frecuencia enfrentamos los conflictos con la convicción firme de que "yo tengo toda la razón, y mi cónyuge está completamente equivocado(a)". Una actitud esencial para la resolución de conflictos es la disposición a reconocer que usted -sí, usted- por muy parangón de virtud que sea, puede estar equivocado(a). Los conflictos se arraigan cuando ambos se empeñan en echarle toda la culpa al otro.

3. Disposición a aceptar responsabilidad
La responsabilidad es la disposición a encarar las consecuencias de nuestras acciones. Aceptar responsabilidad marca la línea divisoria entre la niñez y la madurez. Nunca traspasaremos esa línea hasta que aprendamos a decir "yo lo perdí" en cambio de decir "se perdió".

4. Estar dispuestos a cambiar
El cambio es parte de la vida, y estar dispuestos a cambiar es una actitud vital en el matrimonio. Francis Bacon escribió en una ocasión: "Quien no aplique remedios nuevos ha de esperar males nuevos". Obtendremos grandes dividendos si tenemos la actitud de decirle a nuestro cónyuge: "Estoy dispuesto(a) a cambiar todo lo que sea necesario para que tengamos una mejor vida juntos".

5. Sentido del humor
Quien es capaz de encontrarle el humor a todo lo extraño y confuso de las relaciones es persona sabia. El sentido del humor tiene que sazonarse con humildad. Esto significa que el punto de partida del humor es la habilidad de reírse de uno mismo, no de nuestro cónyuge. Todo el mundo sabe reírse de las tonterías de otros, pero eso, puede que solo sea arrogancia o indiferencia.

6. Piel gruesa
Si estamos rodeados de una multitud de gente es imposible evitar que nos pisen, y no existe mayor multitud que la de una familia ocupada. Es inevitable que nos hieran los sentimientos de vez en cuando, y por eso no hay nada tan importante como una piel gruesa. Una "piel gruesa" es simplemente la habilidad de dejar pasar las cosas. En el matrimonio todos necesitamos sabiduría para conocer la diferencia entre una ofensa seria y un paso en falso de poca importancia. Sería agotador tratar todo roce o desaire como un conflicto que requiere discusión y resolución. Hay cosas que simplemente tenemos que pasar por alto, y tenemos que poder pasarlas por alto sin sentir amargura ni resentimiento.