viernes, 23 de diciembre de 2016

Qué ingenioso!


Léelo de arriba a abajo y luego de abajo a arriba
Por favor léelo completo, vale la pena... es impresionante la creatividad de quien lo hizo! Fue hecho para el PRI mexicano, pero sirve para sus hermanos políticos de cualquier nacionalidad.

LOS NUEVOS POLÍTICOS.
En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los imbéciles pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales.
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno
como en otros tiempos.
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.
Pese a eso, todavía hay gente estúpida que piensa que
se pueda seguir gobernando con las artimañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las situaciones privilegiadas y el tráfico de influencias.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños tengan una formación insuficiente.
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
comprendan desde ahora que
Somos  la "nueva política".

Ahora léelo del revés, empezando por la última frase y
subiendo línea a línea.


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Nueva vida en Cristo - Juan 6:25-59

La sangre de Jesucristo nos limpió de todos nuestros pecados, pero el Evangelio no estará completo si Jesús no es nuestro "pan de la vida" (Juan 6:35, 48, 51). Él pan siempre ha sido llamado el "alimento básico". Bajo la ley Dios sostuvo a los israelitas en el desierto proveyéndoles una porción diaria de maná o "pan del cielo" (Éxodo 16:4). Ahora Jesús reclama ser el "pan de la vida". La mayoría de los que escucharon este reclamo inmediatamente protestó, porque lo identificaban únicamente como el hijo de José (ver Juan 6:42), ni siquiera se lo podía comparar con Moisés.

Jesús respondió diciendo que Moisés no les dio a los israelitas el pan, sino que vino del cielo, y aunque sostuvo sus vidas físicas en el desierto, no podía darles vida eterna y espiritual. Como el maná, Jesús venía del cielo pero, a diferencia del maná, que era temporal, la vida de Jesús es eterna.

Lo que Adán y Eva perdieron era vida, y Jesús vino para darnos vida (ver Juan 10:10).

¿Pero cómo podemos recibir ese don? La respuesta se la da Jesús a Nicodemo, un miembro del Consejo de gobierno judío, y también se aplica a nosotros. Conociendo muy bien que había en el corazón de Nicodemo, Jesús contestó: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3). Todos hemos nacido físicamente vivos, pero para poder tener vida eterna y espiritual debemos "nacer de nuevo", y la única forma de lograr eso es creyendo en Jesús y confiando en las obras de Cristo para darnos vida eterna: "Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado" (Juan 6:29). "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9).

Siempre recuerden que la vida eterna no es algo que obtenemos cuando morimos físicamente. Estamos eterna y espiritualmente vivos desde el momento en que nacemos de nuevo. Sin nacer de nuevo antes de morir físicamente, todo lo que tenemos por delante es una eternidad sin Cristo en nuestra vida (ver Colosenses 3:4). Jesús es el camino, la verdad y la vida (ver Juan 14: 6). Si hemos nacido de nuevo, nuestros nombres están inscritos en el libro de la vida (ver Filipenses 4:3; Apocalipsis 20:15).

Estar espiritualmente vivo significa que nuestras almas están en unidad con Dios. Significa que estamos "en Cristo", y que Cristo está en nosotros. La vida de Cristo no es un relato histórico de los 33 años en que apareció en la carne. La vida de Cristo es lo que cada creyente nacido de nuevo tiene en este momento con Él. No solamente significa que estamos nuevamente unidos con Dios, sino que también tenemos el poder de su presencia para vivir una vida recta.

"A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27).

Pensamiento para el día:  ¿Viviría de manera diferente si entendiera en forma completa que Cristo está siempre presente en usted?


lunes, 19 de diciembre de 2016

Una vida sin sentido - Eclesiastés 1

Luego de que Adán y Eva perdieron su relación con Dios, a ellos y todos sus descendientes no les quedó otro recurso que tratar de satisfacer sus propias necesidades en un mundo caído. Aún cuando el plan de Dios para la redención estaba desplegándose lentamente, luchaban por encontrar propósito y significado en la vida sin una relación íntima con Dios.

Si fuera humanamente posible satisfacer adecuadamente las propias necesidades personales, Salomón hubiera tenido las mejores posibilidades. Como rey, durante el tiempo que Israel disfrutó de su mayor prominencia, podía hacer casi cualquier cosa que deseara. Había acumulado una riqueza personal inmensa y fuerza militar (1 Reyes 10:14-29). También tenía más sabiduría dada por Dios que cualquier otro mortal para interpretar todos sus descubrimientos y observaciones (1 Reyes 3:12). Y aún con todas estas riquezas y poder a su disposición, cuando Salomón buscó encontrar propósito y significado en su vida independientemente de Dios, solamente pudo resumir sus conclusiones en el libro de Eclesiastés escribiendo: "vanidad, vanidad, todo es vanidad" (Eclesiastés 1:2).

Al no tener ninguna relación con Dios, la humanidad del mismo modo ha tenido luchas con referencia a su identidad y propósito personal de estar aquí. Ser un hombre o una mujer puede describir la sexualidad de uno, pero no la identidad. Como resultado de la maldición, la mujer con dolor daría a luz niños, y los hombres trabajarían hasta tener sudor en su rostro (Génesis 3:16-19). En consecuencia, las mujeres han tratado históricamente de encontrar su identidad en su rol de madre, y los hombres lo han tratado de hacer en sus carreras. ¿Pero qué sucede si una mujer nunca se casa o no tiene la posibilidad de tener hijos? ¿Qué sucede si el hombre pierde su trabajo o la habilidad para trabajar? ¿Pierden esos hombres y mujeres su identidad básica en Cristo, o el propósito que Dios les dio para estar aquí?

El intento de ser nuestro propio "dios" ha llevado a las personas a mejorar su apariencia, esforzarse para tener los máximos logros y buscar el estatus social más alto como medio de autoverificación. Sin embargo, cualquiera sea el pináculo de autoidentidad que lleguemos a lograr, pronto se derrumba bajo la presión del rechazo hostil, la crítica, la autoevaluación, la culpa, el temor o la ansiedad. Algunos tal vez lleguen en algún momento a verse mejor, logren realizarse a un estándar más alto y alcancen un estatus social mayor. Todo lo que hemos logrado alcanzar o poseer por esfuerzo humano un día lo perderemos. Estamos incompletos sin Cristo, y nada de lo que podamos hacer por la vía de la autoayuda nos completará.

La persona natural siente que algo le falta, pero no logra llenar el vacío con el esfuerzo humano. Hay un ansia de estar completos y un profundo gemido interior como resultado de esa ausencia, pero no estamos solos en nuestro gemir. "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" (Romanos 8:22). Toda la creación fue afectada por la caída, y ansía el día de la redención.

"Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujeto en esperanza; porque también la creación misma será liberada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios" (Romanos 8:20-21).

Pensamiento para el día: ¿De qué manera su vida tomó nuevo significado desde que vino a Cristo?