sábado, 10 de diciembre de 2016

La naturaleza de la humanidad - Salmo 8


El salmista pregunta: "Qué es el hombre para que tengas de él memoria?" (v. 4). La singularidad de la humanidad queda revelada en la creación. "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27). Estar creados a la imagen de Dios es lo que diferencia a la humanidad del reino animal. Nuestras almas tienen la habilidad de pensar, sentir y elegir, pero además, tenemos la capacidad de participar con Dios dándole forma a nuestras propias vidas. La tentación es actuar independientemente de Dios y determinar por nosotros mismos quiénes somos y qué llegaremos a ser.

"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7). Esta combinación de polvo -natural- y aliento divino -espiritual- es lo que constituye la naturaleza de la humanidad que ha sido creada a la imagen de Dios. La creación original del hombre podría ser descripta de la siguiente manera:



Adán fue creado para que estuviera tanto física como espiritualmente vivo. Estar físicamente vivos significa que nuestra alma-espíritu está en unión con nuestro cuerpo; por lo tanto, permaneceremos físicamente vivos en tanto nuestra alma-espíritu esté en unión a nuestro cuerpo. Cuando los cristianos mueren físicamente, están ausentes de sus cuerpos y presentes con el Señor (ver 2 Corintios 5:6). Estar espiritualmente vivos significa que nuestra alma-espíritu está en unión con Dios. Adán y Eva fueron creados por Dios para estar tanto física como espiritualmente vivos.

Tenemos un cuerpo físico que nos permite relacionarnos con el mundo natural a través de los cinco sentidos. En consecuencia, podemos gustar, oler, palpar, escuchar y ver. La mente, la voluntad y emociones conforman nuestra alma.

Dado que no somos la fuente de nuestra propia vida, el alma está de por sí abierta a la influencia externa. Lo que el alma recibe en su interior, eso mismo se transforma en su amo. En la creación original, Dios estaba en el centro de las vidas de Adán y Eva, y ellos naturalmente se parecían en su carácter. Aunque fuimos creados para ser un poco menor que los ángeles, y coronados con gloria y honra, y se nos dio dominio sobre el reino animal (ver Salmo 8:5-6), aún así somos criaturas dependientes que están llamadas a adorar a Dios como el Creador y Sustentador de la vida. 

Pensamiento para el día: ¿Estás vivo espiritualmente?

Tomado y adaptado del libro "El mentor" de Neil T. Anderson




jueves, 8 de diciembre de 2016

La Creación - Génesis 1:1-31

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1).
Estas palabras de apertura de la Biblia revelan que hay un único Creador Dios que existe eternamente. La Biblia no pretende probar la existencia de Dios, solamente la está declarando: "Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos 1:20).

Los profetas del Antiguo Testamento firmemente acreditaban a Dios como único creador y fuente de toda existencia. Hay una relación de dependencia entre Dios y su creación porque el Señor dice: "Que lo hago todo, extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mi mismo" (Isaías 44:24).La obra manual de Dios depende absolutamente de Él para su ordenación y supervivencia. Cada vez que los profetas del Antiguo Testamento escribieron sobre la creación, estaban haciendo una afirmación religiosa de que Dios era el único y solo soberano Señor del universo. Nunca pensaron en más de un Dios, ese era el pensamiento que expresaban las otras religiones.

Aunque las Escrituras dejan clara que la Tierra ha sido creada por Dios solamente, la Palabra no especifica su antigüedad. Muchos conservadores se aferran literalmente a los siete días de creación. Reconociendo que hay brechas en las genealogías dadas en el libro de Génesis, su propuesta es la "teoría de una tierra joven", la cual sostiene que nuestra Tierra tiene entre diez mil y veinte mil años. Otros interpretan el "día" como una era y consideran que la Tierra es más vieja, posiblemente tenga millones de años. Sin embargo, la palabra Hebrea para "día", cuando se usa en otras partes en la Biblia con un adjetivo numérico, siempre se refiere a un día solar de veinticuatro horas.

Otra posible explicación es la "teoría de la brecha". De acuerdo con esta teoría, existe una brecha de tiempo entre los versículos 1 y 2 de Génesis 1. En otras palabras, aunque en el comienzo del tiempo, Dios creó los cielos y la Tierra, "la Tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas" (Génesis 1:2). Por lo tanto, Dios podría haber creado la Tierra miles o millones de años antes de la Recreación -o restauración- de la Tierra con una nueva creación de humanidad sobre la cual gobernar. Esto explicaría la aparición de Satanás en el jardín, quien había sido creado antes y había caído seguidamente de los cielos.

Es interesante notar que "en el principio" literalmente significa "como manera de comenzar" o " para comenzar". La narrativa de la creación es el punto de partida de la historia tal como la conocemos y no es necesariamente el comienzo absoluto de la creación. Mientras se desarrolla de una manera consistente con las observaciones hechas por los científicos -por ejemplo, la creación de los vegetales tuvo que ser anterior a los animales, dado que el estudio de la fotosíntesis ha mostrado que las plantas verdes proveen el oxígeno necesario para la existencia animal-, la narrativa de la creación proveyó el paso necesario para la creación de la humanidad y el desarrollo del drama del pecado y la redención.

El relato de la creación también establece cuál tipo de relación era la intención de que tuviéramos con nuestro Creador, y revela quiénes somos y cuál es el propósito por el cual estamos aquí. Los primeros tres capítulos del libro de Génesis, que describen la creación de Adán y Eva y la subsiguiente caída, proporcionan el singular telón de fondo que prepara el escenario para el resto de la Escritura.

"Proque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él" (Colosenses 1:16).

Pensamiento para el día: ¿Cómo debemos relacionarnos con Dios?

Tomado del libro "El mentor" de Neil T. Anderson